Capítulo 14
Al ver a Diana hablando sin una oleada de emoción, Felix miró por la ventana sin decir una sola palabra. También capturó el paisaje que Diana había visto antes.
Como si tratara de ver el mismo lugar que ella. Lenta, muy lentamente, no se dio cuenta de que sus pies se sentían como si se estuviesen mojando en aguas inusualmente densas. Ella no lo quería, pero esa era la única forma en que él podía hacerlo.
—Sola.
—Sí, así es.
Diana lo miró sentado a su lado por un momento, luego volvió a divisar la noche desde la ventana.
Lo que más temía Felix en el mundo no era el odio, sino la indiferencia, y ella era exactamente eso. A pesar de estar a su lado, Diana no cambió en nada, como si no hubiera nadie.
Después de lo que pareció una eternidad, un segundo que pareció un minuto y un minuto que parecieron diez, Diana giró lentamente la cabeza.
—Es como en los viejos tiempos.
—¿Qué quieres decir?
—Nada…
Todas las tardes, siempre que hubiera ocasión, solían contemplar juntos la misma vista. Diana recordó eso y trató de evitar que los ojos de él se posaran en su cara.
«No debes sumergirte en los recuerdos del pasado.»
Esos fueron los momentos más felices de su vida. Se dice que las memorias de las personas se vuelven borrosas con el paso del tiempo, dejando solo los buenos recuerdos al final. Curiosamente, ella no era ajena a eso, y se mordió el labio con fuerza, sabiendo que volvería a ocurrir.
Mimy: Discrepo. Has repetido tu vida varias veces como para guardar rencor y pensar en los malos momentos, no me vengas con el perdón en el capítulo 14…ಠ_ಠ
—Día…
Al escuchar su voz particularmente pensativa, Diana apoyó la cabeza en su regazo.
—Si tienes algo que decir, dilo. No eres el tipo de persona que vendría a buscarme sin motivo.
—Así es, no soy yo quien va a buscarte sin motivo.
Una mirada de soledad apareció en el rostro de ella. Sin embargo, Felix la obligó a poner una expresión inocente para que pudiera mostrar su corazón sin ocultar sus sentimientos.
—… Diana. Escuché que estás evitando reunirte con madre.
—Te enteraste muy rápido. Sucedió apenas hoy.
—Cierto, ¿Por qué no quieres verla?
Mimy: WTF, Felix, WTF…
«¿Por qué?»
Porque siempre ha sido una nuera complaciente. Porque en todo momento, su madre mostró hostilidad hacia ella. Le reprochaba el cómo no valía para Duquesa, pero ya ejercía el puesto. Así siempre ha sido su relación con madre. No quería vivir ese tipo de vida en esta nueva oportunidad.
Debido a que Hisria, quién fue la Gran Duquesa anterior, la trató de esa manera, todos en el ducado la ignoraron. Diana se había convertido en el hazmerreír.
Hisria, por su parte, descuidó la situación, y cuando Felix estaba fuera, sufría acoso y la gente no interactuaba con ella; como si no estuviera en casa.
«Aún así, dice ser una madre amorosa para mi.»
Mimy: Manda huevos…Añade también lo de que no te dejó hacer un funeral a tu hija…
Al menos no quería decirlo todo. Diana miró a Felix y tranquilamente abrió la boca.
—Pensé que sería inútil incluso si nos encontráramos. ¿Pero es esa la única historia que te contó?
—¿Debería de saber otra cosa?
—Me temo que mi comportamiento reciente ha causado mucho descontento entre los sirvientes.
—Soy el Gran Duque. No me importan los criados. Así que no tienes de qué preocuparte.
Diana asintió tranquilamente ante la fanfarronería de Felix.
—Diana. Pero dime… De Verdad… ¿Te quieres divorciar de mí en un año?
—¿Estás tratando de impedirlo?
—Te quiero a mi lado.
Después de todo, era amor. Pero Felix no podía pensar en ninguna forma de recuperar su corazón.
Mimy: No es amoooor lo que tu sieeentes se llama obsesióoon 🎶 (por tener un perrito faldero).
—No me obligues. Al menos déjame llevarme los buenos recuerdos.
El corazón de Felix se hundió al verla claramente trazando una línea. Sintió que su interior estaba siendo destrozado. Apretó el puño.
Estaba impaciente.
Pensó que un año era mucho tiempo, pero cada día pasaba más rápido. Además, los dichos sobre Diana que provenían de todo el Gran Ducado hicieron que su corazón temblara aún más. Eran palabras que decían que había cambiado, como si se hubiera convertido en otra persona.
—De acuerdo…
—No te equivoques, Felix. Un año para nuestro divorcio no es un tiempo para darle la vuelta a las cosas, es solo un tiempo de reflexión para asegurarnos de que hacemos lo correcto.
Ante esas palabras resueltas, Felix dejó escapar una risa triste.
—¿Tienes más que decir?
—Bueno. No creo que haya nada más…
—Está bien.—era una especie de respuesta simple, pero fue una bendición. No había forma de que Felix no lo supiera—. Ahora que dijiste todo lo que tenías que decir, sal.
Felix se levantó de la ventana y lentamente se sacudió las arrugas de la ropa.
—Felix.
—¿Sí?.—parecía a punto de irse, pero giró bruscamente la cabeza.
—No tienes que preocuparte por mí. Cuando llegue el momento, iré a ver a mi madre.
—…Vale. Ya veo.
Eso fue todo. Deseaba haber dicho algo diferente, pero Diana no añadió más palabras.
«No ha cambiado en absoluto.»*
*Se refiere a la situación, ella en sí ha cambiado.
Todos los sirvientes del Gran Ducado habían dicho que Diana había cambiado, y él, que había viajado a Dahyin regresó a la espera de que esas palabras fueran mentira, se sentía decepcionado por el estado actual de las cosas. Pero no podía cuestionarla.
Eventualmente, salió y caminó solo a su habitación.
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Como si fueran a hacerse eco sus pensamientos, la habitación estaba completamente a oscuras. Su dormitorio, sin luz le resultaba familiar. Felix, se sentó en su silla a la luz de la luna.
—¿Qué esperabas? ¿Qué esperabas?
Echaba de menos su rutina. Anhelaba el modo en que Diana se sonrojaba y se reía cada vez que lo veía. La manera en que le decía que lo amaba con su boca pequeña y delicada.
—Pero Diana… No creo que vuelvas nunca.
El amor que sentía tardíamente lo atormentaba como una terrible fiebre.
Mimy: Vamos a ver, si de verdad te iluminaste como Buda (que lo dudo), y, verdaderamente la quieres, no se…preocúpate por entenderla, ayudarla a que sea feliz aunque no sea a tu lado,…No te vengas de víctima diciendo que echas de menos que te den atención, p*to egoísta ಠ_ಠ.
Decenas de veces al día. Una y otra vez se preguntaba si debía hablarle de Hedea, pero siempre llegaba a la misma conclusión.
«No la molestemos más, aún no se ha recuperado de la pérdida de su hijo.»
Hoy llegó a la misma conclusión, Felix se hundió en su silla con un profundo suspiro.
TOC TOC.
Entonces, alguien llamó a la puerta.
Levantó la vista apresuradamente al oír el inusual pequeño golpe, preguntándose si sería Diana quien le buscaba, y contestó apresuradamente.
—¡Adelante!
Pero no fue ella quien entró por la puerta.
—Mi hijo.
La puerta se abrió e Hisria entró en la habitación.
—Mamá. Te dije que no me visitaras sin avisar.
—Estoy visitando a mi hijo y no a nadie más, entonces, ¿Por qué tengo que avisar?
Su brillante cabello dorado estaba cuidadosamente recogido sin un solo cabello suelto. Tenía adornos de perlas en varias partes de su cabello, que se sacudían de manera engorrosa.
—… Me siento incómodo. ¿Tienes algo que decirme? Tan pronto como regresé al ducado vino a mí a contarme lo sucedido. ¿No le dijo todo lo que tenía que decirme a sus sirvientes?
—¿Por qué estás frente a mí de esta manera? ¿Qué más quieres?
—Respeta tu antiguo título nobiliario por matrimonio de Gran Duquesa. La Gran Duquesa actual es mi esposa.
—No me compares con “eso”.
Al ver que Hisria se refería a Diana como “eso”, Felix sintió una opresión en alguna parte del pecho. Pero al ver que se puso del lado de su esposa sin la menor vacilación, el ceño de la ex Gran Duquesa, se frunció al instante.
—¿Estás tomando partido? mi querido hijo Felix. ¿Todavía estás enamorado de ella?
—…
—Felix.—la mano de Hisria tocó la de Felix. Sus ojos de bronce se apagaron, como si fuera un muñeco. El cambio fue instantáneo. Ella volvió a acariciar la mejilla de su hijo y éste, que acababa de intentar esquivarla en cuanto estuvo a punto de tocarlo, no lo evitó. Como si estuviera satisfecha con eso, Hisria se rió—. Felix. ¿Quién se preocupa más por ti en el mundo?
—Eres tu madre.—su voz era plana y rígida, como si estuviera leyendo un guión, a diferencia de la incomodidad que había expresado momentos antes.
—Entonces, ¿a quién deberías escuchar?
—Es a ti, madre.
—Bueno. Mi querido hijo ¿No se supone que debes prestar atención?—como un muñeco, su cuello se movía hacia arriba y hacia abajo—. Sabes cómo te crié, ¿verdad? Te amé más que al hijo de mi vientre.
—Madre… me amaste… Me amas más que a nadie.
—Así es. Entonces, ¿deberías escucharme?
Ante sus palabras, Felix colocó su mano sobre la mano de Hisria que tocaba su mejilla. Como si tratara de sentir ese toque una vez más. Era natural que una sonrisa apareciera en el rostro de Hisria
—Sí. Cuéntame, entonces. ¿Qué te preocupa últimamente, hijo mío?
—Yo… no sé qué hacer, no quiero… soltar a Diana…
—No te conviene esa niña en absoluto.
—Pero… Me duele mucho el corazón, Mamá. Me temo que la voy a extrañar.—incluso en su estado cuerdo, escupió una voz triste.
Hisria, que solo había estado sonriendo hasta hace poco, apretó los puños sin siquiera darse cuenta de que sus largas uñas estaban siendo presionadas. Gracias a eso, un poco de sangre roja salió de su mano, que no sostenía la mejilla de Felix.
—¿Tiene que ser esa chica?
—Sí.
—Entonces vuelve a tener un hijo. Si eso sucede, la chica será de utilidad.
—Tener un hijo… otra vez…—como si fuera un hechizo, Felix murmuró una y otra vez lo que había dicho Hisria.
No fue solamente aquel comentario ya que después, durante bastante tiempo, Hisria le susurró varias cosas a Felix.
Eran palabras, principalmente, sobre Diana. Estuvieron hablando de su comportamiento anterior, y los dos hablaron de eso y aquello hasta que llegó la mañana siguiente.
Aunque técnicamente, visto desde afuera, era una conversación unidireccional.

RAW HUNTER: Ana FA
TRADUCCIÓN: Ana FA
CORRECCIÓN: Mimy