Capítulo 3
«Su hermano menor, Raymond de Astarot… Entonces… ¿Yo soy una mujer criada solo para seducirlo y eliminarlo? ¿Es ese mi único valor?»
A los 17 años, con sus palabras, me di cuenta de la verdad. El hombre al que amaba era alguien cruel que se ocultaba bajo la apariencia de una persona dulce y amable.
«El sentimiento de amarlo, nunca me fue permitido.»
Así que traté de ocultar mis emociones en vano. En todo este tiempo juntos, mi amor por él se había filtrado lentamente llenando mi corazón hasta tal punto de no poder controlarlo. El desbordante enamoramiento de aquella joven adolescente, se lastimó cuando por fin despertó del dulce engaño para descubrir que, como una tonta, estaba siendo usada.
—No huyas, Chloe.
Kylos me apartó de su regazo y me sentó a un lado acariciando suavemente el contorno de mis párpados.
«Eso es, Chloe. Sí, mírame con esos ojos y no apartes nunca tu vista de mí.»
—…
—Bien, eres bonita.
Las yemas de sus dedos que bajaban y pasaban por las esquinas de mis ojos, pronto vagaron sobre mi carnoso labio inferior. Lentamente, bajé los ojos y me besó una vez más. Fue un roce suave y amistoso como si me amara de verdad. Sin embargo, las palabras que añadió después fueron fatídicas para mí.
—Tu expresión lo volverá loco.
Mimy: Yo también quiero que se vuelva loco, que se amen, que tengan muchos hijos y que viva el amor, el amor heterosexual. Mientras tu, Kylos, *. (*A gusto del lector, completad con lo peor que se os ocurra, leemos comentarios ¬‿¬)
Cuando separó sus labios de los míos, yo estaba llorando y él solo sonreía robándome las lágrimas con su pulgar.
—Pero no puedes ser torpe. Chloe, tienes que esforzarte más para satisfacer completamente a mi hermano.
—Tío…
—No te preocupes demasiado, puedes aprender paso a paso.
No sé cómo interpretó mis sollozos, pero cuando me besó por tercera vez, inevitablemente estiré mis brazos y me colgué de su cuello. Estaba llena de amor por él. Ingenua de mí, ansiaba sus demostraciones de afecto esperando que, tal vez un día, nuestra relación cambie en una dirección diferente donde podamos ser felices juntos.
Desde entonces, Kylos me visitaba y besaba con frecuencia. Al principio, yo estaba confundida, pero pronto comencé a aceptarlo con naturalidad. Pensé que nuestra apariencia actual se asemejaba a la de un par de amantes enamorados como los que aparecían en libros antiguos que, de vez en cuando, leía.
Sin embargo, volvió a mostrar la cruda realidad ante mis ojos, cuando pude verlo besando a otra mujer frente a mí. Mis ilusiones se rompieron en mil pedazos una vez más. Besar no era un acto especial para él, solo disfrutaba de la emoción en sí misma, como una especie de entretenimiento.
Un día de verano, lo encontré a él y a su invitada debajo de una ventana abierta. Ambos estaban enredados como si se estuvieran burlando de mí.
Por un segundo, mis ojos se encontraron con los de Kylos, él me lanzó una brillante sonrisa y besó profundamente a la joven. Era un sádico que aprovechó ese momento para recordarme la situación en dónde me encontraba.
Al darme cuenta de que estaba aturdida ante aquella escena, cerré la ventana de golpe.
Por supuesto, nuestra relación no ha cambiado. Kylos era un hombre que quería usarme bajo la apariencia de ser parte de su familia, y yo seguía siendo una tentación por la que el Emperador caería.
Esa noche, devolvió a su invitada y vino a mi habitación. Luego, como siempre, juntamos nuestros labios, nuestras lenguas se enrollaron y susurró palabras agridulces en mis oídos.
—Eres hermosa, Chloe. Nunca habrá una mujer más bella que tú en el mundo. Incluso mi quisquilloso hermano menor definitivamente no podrá soportarlo cuando te vea.
Me sumergí en la decepción de sus palabras vertidas y aguanté mi sufrimiento. Aunque sus besos y cariño no eran sinceros, nunca lo odié. Yo era una mujer necia hambrienta de afecto y él lo sabía.
*Aquí volvemos a la línea temporal del presente. La del principio del capítulo uno. <3
Las visitas de la hija del marqués Rosaline se habían vuelto más frecuentes. Ella era la mujer en la que Kylos ha estado trabajando recientemente y me había ordenado que no la ofendiera. Así que tuve el mayor cuidado posible de no sobresalir y llamar su atención.
Ya de por sí, no era una situación agradable y hoy, para más inri, ella vino a mí cuando Kylos no se encontraba en la mansión. No había forma alguna de evitarla. Sin más remedio tuve que salir para darle la bienvenida en nombre del Ducado, ya que se consideraba una gran falta de cortesía dejar a los invitados esperando solos sin recibirlos adecuadamente.
—Le traje un té, es de manzana caliente. Si bebe esto y espera un rato, mi tío volverá pronto.
—Eres la basura que mencionó Su Alteza.—la mujer me miró y abiertamente habló de forma grosera.
—¿Disculpe?
—Pero bueno, ahora me siento aliviada, no vale la pena prestarte atención. Es la primera vez que te veo, pero… ¿No te han enseñado cómo atender correctamente a los invitados como Gran Duquesa? ¿Acaso Su Excelencia no confía en ti lo suficiente?
—¡De ninguna manera! No soy la Gran Duquesa y sé perfectamente cuál es mi lugar. Solo soy una hija ilegítima que mi tío nunca ha mostrado.
—Es gracioso que la bastarda de los Garnetsch visite la habitación del Duque todas las noches. ¿Te parece divertido llamar a Su alteza “tío”? Los lazos de sangre entre los Ludwig y los Garnetsch se desvanecieron hace mucho tiempo y aún así, ¿viven juntos jugando a ser tío y sobrina? ¡Qué desagradable!
Incluso después de decir una sarta de palabras denigrantes, los ojos feroces de la mujer seguían apuntándome con odio.
—La Señorita* Elizabeth no tendrá que preocuparse por esta persona humilde. Así que, por favor, no se altere demasiado.
*Título usado si no está casada.
—Entonces, como señal de respeto, ¡ponte de rodillas e inclínate ante mí!
Sin dudarlo, me arrodillé frente a la mujer y agaché la cabeza. Kylos me enseñó muchas cosas para ser la mujer perfecta del Emperador, pero nada de eso implicaba mantener mi orgullo.
PLASH, PLASH.
El té tibio de manzana se derramó sobre mi cabeza.
Por suerte, el té se había enfriado. Si se hubiera derramado sobre mi cabeza cuando aún estaba caliente, podría haber causado estragos en mi rostro tan amado por Kylos. Entonces, de por seguro, me habría echado del ducado.
Él mismo dijo que el único valor que tengo es esta hermosa cara y me lo hacía saber en cada oportunidad que tenía. Siempre resaltando que si no fuera por mi aspecto no le sería útil para sus fines.
—De verdad, te lo haré saber ahora… Eres espeluznante.—La mujer chasqueó la lengua mientras me miraba porque no respondí.
La mano de aquella mujer levantó la punta de mi barbilla y mi fea figura empapada se reflejó en sus ojos que examinaban cada rincón de mi semblante. Sin embargo, yo no podía hacer contacto visual con ella, fue cuando puse la mirada en blanco que alguien irrumpió en la sala.
—Es una vista interesante.—como de costumbre, una voz suave y masculina fluyó en el salón.
Volteé mi cuerpo y detrás del marco de la puerta pude ver a Kylos, quien regresaba a la mansión ducal después de una inspección matutina. Él, se limitó a observar la escena, apoyado en el umbral y con sus ojos bien abiertos.
—¡Su Alteza…!—en ese momento de pánico la mujer, avergonzada, dejó caer la taza sostenía al suelo.
CLING, CLING, ¡CRASH!
Con un sonido extraño, el recipiente se hizo añicos. Una sensación punzante cruzó las yemas de mis dedos mientras se formaban gotas de sangre entre los pequeños rasguños.
En ese momento, Kylos, que siempre había sido amable, endureció la mirada e involuntariamente cubrí la herida a toda prisa mientras él caminaba hacia mí.
—¿Estás bien?—mi voz favorita de tono dulce y acaramelado pasó de largo—. ¿Cómo te encuentras? ¿No estás sorprendida?
Cuando levanté la cabeza, lo vi consolando a la hija del Marqués en sus brazos. El cariño que alguna vez pudo sentir hacia mí desapareció mientras ella hundía el rostro en su pecho sollozando.
—Lo siento, Su Alteza. Yo… cometí un error…
—No llores, Betty.—susurró las palabras con sumo afecto y la tranquilizó.
Inevitablemente, mis ojos se posaron en las yemas de sus dedos que estaban acariciando el cabello de esa mujer. Fue un gesto que le hizo a ella y no a mí, quien se encontraba humillada y herida en el suelo. En ese momento, me di cuenta de que los cortes que me había hecho en la mano se abrieron con más dolor.
—Chloe.—un tono escalofriante me criticó—. ¿Qué le hiciste a mi invitada?
—Lo siento, tío.
Era la primera vez que me hablaba tan fríamente, así que, de alguna manera, me sentí miserable.
—Has estado mucho tiempo en esta habitación en lugar de llamarme. Estoy muy preocupado de que la débil Marquesa se encuentre contigo nuevamente.—al mismo tiempo que terminó de hablar, sacó a Elizabeth del salón—. Betty, ven por aquí.
Sus ojos, que no me habían visto ni por un minuto hasta el momento en que me dio la espalda, eran despiadados. Era un duro castigo difícil de soportar.
—Señorita Garnetsch, la llevaré a su habitación.—fue Sir Enoch Brans, el caballero, quien se acercó a mí—. ¿Está usted bien?
El apuesto hombre extendió una mano hacia mí.
—¿No habrá ningún problema si hace eso?—ante mis inesperadas palabras, lo miré avergonzada, pero él solo se quedó quieto esperando pacientemente a que yo me recompusiera.
Lentamente, puse mis dedos en su palma y, aunque le dije que no me acompañara, Sir Brans, al final me escoltó hasta mis aposentos. Mi estado de ánimo era tan húmedo como mi cabello mojado.
—Gracias, estoy realmente bien ahora.
Tan pronto como llegué a la puerta, Sir Brans y yo nos separamos. Pero él se quedó mirando los rasguños de mis yemas por un momento y luego tomó algo de sus brazos. Era un ungüento medicinal que se aplicaba a las heridas.
—Discúlpeme un momento.
Sir. Brans tomó delicadamente mi muñeca y aplicó la crema blanca sobre cada uno de mis cortes. La mano tosca y callosa que tomaba la espada todos los días trató mi piel dolorida con mucho cuidado.
Me quedé inexpresiva y lo miré sin comprender qué estaba haciendo. Hasta que rasgó el pañuelo azul y lo envolvió alrededor de las puntas de mis dedos lastimados. Después de la curación, se inclinó ante mí y se dio la vuelta. Mientras se alejaba, no pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que no le agradecí por todo aquello.
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Contrariamente a mis expectativas de que no vería su rostro por un tiempo, Kylos, vino inmediatamente a mi habitación por la noche.
Sosteniendo mi mano y mirando a su alrededor, frunció levemente el ceño cuando encontró el tratamiento que me había hecho Sir Brans.
—Ya te lo advertí. No puedo protegerte de ella.—murmuró con un suspiro bajo—. Si lastimas tu cuerpo de esta manera, ¿cómo no podría molestarme?
Habría sido un poco más romántico si no fuera por las siguientes palabras.
—Eres un tesoro precioso para dárselo a mi hermano.
Lentamente, inclinó su cabeza y tiró bruscamente de mi muñeca logrando que el trozo de pañuelo que el caballero había enrollado se cayera al suelo. Luego, lo pisó ligeramente y soltó una de sus suaves y melodiosas carcajadas.
—Así que ten cuidado de ahora en adelante, Chloe.
Gemí en voz baja ante la excitante sensación que él ocasionaba al estar rozando delicadamente mi mano para terminar besando mi herida. Me emocionó el movimiento seductor de abrir lentamente sus labios y lamerme el índice de arriba a abajo.
El beso que partió desde la punta de mi cuerpo se extendió gradualmente por toda mi piel. Las yemas de mis dedos, con pequeños cortes expuestos, se movían a toda prisa para acomodar la ropa que constantemente intentaba salirse, pero mi humilde defensa no fue suficiente para detener el ataque de Kylos.
—Ahh…
—¿Qué edad cumples este año?
Mimy: ¡¡¡Esto es una tortura!!! Robiin me prometiste sufrimiento para el HDP. ¿Dónde está? (╥﹏╥)

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY