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Capítulo 17

—Por casualidad…—dijo Diana con sarcasmo.

—Es cierto, reconocí el carruaje pero mi cuñada se bajó sola. Así que vine a saludarte.—continuó con descaro.

—Claro…

Diana respondió con voz seca y volvió a dirigir su mirada hacia el lago. Antes de que se diera cuenta, Rohen, que estaba sentado a su lado, sonreía alegremente como si se estuviera divirtiendo.

—No sabía que mi cuñada me reconocería.

—Al final de todo no fue difícil hacerlo.

Al ver a Diana interrumpir abruptamente la conversación para evitar que le hiciera otra pregunta, Rohen, enmudeció por un momento. Hubo un silencio incómodo durante un largo rato. Al final, fue Diana quien no pudo soportar la molesta situación y habló.

—Entonces, ¿cuál es la verdadera razón por la que viniste a mí?

—¿Quieres ir directo al grano? 

—Sí, es porque no tenemos una relación en la que podamos tener conversaciones privadas como esta.

—¡¿Qué?!… Bueno… La razón por la que vine con mi cuñada fue porque… pensé que tal vez podría salvarte.

—¿Salvarme…?—Diana giró levemente la cabeza y lo miró—. ¿Parece que necesito que me salven?

—Quiero salvarte, aunque no sea necesario, cuñada.

—… ¿Qué clase de salvación me darás? ¿Me vas a dejar morir? ¿Me ayudarás a vencer a Dios y a recorrer ese camino para que pueda recuperar a mi hija? ¿O vas a borrar todos estos terribles recuerdos que me atormentan?

—Es divertido. Para decir algo así, me pregunto qué clase de persona tan inadecuada debí haber sido a tus ojos para hacer que pienses de esta manera.

El rostro de Diana se endureció al ver a Rohen hablando con arrogancia sin saber nada.

—Suficiente, no creo que necesite escuchar más, joven Rohen. Haré como si esta conversación no hubiese tenido lugar.

Pero a pesar de sus duras palabras, él no retrocedió fácilmente.

—No es suficiente. No es así, Cuñada. Soy el único que puede ayudarte.

—No sé por qué alguien tan prepotente acudió a mí.—Diana finalmente se levantó y miró a Rohen, quien todavía parecía confiado—. Déjame hacerte solo esta pregunta… En tu opinión, ¿cuál es la salvación que deseo?

—No buscas salvación. ¿No es así? Quieres que alguien lo sepa y al mismo tiempo, procuras que nadie lo descubra.

Por un momento, el cuerpo de Diana se estremeció. 

«¿Sabía este hombre lo que estaba diciendo? ¿Decía todo esto sin saberlo?»

Independientemente de su identidad, estaba claro que había llamado la atención de Diana. Ya fueran buenas o malas intenciones.

—Eso es interesante.

—Así que toma mi mano, cuñada.

—Todo esto es tan extraño… Soy la esposa de Felix. Ni siquiera puedo entender el verdadero motivo del por qué te acercaste a mí y ahora, ¿me estás pidiendo que tome tu mano y confíe en tí? No te confundas. Hay una cosa que está clara. Estás intentando utilizarme de algún modo y no pienso entrar en tu juego.—Diana arrugó la nariz y se giró para ver cómo Rohan le extendía la mano con un rostro que se parecía exactamente al de Felix. 

«¿Qué tan ignorante hay que ser para caer en una trampa tan fácil? ¿Qué tan estúpida debí parecer a sus ojos?» 

Esos pensamientos le vinieron a la mente, pero Diana rápidamente los abandonó.

«Porque mi “yo” del pasado y mi “yo” del presente son diferentes.»

Pero este incidente le hizo sentir curiosidad por Rohen. 

«¿Qué diablos querías conmigo que te trajo hasta aquí? ¿Y hasta dónde se extiende la información sobre mí? ¿Quién sabe tanto? ¿Esto puede incluir a Hisria? Si esto continúa…  hasta el cochero y el jardinero conocerán cada uno de mis movimientos…»

Diana sonrió amargamente y caminó hacia el carruaje que estaba bastante lejos. Afortunadamente, Rohen no la siguió. Ella tampoco lo miró. solo después de que Diana subiera al vehículo, pudo vislumbrar el banco donde su cuñado había estado sentado hace unos momentos. Rohen seguía allí y ella se preguntó en qué estaba pensando. 

Fue solo después de que el carruaje del Gran Duque partió, que los ojos de su cuñado, que habían estado contemplando el lago, se movieron lentamente hacia donde ella se encontraba. La mirada era obvia mientras seguía la dirección del carruaje del Archiducado; como si intentara confirmar si Diana realmente lo estaba dejando así.

Pero ella, inmediatamente apartó la vista de él.

Después de un día realmente largo, se tocó el cuello en el carruaje andante. El colgante de Briana llegó a sus dedos. El collar que siempre usa, a menos que haya una ocasión especial, colgaba inusualmente sobre su pecho hoy.

Recordó la voz que escuchó ese día cuando fue al Templo de Brianna.

[—Nos encontraremos pronto. Un aliado que te ayudará y una persona que quiere destruir tu destino.]

[—Aquellos que desafían el destino están en todas partes y en ninguna. Pero esa persona es alguien que tiene una conexión muy profunda contigo.]

Al resumir lo que Dios le había dicho, Diana sintió como si hubiera conocido a alguien que quiere destruir su destino. 

«Una persona con la que tengo una conexión muy profunda…»

Al principio pensó que eran miembros de su familia debido a su profunda conexión. Pero incluso ha pasado una semana después desde ese día y Diana no ha visto a nadie de su antiguo hogar. No llegó ninguna persona nueva al Gran Ducado.

«Eso significa… ¿Es esta la persona que conocí ese día?»*

* Se refiere al enmascarado del cap.1

Pero parecía demasiado fácil decir que era él.

«¿Dios me está poniendo a prueba? ¿O tal vez sabía que yo sospecharía y me facilitó mucho el conocerlo?»

Mimy: Cambia de religión mija. Tu Diosa te hace pasar por la muerte y el sufrimiento de ver morir varias veces a tu hija y ahora juega a las adivinanzas… Me afilio a “Augusto ‘s Church”. 

No hubo una respuesta clara a nada.

«¿Cómo puedo saber quién es mi aliado? ¿Cómo puedo obtener la respuesta correcta? Esa persona que me ayudará… ¿Pudo haber cambiado una y otra vez durante mis anteriores vidas?» 

Cuanto más lo pensaba, más le dolía la cabeza. 

Diana regresó a la Casa del Archiduque después de intentar encontrar la respuesta a un problema que parecía imposible de resolver.

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈• 

 

Después de ese día, Diana volvió a abstenerse de salir. Es más, no se estaba conteniendo, ya que no había ningún lugar a dónde ir. 

Mimy: ¿Cómo esperas encontrar un aliado si te encierras en casa? ಠ_ಠ

Hubo algunas fiestas a las que fue invitada como Gran Duquesa, pero ni siquiera pensó en asistir. Además, nadie le pediría a la Gran Duquesa, la noble de mayor rango después de la familia real, que saliera. Tampoco había ninguna fiesta celebrada en el palacio imperial, el único lugar al que Diana estaría obligada a acudir. Por lo tanto, ella se encontraba tomando tranquilamente la hora del té en sus aposentos.

Pero como siempre, su tiempo así, no duró mucho.

—Gran Duquesa.

Diana estaba a punto de terminar de beber la primera taza de té.

—¿Qué pasa?

Beta, que había abierto levemente la puerta para la visita de alguien, entró.

—Tiene un invitado… 

—¿Invitado?

Diana inclinó la cabeza mientras miraba a la vacilante Beta.

«¿Quién haría eso?» 

Había negado la entrada a todos los invitados que quisieran verla e incluso no permitió que Hisria, la anterior Gran Duquesa, se presentara ante ella.

—Es un invitado que se aloja en el palacio de las estrellas… 

—… ¿Podría ser Hedea?

Beta miró a Diana a los ojos y asintió lentamente.

—Sí. 

Era natural que su rostro se endureciera ante la mención del nombre de esa mujer.

«¿Viniste a buscarme? Imaginé que nos tendríamos que encontrar algún día pero esperaba que fuera en un año; cuando me vaya de aquí. Tal vez, cuando llegue ese momento, estaré preparada para apoyar vuestra futura relación en nombre de Diana, una persona común y corriente, no como la Gran Duquesa que soy ahora.»

No importa lo buenas que fueran sus intenciones. No tenía la confianza para hablar con ella porque, para Diana, era la culpable de provocar todo esto.

—Envíala de vuelta. No quiero verla. 

Entre los empleados de la casa del Gran Duque, no había nadie que no supiera sobre la invitada especial en la villa. La amante secreta del Archiduque. Su amada, que había estado buscando por todas partes.

Debido a su apariencia similar a la de Diana, el rumor de que la Gran Duquesa era en realidad una sustituta se extendió por todo el Archiducado. Era una situación en la que incluso Diana, que estaba callada, fue criticada solo por el parecido que ambas tenían. A sabiendas de lo que ocurría alrededor, Beta, se puso inquieta.

—Está bien.—Beta, que se convirtió en la doncella de la Gran Duquesa y la siguió fielmente, salió rápidamente tan pronto como se dio la orden. 

Pero Diana, no necesitó mucho tiempo para darse cuenta de que su mandato negando la intromisión de Hedea, fue inútil.

— ¡Oh, no! 

Tan pronto como se abrió la puerta y Beta salió, se escuchó su voz sorprendida. Los ojos de Diana naturalmente se volvieron hacia allí.

En ese momento, una cabellera plateada brillante, como si contuviera la luz de las estrellas, sobresalía por la rendija de la puerta y fluía hacia abajo.

—… ¡Oh!… ¡Hola!

Cuando Diana la miró con expresión de aburrimiento, Hedea sonrió inocentemente. Como si eso no fuera suficiente, irrumpió en la sala y de repente le regaló un ramo de flores poco armoniosas que parecían haber sido recogidas en el jardín.

—¡Es un regalo! Creí que no sería de buena educación presentarse con las manos vacías.

Al mirarla tan brillante como una niña, Diana sintió náuseas. 

«¿Qué diablos quieres de mí? ¿Qué tengo que hacer?»

Diana miró fijamente a la mujer que había aparecido abruptamente ante sus ojos.

Tenía ganas de preguntarle si lo hacía a propósito, si estaba allí para atormentarla, pero sus instintos la detuvieron y se contuvo. Incluso si le gritara e hiciera un escándalo por su presencia, la niña muerta no volvería.

Cuando amaba a Felix y no quería perderlo, acosaba a Hedea. Pero ahora ya no lo amaba tanto. 

Mimy: ¿Perdona? ¿Como que ya no lo “amaba tanto”? solo diré una cosa… 
¡AY AMIGA, DATE CUENTA!

Por eso, Diana aceptó el ramo que le ofreció.

—¡Gracias! 

—solo obtuve lo que me diste. No tiene ningún significado especial. Así que no te hagas ilusiones…

Como la Gran Duquesa que era hablaba con calma, como una gran noble que no tenía emociones y solo quería el consuelo de su familia. Pero Diana, en ese momento, solo deseaba pisotear las flores obsequiadas por Hedea.

Quería mostrarle cara a cara sus verdaderos sentimientos, dejarle en claro lo mucho que la detestaba y decirle que no la buscara nunca más. Diana ansiaba hacer eso. Pero se abstuvo, ya que no tenía la voluntad de repetir los errores del pasado

—Yo no soy una persona que vive en el pasado, yo vivo en el futuro.

Diana dejó con hastío las flores que trajo Hedea sobre la mesa.

Ahora que lo pensaba, esas dos personas realmente se parecían bastante. 

En ese momento, recordó la flor que le dio Felix la última vez; un lirio.

Mimy: Deberías odiar a Felix tanto como odias a Hedea porque son tal para cual. ಠ_ಠ


RAW HUNTER: Ana FA
TRADUCCIÓN: Ana FA
CORRECCIÓN: Mimy



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