Capítulo 31
—No te obligaré. Si no quieres decírmelo, no hace falta que lo hagas.
Ante mis palabras, la niña abrió su pequeña boca y dijo.
—…Rosalin.
—Oh, qué nombre tan bonito. Gracias, Rosalin. Como has sido amable conmigo, te daré esto a cambio.
Saqué un pañuelo con albaricoques secos de mi bolsillo. Ya llevaba fruta seca para cuando mi azúcar bajará, pues solía tener muchos problemas cuando salía.
Rosalin me miró parpadeando con sus ojos marrones.
Le metí un albaricoque seco directamente en la boca.
—¿Qué tal? ¿Te gusta?
Rosalin masticó el albaricoque en su boca y asintió tímidamente.
—Rosalin, escucha bien. Te he contratado simplemente por necesidad. No te estoy haciendo un favor. Los nobles no hacen favores. Me gustaría que entendieras esto…
Ante mis palabras, Jean susurró suavemente desde atrás.
—La niña es demasiado pequeña para entender lo que está diciendo.
Exhalé un profundo suspiro. Por esto no quería involucrarme en asuntos de plebeyos.
—De acuerdo. Empecemos con el tratamiento.
En medio del camino, donde no había nadie, apliqué generosamente una poción en forma de ungüento de alta calidad sobre todas las heridas del cuerpo de Rosalin.
—Vaya, como se esperaba de una noble, su generosidad es diferente. El salario de dos meses de un plebeyo se esfuma. Se esfuma.
—Qué ruidoso. Hablas demasiado para alguien que no le han pagado.
—Je.
Jean se rió, se acuclilló a mi lado y preguntó.
—Señorita, ¿puedo preguntar cuál es su motivación?
—¿Motivación? ¿De qué motivación hablas?
Lo miré confundida por lo que estaba diciendo, y Jean me preguntó con expresión seria.
—Ya sabe. Aunque se diga que Estella es un territorio que trata relativamente bien a los plebeyos, sigue siendo uno de los principales territorios nobles del Imperio, así que debería ser conservador y cerrado. Me pregunto cómo alguien con su forma de pensar puede surgir de una familia noble. Incluso sin considerarla a usted, el comportamiento de sus hermanos también es bastante peculiar.
Eso lo reconozco incluso yo. Pero no podía responder fácilmente a las palabras de Jean. Era obvio. ¿Cómo podría decirle a esa persona que en realidad recuerdo mi vida pasada e incluso soy de otro mundo?
—Es cierto. Si mis ideas o forma de pensar se revelarán al público, me iría directa a la hoguera o a la decapitación. Así que no lo demuestres y mantén la boca cerrada.
—Vamos, señorita. Es solo curiosidad humana. Sinceramente, ¿qué noble aplicaría personalmente un ungüento de alta calidad a una huérfana plebeya que huele mal?
Fruncí el ceño y le di una palmada en el brazo a Jean.
—Cuida tu lenguaje. Por muy cierto que sea, ¿cómo puedes hablar de manera tan vulgar delante de la niña?
—Esta es la mentalidad de la gente común.
Jean dijo mientras se rascaba la barbilla.
—Si piensas como una persona común, vivirás una vida común para siempre. Intenta cambiar tu perspectiva.
Jean se rio por lo bajo ante mis palabras.
—Por supuesto, señorita. Por cierto, ¿pequeña señorita?
Jean sonrió suavemente hacia la niña. Mientras observaba su rostro, me maravillé interiormente. Estaba claro que el atractivo facial era parte de su clasificación como mercenario. Con una sonrisa así, cualquiera caería rendido.
No solo era su primera impresión, sino que era realmente tan guapo que resultaba molesto. Y lo peor era que parecía saber lo guapo que era, lo que lo hacía aún más irritante.
—¿Has oído hablar de alguien llamado Damian en el orfanato?
Ante las palabras de Jean, la niña negó con la cabeza.
—Hmm, supongo que las posibilidades de que su sobrino esté en este orfanato se han reducido un 50%.
—¿Cuánto era originalmente?
—Alrededor del 30%.
Me detuve a pensar por un momento. ¡Espera, eso significa que ahora es -20% por ciento! Cuando lo miré irritada, Jean sonrió ampliamente. E incluso me guiñó un ojo. Oh, ¡ese guiño! Ya me estoy acostumbrando.
—¿Pequeña señorita? Como nuestra señorita es noble, le resultaría difícil atenderte, así que ven hacia mí.
Cuando Jean extendió sus brazos, Rosalin comenzó a mirarme nerviosamente.
—¿Qué? ¿No quieres que ese hermano te cargue? Si no quieres, no tienes que hacerlo.
—¿Qué?
El rostro de Jean se llenó de confusión. Y volví a lamentar mis palabras. Ah, me pregunto si estoy desperdiciando mi edad aquí, o si los hábitos de habla de mi vida pasada simplemente se niegan a desaparecer.
Todavía pienso que soy una ciudadana común.
Noble y un cuerno, mi esencia es la de una semi-desempleada.
Después de pensarlo mucho, miró mis brazos, se mordió el labio firmemente y dirigió su mirada hacia Jean. Sí, supongo que incluso para una niña, el estado de mis antebrazos no parecía muy favorable.
«Sí, ¡no tengo músculos! Me paso el día sin hacer nada en casa, así que no tengo nada. Sí.»
Mientras yo estaba ligeramente ofendida, Jean levantó a la niña con la misma facilidad que si levantara algodón de azúcar.
—Bueno, de todos modos, vayamos rápido. Aunque más o menos sabemos que su sobrino no está en este territorio, como el orfanato está bajo el Dominio de la Iglesia Leton, podemos solicitar su cooperación si las cosas van bien. Después de todo, están conectados entre sí.
Al menos eso era un alivio. Aunque, por supuesto, probablemente tuvieran esa red de contactos para intercambiar mano de obra gratuita.
—Aun así, con un poco de dinero extra, la mayoría de los problemas se pueden resolver. Señorita, no se preocupe demasiado.
Fruncí el ceño y asentí con esfuerzo.
—Bueno, su sobrino debe estar en algún lugar del continente. Y además, según lo que dijo la señorita…
La voz de Jean bajó de tono. Y en voz muy baja, pronunció un hecho fatal que yo ya conocía.
—En un futuro no muy lejano, destacará de forma notable, incluso si no vamos específicamente a buscarlo, señorita.
—…
—¡Ups!
Jean lanzó esa bomba a mi ya ansioso corazón y levantó a Rosalin.
—Bueno, entonces sigamos nuestro camino, señorita.
—…Ten cuidado con tus palabras. La niña todavía no tiene valores establecidos, ¿qué pasará si aprende de lo que ve?
—Vaya, mi señorita es tan considerada.
La expresión de Jean cambió sutilmente. Como si estuviera pensando profundamente en algo.
—Sí, como dice mi señorita, creo que es correcto ser más respetuoso en público.
En realidad, creo que debería ser respetuoso incluso cuando no hay público. Suspiré profundamente y reflexioné sobre lo que Jean me había dicho.
Es cierto. Solo me queda un año de plazo y por eso me apresuro, pero la posición del protagonista masculino pronto será revelada.
La explosión del orfanato.
El punto de partida de la historia original y el momento en que el protagonista masculino encontró una libertad que no era realmente libertad.
Pero yo, que había leído la historia original, pensaba que ese fue precisamente el momento en que el protagonista comenzó a desviarse, y mi objetivo era encontrarlo antes y llevarlo conmigo.
«…Lo importante es que no sé cuándo explotará ese orfanato.»
Apreté el puño y aceleré el paso. Tenía que fortalecer mi determinación. Ya no era momento de evitar las cosas.
Necesitaba enfrentar mi situación directamente.
La inestable situación política independiente de la historia original, y las acciones de la familia Imperial.
Los monstruos invocados por la magia prohibida que ya habían aparecido.
Ahora lo sabía. Que encontrar al protagonista no era suficiente para resolver el problema. Tenía que moverme más rápido e inteligentemente.
Para lograr mi deseo de una vida larga y saludable.
***
La niña inclinó profundamente la cabeza y su cuerpo temblaba. Una voz débil escapó por debajo de su cabeza.
—Este es nuestro orfanato.
Miré el lugar aturdida. Los barrotes de hierro estaban completamente oxidados y la hierba crecía salvajemente. Sentí a Jean observándome discretamente a mi lado.
—Hmm, bueno, no se volará con el viento, ¿verdad?
—Eso es obvio…
Estaba tan sorprendida que casi hablo como siempre, pero cerré la boca firmemente. Ah, tengo que mantener mi dignidad. Todavía soy una noble…
—Ejem, me gustaría resolver nuestro asunto rápidamente.
—Sí, sí.
Jean siguió hábilmente a la niña. La puerta chirrió al abrirse y un olor acre me golpeó la nariz. Olía a moho. Parecía que podrían aparecer fantasmas.
Sin embargo, como era un lugar donde vivían niños, se escuchaban voces estridentes y bulliciosas aquí y allá.
—¿Puedes guiarnos hasta la oficina del director, pequeña señorita?
Jean se inclinó, miró a la niña a los ojos e incluso le guiñó un ojo, comportándose de manera afable. Si otra persona lo hubiera hecho, habría sido desagradable, pero como era guapo, resultaba bastante tolerable.
No fui la única que lo sintió así, ya que la niña se sonrojó y obedientemente comenzó a guiarnos hacia la oficina del director, tal como Jean le había pedido.
Sin embargo, a medida que nos acercábamos a la oficina del director, podía ver en tiempo real cómo el rostro de la niña se iba llenando de terror.
«Típico, muy típico.»

TRADUCCIÓN: MELDY
CORRECCIÓN: HIKARY
RAW HUNTER: ACOSB