Capítulo 3
—Ah…—Seo Yong-woo suspiró y arrojó la tableta sobre la mesa.
Sabía que sería así. Entre las etiquetas que perseguían a Seo Yong-woo, la más persistente y molesta era la de su padre. Cómo tigre macho independiente no era diferente a los demás, pero le dolía la cabeza cada vez que salían a la superficie historias sobre su parecido con sus padres o el pasado de su padre, ahora muerto.
Sabía que no podía negar las raíces de su identidad ni escapar de ellas. Por mucho que se sintiera decepcionado cuando se enteró de las malas acciones de su padre, solamente quería escapar de ese prejuicio. En primer lugar, no sentía mucho aprecio por su padre, Seo Yong-woo había sufrido mucho con las estrictas reglas de su padre cuando era niño. El padre protegía ferozmente a su madre, pero siempre desaprobaba a su hijo. En ese momento, el mánager que observaba de cerca habló con cautela.
—… Piénsalo detenidamente, hermano.
El celular del mánager sonaba sin parar, como si constantemente recibiera llamadas de su agencia. Seo Yong-woo se sentó en el sofá apretando sus colmillos, sus sentidos estaban agudizados por la ira y el nerviosismo, haciéndolo más sensible. Cuanto más lo pensaba, más quería Seo Yong-woo resolver este asunto a su manera.
Ya era bastante malo que la agencia estuviera implicada, pero no le gustaba la idea de que el artículo se hiciera viral. Sabía que, pasara lo que pasará, nadie lo escucharía y la gente crearía sus propias historias. Para Seo Yong-woo, un tigre individualista, eso significaba un gran estrés en sí mismo, pero ser actor ha puesto un freno a su vida. Después de un tiempo tan agitado, ya casi amanecía.
[Yong-woo, este es el gato bestia, ¿verdad?]
La llamada que tanto había estado esperando por fin llegó. Le había tomado algo de tiempo, pero parecía que definitivamente lo había encontrado. Seo Yong-woo se rió cuando vio la información que llegó con su foto de graduación de la escuela secundaria.
[El nombre es Do Hae-dong. Tiene sólo 21 años ]
«11 años menos que yo.»
También incluía otra información como que obtuvo calificaciones bastante buenas en la escuela secundaria, pero se desconocía su paradero después de graduarse. Su madre había muerto, se desconocía el paradero de su padre y actualmente vivía con su abuela y sus hermanas menores. Se dice que una vez fue reclutado en un casting callejero, pero no aceptó la oferta por circunstancias familiares.
Aunque su situación era difícil, también era un ejemplo típico de un ambiente familiar desafortunado. Quizás por eso Seo Yong-woo estaba más interesado en su nombre real que en su entorno.
«¿Tu verdadero nombre es Do Hae-dong? Me pregunto si por eso te sorprendiste tanto cuando le llamé Dodong, quizá pensaste que sabía tu verdadero nombre. Recordando la primera vez que lo rescaté. Aunque estabas asustado y encogido de miedo, creo que hubo un destello de esperanza en tus ojos amarillos. Pero no puedo saber que tipo de persona eres realmente hasta conocerte cara a cara.»
Aunque era tarde, Seo Yong-woo recogió las llaves de su auto. Se subió al auto deportivo oscuro que estaba en el estacionamiento y condujo rápidamente por la carretera al amanecer. Los ojos dorados verticales miraban ferozmente por la ventanilla del coche.
—No te pasará nada si te atrapo.—Seo Yong-woo hizo una promesa y agarró con fuerza el volante con una mano.
Mientras conducía el coche, las gruesas venas de sus antebrazos se destacaban tan claramente como un relámpago.
***
Encontró a Dodong unos 10 días después de escapar. En un rincón oscuro del almacén de un bar.
El tipo blanco y delgado luchaba por organizar una pesada caja de botellas de licor. Seo Yong-woo agarró con fuerza su teléfono celular, que vibraba constantemente, y se acercó. Su suave mandíbula se tenso con rabia bajo su gorra. Cuanto más se acercaba, más veía un almacén estrecho iluminado sólo por luces amarillas baratas.
Seo Yong-woo estaba frente a la puerta del almacén. Su fuerte y alto cuerpo bloqueaba la puerta, dejando poco espacio para escapar.
—…
Mientras se quedaba quieto y observaba, el chico giró la cabeza, probablemente porque sintió una energía fría.
Dodong, en su forma humana, seguía siendo el mismo. Seguía vestido con la ropa holgada que había robado y tenía exactamente el mismo aspecto que cuando era un gato, con sus ojos redondos y sus orejas negras descansando sobre su cabeza, supo que era su gato en cuanto vio su pobre cara asustada. Los ojos sorprendidos con las pupilas dilatados le parecían inquietantemente familiares.
—Ah, señor.
Esas palabras salieron de su boca y sonaron como un maullido. En ese momento, Seo Yong-woo perdió toda la fuerza en las manos que tenía en los bolsillos. Pero después de dudar por un momento, Seo Yong-woo recordó que el tipo era un ladrón.
—¡Ah…!
—Párate derecho.
Empujó el hombro del tipo, que miraba a su alrededor buscando un lugar por donde escapar, y lo hizo pararse con la espalda contra la pared. Seo Yong-woo se sentó en diagonal sobre las cajas de licor apiladas frente a él. Aunque Dodong tomó forma humana y bajo su postura, todavía tenía que mirar hacia abajo debido a la gran diferencia de altura. Seo Yong-woo miró con el ceño fruncido al tipo que había bajado los ojos como si estuviera resignado, y luego preguntó con un tono irónico.
—¿Robaste y aún así trabajas en un sitio como este?
Había robado casi 100 millones de wones. Además, fueron 10 millones de wones sólo en efectivo. Seo Yong-woo no podía creer que estuviera languideciendo en un lugar tan ruinoso en lugar de estar viviendo favorablemente.
Cuando se quedó quieto con las manos en los bolsillos y lo miró, el rostro de Hae-dong se puso blanco y tembló. Sus brazos delgados y blancos resaltaban debajo de la gran camiseta que había robado. Fue un espectáculo lamentable que avergonzó al atrevido robo.
Dodong, no, Hae-dong tartamudeó con una expresión de miedo en su rostro.
—Denunciame… Ya me he gastado todo lo que robé.
—¿Denunciar?
Era algo absurdo. De todos modos, Seo Yong-woo no tenía nada que ganar denunciando a este tipo. Más bien, la opinión pública se volvería extremadamente ruidosa. Además, era curioso que el ladrón ni siquiera se disculpara, sino que dijera que lo denunciará primero.
—¿Qué debo informar primero? ¿El hecho de que eras un hombre bestia pero pretendías ser un animal?
—Bueno, eso es…
Como sintiéndose avergonzado, Hae-dong se puso rojo hasta la punta de las orejas y juntó las manos con fuerza. Pretender ser un animal siendo un hombre bestia,era una estafa obvia. Desde la antigüedad, hacerse pasar por un animal había dado lugar a espionaje, asesinato y todo tipo de problemas políticos, hasta el punto de que hacerse pasar por un animal se catalogaba como un grave delito de estafa.
Seo Yong-woo sintió una fuerte sensación de traición. El gato que había alimentado cuidadosamente y dejó entrar a su territorio como un miembro de la familia era en realidad un niño. Para un tigre que había pensado que el matrimonio era la única forma de formar una verdadera relación humana, era peor que la traición. La expresión de Seo Yong-woo de repente se distorsionó e incluso sus colmillos comenzaron a mostrarse.
—¿Por qué fingiste ser un gato?
—Ah, señor.
Seo Yong-woo dio un paso hacia adelante. Hae-dong se paró contra la pared, respirando profundamente. Cuando el hombre que tenía sus sentimientos heridos bloqueó su camino, Hae-dong contuvo la respiración y trató de evitar su mirada con miedo. Seo Yong-woo agarró al chico por el cuello y lo presionó contra la pared. Incluso los tendones de sus gruesos antebrazos se levantaron y presionaron el delgado pecho de Hae-dong.
—Si vas a robar, simplemente hazlo de inmediato. ¿Por qué ocultaste tu identidad durante un mes?
— Ugh…
—¿Viniste a mí con esas intenciones desde el principio?
—En ese momento, estaba enfermo y no podía convertirme en humano, uf…
No quiso escuchar excusas. Ya fuera engaño o no, la invasión de la privacidad era algo que disgustaba profundamente a Seo Yong-woo, quien había sido actor toda su vida. Era un tigre territorial, por eso construyó una casa al borde de una montaña a las afueras de Seúl.
«¿Cómo se atreve a entrar y hacerse pasar por un gato?»
Cualquiera que fueran sus intenciones, Seo Yong-woo no tenía paciencia para lidiar con el ladrón. Al mismo tiempo, el brazo que sostenía el cuello se llenó de fuerza poniéndose duro como roca.
—¿No vas a responderme directamente?
—Así es. No puedo respirar…
Mientras aplastaba su delgado pecho, Hae-dong lo agarró del brazo con urgencia. Pero su fuerza fue de poca utilidad y el rostro pálido estaba distorsionado por el dolor. Hae-dong, que temblaba mientras lo sujetaban por el cuello, pronto cerró los ojos y gritó.
—¡Oh, lo hice porque me gustas!
—¿Qué?
—Tenía tanta hambre… Me dolía el cuerpo por los golpes, pero estar a tú lado era agradable y cómodo.
—…
Seo Yong-woo perdió sus fuerzas en ese momento. Hae-dong, que apenas podía respirar, se encogió tímidamente, pero continuó murmurando rápidamente que lo sentía y que era todo lo que tenía intención de hacer. Seo Yong-woo, que escuchó eso en silencio, se rió con sarcasmo.
—Ah, ¿Porque te gusto?—era algo que no podía creer en absoluto.
Se dio cuenta con solo mirar su rostro, que el joven había soltado esas palabras porque estaba asustado. En primer lugar, los actores como Seo Yong-woo conocen de lenguaje corporal diverso ya que se comunican más a través de expresiones faciales y acciones que a través de palabras.
Sin embargo, Seo Yong-woo no pudo enojarse a pesar de que miró ferozmente a Hae-dong. No tenía la intención de presionar a un niño incompetente. Y aunque se sentía mal porque Hae-dong ocultara su identidad, se sentía decepcionado porque sabía que era su culpa. En ese momento, Hae-dong habló con dificultad.
—Lo siento, realmente no tengo nada que decir incluso si me denuncias.
—No es que vaya a recuperar el dinero al denunciarte.
—…
—Sería más fácil para mí tratar contigo yo mismo.—habló en voz baja y el chico parecía asustado. Al mismo tiempo, Seo Yong-woo se sintió frustrado cuando vio reflejado a su gato en el rostro joven y esponjoso del chico.
—Ah…
De todos modos, no le importaba tanto perder dinero. Más bien era conveniente recuperar a este tipo como gato y poner fin de inmediato a la polémica por abandono que había surgido. Seo Yong-woo, cuya mente estaba enredada, se secó la cara y dijo con expresión cansada.
—Está bien, puedes vivir en mi casa por el momento.
—…
—Entonces fingiré que el robo nunca ocurrió.
Entonces Hae-dong levantó ligeramente la cabeza e hizo contacto visual. Miró a Seo Yong-woo, aunque apenas podía ver su rostro a través de la gorra negra, notó que tenía las cejas juntas y los labios fruncidos. Había una mirada sombría en sus ojos felinos.
—… ¿Me estás pidiendo que tengamos una relación?—preguntó con un rostro que no podía ocultar su disgusto y su miedo.—Eres un actor muy famoso. ¿Está bien hacer esto…?
—… Ah.
Era algo tan absurdo que Seo Yong-woo casi se echó a reír. Miró al techo con un suspiro. El gruñido grave que hace un tigre cuando está enojado resonó fuertemente en su garganta.
«¿Qué diablos estoy haciendo?»
Se preguntaba porqué había vuelto a dejar que aquel ladrón se saliera con la suya, pero no podía creer que hubiera conseguido mantener su temperamento bajo control. Desde sus hombros, que estaban extendidos, hasta sus brazos se sentía rígido y tenso. Ya no había tiempo para dar explicaciones. Incluso su teléfono celular personal, conocido sólo por su familia, comenzó a sonar y el título de un artículo provocativo enviado por su gerente apareció en su teléfono celular del trabajo.
[Actor Seo Yong-woo, controversia sobre el abandono de gatos… ¿Dónde diablos está Dodong?]
En primer lugar, de alguna manera tenía que conseguir que el chico que le decía que tuvieran una relación regresara a casa. Seo Yong-woo finalmente habló como si estuviera amenazando al joven.
—Es porque si no vives en mi casa, tendrás muchos problemas.
Quizás porque lo escuchó como una amenaza, los ojos de Hae-dong adquirieron un color amarillo brillante y temblaron levemente. Parecía tan asustado que ni siquiera podía controlar sus movimientos. Su rostro estaba pálido y cansado, pero no podía ocultar su disgusto, como cuando era un gato.
—… Haré lo que dices. Pero creo que ya no puedo vivir como un gato porque es difícil.
Cuando añadió: “Lo siento” con voz temblorosa, Seo Yong-woo se sintió derrotado a pesar de que no había hecho nada malo. Obviamente había venido a atrapar a un ladrón, pero sentía como si le hubieran dado una paliza de la nada. Sabía que ya no era su gato, pero lo amo y lo trató con cuidado, así que no sabía qué tenía de difícil que no podía hacerlo.
—Deja de decir tonterías y súbete al coche.
Ahora Seo Yong-woo había renunciado a la persuasión. Sintiéndose desesperado, sacó a Hae-dong del mohoso almacén y se dirigió al auto. Hae-dong lo siguió obedientemente, pero siguió mirando hacia la licorería.
—¿Qué? ¿Quieres renunciar?
—… No.—Hae-dong sólo miró la tienda por un momento, luego pareció darse por vencido y se dirigió al asiento del pasajero.—De todas formas no les caía bien. Ya sea que huya o diga que lo voy a dejar, me criticarán de la misma manera.
«No se si es porque está acostumbrado a ser odiado, pero es sorprendentemente bueno entendiendo la situación. ¿Por qué diablos robó este tipo?»
Seo Yong-woo se sentó en el asiento del conductor con una expresión de perplejidad.
***
—Uh, lo llevaré a casa ahora.
—¡Te dije que simplemente lo reportaras! ¿Qué vas a hacer al traer de vuelta al ladrón?—el mánager de la agencia estaba haciendo un lío por teléfono.
Seo Yong-woo estuvo hablando por teléfono mientras estaba estacionado en una gasolinera. Cuando Hae-dong escuchó la voz aguda, giró su cabeza.
—Ve y compra algo.
Después de decir que regresaría pronto, Seo Yong-woo llamó a la puerta del asiento del pasajero. En el interior, Hae-dong parecía sorprendido. No tenía intención de consolarlo, así que le dijo que saliera y lo llevó a una tienda de conveniencia que estaba junto a la gasolinera. Sentía que necesitaba darle algo de comer inmediatamente porque estaba demasiado flaco.
—En casa no hay nada para comer. Selecciona lo que quieras llevar.
—…
Pero Hae-Dong no tomaba nada, ni siquiera cuando se lo dijo. Todo su cuerpo estaba tieso y rígido, como si no quisiera comer nada o lo estuvieran vigilando. Finalmente, Seo Yong-woo recogió algunos bocadillos al azar. Pensaba que podría haber alguno que le gustara. Cuando se paró frente a la cajera, Hae-dong le extendió algo nerviosamente, como si lo hubiera estado esperando.
—Toma esto.
Eran tres o cuatro billetes arrugados de 10.000 wones. Cuando Seo Yong-woo miró su mano, Hae-dong vaciló y lo miró con su rostro agotado. Parecía intimidado por el hecho de que llevaba una gorra negra y su alto físico.
—Bebé.
—¿Sí?
—No te preocupes.
Seo Yong-woo bajó la mano y pagó con su tarjeta. En aquel ambiente asfixiante, salió cargando una bolsa grande y se subió al auto. Lo primero que hicieron fue organizar sus nombres.
—Tu nombre es Do Hae-dong. Tienes veintiún años.
—… ¿Sobornaste a alguien?
«¿Piensa que soy un gángster?»
Aunque había sabido esa información de una persona real, sus pensamientos se distorsionaron porque estaba harto del malentendido de que él era un gángster. Al mismo tiempo, las palabras salieron con dureza y sin ninguna emoción.
—Continuará siendo Dodong.
—Soy Do Hae-dong…
—Estoy acostumbrado a llamarte así.
Quizás porque sabía que llevaba el nombre de un ladrón, miró con disgusto hacia Seo Yong-woo, pero respondió con una expresión de resignación en su rostro, como si lo estuvieran vendiendo en alguna parte.
—Señor, haga lo que quiera.
«Señor»
Ante aquel título desconocido, Seo Yong-woo apoyó la frente en el marco de la ventana. Sentía que estaba jugando un juego que no podía ganar. Durante todo el trayecto, sintió que Hae-dong miraba hacia su dirección como si lo estuviera observando. Seo Yong-woo conducía en silencio, como si se hubiera dado por vencido.
Destacaban su singular puente nasal alto y sus cejas pobladas y salvajes. Parecía que le estaba costando hablar con él porque mantenía la boca cerrada, pero Seo Yong-woo, que estaba acostumbrado a este tipo de atmósfera, simplemente estaba dejando que se acostumbrara. Al poco tiempo, Hae-dong le preguntó en voz baja, como si no pudiera contener su curiosidad.
—Sin embargo… ¿Por qué no me denunciaste?
—¿Acaso no leíste el artículo?
—Si, lo vi. Pero…
El coche estaba en un semáforo en rojo. Seo Yong-woo rebuscó en la bolsa grande que sostenía Hae-dong para conseguir algunos bocadillos. Cuando una mano del tamaño de la tapa de una olla se acercó, Hae-dong alejó su cuerpo al otro lado, como si estuviera sorprendido, y sus ojos temblaron.
Al mismo tiempo, cuando hizo contacto visual con las pupilas estrechas del tigre, rápidamente desvió la mirada. Los gatos parecían tener cuidado porque el contacto visual prolongado significaba que estaban a punto de pelear. Sabía que los tigres daban miedo, por eso era sorprendente cómo se las había arreglado para robar. Hae-dong se inclinó hacia el otro lado y dijo:
—Pensé que definitivamente me denunciarías.
—¿Por qué?
—Porque pensé que obtendrías mucha simpatía si se publicaba un artículo que dijera que el gato callejero que fue recogido era en realidad un ladrón.
—Oh.
«¿Acaso todos los niños son así hoy en día? ¿O es porque es un gato?»
Seo Yong-woo dijo con incredulidad:
—¿Qué sentido tiene denunciar a un ladrón torpe como tú?
—…
—Dijiste que ya lo gastaste todo, pero espero que recuperes mi dinero. ¿De qué sirve recibir la simpatía de la opinión pública? Serás excluido socialmente y no hay manera de que te sientas cómodo con eso.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: M.R.