Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Epílogo 2

***

UGH…

Tan pronto como se subió al coche, Hyeon tomó el rostro de Jihoon y le hundió su lengua en la boca. Con los labios completamente abiertos, devoró los de Jihoon de manera desesperada, casi como si estuviera hambriento.

—Basta, basta. Aquí no podemos… Vamos al hotel o a casa, ¡ugh!

—¿Estás loco? Estoy a punto de explotar aquí mismo. ¿Quieres casarte con un eunuco? ¿Eso es lo que quieres, ah?

—Pero… Esto es un estacionamiento subterráneo. ¿Cómo crees que vamos a…? ¡Ah!

El sedán de Baek Hyeon estaba aparcado en un rincón discreto, fuera de la vista de otros vehículos. Era un lugar incómodo para maniobrar, razón por la que nadie más lo usaba. Ahora, Jihoon entendía perfectamente por qué Hyeon había elegido estacionarse allí.

—¿Quién va a aparecer por aquí? Y si alguien lo hace, primero le arrancamos los ojos y luego lo enterramos en un barril de cemento…

—¡Cállate! Deja de decir esas cosas, ¡Maldito criminal demente!

La obsesión de Hyeon por resolver las cosas con métodos extremos era exasperante. Jihoon trató de empujar su rostro para alejarlo, pero Hyeon ya estaba quitándole el cinturón, bajando su ropa interior junto con los pantalones en un solo movimiento.

Cuando Hyeon se dejaba llevar por sus impulsos, no había palabras que lo detuvieran. Resignado, Jihoon echó un vistazo nervioso alrededor mientras levantaba ligeramente la cadera. Lo único que podía hacer era acabar con esto rápido antes de que alguien los descubriera y conociendo a Hyeon, que no podía pensar en nada más cuando estaba excitado, lo único que lo calmaría sería satisfacer sus deseos.

Al ver que Jihoon bajaba la guardia con resignación, Hyeon sonrió satisfecho y se apresuró a bajarse los pantalones. Tras un mes de abstinencia, su cuerpo parecía estar a punto de estallar. Su miembro, completamente erecto, estaba rígido como si fuera a atravesar el aire, goteando de forma incontrolable.

Aunque el lubricante natural que emanaba era abundante, no era suficiente para algo de semejante tamaño. Era evidente que causaría un dolor considerable si intentaba avanzar sin más preparación. Al notar la mirada inquieta de Jihoon hacia su propio cuerpo, Hyeon escupió en su palma y masajeó con cuidado, asegurándose de suavizar el contacto.

Mientras tanto, empezó a frotar suavemente la punta de su miembro contra la entrada de Jihoon, buscando calmar la tensión.

—Termina rápido, antes de que alguien venga.

—¡Joder, ¿Crees que soy un conejo? Me tienes harto con tus exigencias sexuales cada noche. 

—¡Apúrate y termina!

Después de un mes soportando sus constantes demandas, Baek Hyeon no tuvo paciencia para preámbulos y empujó su polla directamente dentro, ignorando por completo la lubricación natural del fiscal. Con una fuerza brutal, hundió su polla en lo más profundo, provocando un gemido ahogado de dolor. Sujetando firmemente los hombros de Jihoon, lo inmovilizó mientras comenzaba a embestir con una violencia salvaje.

¡PFFT!

¡HMPH!

Con cada estocada, Jihoon emitía gritos doloridos, suplicando que se detuviera. Sabía que a Hyeon le gustaba el sexo duro, pero esta vez estaba resultando demasiado para Jihoon ya que empujaba dentro de él y movía sus caderas sin darle tiempo a respirar.

Chispas estallaban y desaparecían sin cesar ante sus ojos. La polla Baek Hyeon rozaba y acariciaba su interior con cada suave movimiento de caderas. Sus ojos se movían constantemente, al mismo tiempo que la sangre dejó de circular en sus dedos de los pies. Los músculos de sus pantorrillas se tensaron, se contrajeron y se retorcieron, cortando aún más su circulación.

Solo con abrir las piernas y contemplar la carne en movimiento, Jihoon sentía que estaba al borde del clímax. Había sido domesticado por la polla de Baek Hyeon durante tanto tiempo y como si fueran una pareja perfecta, sabía que no podía rechazarlo, así como también sabía que cada vez que lo hacían, su columna se retorcía de placer hasta el punto de desear la muerte.

Aunque ya habían experimentado innumerables veces el clímax juntos, cada vez que se unían, se sentían consumidos por el placer como si fuera la primera vez. Con cada encuentro, se abrían nuevos caminos y experimentaban sensaciones desconocidas que los hacía retorcerse.

El interior del automóvil se llenó rápidamente de vapor. Si alguien hubiera visto el automóvil moverse arriba y abajo sin parar desde afuera, habría parecido un sedán negro y angular cobrando vida de forma monstruosa.

Baek Hyeon se sentía tan insatisfecho con este espacio reducido que creía que se moriría. Quería hundir aún más su polla en el agujero de Jihoon, que yacía debajo de él, gimiendo sumisamente, como si estuviera desahogándose. Con prisa, terminó por bajarle el pantalón, pero se sentía tan atrapado como un pez vivo en un pequeño acuario, a punto de asfixiarse.

Sin poder soportarlo más, Hyeon se impulsó hacia arriba mientras Jihoon, con los ojos nublados, lo miraba desde abajo. La visión del fiscal en su traje, con su pantalón abajo, chorreando semen, era tan excitante que casi lo enloquecía. Hyeon se subió los pantalones a medias, abrió la puerta del coche y salió, luego fue al otro lado, abrió la puerta y sacó a Jihoon, que aún se mantenía medio desnudo.

—¿Qué estás haciendo?

El cuerpo de Jihoon, completamente excitado, estaba tan caliente que parecía estar bajo la influencia de la adrenalina del sexo por lo que no se dio cuenta de que lo estaban arrastrando. Hyeon lo llevó a la parte trasera del coche y lo obligó a ponerse boca abajo en el maletero.

Con Jihoon boca abajo, Hyeon levantó la camisa que cubría parcialmente sus nalgas hasta su pecho y se metió su propia camisa en la boca.

Al volver a introducir su polla, Jihoon frunció el ceño y gimió suavemente, Hyeon abrazó al fiscal por detrás y con una mano comenzó a retorcerle los pezones con fuerza, luego, frotó y pellizcó su esbelta cintura y tiró de su delgada piel abdominal. Como si estuviera desesperado por hacer algo más, mordió su nuca y luego le mordió la oreja.

¡HMPH, HMPH, HMPH, HMPH, HMPH!

Jihoon, que había dicho que terminaran rápido por si alguien venía, ya estaba consumido por el placer y solo podía mover las caderas, mientras Hyeon reprimía el impulso de observar sus redondas y blancas nalgas.

Un ruido sordo resonó en el aparcamiento subterráneo, rebotó en la pared y volvió a hacerlo, emitiendo el mismo sonido en eco. Hyeon golpeó las nalgas de Jihoon con fuerza provocando que el líquido (ya fuera lubricante o agua) fluyera por su agujero. A Hyeon, extrañamente, le pareció que la boca de Jihoon también goteaba. El sonido pegajoso cada vez que lo embestía lo excitaba aún más.

Hyeon giró a Jihoon y lo sentó en el maletero del coche, lo reclinó hacia atrás y colocó sus pantorrillas sobre sus hombros, el fiscal, acostado sobre el cristal trasero del coche, apretó su agujero por el frío contacto del vidrio.

¡UGH!

Hyeon pensó que su polla se quedaría atrapada en el agujero de Jihoon el cual se estaba contrayendo demasiado.

—Maldita sea, se siente bien. El culo del fiscal solo es para mi polla, ¿verdad?

Era impensable compartir el agujero tan estrecho, placentero y deliciosamente abierto de Jihoon con otro hombre y a pesar de que eso nunca ocurriría, quería despojar al cabrón de toda su carne, enyesarle los ojos, la nariz, la boca, las orejas, el trasero y el culo con cemento, dejar que se endureciera y luego ponerlo de pie en medio de cualquier plaza y azotarlo.

—Maldita sea, ¿Por qué no respondes? Fiscal, ¿Quieres otra polla además de la mía?

—¿Por qué solo gimes con la boca de abajo y no dices nada con la de arriba?

¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG!

Hyeon embistió con tanta fuerza al imaginar que Jihoon tomaba otra polla. Con movimientos de cadera violentos y enérgicos, el fiscal apretó los dientes y no pudo decir nada. 

¡PAS! ¡PAS! ¡PAS! 

Jihoon se deslizaba hacia arriba y hacia abajo sobre el cristal del coche, apoyado oblicuamente y cada vez que la polla de Hyeon pasaba entre sus piernas abiertas, el fiscal se contraía de placer. Sus paredes internas se adherían fuertemente a su polla, como si quisieran retenerla y cada vez que se retiraba, sus puntos sensibles se contraían, enviando un zumbido eléctrico por su cabeza.

Jihoon gimió como si fuera a morir por la forma en que su cadera se elevaba bruscamente mientras Hyeon continuaba embistiendo su interior sin cesar, haciéndolo sentir que perdería la cabeza. Los espasmos de placer en sus paredes internas lo hacían gritar como si fuera a desmayarse, pero también quería que Hyeon lo embistiera con más fuerza al mismo tiempo que se abrazaba a su cuello.

¡THUMP! ¡THUMP! ¡THUMP! ¡THUMP!

Los rápidos embistes se ralentizaron. En cambio, cada embestida era profunda y poderosa. La penetración era más profunda y el orgasmo más intenso, a medida que su interior se machacaba, la satisfacción de ambos se elevaba a niveles inimaginables.

—¡Ah! ¡Ugh! ¡Ugh! ¡Ah!

Hyeon continuó embistiendo con fuerza, apretando los dientes. Jihoon, con la dopamina inundando su cerebro, veía flores de geranio de todos los colores floreciendo en su visión borrosa. Las flores de geranio, que florecían en el techo del oscuro estacionamiento subterráneo, eran rojas, rosadas o de color carne. ¿Los pétalos de las flores eran tan hermosos? Detrás de las flores que se movían con el viento, destellos de luz parpadeaban como fuegos artificiales.

—¡Ah!

El interior de Jihoon, en el clímax se retorcía y se agitaba salvajemente. Hyeon se estremeció al sentir cómo su agujero lo apretaba ferozmente. Maldita sea, esto es lo que había estado esperando.

—Ugh.

Finalmente, Hyeon se corrió al mismo tiempo que Jihoon, fue como escuchar el sonido de agua caliente estallando. El semen que se vertió en el interior del fiscal se derramó abundantemente entre el agujero apretado y su polla.

—Ah, qué caliente.

Como agua caliente vertida en su agujero, Jihoon estaba indefenso ante el calor del semén de Hyeon, sus encuentros sexuales siempre eran así, calientes, abrumadores,  inquietantes, incómodos e inseguros.

Jihoon cayó débilmente sobre el maletero.

***

A pesar de las palabras de Hyeon asegurándole que esa zona no tenía cámaras de seguridad, Jihoon miró alrededor varias veces, inquieto, cerciorandose de que realmente no había CCTV.

—Te digo que aparqué el coche en un lugar sin cámaras. Todo para poder aliviarme una vez antes de irnos, en cuanto te viera.

Hyeon soltó una risita burlona, solo para recibir un golpe en la cabeza de parte de Jihoon.

—¿Te hace tanta gracia? Maldito idiota.

—¿Está bien que un fiscal hable así de sucio?

—Claro que está bien. ¿No sabías que el que atrapa a los bastardos siempre termina siendo el mayor de todos?

Incluso después de soltar semejante comentario, Jihoon seguía molesto. Para desahogarse, comenzó a golpear repetidamente el brazo de Hyeon mientras este conducía.

—¿Una vez? Que te jodan.



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: IDGAMEOVERXX
CORRECCIÓN: ROBIN



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • EPÍLOGO

    Next Post

  • EPÍLOGO 3
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks