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Capítulo 87

[Elliott Brown, si muero, podrás recibir la siguiente herencia.]

Y debajo había una lista de bienes que se extendía por más de tres páginas. Incluía la mansión Theron y los sirvientes. Elliott se mordió el labio.

«Esto es prácticamente decir que me lo deja todo a mí. ¿Por qué pensó en esto y desde cuándo? No sabía que me amaba, ¿por qué me dejó tantas propiedades? ¿Soy su esposa, su hijo o qué?»

Elliott soltó una risa seca mientras hojeaba la interminable lista de propiedades. Sin embargo, su rostro se fue ensombreciendo gradualmente al leer el contenido añadido al final.

[La razón por la que no podía dormir era porque no quería morir. Temía no poder detener a un asesino que apareciera repentinamente mientras dormía, no poder esquivar un hechizo, que una flecha enemiga volara hacia mí, ser traicionado por alguien en quien confiaba.

Pero desde que te conocí, he aprendido lo dulce y cálido que puede ser el sueño, lo precioso que es el deseo de hacer dormir a alguien, y lo generosos que son los ojos que observan a alguien durmiendo.

Elliott Brown, lo que me has enseñado son cosas que no habría podido aprender por mí mismo ni aunque dedicara toda mi vida a ello. Por eso mereces recibir esta herencia.

Aunque yo muera, tú vive. Vive para disfrutar de dulces sueños, del placer de poseer las cosas que deseas, y para enseñar y revelar sobre ti mismo a alguien más una vez más. Aunque no te esfuerces, seguramente alguien más se convertirá en tu fan. Eso me da un poco de celos.

Sin embargo, si hay algo que deseo fervientemente, es que seas feliz. Eso es todo. Que seas feliz siempre, Elliott Brown.

Tu ferviente seguidor, Argen Theron.]

Las lágrimas cayeron de los ojos de Elliott. Una gota, dos gotas, lágrimas que rodaban desde sus ojos por sus mejillas hasta la punta de su barbilla, empapando el final de la carta. Elliott levantó rápidamente la carta, temiendo que la escritura de Argen se corriera y se borrara.

Podía entender que esto era la sinceridad más pura de Argen, quien no sabía cuándo o cómo moriría. Y por eso le dolía aún más el corazón.

—Si esto no es amor, ¿entonces qué es…?

Robin: no se conformen con menos amixes.

Elliott quería gritarle a este tonto. Quería regañarlo severamente bajo el pretexto de una broma. Quería enseñarle que lo que estaba haciendo era amor, preguntarle por qué no lo entendía.

Pero la persona que debía escuchar esas palabras llevaba semanas inconsciente en la cama.

Elliott dejó la carta sobre la mesa. Ya no importaba si Argen había ocultado o no la carta escrita por Lauren.

«Esta persona me ama. Argen Theron me ama.»

Ahora que ese hecho era seguro, nada más importaba. Elliott miró fijamente la carta de Argen hasta que se le secaron los ojos, luego se secó las lágrimas. Buscó una nueva hoja de papel y mojó la pluma en tinta.

Esa noche, Elliott practicó innumerables veces la caligrafía de Argen. Era el momento en que sus habilidades como escritor fantasma brillaban. Después de familiarizarse con la caligrafía de Argen en un solo día, Elliott creó una nueva carta de Argen.

[Para Lure Bellatros y Thorn Willow.]

Una carta perfectamente falsificada. Una orden falsa.

Elliott decidió escribir como fantasma por última vez para Argen.

No tenía ninguna intención de perder a Argen sin hacer nada. Si Argen quería una rebelión, la haría triunfar. Si Argen quería el trono imperial, se lo daría. Elliott se encargaría de ello.

Apretó los dientes y siguió escribiendo.

Para poder darle a Argen lo que deseaba cuando despertara de su largo sueño. Porque el deseo de que fuera feliz siempre era tan fuerte en Elliott como en Argen.

Porque Elliott también amaba a Argen Theron.

* * *

Se había levantado la moral de los caballeros. La noticia de que Argen había despertado llegó hasta el territorio Theron, y tan pronto como se difundió la noticia de que la rebelión continuaría según lo planeado, el ejército de la familia Theron recuperó rápidamente su espíritu. Pronto se trasladarían a la capital imperial a través de un gran círculo mágico.

Estos días, la mansión Theron estaba ocupada preparando espacio para alojarlos. Los sirvientes también se habían puesto firmes al enterarse de que su señor había despertado y estaba actuando en secreto.

Y Dale, quien había derribado a Argen, se sentía más angustiado que nadie. Se movía inquieto como si estuviera sentado sobre piedras calientes. Habiendo escuchado demasiadas historias sobre la crueldad de Argen, su mente estaba dominada por todo tipo de imaginaciones que lo atormentaban.

En medio de esto, Lure y Elliott vinieron a buscar a Dale.

—¡¿Qué están haciendo?! ¡Venir hasta el Palacio Imperial!

—Si no venimos al Palacio Imperial para ver a alguien que vive en el palacio imperial, ¿a dónde deberíamos ir? —preguntó Lure con sarcasmo.

—El Gran Duque ha despertado sin el antídoto —dijo Elliott. El rostro de Dale palideció inmediatamente.

—Pero no se ha recuperado completamente. Así que todavía necesitamos el antídoto, y nuestras condiciones siguen siendo válidas.

La expresión de Dale cambió ante las palabras de Elliott. Un débil y feroz destello de esperanza brilló en sus ojos al darse cuenta de que aún le quedaba una carta para jugar. Sin embargo, Elliott no quería darle la oportunidad de apostar con esa carta y subir la apuesta.

—Pero como el Gran Duque ya ha despertado, debe entender que el antídoto ya no es tan desesperadamente necesario como antes, Lord Dale.

—Sin embargo, es imposible romper completamente esa magia negra sin mi antídoto. Dijiste que el Gran Duque no ha recuperado completamente su salud, ¿estás dispuesto a apostar por la salud del Gran Duque?

Dale intentó mostrarse fuerte a propósito. Sin embargo, Elliott respondió con una amable sonrisa, como si nada pasara.

—Es mejor que cuando apostamos la vida del Gran Duque.

—Sería mejor que no juegues, mayordomo —intervino Lure al lado de Elliott.

—Al Gran Duque solo le hemos dicho que fue magia negra del Emperador. Aún no sabe quién lanzó esa magia negra. Pero si lo descubre… seguramente vendrá a encargarse del asunto.

—¿Me… me estás amenazando?

—Sí, así es. Lord Dale, en realidad no tiene opción.

Dale pensó por un momento que vio una especie de locura en los ojos de Elliott.

—Yo decidiré si le digo o no el nombre de Lord Dale al Gran Duque, y esa decisión dependerá de si usted nos da el antídoto o no. Ser desmembrado y expulsado ante el Emperador como castigo por usar magia negra de asesinato, o recibir el título de Marqués en un nuevo mundo. Debe elegir uno de los dos.

Los ojos de Elliott brillaron intensamente mientras presentaba lo que era prácticamente un juego de equilibrio entre comer excremento o recibir mil millones.

—Bien, ¿cuál es su elección, Lord Dale?

* * *

Elliott entregó el antídoto que recibió de Dale a Lure. Lure sugirió que fueran juntos a dárselo a Argen, pero Elliott lo rechazó. Dijo que tenía que hablar con el Emperador y envió a Lure solo. No olvidó insistir en que usara un pergamino de teletransporte.

Elliott suspiró aliviado al ver a Lure desaparecer ante sus ojos después de rasgar el pergamino.

Ahora Argen estaría a salvo. Por supuesto, Elliott también deseaba desesperadamente correr hacia Argen y verlo levantarse sano y salvo, pero…

Elliott tenía algo que hacer.

—He venido a ver a Su Majestad Imperial.

Dale quedó atónito al ver que Elliott, que hasta hace un momento estaba con él, había venido a ver al Emperador. Sin embargo, el hecho de que Elliott no fuera directamente a ver a Argen le hizo creer firmemente que Argen realmente había despertado.

—Espere en la sala de audiencias. Tendrá que esperar unas dos horas.

Dale mostró una actitud seca y brusca, como si fuera imposible imaginar que acababa de hablar con Elliott. Elliott también bajó la cabeza, fingiendo no saber nada.

Sentado en la sala de audiencias, Elliott juntó sus manos temblorosas. Probablemente para este momento, Lure habría llegado a la habitación de Argen y habría entregado el antídoto al mago.

El mago estaría examinando los componentes del antídoto antes de administrárselo a Argen. Y después de que todas las pruebas estuvieran completas, si bebiera ese antídoto…

«Gran Duque, por favor, despierte.»

Aunque Elliott no pudiera estar a su lado, y tal vez no pudiera estar con él en el futuro, si Argen pudiera levantarse y continuar viviendo esta vida…

Continuó rezando así, sin saber a quién. Rogó a cualquier dios que pudiera escuchar su oración, hasta que el sudor se acumuló en sus manos juntas.

Y entonces llegó el Emperador.

—Elliott Brown, ahora me haces ir y venir a tu antojo.

El Emperador, vestido con una camisa cómoda, sonrió amablemente como si le pareciera divertido. Elliott respondió con una sonrisa amable típica del servicio al cliente coreano.

—Saludos, Su Majestad Imperial, bienvenido.

—¿Te has vuelto arrogante porque Argen ha despertado?

—De ninguna manera. Que el Gran Duque haya despertado es motivo de alegría, no de arrogancia, ¿no es así, Su Majestad?

La expresión del Emperador se torció ante la respuesta de Elliott. No podía dejar de entender que era una crítica al Emperador como tío.

—Insolente. Aunque Argen haya sobrevivido, no creas que puedes hacer algo —el Emperador sonrió con desdén.

Era cierto.

Sin embargo, Elliott planeaba intentar hacer algo a partir de ahora.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: RIVER 
CORRECCIÓN: ROBIN


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