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Capítulo 12

Tan pronto como llegaron, el gran caballo negro se tambaleó por la fatiga. Su dueño no solía ser un hombre tan fiero. Tomaba descansos frecuentes y, cuando encontraba un lago o un río, siempre le daba a su caballo la oportunidad de beber. No siempre estaba relajado, pero siempre se movía con un plan bien equilibrado. Sin embargo, está vez su amo era diferente.

Lo único que pudo hacer fue murmurar unas palabras de disculpa al caballo y acariciarlo de vez en cuando mientras tiraba de las riendas como si hubiera dejado un preciado tesoro en casa.  Gracias a eso, cuando llegaron a casa, el caballo apenas podía mantenerse en pie. 

A diferencia de él, Kwon, todavía pulcro y *altivo, acarició al caballo mientras desmontaba.  Era una imagen desalentadora, había sido demasiado incluso para él que se decía era el  mejor caballo del país. Cómo si la irá de el caballo no se hubiera calmado, relincho violentamente ante el toque de su dueño.  Pero ahora que había vuelto, no saldría durante un tiempo.  Era bueno descansar.  No,  tal vez podría quedarse aquí para siempre.  Ese era el deseo de Kwon.

NT:*Altivo: Orgulloso, soberbio. 

Los tres discípulos de Kwon se pararon en la entrada para darle la bienvenida a su maestro. No le faltaba nada a su buena postura, como corresponde al alumno de un gran maestro. Taeheon, que solía ser impaciente, se mantenía tranquilo.  Seong-yul, el mayor,  que se encontraba en el medio inclinó la cabeza, seguido de Taeheon y Ji Sang a ambos lados.

 —Bienvenido.

 —¿Hye-neul?.

Kwon miró a los tres discípulos y examinó los alrededores detenidamente. La Hye-neul que él conocía se habría quitado los zapatos hace tiempo y corrió a abrazarlo gritando “¡Padre!”. Hasta parecía que podía escuchar claramente el sonido de su risa.

«Normalmente, todo lo que haría sería darle una palmada en el hombro, pero ahora no tenía la intención de dejarla ir.  Planeaba abrazar a su hija y abrazarla otra vez.  Le mordería los labios mientras ella sollozaba. “Padre…”, y luego le arrancaría la ropa, la desnudaría y le chuparía toda la piel. Después la penetraría de golpe, su estrecho y caliente agujero, haciendo un desastre de ella, apretando sus pechos, sus nalgas y sacudiéndose salvajemente. Se convertirían en un solo cuerpo.  Disfrutaría de hacer lo que ningún padre debería hacer con su hija. 

Tendrían muchos hijos. Sí. Si Hye-neul diera a luz a un niño, sería muy lindo.

Quizás sería muy brusco y no podría evitar que salga sangre virgen.  Su cuerpo se calentó al imaginar a su hija sollozando y sangrando por la pérdida de su virginidad.  Él sería su primer y último hombre, su único hombre.   La ha mantenido encerrada aquí todo el tiempo para asegurarse de que nadie pueda siquiera soñar con una oportunidad.»

 Seong-yul, que se encontraba de pie en el medio, separó los labios con cuidado mientras miraba a su maestro, que observaba en todas las direcciones con ojos penetrantes.

—Sojourner salió a dar un paseo.  Dijo que iba a ver algunas flores dicentra* cerca del valle detrás de la colina.  Debería volver pronto.

NT:*Dicentra: También conocida como corazón sangrante.

Kwon pareció comprender. Pero un momento después, sus anchos hombros temblaron. Al dar un paso adelante, frunció el ceño y lanzó una mirada feroz a Seong-yul. El largo cabello de su espalda se erizo. En sus ojos, la desconfianza sustituyó a la lujuria por su hija.

 —¿Dicentra?

 —Sí.

La mente de Seong-yul trataba de descifrar la duda en la voz de su maestro. Pensó rápidamente que la dicentra era definitivamente una flor que estaba floreciendo en ese momento.

—¿Hay algo extraño en esto?

—Hye-neul tiene miedo de la dicentra. Porque casi le pica una avispa cuando se acercó a ella.

Seong-yul estaba desconcertado, pero ocultó perfectamente su expresión. Miró hacia abajo, con el rostro sereno. La oscura voz de su maestro lo golpeó en la coronilla. Taeheon y Ji Sang también se tensaron y se inclinaron hacia delante.

—Di la verdad.

—Sólo he dicho lo que sé. Hye-neul me pidió que se lo dijera.

—Dime la verdad.

Seong-yul permaneció en silencio durante un momento.

{— El Maestro, alberga malos pensamientos por su hija.

¿Quién lo había dicho primero? Por supuesto, había sido Taeheon, el más joven e imprudente. Esto había sucedido hacía varios años. Ji Sang entrecerró los ojos y Seong-yul lo regañó por decir tal cosa. Aunque interiormente se sentía culpable.

A quién de los tres no se le habían ocurrido pensamientos tan sucios, y no era porque estuvieran imaginando cosas. La forma en la que el Maestro la miraba era diferente de la forma en que cualquier otro padre miraría a su hija. Era como…

Es cierto que Taeheon fue imprudente, pero no exageraba. Seong-yul también lo había pensado al menos una vez, basándose en las cosas que había visto hasta ahora. Se sintió culpable por regañar a su hermano menor como si él fuera inocente.

Un buen padre nunca dejaría a su hija atrapada en un lugar así.  Cuando rescató a Hye-neul, ella era muy joven.  No es ningún secreto que los malos recuerdos de la infancia, si no se tratan a tiempo, pueden causar graves consecuencias en el futuro.  Sin embargo, esto también significa que hay una oportunidad para un cambio positivo.

Y su maestro había desperdiciado esa oportunidad. En lugar de eso, se dedicó a ocultarla en un lugar tan aislado y tranquilo para que no pudiera comunicarse con la gente. Hye-neul ni siquiera podía bajar al mercado del pueblo más cercano, a una hora de camino a caballo. Aunque le gustaba la comida dulce, tenía demasiado miedo de tratar con los vendedores, y sólo cuando Taeheon o Seong-yul le traían comida se sentía contenta.

— Sojourner, si tanto te gusta la comida dulce, ¿Por qué no bajas al pueblo conmigo? Si vas, puede que el maestro no te descubra. Incluso si lo hace, yo asumiré toda la culpa.

— Ah…¡No! ¡Me aguantaré! ¡He oído que comer demasiada comida dulce no es bueno para la salud! 

Hye-neul se negó, agitando las manos, pero nadie sabía que era una excusa por miedo a los forasteros.

Como padre, no había manera de que no se preocupara por el comportamiento de su hija.  Si fuera un padre normal, su mayor problema sería a qué tipo de hombre entregaría a su hija.  Sin embargo,  no parecía tener tal preocupación en absoluto.

De hecho, desde que se convirtió en el primer discípulo de su maestro, Seong-yul siempre había considerado la posibilidad de que la joven Hye-neul se convertiría en su esposa algún día.  Era natural, dadas las circunstancias.  Con qué tipo de hombre se casaría Hye-neul debería de ser la mayor preocupación del maestro, y en ese momento, Seong-yul era el único hombre que podía hablar con ella a su alrededor y observarla todo el tiempo.  Era un mundo dominado por hombres que maltrataban y golpeaban a sus esposas y que ni siquiera seguían las reglas básicas del matrimonio.  El maestro no podía entregar fácilmente a su preciosa hija a cualquiera.

La palabra “preciosa” parecía ser una palabra reservada para el maestro que cuidaba de Hye-neul.  

Un día, Seong-yul estaba tomando lecciones a altas horas de la noche frente a la cabaña.  Estaba aprendiendo a no depender de la luz, por lo que todo estaba oscuro.  El ruido de los insectos que se aferraban a los árboles era relajante.  Seong-yul estaba entrenando para mantener sus sentidos agudos y su maestro observaba los movimientos de su discípulo a una distancia razonable.

Fue el maestro quien primero cambió su postura y se levantó.

Al poco tiempo, una linterna apareció repentinamente desde el otro lado y llamó la atención de todos.

—Tuve una pesadilla, padre…

Hye-neul salió vacilante. Parecía una niña, sollozando y buscando a sus padres. Seong-yul no pudo evitar sonreír suavemente.

— Hye-neul…

El maestro caminó directamente hacia ella.  Hye-neul le abrió los brazos a su padre, y él inmediatamente le correspondió dándole un fuerte abrazo.  Cuando el maestro levantó a su hija y finalmente la puso a la altura de sus ojos, Hye-neul habló.

—Papá, no quiero irme a la cama, también quiero jugar por la noche.

—No, no puedes.

Dijo el maestro, acariciando la cara de Hye-neul.

—Tienes que crecer rápidamente..

No era un mero escarmiento a una niña tonta, sino una urgencia.

—No quiero.  Cuando crezca, no habrá forma de que mi padre juegue conmigo tanto como lo hace ahora.  Yo quiero estar con mi padre para siempre.

 —Así será.

 El maestro habló como si estuviera haciendo una profecía.

 —Definitivamente así será.

La lección terminó abruptamente.  El maestro dijo que sería mejor terminarlo al siguiente día por la noche y fijando sus ojos sólo en el rostro de Hye-neul. Se fue sin mirar atrás para ponerla nuevamente en su lugar

Hye-neul, cuyos pechos acababan de empezar a crecer, era muy linda a pesar de que no parecía una mujer.  Tenía unos ojos brillantes y una nariz bien definida.  Sobre todo, a Seong-yul le gustaba el rostro siempre brillante y el corazón bondadoso de Hye-neul.

Era una chica linda que siempre era amable con él, incluso sin esperar nada a cambio. Así que Seong-yul compró una horquilla cuando fue a Dong-ri  para dársela a Hye-neul.  Estaba hecha de preciosos caparazones de tortuga y decorada con mariposas amarillas y parecía un complemento perfecto para el espíritu inocente de Hye-neul. Ya podía imaginarse el rostro sonrojado y feliz de Hye-neul.

—¿Por qué quieres darle esto a Hye-neul?

—Puesto que está en la edad en la que le interesan los accesorios, pensé que esto sería apropiado para ella…

—Aún no. Te guardaré ésto mientras tanto.

Seong-yul no pudo refutar nada ya que su maestro le quitó el accesorio.  Si el maestro decía no, era no. Si abría la boca para discutir parecería extraño, sobre todo porque la mirada de su maestro lo decía todo.

«Por favor, no vuelvas a repetir la misma situación en el futuro.»

Unos meses más tarde, el maestro llegó con una bolsa llena de brillantes accesorios.  Hye-neul sonrió y se los  probó uno por uno enseñandoselos a su padre. Durante un buen rato, Kwon escuchó atentamente el alboroto de su hija.

Entre los accesorios que trajo, la horquilla de mariposas amarillas que Seong-yul había comprado no se encontraba por ningún lado.}

—¿Dónde está Hye-neul?

Una voz sombría golpeó a Seong- yul en la nuca, sacándolo de su ensoñación y devolviéndolo a la realidad.

Si desenvainaba su espada en ese momento, no sería una estrategia descabellada. Después de todo, eran tres contra uno. Durante la guerra, las habilidades de Taeheon habían mejorado mucho, y el príncipe heredero expresó un afecto especial por Seong-yul, diciendo.

{—Ya que tu maestro no parece haber cambiado de opinión, ¿por qué no vuelves al palacio imperial y te quedas a mi lado?}

Mientras Seong-yul reflexionaba, sus ojos, que estaban fijos en el suelo, captaron algo extraño.

—¿Te pregunté dónde está?.

—…

Algo extraño hervía cerca de los pies del maestro.

Era tan negro que podría confundirse con tinta.  Creaba la ilusión de que estaba creciendo desde los pies del maestro, y no de haber sido esparcido por el suelo por otra persona.  Era como un tronco que echaba raíces en él y se extendían en todas direcciones.

No, no era una ilusión.

Realmente estaba creciendo del cuerpo del maestro.

Los tallos negros crecían tan rápido que no pasaron desapercibidos para Taeheon y Ji Sang que estaba detrás de él. Era un poder del que ninguno de ellos había oído hablar ni tampoco habían visto nunca.  Olvidándose de ser educados, todos levantaron la cabeza.

Y se encontraron cara a cara; con la hermosa locura de su maestro.

Todos sus sentidos, estaban centrados en Hye-neul.

El cabello del Maestro se extendía en todas las direcciones sin la ayuda del viento, su fuerza hacía que su mandíbula y sus labios se apretaran.  Y sus ojos… ya no había pupilas en sus ojos, en su lugar se encontraba una luz cegadora.  Un estruendo* de origen desconocido atacó los oídos de los discípulos desde todas direcciones.

N/T:*Estruendo: Ruido fuerte y ensordecedor, especialmente el que se produce cuando se rompe o estalla una cosa.

Cuando los tres levantaron rápidamente sus espadas, los tallos negros, que no eran más que una masa que se retorcía alrededor de sus rodillas, se expandió en una oleada grotesca.  Y se separó en dirección a los dos pasillos que se extendían a ambos lados de ellos, alejándose a una velocidad vertiginosa.

No era un gas, así que los tres discípulos que fueron golpeados por los tallos cayeron hacia atrás al instante. Con un solo golpe, sus espadas casi se partieron en dos. Los tallos siguieron estirándose y engrosándose. Lo que al principio era un tallo pequeño, pronto creció hasta alcanzar la altura de un hombre, llenando los silenciosos pasillos.

A medida que avanzaba, si llegaba a una bifurcación* en el camino, se partía en dos. Si veía una habitación, entraba y buscaba por todas partes.  Si veía escaleras, subía o bajaba.  Si veía una ventana, la rompía y salía.

N/T:*División de una cosa en dos ramales, brazos o puntas.

En poco tiempo, algo parecido a una serpiente negra envolvió la cabaña de cinco pisos.  Todos los pasillos estaban bloqueados por “eso”, y el único hombre libre era aquel que estaba conectado a la serpiente.  Sus ojos seguían sin pupilas y miraba al vacío como si buscara algo más allá.

—…

Sin previo aviso, la mayor parte de “eso” fue absorbido por sus pies en un instante. 

 El lado izquierdo del pasillo donde estaban reunidos los cuatro hombres todavía estaba lleno de energía oscura, pero la serpiente que había crecido en el otro lado se encogió de repente hasta convertirse en un pequeño tallo que se retorcía bajo sus pies.

El semblante de los tres discípulos se ensombreció. A la izquierda estaba el pasillo que conducía a la habitación de Hye-neul.

Su maestro giró su cuerpo hacia el pasillo de la izquierda, y sus pupilas volvieron a su color normal, pero ni siquiera sentía que valiera la pena mirar a sus discípulos. Una nube oscura se formó bajo sus pies y lo elevó en el aire.  Y a gran velocidad, voló hacia el extremo del tallo negro.

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Hye-neul estaba acostada de lado, de espaldas a la entrada, con los ojos cerrados.  Entonces no vio al monstruo oscuro que entró en su habitación.

Su cabello largo y fino cubría sus deliciosas caderas y muslos.  Había estado llorando todo el día abrazando su vientre de embarazada. Estaba a punto de dar a luz. ¿Cómo podía haber predicho que esto sucedería hace apenas un mes?.

— Por favor, sé amable…

Hye-neul sintió una presencia detrás de ella y murmuró.  Había escuchado que su padre regresaría hoy, así que,   «¿Podría ser que el duelo ya hubiera terminado, y tenían la intención de satisfacer sus deseos hasta el final?»

Pensando que su vida se vería amenazada tan pronto como regresara su desconocido padre, Hye-neul volvió a llorar.

Ni siquiera tenía fuerzas para girar la cabeza, pero sabía que el hombre que había entrado no retrocedería, así que levantó una pierna en alto.  Estaba convencida de que la persona que estaba en silencio era definitivamente Ji Sang o Seong-yul.

La entrada entre las piernas se abrió de par en par para el hombre que tenía delante.  Como si hubiera estado esperando este momento, un agua blanca y turbia brotaba de sus dos agujeros, incluidos sus labios vaginales, que habían florecido en forma de pétalos.  El camino ondulado hacia el útero estaba bloqueado, por lo que no había espacio para más semillas.

Anoche Taeheon susurró entre risas que no sabía si meterlo en la vagina o en el trasero.  Después de meterlo y sacarlo  más de una vez, su pene estaba empapado, así que se lo limpio metiéndolo en la boca de Hye-neul y dejándola que lo chupara o frotándolo contra su piel desnuda.

Sin embargo, no importaba lo mucho que abriera las piernas no podía sentir la embestida.

Sintiéndose desconcertada, Hye-neul finalmente giró ligeramente la cabeza.

 — ¡Ah!

La pierna levantada se cerró rápidamente.

El horror se extendió por su rostro cansado.

— ¿Padre…?

El hombre que estaba junto a su cama no era otro que su padre.

Él permanecía inmóvil, cómo si estuviera clavado en el lugar. Gracias a su enorme cuerpo no cayó sobre el cuerpo desnudo de Hye-neul.

Sus ojos no parpadeaban mientras miraba a su hija.

Ya había visto antes el rostro inexpresivo de su padre, pero esta era la primera vez que veía una expresión tan sombría como esta.

 — Ah, ah, padre…Es que…

Aunque sabía que no había hecho nada malo, Hye-neul se encogió ante la mirada enojada de su padre.  Podía sentir sus ardientes ojos negros recorriendo su cuerpo desnudo. Ella se cubrió rápidamente los pechos con los brazos, pero no había forma de ocultar su vientre hinchado. No sabía dónde esconderse. Había rastros de sus hermanos por todo su cuerpo. Era imposible cubrir todos los lugares.

Las marcas de mordidas eran claramente visibles en sus redondos hombros, muslos y pantorrillas. El agua pegajosa, que no sabía de quién era y de dónde había salido, estaba untada por todas partes, brillando como la miel. La piel clara estaba llena de chupetones en varios lugares, especialmente en el pecho, las caderas y la parte interna de los muslos, como si le hubieran picado insectos venenosos.

Su padre observaba las marcas dejadas por el rudo coito con una expresión espantosa e inexpresiva.

Su mirada se clavó especialmente en el vientre hinchado.


RAW HUNTER: DONACIÓN
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: SACRILLET


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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