Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 91

Frey Roche.

La razón por la que Millen recurrió a este método para hablar con él era porque Frey evitaba volver a la mansión Roche y prefería pasar sus días de un club social a otro.

En la mansión Roche vivían actualmente el conde Roche, el padre de Frey, su hermano mayor y la esposa de este. Pero Frey solía decir que no soportaba ver a una pareja tan afectuosa, y por eso se resistía a regresar a casa.

Justamente, eso era lo que Millen había aprovechado. Los demás hombres que no tenían motivos para evitar su casa aceptarían las fichas devueltas y, tras unas palabras conciliadoras, se marcharían sin problema. Pero Frey no. De ese modo, Millen podría quedarse con él sin levantar sospechas y obtener la oportunidad de conversar a solas.

Por supuesto, la persona de la que debía cuidarse para no despertar sospechas era el propio Frey Roche.

«Pensé que al emborracharse se relajaría un poco… pero es desconfiado hasta lo absurdo.»

A diferencia de los otros perdedores, que se entusiasmaban con un simple halago y terminaban mostrando todas sus cartas, Frey mantenía una cautela poco común ante los desconocidos. Normalmente, las personas dominadas por el complejo de inferioridad eran las más fáciles de persuadir para Millen, pero esta vez tendría que esforzarse un poco más.

Por eso, cuando los demás se marcharon, Millen llevó a Frey a una habitación privada, pidió licor de primera calidad y lo animó a beber sin medida, acompañándolo con conversación agradable.

Su esfuerzo no fue en vano: poco a poco, la desconfianza de Frey se fue disipando y su humor mejoró. Millen no dejó pasar el momento y lanzó la pregunta.

—Frey, ¿conoces a Jack Hartzfeld?

—…¿Jack Hartzfeld? Claro que sí —respondió con la lengua ya algo pesada, y de pronto abrió los ojos con fiereza

—¿Por qué? ¿Crees que alguien como yo no podría tener relación con un magnate tan importante?

—Jajaja, no te pongas así… Escuché que ustedes eran cercanos, ¿acaso no era un tema agradable?

Millen lo dijo con una sonrisa despreocupada. Frey lo miró con desconfianza por un instante, luego volvió a tomar su copa.

¿Un tema agradable? Claro que no.

—Ni siquiera quiero hablar de él. Ese maldito traidor.

Frey apretó el vaso con el líquido ámbar y escupió la maldición con rabia.

—Si no fuera por mí, ese desgraciado ni siquiera habría llegado hasta aquí. Y ahora, solo porque tiene dinero, se atreve a menospreciar a la gente… ¡Maldito! ¿A quién cree que le debe el poder pavonearse así?

Millen se dio cuenta de que Frey estaba de mal humor últimamente. Quizá por eso había bebido más y más rápido que de costumbre aquella noche.

«Maldita sea… nada me sale bien…»

Hasta el momento en que regresó a Crawford con Jack, todo había ido según lo planeado.
Incluso el hecho de que su exilio, que se suponía duraría casi diez años, terminara en apenas dos, fue gracias a él.

Después de que Jack decidiera usar a Frey para ingresar en la alta sociedad de Crawford, se impacientó al saber que aún faltaba mucho para el regreso de Frey.

{—No pienso esperar tanto. Volveré la próxima primavera, así que prepárate.} 

{—¿La próxima primavera? ¡Si falta menos de medio año! ¿Cómo…?}

{—Fui enviado bajo el pretexto de estudiar. Si termino pronto mis estudios, podré regresar antes.}

El motivo oficial del “estudio” de Frey había sido, en realidad, un mero pretexto. No se trataba de obtener un título ni de dedicarse al aprendizaje académico, sino simplemente de establecer contactos en los círculos sociales del Ducado de Mathes.

{—Si hubieras tenido que graduarte formalmente, habría sido un problema. Qué suerte.}

Así lo dijo Jack, y luego invirtió generosamente en Frey, organizando fiestas una tras otra. En lugar de la pequeña y miserable casa donde Frey vivía, alquiló un enorme salón de fiestas durante un mes entero para celebrar fastuosos banquetes.

De este modo, Frey se convirtió en una figura reconocida en el Ducado de Mathes, y su fama terminó cruzando el mar hasta llegar a Crawford.

Cuando llegó la primavera siguiente, Frey recibió realmente una carta de su padre ordenándole regresar.
Había vuelto a su tierra natal en apenas dos años, algo impensable cuando creía que no podría hacerlo hasta que su hermano heredara el título.

Durante ese tiempo, Frey corrigió su tartamudez, dejó atrás las gruesas gafas que lo hacían parecer un ratón de biblioteca y adoptó un estilo mucho más refinado. También fue entonces cuando comenzó a mostrar una actitud arrogante y segura de sí mismo, como si imitara a alguien más.

Su padre, quien lo había enviado lejos, se alegró enormemente de ver aquel cambio.

{—Frey, te envié a Mathes para que experimentaras el mundo, porque no podías dejar de odiar a tu hermano. No imaginé que madurarías tan pronto. Me siento orgulloso.}

Palabras que lo llenaron de rabia, pero Frey las soportó con una sonrisa. Lo importante era ganarse el favor de su padre y arrebatarle el lugar a Jeremiah.

Así pasó los últimos tres años, fingiendo ser un hijo ejemplar.

Cuando la situación comenzó a estabilizarse, Frey empezó a pensar que era momento de hacer suya a Sincere.

Cada vez que volvía a casa y veía a Jeremiah comportándose con cariño con Sincere quien, según él, debía haber sido suya desde un principio, le hervía la sangre y le daban ganas de matarlo.

«Si ese Jack Hartzfeld hubiera cooperado, ya lo habría matado hace tiempo.»

Desde siempre, Frey sentía frustración por culpa de Jack, quien insistía en que el asesinato jamás era una opción. Pensaba que, si no fuera por él, Jack jamás habría puesto un pie en la alta sociedad de Crawford, y aun así, ese ingrato se atrevía a impedirle hacer lo que deseaba.

En su mente ya no quedaba rastro del hecho de que alguna vez había recibido la ayuda de Jack. Y hacía mucho que su autojustificación había borrado también la realidad de que Jack, con su poder y sus recursos, habría podido lograrlo sin necesidad de Frey.

«De todos modos, si él puede vivir así gracias a mí, ¿no tengo derecho a aprovecharme un poco?»

Esa idea empezó a arraigarse en su mente.

Fue entonces cuando Frey planeó revelarle a Sincere la supuesta infidelidad de Jeremiah.
Su encuentro con Jack en el club Lambert formaba parte de ese plan.

{—He dejado ahí las pruebas de que tu hermano tiene una aventura. Ahora depende de ti cómo las uses.}

{—Ah, gracias. Ojalá esta vez ella cambie de opinión.}

Las “pruebas” que Jack le había entregado consistían en informes y testimonios sobre las visitas frecuentes de Jeremiah a un salón elegante donde se reunía con una dama de la alta sociedad.
Más exactamente, se decía que Jeremiah se veía con una joven y adinerada noble conocida como la señora Patricia.

Durante la recopilación de pruebas, había sido inevitable recurrir a la influencia y los recursos de Jack, pues se necesitaban sobornos y cierta posición social para acceder a esa información.
Sin embargo, todo aquel asunto tenía una parte encubierta.

«La señora Patricia es prima mía y de Jeremiah.»

Así como Sincere había sido cercana a los hermanos Roche desde pequeña, aquella “señora Patricia” era hija única de una familia emparentada con los Roche.
Por ello, consideraba a Jeremiah como a un hermano mayor y lo trataba con la confianza correspondiente.
El hecho de que se reunieran en un salón tampoco era tan sorprendente: aquel salón pertenecía justamente a la señora Patricia.

Conociendo estos detalles, no era algo digno de sospecha, pero Frey eliminó deliberadamente el nombre de “la señora Patricia” del relato.

Y lo único que dejó fue la frase: Jeremiah se reúne con frecuencia con una dama noble en un salón.

«Con esto bastará.»



TRADUCCIÓN: ELLIS
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 90

    Next Post

  • CAPÍTULO 92
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks