Capítulo 170
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Ashley lo miró con ojos asombrados, como preguntando qué clase de broma era esa. Como era una reacción tan obvia y esperada, Koi respiró hondo una vez. Ahora era el momento de revelar un secreto enorme.
—Lo siento, Dane. Pero no tengo más remedio que decirlo.
Finalmente, Koi, habiendo tomado su decisión, abrió la boca.
—Dane y yo tenemos el mismo tipo de fisiológico.
—Lo sé. ¿Y?
—¿Qué?
La reacción de Ashley dejó a Koi con los ojos desorbitados. ¿Que ya lo sabía? ¿Cómo?
—Yo… yo no te lo había dicho.
Koi se turbó, preguntándose si habría sido él quien había filtrado el secreto de Dane sin darse cuenta. Ashley respondió con indiferencia:
—Simplemente lo descubrí. Pero, ¿qué importa? ¿Qué querías decir con eso de que son del mismo tipo?
Koi estaba confundido, pero este no era el momento para detenerse en esos detalles. En ese mismo instante, Dane seguía luchando contra la muerte. Si se demoraban demasiado, el método que Koi había ideado no serviría de nada.
—Los Omegas dominantes sienten un vínculo entre ellos, ¿verdad?
—¿Y?
—Quizás sea posible incluso algo más.
Ashley, en lugar de responder, frunció el ceño. Koi continuó hablando con determinación:
—¿Y si yo pudiera transferirle parte de mi energía a Dane? ¿No podría hacer que recuperara la consciencia?
Ante la inesperada propuesta, Ashley puso una expresión de sorpresa. ¿Qué clase de idea era esa?
—…¿Te refieres a usar feromonas? ¿A inundar a Dane con tus feromonas?
—Sí, exacto.
Koi asintió con firmeza. Ashley nunca lo había visto defender algo con tanta convicción. Era un lado completamente distinto al Koi que siempre seguía sus palabras sin cuestionarlas, y le resultaba refrescante.
—Lo siento, Ash. Voy a romper mi promesa.
Koi se disculpó con sinceridad. Hace mucho tiempo, le había prometido a Ashley que nunca liberaría sus feromonas para nadie más que él. Y hasta ahora, había cumplido esa promesa sin falta.
Ashley lo miró en silencio por un momento. Aunque Koi se disculpaba, era evidente que no tenía intención de cambiar de idea. Finalmente, Ashley relajó su expresión.
—¿Para qué viniste a decírmelo, entonces? Si de todos modos no ibas a hacerme caso aunque me opusiera.
Koi asintió sin vacilar.
—Sí, pero como iba a romper mi promesa, quería pedirte perdón.
Aun así, observó cautelosamente la reacción de Ashley, como si temiera que este estallara de ira.
Ashley, ignorando su mirada, giró y presionó el botón del teléfono sobre el escritorio. Tras un breve tono, se escuchó la voz de su secretario, y él habló con indiferencia:
—Preparen el jet. Koi irá al oeste.
—Entendido.
Al terminar la llamada y volverse, Ashley encontró a Koi mirándolo con los ojos desorbitados.
—¿Qué pasa con esa cara?
Al ver a Ashley sonreír, Koi, todavía atónito, balbuceó:
—Eh, bueno… es decir…
Cuando Ashley soltó su brazo de la cintura de Koi y se dio la vuelta, este había supuesto que tal vez estaría enojado, aunque solo fuera por un momento. Al expresar ese pensamiento en voz alta, Ashley frunció el ceño y esbozó una sonrisa amarga.
—Es cierto que soy celoso, pero no soy tan estúpido como para no entender tus razones.
—¡Gracias…!
Koi, conmovido, se lanzó inmediatamente a sus brazos. Ashley lo abrazó, riendo, y luego inclinó la cabeza para besarlo. Después del tierno beso, murmuró en voz baja:
—Si no fuera por esa maldita cena con el presidente… habría ido contigo.
Su enojo era genuino. Koi se rió.
—No importa, con que me hayas preparado el avión, es más que suficiente.
Ashley lo miró sin decir nada. Hasta ahora, en momentos como este, siempre le había advertido lo mismo: que nunca debía estar a solas con los niños.
Pero esta vez era diferente. Ambos tuvieron el mismo pensamiento, pero ninguno lo mencionó. Koi se preguntó por qué Ashley no decía nada al respecto, pero decidió no ser el primero en hablar y esperar. Sin embargo, Ashley nunca lo mencionó. En cambio, lo abrazó con más fuerza y solo dijo:
—Ve con cuidado. En cuanto pueda, iré tras ti.
Koi asintió y lo abrazó de vuelta. Y exactamente dos horas después, abordó el jet privado rumbo al oeste.
* * *
—Buenas tardes, bienvenido. El señor Miller nos avisó de su llegada. Es un honor tenerlo aquí.
Frente al hospital, el director esperaba a Koi con una sonrisa amplia. Al verlo bajar del coche, se apresuró a darle la bienvenida con un discurso preparado. Koi le estrechó la mano, devolviéndole la sonrisa.
—Hola, gracias por recibirme. Me gustaría ver a Dane de inmediato, si es posible…
—Sí, claro. Por aquí, por favor.
El director lo guió con entusiasmo hacia la habitación de Dane, hablando sin parar.
—Es un honor para nuestro hospital poder tratar a un héroe como él. Y, en nombre del personal, quiero agradecer al señor Miller por su generoso patrocinio. ¡Y que usted mismo haya venido a visitar al señor Striker…!
Por lo que decía, era evidente que Ashley no le había contado el verdadero motivo de la visita: que Koi estaba allí para saturar a Dane con sus feromonas.
«Claro, no podemos andar divulgando libremente el tipo fisiológico de Dane. Entiendo.» Koi, satisfecho con su propia conclusión, añadió mentalmente: «Gracias, Ash.»
Una sonrisa cálida se dibujó en sus labios mientras caminaba. No tardaron en llegar a la habitación donde Dane estaba hospitalizado.
—…Oh.
Koi murmuró al ver a un hombre alto de pie en el pasillo. El director siguió su mirada y, al reconocerlo, puso una expresión incómoda.
—Ah, sí… su hijo viene todos los días así. Las visitas están restringidas, así que solo se queda mirando desde fuera de la ventana… Me han dicho que eran compañeros de trabajo. Supongo que estará preocupado, claro.
«¿Preocupación entre compañeros de trabajo? Eso es algo que jamás ocurriría entre Alfas dominantes.»
Koi se preguntó si el director ignoraba su tipo fisiológico o si solo estaba siendo diplomático, pero pronto dejó de importarle. Eso no era lo relevante ahora.
—Grayson.
Al llamarlo, Grayson finalmente volvió la cabeza. Pero al reconocer a Koi, su expresión no mostró sorpresa alguna. Sus ojos vacíos, sin vida, clavados en él, le partieron el corazón. Sin decir nada, Koi lo abrazó. Grayson permaneció inmóvil, sin reaccionar.
Conmovido, Koi lo miró un momento antes de dirigirse al director.
—Prefiero ver a Dane a solas. ¿Podría dejarnos, por favor?
—¿Eh? Oh…
El director pareció desconcertado. Había asumido que el compañero de Miller, visitando a un héroe tan mediático, estaría allí para tomar fotos publicitarias. ¿Y ahora lo echaba? Además, era una gran oportunidad para promocionar su hospital, pero así ni siquiera podría sacar una foto decente.
«¿No vino por publicidad?»
Aunque confundido, no tuvo más remedio que retirarse. Asintió con una sonrisa incómoda.
—Sí, claro. Tómese su tiempo…
Al retroceder, los guardaespaldas que los seguían se alinearon frente a la habitación, bloqueando puertas y ventanas sin dejar el más mínimo espacio. El director, aún más desconcertado, miró hacia atrás antes de marcharse.
«¿Qué está pasando aquí?»
Y entonces, Koi se quedó frente a Grayson.
—Ha sido duro para ti, ¿verdad?
Lo miró con compasión. Grayson seguía sin reaccionar, así que Koi continuó:
—Vine porque creo que tal vez pueda ayudar a Dane.
Esta vez, Grayson reaccionó. Sus ojos se movieron, fijándose en Koi, quien asintió con una leve sonrisa.
—Sí. Somos del mismo tipo. Quizá pueda hacer algo por él.
Grayson, que lo había estado observando en silencio, finalmente habló.
—…¿Cómo?

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA