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Capítulo 13

—…Un rostro tan bonito así de lastimado.

—Suéltame.

—No soy amable con los que tocan lo que es mío.

—… 

Baek Hyeon acercó su rostro a Jihoon como si fuera a besarle la mejilla, pero en su lugar le susurró al oído en voz baja.

—Voy a enterrar vivos a esos cerdos.

—…¿Qué?

—Dejaré que su carne se pudra viva.

Jihoon de repente sintió evaporarse el calor corporal del hombre a su lado,  Baek Hyeon reía con una frialdad que sólo los animales de sangre fría podían producir. Por un momento aquel hombre se convirtió en el jefe de la organización mafiosa “Cheongsanpa”. 

«…Él era así.»

Un hombre que podía matar fácilmente con una lengua venenosa, capaz de enterrar cuerpos sin pensarlo dos veces. Por eso el fiscal lo había enviado aquí para que pagara por sus crímenes, pero lo había olvidado con demasiada facilidad por haber compartido su cuerpo con él algunas veces.

Joder.

—…Eres un puto idiota.

—…¿Qué?

—¿Te has convertido en un maldito loco?

—…

La cara de Baek Hyeon se endureció en una línea dura.

—¡No hagas cosas tan inhumanas! ¡Debes arrepentirte! ¡Te encerré para que reflexionaras! ¡Para que pagues por tus crímenes, salgas y no vuelvas a hacer eso! ¿Sabes lo que pasa si matas a alguien aquí? ¡No volverás a ver la luz del sol en tu vida! ¡Te pudrirás en esta mierda de lugar el resto de tu vida!

—…

—¡Ellos no serán los que se pudran vivos, sino tú! —Jihoon gritó, sus labios desgarrados se rompían más cada vez que abría la boca. Debería haberse detenido, pero no entendía por qué se exaltaba tanto y se enfadaba con las palabras anteriormente mencionadas de Baek Hyeon.

¿Era porque se preocupaba por él?

¿O era porque estaba follando con un delincuente que no podía redimirse, abriéndole las piernas, chupándole la polla, poniéndose encima de él, haciéndole girar las caderas y luego ensuciándose?

O tal vez era porque estaba en sus manos la vida del fiscal.

Por mucho que odiara admitirlo, Jihoon tenía que admitir que había caído en la trampa de Baek Hyeon y se había convertido en el que tenía que suplicar por su vida. Como hoy.

Debido a eso, Jihoon sintió que lo volvería loco. Había olvidado la maldad de Baek Hyeon al mezclarse con él, por lo que se sentía furioso por su propia cobardía al olvidarlo cuando no debía y ahora estaba desesperado por su propia debilidad por intentar confiar en él.

—…¿Fiscal?

—¡¿Qué?!

Baek Hyeon le sonrió a Jihoon, quien lo miraba con resentimiento.

—Si no lo hiciera, estaría muerto aquí.

El mundo de Jihoon y Baek Hyeon eran diferentes en primer lugar. Hyeon miraba al fiscal como a un niño inocente, como si aún estuviera dando vueltas en el país de los sueños y mientras Baek Hyeon encontraba adorable aquel hecho, Jihoon estaba harto de ello.

Jihoon bajó la guardia, ni siquiera se dio cuenta de que los ojos de Baek Hyeon ya no le miraban mientras le gritaba, descargando su ira contra él.

Fue en ese momento.

—¡Eres un hijo de puta! ¡Todo esto es tu culpa!

La mirada de Baek Hyeon se desvió de Jihoon y cayó sobre algo detrás de él. El fiscal, al escuchar un sonido como un trueno, se giró rápidamente.

El rostro desfigurado por culpa de un cuchillo se abalanzaba hacia él. Debería haberse movido más rápido, pero la escena le parecía tan irreal y ridícula que se quedó paralizado,  como si estuviera observando un espectáculo.

Con su muñeca destrozada, Jihoon intentó aferrarse con la otra mano, mientras el atacante empuñaba el cuchillo afilado, listo para lanzarse. Solo cuando el rostro del hombre estuvo a escasos centímetros de él, la alarma en su cabeza comenzó a sonar lentamente, fue entonces demasiado tarde cuando comprendió que la compasión en un lugar como este solo terminaba por apretar su propio cuello.

¡PUM!

—¡…!

Jihoon cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra el suelo cubierto de tierra. Afortunadamente, el suelo blando amortiguó el impacto y él, momentáneamente aturdido, entrecerró los ojos mirando el techo del invernadero. El sol del mediodía brillaba directamente sobre él, mientras los rayos atravesaban la estructura transparente, haciendo que la luz le resultara insoportablemente cegadora.

Jihoon sintió un enorme peso sobre él, el cuerpo que lo cubría era tan pesado que sentía asfixiarse. Intentó empujarlo lejos, pero tras aquella acción notó que la larga serpiente negra que colgaba en la espalda del hombre había dejado de moverse.

—… ¡Atrapen a ese loco! ¡Estaba armado con un arma blanca!

El eco de los gritos y el golpeteo de los porrazos resonaba en su cabeza, mientras la visión se le volvía borrosa y el peso sobre su pecho le impedía respirar con claridad.

—…

Tras un momento, sintió algo cálido y húmedo en su abdomen, el fiscal no sentía ningún tipo de dolor, pero el área a su alrededor se empapaba rápidamente. Finalmente se dio cuenta de que un líquido abundante fluía hacia abajo de su estómago.

Alzó la mano manchada de tierra con el líquido, y la acercó a su rostro.

A través de sus dedos, la luz brillante del sol pasaba por lo que Jihoon frunció el ceño. Ya se lo imaginaba.

No era agua; era sangre. Más densa que un fluido corporal y más líquida que un coágulo, la sangre, de un rojo más vibrante que cualquier flor, se esparcía sobre su cuerpo.

—… Baek Hyeon. Despierta, Baek Hyeon.

Con sus manos empapadas en sangre, sacudió los hombros de Baek Hyeon. «¿Acaso la serpiente negra había escupido su veneno rojo?» Los hombros de Baek Hyeon se teñían cada vez más de ese veneno escarlata.

—¡Baek Hyeon! ¡Despierta! ¡Baek Hyeon!

¡Baek Hyeon! ¡Baek Hyeon!

El cuchillo que había sido dirigido hacia Jihoon había atravesado la espalda de Baek Hyeon. Todo había pasado en un abrir y cerrar de ojos. Baek Hyeon se había lanzado para proteger a Jihoon del filo mortal, pagando el precio inevitable por ello.

Debajo de su peso, Jihoon soltó una serie de sollozos mezclados con toses, que no se detenían, era como si llorara. El cuerpo de Baek Hyeon se sacudió una vez… luego quedó inmóvil.

La serpiente negra que siempre se movía con sigilo y vida se había detenido por completo, reposando sin vida sobre sus hombros.

***

—¿Te ha costado mucho?

El fiscal Jung Haejin, antiguo colega de Jihoon y fiscal del tercer departamento criminal de la Fiscalía del Sur de Seúl, saludó a Seol Jihoon, que estaba sentado frente a él con un rostro visiblemente demacrado. Jihoon miraba el vaso de papel que tenía delante mientras negaba con la cabeza, casi sin fuerzas.

—Estoy bien. Es soportable.

—…Ya veo.

Parecía que a Haejin se le agotaban las palabras para preguntar más, se rascaba la sien incómodo, sin saber bien qué decir para no sonar condescendiente.

—Entonces….

—Sí, dime.

Haejin, aliviado de que Jihoon fuera el primero en hablar, se acercó un poco más y movió su silla hacia él.

—¿Tienes algo que preguntar?

—Es que….

—¿Sí?

—Baek Hyeon….

—…

—Está bien, ¿verdad?

—Ah.

Haejin se relajó y esbozó una sonrisa irónica, como si su pregunta lo hubiera hecho tensarse un poco más de la cuenta.

—¿Crees que a un tipo como él le van a matar una o dos puñaladas? Si así fuera, ya no quedarían pandilleros en este país.

—…

—El tipo de armas que pueden conseguir en prisión son rudimentarias. Las puñaladas evitaron los órganos vitales.

—…

Pero si le hubieran dejado una discapacidad permanente, probablemente sería peor que morir. En lugares como ese, los más débiles eran los primeros en ser devorados. Esos cortes solían apuntar a los tendones del talón, las muñecas… o cosas así.

—Por cierto, ¿Cómo es que te involucraste en esto? Me dijeron que Baek Hyeon recibió el cuchillazo por salvarte. ¿Es cierto?

El caso había sido transferido a la Fiscalía del Sur de Seúl, la jurisdicción de la prisión. Los altercados entre internos no solían salir a la luz y preferían mantener el caso discreto. Sin embargo, el fiscal del tercer departamento criminal y antiguo colega de Jihoon, Jung Haejin, decidió encargarse del caso, y así, se hizo una investigación formal.

—El involucrado es Baek Hyeon, jefe de la organización mafiosa “Cheongsanpa”, y aunque quisiéramos ignorarlo, no podemos. Esto podría provocar un derramamiento de sangre dentro de la prisión… Por lo que sería mejor que todo permanezca interno, ya que Baek Hyheon también tiene aliados fuera.

—…

—Además, al ser el fiscal que lo envió a la cárcel y estar implicado en todo esto, tú podrías convertirte en objetivo de los Cheongsanpa si esto se sale de control.

«¿Desde dónde debería empezar a explicarlo?» Jihoon se mordió las uñas, incapaz de definir la situación como un simple caso de rivalidad o de celos. Aunque fue llamado a declarar como testigo, en realidad era el centro mismo del conflicto, y prefería pasar un mes en aislamiento antes que tener que hablar de esto con su antiguo colega.

—La verdad es que no te cité solo por esto…

Haejin levantó el vaso de papel y tomó un trago de café sin preocuparse por la temperatura, bebió rápidamente y mordisqueó el borde del mismo con los dientes.

Jihoon, que estaba mordiéndose las uñas, detuvo el gesto, esperando lo que Haejin tenía que decir.

—El fiscal Seol Jihoon terminó en prisión porque su nombre apareció en la lista de fiscales que recibían sobornos de la banda “Parangpa”.

—…

—Aparecías como VIP, como un fiscal patrocinado que recibía ‘atenciones especiales’ de la banda Parangpa. Figurabas como alguien que aceptaba sobornos, regalos y entretenimiento a cambio de favores en casos relacionados con ellos.

—…

Por culpa de esa lista, Seol Jihoon, de ser un fiscal, pasó a ser el prisionero número 3506 en un solo día.

Jeong Haejin se frotó la cara con su mano grande, una costumbre de aquel fiscal cuando estaba a punto de decir algo incómodo.

—Hemos recibido información de que la lista fue manipulada bajo órdenes de los “Cheongsanpa”.

—¿Qué?

—“Parangpa” y “Cheongsanpa” son organizaciones relacionadas, son como filiales de una misma empresa.

—…

—Baek Hyeon de “Cheongsanpa” y Son Chulyoung de “Parangpa” se conocen desde hace mucho tiempo. Se dice que crecieron juntos en el mismo grupo y justo cinco meses después de que enviaste a prisión al líder de los “Cheongsanpa”, estalla este caso de corrupción de fiscales.

—…

—¿Simple coincidencia?

El cuerpo de Jihoon temblaba como una hoja y sus manos crispadas en el vaso de papel, no podían controlarse. En un intento por calmarse, empezó a morderse las uñas nuevamente.

A su mente acudió la imagen de sí mismo con la expresión dura y fría de alguien atrapado en el concreto. Sentía cómo la sangre que se enfriaba en su rostro descendía, y, al llegar al corazón, parecía arder en un fuego inextinguible, que lo consumía hasta el cerebro.

—Entonces… ¿Los “Cheongsanpa” ordenaron eso?

—Parece que fue Baek Hyeon quien dio la orden personalmente. Por ahora es solo información preliminar y necesitamos investigar más, pero… por eso te he llamado, fiscal Seol.

Idgameoverxx: Papito, no me digas que ahora te sientes ofendidoooooooo, si fuiste tú quién le dijo al perro de Hyeon que estarías con él si te metía a prisión. Él se lo tomó como un reto personal.

Idgameoverxx: También yo:

Idgameoverxx: Y si me funan, quiero que sepan que he dicho cosas peores, JAJAJA. Por eso no confíen en mí en cuanto a gustos varoniles, soy bien cuestionable.

Robin: nadie te juzga bb, si no que hacemos leyendo esto siono.



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: IDGAMEOVERXX
CORRECCIÓN: ROBIN



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