Epílogo 3
Jihoon, al darse cuenta de lo que habían hecho en el maletero, entró en cólera y se subió al coche, pero Hyeon no lo soltó ni por un segundo.
En el asiento trasero, Baek Hyeon lo montó sobre su muslo, frente a frente y luego lo hizo acostarse boca abajo en el asiento, manipulando su polla mientras lo penetraba por detrás una vez más.
Tuvieron que pasar tres veces hasta que pudieron partir sintiéndose renovados. Sin embargo, solo uno de los dos lucía satisfecho.
Jihoon no podía levantar la cabeza por la vergüenza de haberlo hecho tres veces en el estacionamiento subterráneo de la fiscalía donde trabajaba. Además, después de haber sido penetrado tan bruscamente tres veces por esa bestia, sentía un calor abrasador como si tuvieran un fuego en su interior.
Le ardía tanto que quería meterse una bolsa de hielo.
—Tengo que volver a la oficina. ¿Adónde demonios vas?
Jihoon había pensado pasar medio día con Hyeon, pero en su estado actual, no quería ni verlo un segundo. Había sido tan despiadado que lo follo brutalmente, sin realmente importarle la opinión del fiscal.
—¿No vas a ver la tienda que abrí? Estoy intentando empezar de cero gracias a ti, ¿Y ahora me ignoras así?
—¿Qué nuevo comienzo?
Jihoon refunfuñó en voz baja, sin embargo, en el fondo de su corazón, deseaba que Baek Hyeon abandonara el mundo subterráneo y saliera a la luz, para que pudiera disfrutar de la bendición del sol, quería que supiera el valor de ganar dinero de forma honesta, aunque fuera poco.
—…
Pero parecía que Baek Hyeon no entendía el significado de un nuevo comienzo. Cuando el sedán se detuvo y llegaron a su destino, Jihoon quedó boquiabierto, mirando el edificio con asombro. La floristería era tan grande, extraña y excesiva que parecía que hubieran trasladado todo el mercado de flores de Yangjae-dong allí.
Realmente no había otra forma de describirlo que no fuera “excesivo”. Todo el edificio de siete pisos entero dedicado a una floristería, era más bien una fábrica de flores que una tienda.
—¿Estás loco?
Jihoon criticó ferozmente a este despiadado empresario que parecía querer arruinar a todos los pequeños comerciantes a su alrededor y encima, tenía la audacia de hablar de ética y moral.
—¿Qué malentendido estás teniendo? El edificio es mío, yo solo opero una tienda de 10 pyeong (aproximadamente 33 metros cuadrados), el resto lo alquilé a otros propietarios.
—…Ah.
Beneficio directo. Es una ley económica que mejora la eficiencia económica cuando las cosas se agrupan en lugar de dispersarse. Al ver que Hyeon sabía sobre el efecto de reunir a negocios del mismo tipo, Jihoon se dio cuenta de que sí tiene algo de astucia.
—Los ingresos del alquiler de locales comerciales no son ni la décima parte de lo que ganaba antes, pero no es que sea mío, así que qué importa.
—¿Qué? ¿Entonces de quién es?
—Es todo de mi esposa. Le dejaré chupar todo el jugo, así que deja de hacer el ridículo como fiscal y ven conmigo. ¿Acaso los fiscales están destinados a morir de hambre? ¿Viven solo a base de rocío?
Jihoon se preguntó si Hyeon hizo todo esto para crear un “reino de flores” pensando en sus problemas económicos, por lo qué completamente desconcertado, apretó los ojos con incredulidad.
—Ah, claro, si vive solo de rocío es por eso que está tan bonita.
—Cállate. ¿Cómo va a vivir una persona solo de rocío?
—¡Maldita sea! Si solo viviera de rocío, hasta el agua sucia olería a flores.
—Cállate. Nunca pasó eso.
—¡Hermano! ¡¿Has llegado?!
Pensó en ello una vez más, pero parecía que Hyeon no tenía ni idea de lo que significaba un nuevo comienzo. Como si el mar rojo se partiera, los hombres de traje negro se separaron en dos filas a ambos lados de Baek Hyeon. Las figuras robustas, sin un solo movimiento, inclinaron los hombros y se agacharon con respeto.
Si esto fuera un nuevo comienzo, no deberían haber salido esos de ahí, sin embargo, Hyeon con firmeza, rodeó los hombros de Jihoon y cruzó la fila de trajes oscuros. Los hombres no se movieron ni siquiera un poco, ni miraron a los dos mientras pasaban.
Al llegar a la pequeña tienda de flores de unos 10 pyeong, los hombres de traje negro, usando gafas de sol y delantales, estaban arreglando flores y empaquetando ramos.
*idgameoverxx: El pyeong (평) es una unidad de medida tradicional utilizada en Corea del Sur para medir superficies, especialmente en el contexto de áreas de viviendas o terrenos. Un pyeong equivale a aproximadamente 3.3 metros cuadrados.
—¿Y esto lo consideran un negocio?
—Sí. Esos idiotas tienen dedos gruesos, pero hacen su trabajo con bastante delicadeza.
Esa palabra era cierta. Uno de los subordinados sonreía con satisfacción mientras ataba una cinta con un mensaje de felicitación a una maceta de flores.
—¡Hermano, ha llegado!
Los hombres de traje negro que trabajaban dentro, al ver a Baek Hyeon, se inclinaron todos al unísono. Jihoon descubrió una maceta de geranios rojos, aún sin terminar de envolver. Si no hubiera venido hoy, esa maceta habría sido colocada en el alféizar de su ventana mañana.
Era increíble.
Como si todo estuviera planeado, hombres vestidos exactamente igual al que había visto antes en la oficina merodeaban cerca.
Jihoon no pudo tragar el té verde que uno de los hombres de traje negro le había servido. Sabía que lo había hecho con buena intención, pero el té estaba demasiado caliente. Además, el hecho de que el hombre sumergiera su dedo pulgar en el té antes de servirlo, como si fuera una especie de cortesía para que pudiera “sentir la textura del té”, le pareció un exceso de amabilidad.
Lo más inquietante, sin embargo, era ver cómo los tipos grandes, con su constitución robusta, iban de un lado a otro con pequeñas bandejas, como si en cualquier momento pudieran usar las bandejas para golpear a alguien en la cabeza. Instintivamente, Jihoon se puso alerta.
—¿Qué te parece? ¿Está bien así?
—¿Qué cosa?
Aparentemente querían estar a la moda, pues el lugar tenía una decoración moderna con madera blanca y luces empotradas, que ahora eran una tendencia. Sin embargo, al ver a más de veinte tipos vestidos de negro en una tienda de unos 10 pyeong, todo el lugar se sentía extraño, como si estuviera lleno de una atmósfera repulsiva.
—¿Qué te parece? ¿Ahora estás satisfecho?
—¿De qué hablas?
—Soy el novio de un profesional que trabaja en la fiscalía, la cual se supone que es la máxima representación de la ley y la justicia, ¿No debería comportarme con más recato para poder casarte?
—¿Qué?
—Estoy limpiando mi imagen como el simple dueño de una tienda de flores.
—…
Lo que decía sobre ser la máxima expresión de la ley y la justicia era claramente algo que había aprendido de alguien y repetido sin pensar, seguro que alguien le sugirió abrir una floristería para mejorar su imagen.
—¿Creen que si se convierten en dueños de una floristería, automáticamente aparecerán personas buenas solo porque las flores son hermosas? Tal vez deberías despedir a ese asesor de ideas tan simples.
—Ja.
Jihoon suspiró y luego comenzó a hablar.
—¿Crees que un grupo criminal como este va a poder limpiar su imagen tan fácilmente? El Cheongsanpa es la organización más poderosa de Corea. En el momento en que se sepa que me estoy reuniendo con el jefe de la organización, no solo perderé mi puesto como fiscal, sino que ni siquiera podré abrir mi propia oficina de abogados. ¿Quién va a confiar en un ex fiscal que ahora es abogado, pero que tiene conexiones con la mafia?
Jihoon lo miró con una expresión seria, como si le estuviera diciendo: “¿Realmente crees que puedes limpiar tu largo historial de actividades ilegales con una floristería?”
—Por eso estoy haciendo esto, para proteger tu vida que valoro como fiscal. Ya verás, pronto mi empresa se renovará por completo y se convertirá en una compañía legítima que cotiza en bolsa.
¿Realmente creía que podría limpiar el dinero ilegal que había ganado y crear una empresa con fondos oscuros usando una simple floristería? Parecía que los años de vida dura le habían dejado la cabeza más rígida que una piedra.
—¡Hermano! ¿Qué opinas de este ramo de flores? ¡He trabajado cinco horas en él, hasta que empecé a oler a sudor!
Uno de los matones, que llevaba un delantal blanco y estaba trabajando en el arreglo floral, de repente le ofreció un ramo de flores.
—Como dijiste, intenté crear una atmósfera de amor con un toque de flores de cerezo rosadas.
—…
El ramo era un desastre de flores rosas. El subordinado, que pensaba que solo poner flores rosas lo haría parecer un ramo de “flores de cerezo” lleno de amor, esperaba una evaluación con una expresión ansiosa.
Baek Hyeon tomó el ramo de flores que le ofreció el matón y lo observó detenidamente antes de preguntarle a Jihoon.
—¿Qué te parece?
—… Si esperas una evaluación, creo que no podría venderlo ni por dinero.
Hyeon, sin pensarlo, le golpeó la cara al matón con el ramo.
—¡Maldita sea! ¿Esto es lo que llamas un ramo de flores? Te dije que lo hicieras bonito porque se lo tengo que dar a nuestro fiscal. ¿Pero me traes esta porquería que ni siquiera vale para un centavo?
—¡Nunca dijiste que me lo ibas a dar a mí!
El matón, golpeado en la cara con el ramo, solo pudo inclinar la cabeza con una expresión de arrepentimiento.
—¡Lo siento!
Jihoon miró con tristeza el ramo de flores, que ahora estaba aplastado y pisoteado, si hubiera sabido que lo golpearía así, no habría dicho tal cosa. La pureza que alguna vez creía que tenía en su amor por las flores, al ser aplastada y pisoteada, resultaba tan impredecible como Baek Hyeon.
—Oye, tráelo.
El matón, que había sido golpeado con el ramo, rápidamente trajo otro delantal blanco, aunque era igual a los que llevaban los demás matones, este delantal tenía su nombre bordado en la parte inferior. Era realmente una humillación.
Sin embargo, las expectativas de Jihoon sobre lo que sucedería a continuación no se cumplieron. Baek Hyeon, con el delantal sobre su traje, se puso serio y comenzó a cortar los tallos de las flores de una maceta con unas tijeras de podar. Lo hizo con bastante destreza.
«¿Habrá aprendido a hacer esto?»

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TRADUCCIÓN: IDGAMEOVERXX
CORRECCIÓN: ROBIN