Capítulo 11
PARPADEO, PARPADEO.
No importaba cuántas veces lo pensara, el hombre frente a mí era Kylos. Aquel que me salvó del lodo y luego me devolvió a él, después de que todo terminara. Sí, era ese hombre al que amé con toda mi alma y corazón.
Como ya había vivido una escena parecida en el pasado, pensé que esto también era una continuación de todos esos recuerdos que pasaron por mi mente. Es por eso, que a menudo se dice, que segundos antes de morir verás pasar tu vida entera ante tus ojos.
—¡Chloe…!
Mi hermoso rostro palideció por el asombro. De alguna manera, Kylos estaba tan preocupado que parecía una persona enferma. Incluso para confirmarlo, forcé la mirada más allá de mi visión borrosa para ver su cabello gris empapado en sudor y pegado a su frente.
«¿Estoy soñando?»
Por un momento, estuve terriblemente desconcertada. El corazón, que una vez había muerto, estaba latiendo de nuevo y cientos de emociones desconocidas recorrieron todo mi cuerpo.
Kylos era mi santuario que no me atrevía a desobedecer. Él fue mi salvador y benefactor que me rescató de vivir una vida miserable cuando residía con los Garnetsch; aquellos quienes me trataron peor que a una bestia. También fue el hombre del que más tarde me enamoraría, llevándome a hacer cualquier cosa que él deseara.
Como ya dije, él fue la primera persona que me enseñó el sentimiento del amor. Pero en algún momento esto se rompió y comencé a tener interés y afecto por los demás. Lamentablemente me di cuenta tarde, cuando perdí a esas personas que realmente me apreciaban y se preocupaban por mí.
Fruncí el ceño ligeramente ante la confusión. Kylos, que se acercaba cautelosamente a mí, se quedó helado por un instante.
—Chloe… ¿Aún estás enferma?—su voz era un poco temblorosa cuando preguntó.
Es ridículo. No puede ser. Kylos, que desconfiaba de todo lo que hacía en el pasado e incluso me pidió que lo llamara Su Majestad, nunca se interesó tanto por mí al punto de mostrar su angustia e inquietud por una simple dolencia.
—La fiebre ha bajado considerablemente, Su Alteza.—en ese momento, otra voz se escuchó a su lado.
Las palabras provenían de un señor mayor que me resultaba bastante familiar.
«Conozco a este anciano de barba gris… Estel… ¡Cierto! Cuando supe que estaba embarazada, él fue el médico que me había visto en esa época. Entonces, ¿es este el recuerdo de cuando conocí a mi hija por primera vez?»
Había muchas cosas extrañas en lo que estaba ocurriendo. Sobre todo, el hecho de que Kylos, quien se regocijó más que nadie aquel día con la noticia de mi embarazo, ahora no estaba expresando tal emoción. Algo no estaba bien. Debería estar eufórico, más feliz que el Emperador o yo misma.
Todavía recuerdo claramente la fatídica noche en la que me enteré de que estaba embarazada.
{—Está encinta.
—¡Oh, Dios mío, Chloe!
Tan pronto como el doctor terminó de hablar, había un torso macizo y duro abrazándome. Kylos me amaba a su manera, pero esta era la primera vez que estábamos tan juntos enfrente de los demás.
Su abrazo, por el que deben haber pasado muchas, incluida la joven Marquesa de Rosaline, fue tan encantador que me sentí como la mujer más dichosa del Imperio.
«¡De verdad, de verdad lo hice!»
Él estaba bastante excitado y había perdido su habitual respiración pausada.
—Siempre creí en ti, Chloe. Estaba seguro de que llegaría el día en que tendrías éxito.—dijo Kylos sosteniéndome contra su pecho y acariciando mi cabello.
Apenas pude mirarlo porque estaba reprimiendo mi corazón que de un momento a otro explotaría.
—Estoy muy feliz de haber sido de ayuda para mi tío.
Ante mi tímida respuesta, él me apretó contra sí una vez más y nuestros latidos acelerados se sincronizaron llenos de júbilo.
«Debe haber sido una gran alegría para él que yo haya concebido al hijo del Emperador.»
Aquel día, la plenitud reinó en la mansión del Gran Duque de Ludwig.}
La voz de Kylos interrumpió mis pensamientos.
—Sí, la fiebre… parece haber disminuido.—el dorso de su mano fría tocó mi frente.
Mis pestañas aletearon y enfoqué mi mirada en su rostro. El cual ya empezaba a ser completamente nítido ante mis ojos que aún continuaban un poco vidriosos.
—Pero todavía no se ve bien.—Kylos dejó escapar un pequeño suspiro y murmuró—. ¿Por qué no ha mejorado su aspecto?
Él parecía algo aturdido y se mordió el labio inferior.
«Es extraño… Obviamente, el médico terminó el tratamiento. ¿Por qué aún no ha anunciado que estoy embarazada?»
Había algo que no encajaba. No puede ser que un médico tan excelente y contratado por Kylos, no sepa cuál es mi diagnóstico. Este hombre había trabajado durante mucho tiempo como doctor en la familia Ludwig y no había forma de que ocultara un hecho tan importante como el de un embarazo.
—Chloe…—Kylos, quien vaciló al mirarme, extendió su mano fría con cuidado y tocó mi frente. Luego, dejó escapar un pequeño suspiro y murmuró mientras me observaba con una expresión ansiosa—. ¿Por qué no dices nada? Si todavía sientes dolor, dímelo.
La voz cuidadosa y los ojos impotentes lo hacían parecer como que estaba realmente angustiado por verme así.
«¿Le preocupaba tanto que me enfermara?»
Mimy: Nah, para eso habría que tener corazón. ( ᐛ )
Era un interés hacia mí muy dulce, pero que no podía ser cierto. Siempre se alarmaba de esta manera al pensar que el precioso cuerpo, que le daría a su hermano, pudiera resultar dañado o maltratado.
No obstante, nada de esto era de extrañar. Ya que para él, todo se basaba en un tipo de cálculo similar a la aritmética en la economía, con la cual se estimaba el perjuicio por la caída del valor de una mercancía. Por supuesto, mi dolor no era importante, ni siquiera tenía el más mínimo efecto sobre él.
Parecía que volvía a repetir una situación en la que ya había estado hace mucho tiempo.
Hice memoria y recordé que hubo un momento en el que yo estuve muy enferma. Me dolía mucho el cuerpo y la fiebre era tan intensa que no podía dormir bien, por lo que terminé alucinando en vano toda la noche.
Para tomar la medicina, ni siquiera podía tragar correctamente la sopa. Lo poco que comía lo vaciaba en un balde debido a las náuseas y mi voz ya no salía de lo débil que estaba. Aunque deseaba llamarlo, mi boca no podía articular el nombre de la persona que tanto amaba. Pero lo más triste, es que no vino a verme ni un día, aún cuando sabía que estaba sufriendo en tal estado.
Era consciente de que siempre que Kylos tenía algo de tiempo, venía a visitarme, incluso si estaba acostada en cama. Pero en esa época, el número de veces disminuyó gradualmente porque Elizabeth de Rosaline no podía soportar aquel comportamiento.
Pero volviendo aquí, al presente, él estaba a mi lado. Como si mis recuerdos se hubiesen distorsionado en el proceso de mi muerte.
—¿No está saliendo tu voz? Chloe, di algo…
Su palma cubrió suavemente el dorso de mi mano, de modo que inmediatamente la sacudí porque sentí una sensación desagradable.
En el aire, el brazo de Kylos que me sostenía, se desmoronó.
—¿Chloe… ?
—Ah…
Yo también estaba confundida por mi repentino comportamiento que me resultaba desconocido. Así que, mientras estaba pensativa, lo miré con sus dedos rozándome el dorso de mi otra mano que todavía estaba en contacto con su piel.
Después de no hablar por un momento, respiré hondo y musité.
—Esto…
Sin duda, cuanto más se aclaraba mi mente, más bizarros eran los hechos. Definitivamente era algo que no podía rememorar por mucho que lo intentara.
Pensé que tal vez, mi mente estaba trastornada de tanto amarlo durante casi toda una vida.
«¿Es “solo” esto lo que me esperaba a cambio de morir? ¿Ver a este hombre inquieto por mi posible embarazo?»
Mientras parpadeaba confundida con todo aquello, un shock tardío me golpeó en un abrir y cerrar de ojos.
«¿No es demasiado vívido para ser una etapa posterior a la muerte?»
—Sal… —mi voz ronca que había estado temblando ligeramente se sumergió en silencio. Era como si no hubiera hablado durante mucho tiempo—. Por favor, vete… ¡Que todos salgan de aquí!
Mientras envolvía mis brazos alrededor de mi cabeza, Kylos dio un paso más cerca gritando mi nombre.
—¡Chloe!
—Por favor, ¡salid ahora mismo!
—…
Debo admitir que nunca le había gritado tan irrespetuosamente. Pero me dió igual. Mis sospechas ahora se habían confirmado. Esto no era algo así como un “libro de la vida” que ves justo antes de partir.
En el momento en el que reconocía aquella remota posibilidad, mi cuerpo tembló por la conmoción y un escalofrío repentino recorrió mi espalda. La sensación fría que floreció en la punta de mis dedos se volvió más y más vívida.
Cuando levanté la cabeza, vi a Kylos estupefacto e inquieto. Ese hombre seguía allí. La persona a quién amé con todo mi corazón y me usó para luego arrojarme en la oscura desesperación. Inmediatamente un vacío sin fin se apoderó de mí cuando nuestros ojos se encontraron y lo vi hacer una mueca.
TUCK, TUCK.
Mis lágrimas cayeron mojando el edredón que me cubría a medias.
—¿Por qué… ? ¿Por qué lloras, Chloe? ¿Estás muy enferma? ¿Te duele mucho?
Él tenía mucha curiosidad. Demasiada, para aquel momento.
—¿Por qué me sigues preguntando todo esto? Sal. Te dije que te fueras.
—¿Chloe?
—… Lo siento, tío.—habiendo apenas calmado mis emociones, dije con voz tranquila—. Vete al menos por un minuto. Necesito estar sola.
—…—en lugar de responder, él me miró.
Después de reflexionar por un tiempo, asintió mientras con voz baja añadía.
—Bueno…—Tras esto, Kylos, que estaba a punto de dejar salir al médico primero y seguirlo, se detuvo frente a la puerta y se giró para decirme—. Vuelvo un poco más tarde. Si te sientes mal o incómoda, toca el timbre.
—Sí.—sonreí y asentí lo menos posible.
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Solo después de que pasara un día completo, pude analizar y sopesar la situación general con calma.
Al principio, pensé que Kylos me había devuelto a la vida. Puesto que debería haber muerto al tomar el veneno que me había dado la Emperatriz. Mi último recuerdo era el de ella viniendo a mí con aquel frasco después de que Kylos me dejara encerrada en su dormitorio. Fue por eso que también barajé la posibilidad de que me hubieran salvado a tiempo, ya que el médico se encontraba allí tan pronto como me desperté.
Sin embargo, había muchas cosas que eran algo absurdas y carecían de lógica.
Primero Kylos, quien debería estar en el Palacio Imperial, se estaba quedando en el Gran Ducado. Teniendo en cuenta que la Emperatriz me odiaba, era entendible que yo me quedara en la mansión de los Ludwing si quería evitar sus ojos y salvarme.
Pero él era el Emperador actual. Recientemente había ascendido al trono y por eso este era el período de mayor actividad para él. No tenía sentido que vaciara su ocupada agenda solo por mi culpa.
En segundo lugar, los médicos y sirvientes del Gran Ducado siguen llamando a Kylos como“Su Alteza”. El cual era el título que le dieron cuando era Gran Duque de Ludwig en el pasado.
Aunque en el Palacio Real me dijo usara con él el antiguo título de “tío”, por razones desconocidas para mí, el hecho de que él estuviera tan obsesionado con el título de “Su Majestad” y todavía lo llamaran como “Su Alteza” era como acto de rebeldía en sí mismo. Desafiaba su autoridad y eso era algo que él nunca permitiría.
Contrariamente a su imagen suave y amistosa, Kylos valoraba mucho su honor. No podía tolerar ningún defecto en él y en los suyos. La única posibilidad remota, que se me ocurría para que esto sucediera, era que quizás se había vuelto más generoso tras convertirse en Emperador. Pero aún así seguía teniendo dudas y esta razón no me convencía del todo.
—Incluso si no quieres comer, tienes que tomar tu medicina. Así te mejorarás pronto.
Kylos, se sentó en una silla, que previamente había colocado frente a la cama. Me entregó un medicamento y sonrió suavemente.
Al contrario de cómo me habría mirado antes, con aquellos ojos llenos de molestia y desprecio, ahora me observaba con afecto y ternura infinitos. Había regresado a ser el joven y gentil Kylos de siempre, o al menos eso parecía; una persona diferente a la que conocí cuando casi me encontré con la muerte.
«¿Por qué? ¿Es porque pronto me necesitarás? ¿Has encontrado otro uso para mí?»
No tenía fuerza alguna en mi cuerpo. Así que agarré la taza que me había dado con ambas manos y la punta de mi nariz se contrajo ante el maloliente contenido.
—Chloe, quizás no lo sepas, pero tienes mucha fiebre. Por favor, comprende mis preocupaciones. Debes recuperarte cuanto antes porque no quiero que te enfermes más.
Era una palabras amables, como las que se le dicen a un niño pequeño cuando está creciendo.
Acerqué mis labios a la taza, tratando de averiguar cuáles eran sus verdaderas intenciones en esta ocasión.
«Siempre me dijo que lo único útil para él era mi cara bonita. Si es así, ¿había otra persona a la que le gusten las cosas bonitas? Entonces, ¿va a enviarme de nuevo a otro hombre esta vez?»

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY