Capítulo 8
Sarah solo tenía 20 años, pero dijo que había estado cuidando a siete de sus hermanos menores desde la infancia. Siguiendo su consejo, traté de relajar mi cuerpo rígido para adoptar una mejor postura. Pero no fue fácil, debido a que el llanto de la niña seguía poniéndome más nerviosa.
Eventualmente, después de pasarle el bebé a Sarah, la habitación quedó en silencio.
—Mire esto, su hija ahora sonríe suavemente.
—… Así es.—respondí con una voz ligeramente apagada.
Mi pequeña, en los brazos de Sarah, sonreía como un ángel. Pensándolo de nuevo, estaba arrugada, pero no era para nada fea.
Mientras miraba a mi bebé, una sensación estimulante vino de algún lugar de la esquina de mi pecho. Era algo diferente a cuando pensaba en Kylos.
Por primera vez, desde que mi madre falleció, y aparte de mi tío, apareció una existencia a la que podría llamar “una verdadera familia”.
┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈•
—He decidido un nombre para la niña.—hablé con determinación.
Cuando me acostumbré a tener al bebé en mis brazos, finalmente decidí cómo nombrarla.
—Se llamará Estel.
—¿Estel?
—Sí, en alusión a la Reina de las hadas del mito de la fundación de Astart.
—Es precioso. Me gusta.—el Emperador estaba visiblemente encantado.
Justo después de dar a luz, dudé en nombrar a la niña. Pero Raymond, esperó pacientemente por mí sin cansarse. El principal motivo de esto fue porque pensaba que mi única familia era Kylos. Sin embargo, en éstos últimos días algo había cambiado en mi interior.
No podía soportar alejarme de esta pequeña fuente de calor que llenaba mi corazón y atrapaba mi mirada.
—Hola, Estel.
PARPADEO, PARPADEO
La niña pestañeó suavemente ante Raymond quien, bastante divertido, pinchó su pequeña mejilla con el dedo índice. Sentí una emoción muy inusual al ver cómo el padre de mi hija la miraba con ojos llenos de amor y afecto.
Él era una de las pocas personas que me hacía sentir, a menudo, extraña.
{—Nunca olvides esto, Chloe…}
En ese momento, una voz baja resonó en mi cabeza.
{—Nunca, nunca debes tener piedad del Emperador…}
El día en que Raymond había enviado su carruaje por primera vez para recogerme, Kylos repitió incansablemente estas palabras como si intentara lavarme el cerebro.
{—Si no comes, te comerán en el Palacio Imperial, así que no simpatices con él.}
La imagen del Monarca que habitaba en mi mente era la de un hombre feo y peligroso. En parte, fue debido a las múltiples descripciones despectivas que Kylos hacía cuando hablaba de su hermano. Pero su forma de ser frente a mí, era tan diferente que me confundía.
{—No te dejes engañar, Chloe. Un hombre enamorado usa a menudo una máscara con una apariencia pura y perfecta frente a la mujer que desea.}
Mimy: Kylos, ¿te estás auto describiendo?
Quizás, aquellos reiterados avisos de mi tío fueron porque había anticipado que Raymond utilizaría un aspecto genuino para engatusarme. Así que, en ese instante, traté de borrar toda lástima, que pudiera quedar en mi corazón, por él.
—Mi hermano va a visitarnos hoy.
—¿En serio?
Mis ojos se abrieron como platos ante la noticia de que Kylos vendría. Ya que no lo había vuelto a ver después de casi 4 meses.
—Aunque tu título sea solo momentáneo, por ahora él sigue siendo legalmente tu tutor*. De hecho, creo que debería haber acudido a ti antes.
*Cuando una mujer se casa el tutor pasa a ser el marido. Debido a que ella aún debe esperar para poder unirse en matrimonio con Raymond, se le dió momentáneamente el título de “Lady” y su tutor sigue siendo Kylos.
«Si es así como Raymond dice, tal vez tenga razón. Pero sé perfectamente por qué no lo hizo. Debe haber estado muy ocupado disfrutando de la vida de recién casado con su mujer.»
No mucho después de que el Emperador se fuera, Kylos vino de visita. Sin embargo, yo tuve que ocultar mi amargura y darle la bienvenida como si nada hubiera pasado.
—Bienvenido, tío.
—¡Cuánto tiempo sin verte, Chloe!
—Te extrañé mucho.
—Oye, no muestres tales sentimientos frente a Su Majestad. Podrías llegar a ofenderlo.
Con una risa baja entró en la habitación. Verdaderamente seguía siendo un hombre dulce y hermoso.
—Te eché mucho, muchísimo de menos.
Suprimiendo mis emociones temblorosas tanto como me fuera posible, me acerqué a él y me reí suavemente. Entonces sentí una mano familiar acariciando mi cabello.
—Bueno…—me gustó tanto el sonido de su voz llegando a mis oídos que estuve a punto de llorar—. Yo también te extrañé mucho, Chloe.
Respiré hondo mientras sus pulgares rozaron suavemente las esquinas de mis ojos.
—He estado ocupado durante bastante tiempo, hasta el punto en que no encontré un momento para verte.
Las yemas de sus dedos descendieron lentamente por la línea de mi rostro y sus ojos escanearon ambos lóbulos de mis orejas como si buscara algo.
—¿Por qué no te pusiste los aretes que te envié?
Preguntó acariciando mi perforación vacía. No obstante, yo dudé y me negué a responder.
El diamante negro, que Kylos envió como regalo por haber dado a luz, era de gran valor por sí mismo. Pero era un gran inconveniente usarlo cuando cargaba a Estel. Ella siempre que podía los jalaba, así que los aparté, y con el tiempo dejé de ponerlos.
Pero él sabría que aquella razón era solo una excusa. Así que, simplemente me tragué las palabras que estaban a punto de salir de mi boca.
—Aunque no te he visto…—frunció el ceño y dio un paso atrás—. Me preocupa que puedas haber desarrollado un hábito de rebelión.
—¡Absolutamente no, tío!
Agité mis manos e insistí que no, pero Kylos solo suspiró una vez.
Me sentí triste por dentro porque tenía un corazón impío. En todo este tiempo había tenido dudas, estaba confundida e incluso llegué a sentir lástima por el Emperador.
—Cuando el clima se vuelva un poco más cálido, ven a visitar el Ducado. Sin ti, me siento vacío.
—Lo intentaré.
—No, no debes intentarlo, lo debes hacer. Si es posible, me gustaría que fueras con mi hermano.—cuando incliné mi cabeza en señal de interrogación, Kylos sonrió brevemente y agregó—. Ahora todos los nobles de la Emperatriz, incluído el Duque de Carolina, le dieron la espalda al Emperador. Después del nacimiento de tu hija, el conflicto entre él y la aristocracia empeoró.
No tenía ni idea porque el Emperador, que siempre venía de visita, aparecía sonriendo con un rostro tranquilo, como si no tuviera ninguna preocupación.
Kylos tocó mi rostro, que tenía una expresión estúpida, y me mostró una sonrisa seductora.
—Ahora es el momento adecuado para torcer el cuello del Emperador.
┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈•
Cuando dije que quería visitar el Gran Ducado, Raymond, puso una expresión bastante perpleja. Así que, intenté dar una explicación plausible.
—Ese lugar es como un hogar para mí y me gustaría ir con Su Majestad.
El Emperador dijo que lo intentaría. Era consciente de que estaba en un montón de problemas, pero fingí no saberlo. Aún así, diez días después de aquella conversación, subimos a un carruaje cuyo destino era el Gran Ducado. Fue una grata sorpresa saber que volvería a mi antigua residencia, después de casi un año.
Mi corazón se aceleró ante el paisaje fuera de la ventana que, gradualmente, iba reconociendo cada vez más y más.
—¿Tanto te gusta, Chloe?
En lugar de responder, sonreí en voz baja y Raymond se rió conmigo. Este estúpido hombre, sentado frente a mí, mirándome todo el tiempo e ignorando lo que le espera; era un regalo para la persona que realmente amaba.
El Emperador, sin duda alguna, notó una extraña sensación cuando finalmente llegamos a nuestro destino.
—Bienvenido al Gran Ducado de Ludwig, hermano.
Kylos sonrió suavemente y cerró las esquinas de sus ojos con gracia. En un instante, chasqueó una vez los dedos y al son de aquella señal los guerreros del Gran Ducado entraron corriendo y rodearon al Emperador. Raymond, frunció el ceño y miró a su alrededor.
—Es una trampa estúpida, hermano.—El joven pelirrojo, que lo miraba fijamente, de repente sonrió y sacó su espada—. Eres aquel que ha traído cientos de soldados combatientes para que caigan ante tí. ¿De verdad parezco un gran hombre digno de tus hombres? Sabes bien que no soy yo el que va a sufrir aquí.
Sus ojos rojos brillaron con intenciones asesinas. Su apariencia, que evocaba a un Dios de la guerra, me hizo recordar un rumor sobre él que había oído una vez hace mucho tiempo.
{—Sus cabellos rojos como el fuego están cubiertos con la sangre de aquellos a los que mató}
—Está bien. Puesto que ahora mi hermano tiene algo que proteger.
Tan pronto como Kylos terminó de hablar, me agarró de la muñeca bruscamente y me arrastró con él. Cuando estuvo a solo un paso de mí, puso un cuchillo afilado alrededor de mi cuello.
—¡Chloe!—Raymond, desconcertado, gritó mi nombre.
Pero yo únicamente cerré los ojos por un momento, sin comprender en un principio la situación.
«¡Oh! Así que Kylos me tomó como rehén para derrotar fácilmente al Emperador.»
Pensé que era un método que no utilizaría Kylos. Era como si jugara sucio, una forma mezquina de acabar con alguien. Aunque ciertamente él era la clase de persona que haría cualquier cosa en pro de sus propios fines, me pareció que aquel método arriesgado de apostar por una posibilidad incierta, era algo poco familiar.
«A menos que sea un idiota, no hay forma de que el Emperador baje su espada para salvarme.»
Me puse ansiosa y me preocupaba que Kylos fuera atacado así por su propio hermano.
Mimy: Tengo sentimientos encontrados. Por un lado me da una pena terrible Raymond, no se merece eso (╥﹏╥). Pero por otro odio terriblemente a Chloe, por múltiples motivos. Pero acabaría escribiendo un testamento con apología al odio. Así que, si queréis, abramos debate en los comentarios (ෆ`꒳´ෆ).
—¡Maldita sea! ¡Chloe no tiene nada que ver con eso!
—¡Baja tu espada, hermano! ¡Solo así perdonaré a tu chica!
El Emperador no podía hacer esto ni aquello. Se quedó allí, impotente, soltando un angustioso gemido.
Por otro lado, Kylos, que tenía una actitud más relajada, sonrió con malicia y acercó hacia mí la daga que sostenía fuertemente en la mano. La hoja afilada rozó ligeramente mi garganta y pude sentir como la sangre caliente brotaba y corría por mi pescuezo dejando, tras de sí, una sensación de escozor.
—¡Oye! Míralo… Está dudando. Debe ser por ti, que te encuentras en peligro. Pero puede llegar a ser más que eso…
—¡Basta ya, Kylos Ludwig!—Raymond rechinó los dientes y gritó.
Sin embargo, Kylos solo agarró más su espada, como si la vida le fuera en ello.
«Duele…»
Su espada perforó aún más mi piel, lentamente, logrando que mi sangre saliera a borbotones. Todo aquello hizo que me mareara y mis párpados comenzaron a temblar, como si de un momento a otro pudiera caer inconsciente.
—¡Chloe!—el Emperador gritó mi nombre y arrojó su espada.
Kylos tenía razón. El tonto que se enamoró perdidamente lo dejó todo, solo por mi culpa.
{—Nunca debes tener piedad del Emperador}
La voz de Kylos, que siempre me susurraba al oído, resonaba continuamente en mi cabeza. Finalmente, me desmayé y un oscuro silencio cubrió mi cuerpo por completo.
┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈•
Cuando me desperté, me di cuenta de que me encontraba en mi antigua habitación. Los aposentos del Gran Ducado de Ludwig que tanto añoraba. A pesar de que había estado fuera durante un año, nada había cambiado.
PUMPUM, PUMPUM.
Sentí palpitar mi cuello mientras un dolor profundo se extendía por la superficie de mi garganta. Moviendo mi pesado cuerpo, me paré frente al espejo y vi una venda blanca que cubría todo el pescuezo. Solo mirar la sangre roja brillante que se estaba filtrando lentamente me hizo sentir enferma.
Con un crujido, la puerta se abrió y Kylos entró. Aún estaba confundida por lo que lo miré sin comprender.
—¿Estás despierta?
—¿Cómo está Su Majestad?

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY