Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 60

Era la noche antes del picnic. Gracias a que Lette y Betsy se habían ido temprano dado que tenían que prepararse para el evento del día siguiente, pude al fin disfrutar de un tiempo libre, el cual era bastante inusual para mí.

«Un picnic…»

Nunca había experimentado algo así. Pensaba que solo existía en las novelas, pero ahora, al ir a un picnic con otras chicas de mi edad, la realidad me parecía inverosímil.

«¿Qué ropa debería usar?»

Aunque había actuado con indiferencia frente a Lette y Betsy, en realidad estaba muy emocionada. Había estado preparándome diligentemente basándome en los libros que había tomado prestados de la biblioteca, pero aún no había decidido qué ropa usar.

Finalmente, saqué dos vestidos cortos del armario y empecé a considerar cuál usar. Los había probado frente a Lette y Betsy por la mañana, pero no me ofrecieron mucha ayuda con mi elección.

{—¡Ambos vestidos, el amarillo y el azul, son bonitos! ¡Chloe estará hermosa con cualquiera que use!

—¡De verdad! ¡Ambos son bonitos! Creo que cualquiera servirá. ¡O simplemente usa los dos!

—La señorita Caroline tiene el descaro de hacer comentarios tan tontos… Pero, ¿qué color vas a elegir Chloe? ¡Quiero elegir mi vestido a juego con el tuyo!}

Aunque me había acostumbrado a la dinámica de sus múltiples comentarios llenos de halagos por cada cosa que decía, en este momento no podía decidir tan fácilmente. Las dudas sobre qué ropa debería usar para el primer picnic no hicieron más que aumentar mi inseguridad.

Mientras miraba a los dos vestidos en la tranquila habitación, la brisa nocturna se filtró a través de la ventana junto con un suave golpeteo.

Al girar la cabeza, vi a Enoch Brans sentado en una rama de árbol, ofreciéndome una de sus suaves sonrisas.

—Buenas noches, Lady Chloe.

—Hola, Enoch.

Su voz tenía el poder de calmar el corazón de quien la escuchaba. Así que le devolví la sonrisa mientras me acercaba al balcón.

—¿Qué te trae por aquí hoy? ¿Acaso has venido a ver a Lette?

—Sí, Lady Chloe. Lette está bastante emocionada por el picnic de mañana.

Recordé a la joven Santa, quien había estado cantando y tarareando canciones sobre el picnic desde el día que decidimos organizar uno. Aunque parecía una chica de unos quince años, sus acciones a veces eran tan infantiles como las de una niña de corta edad.

Pensar en la actitud tierna de Lette me hizo sonreír ligeramente. Pero luego, volví de mi ensimismamiento cuando noté que Enoch me miraba fijamente con una expresión indescriptible en su rostro.

—¿Enoch?

—… Aunque Lette pueda ser un poco molesta, por favor, no la odies demasiado.—Al inclinar mi cabeza, él soltó una breve risa nerviosa y añadió—. Lette realmente quiere hacerse amiga de la señorita Chloe y, debido a su emoción, a veces puede resultar un poco difícil…

—No la odio.—contesté tajantemente.

Aunque el tiempo que pasé con Lette fue corto, podía imaginar la gran simpatía que ella sentía por mí. Por eso, no podía odiarla.

«Más bien…»

—Creo que Lette es una chica bastante adorable.

—Si escuchara esto, la harías muy feliz.—dijo Enoch sonriendo con alegría, como si se tratara de un asunto propio de gran importancia. 

En ese instante, como una ilusión óptica, el cielo nocturno pareció iluminarse solo a su alrededor, y tuve que parpadear dos veces antes de enfocar mi mirada de nuevo en el rostro del joven caballero, quien seguía sonriendo cálidamente mientras me observaba.

—Parece que aprecias mucho a Lette.—comenté con un deje de curiosidad.

—Sí, la valoro mucho.

—¿Desde cuándo conoces a Lette? Creo que mencionaste que desde que era muy pequeña…

—…—a pesar de mi pregunta cautelosa, Enoch no respondió. En su lugar, cerró suavemente los ojos mientras mantenía una tenue sonrisa.

—Lo siento. ¿He preguntado algo demasiado personal?—añadí rápidamente para romper el incómodo ambiente.

—No tienes que disculparte. Me alegra que Lady Chloe muestre interés. Sin embargo… Lamentablemente, no puedo decirte nada más sobre Lette. Lo siento.—Enoch se disculpó, en mi lugar. 

No sabía los detalles, pero sabía que Lette había tenido un pasado desafortunado y, probablemente debido a que era una Santa, no estaba bien visto desglosar los hechos de su vida a sus espaldas.

Me sentí intranquila, bajando la mirada, cuando, de repente, escuché un susurro cerca de mi oído.

—Discúlpame mi Lady, solo será por un momento.—se excusó el caballero.

Con la brisa nocturna acariciando nuestros rostros, e incapaz de enfocar mis ojos en el verde de los de Enoch, observé con timidez sus acciones en la cristalera del balcón. Mientras él cambiaba ligeramente la posición de mi cabello, ondulante al viento, apareció reflejada en el vidrio la delicada figura de una hermosa joven con un pequeño ramillete de flores en la cabeza; era yo.

—Estás preciosa.—declaró Enoch con una dulce sonrisa tranquila, mientras sentía cómo el calor subía a mis mejillas.

La tenue luz de la luna, parecía resaltar los colores de las flores que iban a juego con el vestido amarillo, como si Enoch sutilmente pareciera sugerir que aquel vibrante color era el adecuado para el evento de mañana. Aunque el reflejo no capturaba mi imagen llevando la ropa que él insinuaba, el hecho de que Enoch se viera contento al entender lo que quería decir, me hizo sonreír.

—Gracias.

A pesar de que la sombra de la noche no permitía ver con claridad, un Enoch feliz fijaba su mirada en el ramillete de flores de mi cabello. Su rostro, igual de encantador que el de Raymond, proyectaba una suave belleza que daba serenidad a mi palpitante corazón.

Mimy: Fun fact – En corea llevar flores en la cabeza significan que estás loca y sí, esta novela lo está porque para alargar el Chloe-Raymond dilema nos dan un intento chuchurrío de 2 ML que no funciona. ¿Por qué? Porque Raymond ya se confesó claramente y las empanadas de Chloe no dan para más. Si la autora quería darnos otro interés amoroso debía hacerlo antes o darle más protagonismo antes, no ahora. ಠ_ಠ

«Así que esta es la razón por la que todos alababan a Enoch.»

Enoch se movió lentamente hacia atrás y se agarró de la rama del árbol.

—¿Te vas ya?—pregunté de forma inesperada.

—Sí, ya es tarde, mi Lady.—respondió Enoch mirando el cielo estrellado—. Además, deberías irte a descansar también para disfrutar del picnic de mañana. Espero que lo pases bien.

—Sí, muchas gracias Enoch.

El joven caballero hizo una elegante reverencia y se despidió con una sonrisa, desapareciendo en la oscuridad como solía hacerlo. La presencia de Enoch no dejó rastro y solo el canto de los grillos me acompañó mientras me quedaba en el umbral de la ventana contemplando tranquilamente la noche.

En ese momento recordé que, con el ajetreo de la preparación del picnic, no había podido ver a Raymond. Solo había recibido una carta de él por la mañana y me sentía un poco decepcionada. 

«Debe estar muy ocupado…»

Últimamente había intentado buscarlo en la biblioteca, llevando a Lette y Betsy tras de mí, quienes se quejaban de no querer leer. Sin embargo, mi plan de tener un pequeño encuentro con él, terminó sin éxito alguno. 

Con un suspiro, cerré el ventanal y volví a mirar los dos vestidos que había sacado para el día siguiente pensando en el consejo de Enoch. Ciertamente el amarillo era uno de los colores que se decía que eran adecuados para la primavera y reflexioné en si habría otras tonalidades que se ajustaran a otras estaciones también.

De manera inconsciente, tomé el vestido amarillo y me vi al espejo con él imaginando cómo sería el picnic que tanto esperaba. Mi entusiasmo creció con cada minuto que pasaba hasta que al final me quedé dormida deseando que llegara el día siguiente.

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈• 

—¡Chloe! ¡Qué bien que también hayas elegido el vestido amarillo!—exclamó Lette tan pronto me vio en la mañana.

La emoción de la joven Santa, saltando y mostrando su alegría, hizo que me sintiera algo preocupada por cómo podría verse frente a las otras chicas que se reunirían pronto con nosotras. 

—¡Te ves realmente hermosa, Chloe! El amarillo es el color perfecto para la primavera y te queda perfecto, tal cual me dijo Enoch.

—¿Enoch te dijo eso también?

—¡Por supuesto! Gracias a él sé todo sobre Chloe.—declaró Lette orgullosa mientras alzaba la cabeza. A continuación, miró a Betsy, que llevaba un vestido verde y con una sonrisa sarcástica añadió—. Parece que la señorita Caroline aún no conoce tan bien a Chloe como dice. Es difícil de creer que se considere su amiga cercana con tan poco conocimiento.

—¡¿Qué estás diciendo?!—saltó Betsy cayendo en la provocación—. Nunca tuve la intención de coincidir con el color de Chloe desde el principio.

Sin embargo, Lette la ignoró por completo y, dirigiéndose a mí, preguntó dulcemente:

—Chloe, ¿puedo tomar tu brazo?

Aunque no había estado acostumbrada a tener contacto cercano con otras mujeres, las palabras de Enoch resonaron en mi cabeza y no pudo rechazar a Lette. 

—Sí, claro.

—¡Gracias!—respondió Lette sonriendo ampliamente mientras me rodeaba el brazo. 

La cálida sensación de su cercanía hizo que mi corazón latiera lleno de entusiasmo. Sorprendida por mi propia reacción, observé a Lette quien me abrazaba con una alegría contagiosa. Era una sensación nueva para mí, algo que parecía familiar pero que nunca había experimentado realmente antes. A medida que los otros invitados comenzaron a llegar, la atmósfera se llenó de emoción y expectativa.

Lady Gloah, con una expresión de admiración, se acercó rápidamente a junto nuestra, mientras resaltaba su gratitud por ser partícipe de aquel picnic con una figura tan importante como “La tan esperada Santa”.

—Es un honor para mí estar aquí con usted, Santa Lette.—dijo Gloah con su rostro enrojecido por la excitación.

—Hola, Santa Lette. Soy Amelia, de la casa de Kennen—se presentó otra joven.

—Yo soy Rodel, de la casa de Miller. Es un placer conocerla—añadió otra.

A pesar de las apariencias de formalidad, las jóvenes mostraban un respeto más genuino hacia Lette que hacía mí, la organizadora del evento. Era entendible porque, aunque Lette seguía con su brazo alrededor del mío, su comportamiento tenía un aire más digno y regio que religioso.

—¡Entonces no esperemos más! ¡Vayamos juntas!—exclamó Lette, con entusiasmo.

El picnic se llevaba a cabo en el jardín trasero del Palacio, un lugar que solo se abría para ocasiones especiales. Aunque Betsy había mostrado su descontento por no poder salir de la residencia de la Emperatriz, ya que el permiso de Daria no fue concedido, se mostraba alegre después de haber estado frustrada durante días.

Mientras el grupo llegaba al jardín, reflexioné sobre la manera en que Betsy era tratada por las demás nobles y cómo, en el grupo actual, se sentía a veces en una posición desplazada, viéndose algo incómoda. Probablemente por las diferencias entre ella y la Santa.

—¡Díos mío! Este jardín es mucho más grande y hermoso que el jardín de la residencia de la Emperatriz.—comentó Kennen, admirando el esplendor del lugar.

—Es una pena que solo se abra para visitas especiales. ¡Deberíamos disfrutarlo mientras podamos!—añadió otra joven, con un tono que era a la vez tanto sincero como bromista.

Las risas surgieron de inmediato entre las jóvenes y, mientras observaba la escena, Betsy desplegó las mantas sobre el suelo. Las chicas comenzaron a sacar diligentemente los aperitivos de sus cestas a la vez que parloteaban con alegría.

—¡Vaya! ¡El cesto de Lady Garnetsch es realmente grande!—exclamó una de las muchachas que había estado mirándome con curiosidad. 

—¡Oh sí! Además es bien bonito. Incluso está adornado con algo dorado.—observó otra.

—¡Pues claro! Es un regalo especial del Emperador—explicó Betsy con orgullo.

Mimy: Bocazas XD

—¡¡¡¿Del Emperador?!!!—dijeron varias al unísono. 

Ante tal revelación, la sorpresa y la envidia se mezclaron en todos los rostros que se volvieron inmediatamente hacia mí.

—¡Oh! Parece que Lady Garnetsch tiene una relación cercana con Su Majestad…—comentó una chica, a la que no había visto antes, con un deje picaresco en su voz.

La joven, que se había presentado como Eloise, parecía tener una apariencia que, aunque diferente, compartía algunas similitudes conmigo. Fue en ese momento en que la conversación tomó un giro incómodo dado que ella expresó abiertamente las sospechas que todas las asistentes compartían en secreto:

—No me digas que… ¿Quizás hay algo que ambos están ocultando?—preguntó Eloise con una expresión crítica.

—Eloise, parece que tienes una naturaleza algo suspicaz.—intervino Lette de forma tajante, calmando el malestar que comenzaba a crecer y, sin dar tiempo a responder, sugirió—. ¿Por qué no vemos juntas qué bocadillos hemos traído?

Su sonrisa y su cambio de tema ayudaron a suavizar el ambiente. Con naturalidad, el enfoque de la conversación tomó otro rumbo y yo me sentí aliviada por la rapidez de Lette a la hora de abordar la situación con una madurez sorprendente.

Una vez desplegados los bocadillos las invitadas comenzaron a charlar sobre temas variados mientras comíamos. Acepté un pan de la mano de Lette agradeciendo con la mirada su intervención y traté de disfrutar del picnic al máximo, a pesar de las tensiones iniciales. 

La atmósfera era alegre y relajada. Lo que me permitió centrarme en el presente; compartiendo risas y momentos agradables con las demás.

El jardín, que normalmente era silencioso, se llenó de un murmullo jovial y animado mientras las nobles solteras discutían sobre la belleza y el atractivo de los caballeros del Imperio. Las preguntas y debates sobre quién era el más apuesto; si el Conde Kennen o Sir Brans hicieron que me sintiera algo avergonzada e incómoda. Pero no arruinaron mi general estado de ánimo. Aunque ambos tenían su atractivo, el nombre de Raymond, el Emperador, aquel al que tanto amaba, no dejaba de estar presente en mi mente en todo momento. Además, puesto que a mis ojos él era el más apuesto, sentía cierta injusticia al no ser destacado como uno de los hombres más guapos del Imperio.

Mientras mis pensamientos revoloteaban alrededor de la belleza de Raymond, la conversación se convirtió en una disputa entre las admiradoras de Kennen y Brans. Sin embargo, Lette, quien estaba disfrutando de una galleta, interrumpió la charla con una pregunta que parecía tan inesperada como oportuna:

—¿Cómo es posible discutir sobre el hombre más apuesto del Imperio sin mencionar a Raymond?—dijo Lette con una curiosa mezcla de desdén y diversión.

—¿Raymond? ¿Te refieres al Emperador?—preguntó una de las chicas con una nota de incredulidad.

—Sí, claro, por supuesto, Raymond, el Emperador del Imperio Astart.—respondió Lette con un tono tan casual que parecía subrayar la idea de que, en lo referente a quién era el más apuesto, Raymond era una obviedad sin lugar a comparación.

Como era de esperarse, la repentina mención de Raymond causó un pequeño revuelo entre las jóvenes. Los elogios y comentarios sobre el Emperador variaron desde la admiración hasta la sorpresa, aunque también había ciertas reservas.

—Por supuesto, Su Majestad es muy guapo, pero…—comenzó a decir una de las jóvenes—. Creo que Kennen y Brans son mucho más encantadores a su manera… Ya sabes, el carisma, la caballerosidad…

—Sí, es cierto que el Emperador tiene una presencia imponente—añadió otra chica—. Pero su carácter, a veces, puede llegar a ser intimidante. Es más fácil admirar a alguien con quien puedas hablar y conocer de cerca, como Sir Kennen o Lord Brans.

Obviamente, lejos de aliviar mi incomodidad, me sentí más nerviosa e intenté enfocar el tema de conversación con algo menos controvertido. Sin embargo, el debate continuó girando en torno a las cualidades y la popularidad de los caballeros. Evidentemente, no era de extrañar, ya que todas las asistentes eran nobles solteras y, muchas de ellas, ya habían alcanzado la edad casadera.

—No creo que haya una comparación justa.—dije tratando de suavizar el ambiente caldeado—. Cada uno tiene sus propias cualidades únicas y no todas tenemos los mismos gustos. 

Lette, captando la tensión y el interés de las chicas, intentó desviar la charla con una sonrisa juguetona mientras añadía:

—En realidad, lo importante es disfrutar de nuestro picnic y la compañía.—dijo Lette, con un guiño que le daba un aspecto adorable—. Ya habrá tiempo para discusiones sobre belleza más adelante.

Las jóvenes, aunque un poco decepcionadas por el cambio de tema, comenzaron a hablar sobre otros asuntos mientras yo, discretamente, me sentía aliviada.

Charlamos sobre el picnic, las delicias que estábamos compartiendo y pequeñas anécdotas que ayudaron a crear una atmósfera relajada. 

Mientras el día avanzaba, noté cómo las tensiones se habían disipado por completo y cómo el jardín se llenaba de risas y conversaciones amenas. 

El picnic, a pesar de sus comienzos inciertos, prometía ser una experiencia memorable y, disfrutando del momento, una sonrisa se dibujó en mi rostro. 



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 59

    Next Post

  • CAPÍTULO 61
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks