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Capítulo 94

Por un momento, Nathaniel se detuvo y frunció el ceño.   

—¿Qué estás diciendo? De verdad. No lograba entender, y entonces Chrissy, agachado y cubriéndose la cabeza con ambas manos, comenzó a gritar descontroladamente. Parecía haber perdido por completo la razón. Ante la imagen de Chrissy temblando convulsivamente y gritando sin parar, Nathaniel estaba confundido, pero pensó que primero debía calmarlo.

—Chrissy, está bien. Ya todo está bien….

¿A salvo de qué?

De repente, sintió una extraña discordia. 

«¿A qué le teme Chrissy ahora? ¿Estará sufriendo una confusión de memoria? Tal vez aún cree que sigue siendo un espectáculo en ese asqueroso lugar…».

«No».

Inmediatamente negó el pensamiento que acababa de tener. Chrissy no estaba allí ahora. Estaba en otro espacio, en un tiempo completamente diferente.

«En una época mucho más temprana de su vida».

—Chrissy.

Nathaniel volvió a llamar su nombre, intentando calmar a Chrissy. Ya conocía su infancia a través de los documentos. Pero quizás había una enorme diferencia entre el informe de apenas un par de líneas y los recuerdos reales de Chrissy, quien vivió esos hechos.

«No, en ese informe no estaba escrito nada sobre el shock que Chrissy debió sufrir en ese momento».

—Chrissy, cálmate ahora….

Cuando extendió la mano nuevamente y tomó su hombro, tras un espeluznante relámpago, retumbó un terrible trueno. Y Chrissy, gritando, se incorporó de un salto e intentó huir hacia algún lado.

—¡Chrissy!

Inmediatamente, Nathaniel lo sujetó del brazo. No sabía hacia dónde intentaba dirigirse Chrissy, pero si lo dejaba ir, sin duda ocurriría un grave accidente. No había manera de que Chrissy pudiera superar a Nathaniel por la fuerza. En cuanto lo aprisionó entre sus brazos, Chrissy comenzó a resistir violentamente con todo su cuerpo.

—¡No, suéltame! ¡Suéltame, te digo que me sueltes, maldito!

—Uf.

Chrissy, forcejeando y soltando una sarta de improperios, mordió el brazo de Nathaniel. Nathaniel frunció el ceño y apretó los dientes, pero no lo soltó.

—No quiero, déjame ir, mamá, mamá….

Finalmente, Chrissy comenzó a sollozar.

—Mamá….

La violenta resistencia gradualmente fue amainando, y pronto, perdió el conocimiento, desplomándose sin fuerzas en los brazos de Nathaniel.

En una tranquila y pequeña casa en las afueras crecía un tilo. Aunque nunca había dado frutos propiamente, era el lugar de juegos perfecto para que Chrissy se columpiara o trepara para observar los nidos de los pájaros. Su madre, sentada en la sala, tejiendo o haciendo tareas domésticas, le sonreía de vez en cuando mientras él, afuera, perseguía ardillas y trepaba árboles. Su padre volvía a casa por trabajo una vez a la semana, o cada diez días. En esos días, su madre, emocionada desde la mañana, terminaba pronto la limpieza y horneaba la tarta de nueces que a su padre le gustaba. Cuando el aroma de la tarta impregnaba toda la casa, su madre se maquillaba con esmero y se ponía su vestido más bonito.

Su padre era un Alfa. Algo que supo más tarde era que sus visitas a casa coincidían mayormente con el ciclo de celo de su madre. Quizás por eso, los días que su padre venía, el aroma de las feromonas de su madre se volvía más intenso, como si anunciara al mundo entero su estado de ánimo feliz. Chrissy también se ponía contento al percibir ese olor, y pasaba el día pegado a la ventana de la sala, esperando a su padre.

—Chrissy, Iliana.

Su padre aparecía al atardecer, con el crepúsculo, siempre con los brazos cargados de regalos. Uno para su madre, otro para Chrissy. Chrissy solía recibir una caja grande, y su madre, una pequeña. Curiosamente, su madre nunca le mostró su regalo. Una vez, Chrissy, curioso, le preguntó qué contenía. Su madre se sonrojó y su padre, con una risa secreta, dijo:

—Es un juguete para adultos.

En ese entonces, Chrissy era pequeño, así que lo aceptó y siguió adelante. No supo cuán repugnante era ese misterioso “juguete” hasta el día en que él mismo tuvo que usarlo.

Robin: KEEE

En cualquier caso, eran una familia bastante armoniosa y agradable a la vista. Su madre amaba apasionadamente a su padre, cuidaba a Chrissy más que a su propia vida, y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger ese hogar feliz.

«No debería haberlo hecho».

Chrissy lo recordó vagamente. 

«No valía la pena, mamá».

¿Qué habría pasado si su madre lo hubiera amado solo un poco menos? Entonces tal vez habría sospechado. Se habría preguntado por qué él solo la visitaba coincidiendo con su ciclo de celo. Si al menos una vez se hubiera sentido resentida por esos regalos de alcoba….

No, su madre no tuvo la culpa. Ella solo lo amaba fervientemente.

«Quizás fue porque ella era Omega y él era Alfa. Las feromonas le nublaron la razón, imposibilitándole un juicio frío. Así que la culpa es de él, de mi padre. Si los Alfa hubieran sido un poco más responsables, si hubieran actuado por razón y no por instinto, nada de esto habría pasado».

«Entonces yo no habría nacido, y todos habrían sido felices».

—La semana pasada fui a la boda de Myers.

Como de costumbre, para su padre que visitaba tras varias semanas, su madre colocó el plato con el bistec más grande frente a él e inició la conversación. Después de colocar los platos y sentarse, continuó de manera natural:

—La novia era muy bonita. Es florista, dicen que hizo toda la decoración floral y el ramo ella misma. Tenía mucho talento, todos se maravillaron. También da clases, y todos querían inscribirse, fue un alboroto. Estoy pensando en tomar una, ¿qué te parece?

Ante la pregunta indirecta, su padre respondió con indiferencia mientras cortaba y se llevaba un trozo de carne a la boca.

—Como quieras. ¿La cena es solo esto?

Al ver la mesa con solo ensalada de papas, pan y bistec, su madre forzó una sonrisa.

—También hice tarta de nueces. La dejé en el horno para que no se enfríe, la comeremos después.

Él no dijo nada, solo siguió comiendo el bistec. En realidad, la mesa se había empobrecido desde hacía un tiempo. Cuando solo estaban su madre y Chrissy, la mayoría de las veces comían un estofado aguado con algo de carne o, a veces, solo pan mojado en sopa. Por eso Chrissy esperaba con más ansia los días de visita de su padre; no solo porque la mesa se volvía abundante, sino porque al recibir dinero para gastos de su padre, podían comprar lo necesario o los juguetes que él deseaba.

En algún momento, las visitas de su padre a casa disminuyeron. Los días en que su madre tenía que tomar medicamentos y soportar y resistir su ciclo de celo también aumentaron gradualmente. Chrissy solo supo, después de que ocurrieran los hechos, que esto comenzó después de que su madre le mencionara el matrimonio a su padre.

—¿Crees que voy a dejar que una perra como tú arruine mi vida?

¡JADEO…!

Chrissy abrió los ojos, respirando con dificultad. Había recuperado la conciencia, pero necesitaba un poco más de tiempo para asimilar la realidad.

JADEO, JADEO.

Entre sus jadeos, vislumbró vagamente el techo texturizado. Después de parpadear y enfocar la vista, finalmente se dio cuenta de que no estaba en el lugar donde había perdido el conocimiento.

«…¿Qué es esto?»

Volteó la cabeza, desconcertado, y esta vez vio que una de sus muñecas estaba atada al poste de la cama. Una corbata de seda suave colgaba dócilmente de su muñeca, como si se preocupara por ella, pero al verla, Chrissy inmediatamente se sintió disgustado.

En ese momento se escuchó un ruido en la puerta y apareció el autor de esta faena. Nathaniel, que entró por la puerta conectada a una pared, se detuvo al cruzarse con la mirada de Chrissy, quien, sentado torpemente en la cama, lo observaba. Al ver su expresión, frunciendo el ceño mientras examinaba su estado, Chrissy, apretando los dientes, espetó:

—¿Atar a la gente por cualquier cosa es tu gusto personal?

Aunque lo reprochó ásperamente, para su sorpresa, Nathaniel no mostró mayor reacción. No se burló de él como de costumbre, ni torció la comisura de la boca con aire de fastidio. Él, que lo había estado mirando fijamente, acto seguido hizo algo completamente contrario a lo esperado.

—…Ya has vuelto en sí.

Mientras murmuraba para sí, suspiró y se pasó la mano por el cabello. Chrissy se sintió momentáneamente desconcertado. Y eso no fue todo. Nathaniel dio un paso decidido y, dócilmente, desató la corbata que envolvía la muñeca de Chrissy. De repente, el rostro de Nathaniel, que entró en su campo visual, le pareció excesivamente cansado.

«…¿Qué pasa, qué demonios…?»

Robin: No nos pueden dejar asi!!! necesitamos respuestas!!



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN TU PATRONA


¿TE HAS CANSADO?

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