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Capítulo 5

Argen Theron era el Duque del Norte. En la memoria de Elliott, esa palabra clave había quedado grabada, y había visto un comentario que decía: “Claro, un Duque del norte es lo mejor.”

«Pero, ¿por qué este tipo estaba atrapado aquí en una zona calurosa y soleada, actuando como una amenaza potencial?»

—Eso es porque Su Majestad el Emperador cuida mucho de nuestro Duque —respondió Benny, masticando un pan duro a la sombra de un enorme castaño.

—En casa no viene más de diez días al año. Dado que este cese al fuego se está alargando, es una suerte. Su único sobrino siempre está en el campo de batalla, así que ¿cuánto no lo extrañaría?

Benny era un tipo tosco, pero se animaba a hablar mucho más cuando se trataba del Duque Theron. Se podía ver el gran orgullo que sentía al trabajar para un héroe del Imperio.

—Lo que quiero decir es que, siendo el Duque del Norte, su casa está en el norte, ¿no es así?

—Por supuesto, el dominio de Theron está al norte. Pero allá, los vasallos siempre se han ocupado de todo. El Duque está donde más lo necesitan para servir a Su Majestad.

—Ya veo.

Elliott asintió con la cabeza, como si lo entendiera. Sin embargo, sus quejas internas sólo crecían.

Sabía, porque había leído la historia original, cuán mala era la relación entre el Emperador y el Duque.

De hecho, al Duque no le gustaba nada ir a la guerra. Era comprensible. A una edad en la que debería estar formándose, fue enviado a los terrenos más duros por el Emperador. Después de regresar con vida de su primera guerra, el Emperador comenzó a enviarle asesinos, por lo que siempre tuvo que estar alerta. Esa etapa de su vida duró más de diez años.

Sentía lástima por el Duque, pero al final, él era quien siempre sobrevivía. En la historia original, el Emperador muere a manos del Duque.

—Si yo fuera el Emperador, ¿qué haría en el Palacio? Lo tendría allí, riéndome de él —gritó Benny en voz alta. Elliott sonrió en silencio y asintió.

Aunque el Duque Theron era muy popular entre el pueblo, verlo de esta manera era completamente nuevo para Elliott.

Se sentía agradecido de estar solo en el jardín con Benny. Sin duda, el Emperador había puesto espías en el Ducado. Si alguien escuchara a Benny hablar así, podría desaparecer sin que nadie lo supiera. Y Elliott, que solo había escuchado, tampoco estaba a salvo.

«Hoy debo dejar este lugar de inmediato.»

Elliott decidió mientras se tragaba el último trozo de pan.

Era una idea inquietante, pero tal vez, si lo intentaba, todo estaría bien. Después de todo, ¿habría alguna oportunidad de encontrarse con el Duque en esta enorme mansión? Como jardinero, solo tendría que cavar un poco de tierra y regar algunas plantas…

La racionalización que había comenzado al escuchar el salario que recibiría se desmoronó en un instante.

El fanatismo de Benny no era el problema, sino la naturaleza del trabajo en sí. Lo que Elliott tenía que hacer aquí no era simplemente trabajo manual. Tendría que interactuar continuamente con los sirvientes, incluido el mayordomo, y construir relaciones. Con el tiempo, seguramente se encontraría haciendo algún recado que llevará a un contacto directo con el Duque.

En la historia original, el Duque apuñala el corazón de El Black. Significaba que si el dueño del corazón de Lauren eras tú, yo tomaré tu corazón.

Elliott se acarició el pecho. A diferencia de la historia original, no tendría que redactar cartas de amor, así que no habría malentendidos…

Volvió su mirada hacia la majestuosa y antigua mansión.

Desde que se dio cuenta de en quién se había reencarnado, no había tenido intenciones de acercarse al Duque Theron. Sin embargo, allí estaba, literalmente en el patio trasero de la mansión del Duque Theron.

¿Era posible que los personajes de la novela se entrelazaran de alguna manera? La sola idea le provocaba un escalofrío que casi lo hacía desmayar.

En ese momento, una voz que había estado ignorando mientras se perdía en sus pensamientos llegó a sus oídos.

—…Por eso te elegí. Entonces, ¿podrías ayudarme?

—¿Qué?

Mientras reflexionaba en otros asuntos, Elliott se perdió lo que Benny estaba diciendo.

Benny, con su rostro fornido mirando hacia abajo, rascaba nerviosamente su nuca.

Elliott, confundido por no haber escuchado las palabras anteriores, miró a Benny, quien tenía una expresión terrible.

—Si no quieres, no hay problema —dijo Benny, levantándose apresuradamente. Sacudió las migas de pan de su ropa con sus gruesas manos y comenzó a recoger.

Sus orejas y su cuello estaban notablemente rojos.

Probablemente Benny pensaba que Elliott lo había ignorado. O quizás el tipo de favor que estaba pidiendo había tocado su orgullo.

Elliott había notado en este breve tiempo que, a pesar de su apariencia, Benny tenía un corazón bastante sensible y se estresaba fácilmente. Su expresión arrugada no era tanto de enojo, sino de vergüenza y humillación.

—Los hormigas también deben comer —murmuró Benny, como si se sintiera incómodo, sacudiendo su pañuelo hacia el lado del árbol. Las migas de pan cayeron al suelo. Ese almuerzo era, de hecho, el pan que Elliott acababa de comer.

Elliott Im Seong-sik Brown, un joven que nació en un país confucianista y ha estado lidiando con diversas tareas temporales y con el ejército como un perro.

No tiene sentido rechazar una solicitud después de haber recibido un almuerzo preparado con tanto cariño por un superior que es mucho mayor que él.

—¡Benny, te ayudaré! Pero, ¿podrías decirme exactamente qué es lo que necesitas que haga?

Elliott usó un tono lo más amable posible para no ofender a Benny. Ante esto, Benny se sorprendió y le preguntó: —¿De verdad…? ¿Vas a escribir una carta por mí?

—¿Eh…? ¿Una carta? ¿Ahora aquí?

* * *

Benny, un poco avergonzado, comenzó a explicarse.

Tenía una hija. Su única familia, a la que había criado con mucho esmero después de perder a su esposa prematuramente.

Su hija se había casado el año pasado y se había ido a un pequeño pueblo en el este, al que se tardaba una semana en llegar en carro.

Las cartas que su hija le enviaba periódicamente eran su único consuelo. Benny, que no sabía leer, pedía a un vecino cercano que le leyera las cartas. Afortunadamente, las cartas de su hija siempre contenían pequeñas alegrías de su vida cotidiana.

Sin embargo, hace unas semanas, tras recibir una carta en la que ella le contaba la feliz noticia de su embarazo, se había perdido el contacto con su hija.

Quería enviarle una carta para saber de ella, pero el vecino que siempre lo ayudaba había salido a trabajar.

—Tú dijiste que has hecho consultoría por carta antes, ¿verdad? Entonces, sabrás leer y escribir, ¿no?

—Eso es cierto, pero… no tengo mucha habilidad con la escritura…

Mientras Elliott se rascaba la cabeza con incomodidad, Benny le tomó del hombro.

—No necesito habilidades en la escritura. Solo necesito que le digas si puedo ir a visitarla. Eso es todo lo que tienes que escribir.

A pesar de su aspecto áspero como el de un bandido, la expresión de Benny era sincera. Elliott pudo sentir un ligero temblor en la robusta mano que le sostenía el hombro.

Elliott se dio cuenta de que esta era la razón decisiva por la que lo habían seleccionado como asistente.

Benny no tenía a nadie más que pudiera ayudarlo. El simple hecho de que un extraño pudiera leer y escribir era suficiente para que se aferrara a su lado.

De hecho, recordaba que muchas personas habían venido a buscar a Benny durante toda la mañana, pero él no había intercambiado una sola palabra amistosa con ninguno de ellos.

Probablemente, la razón principal era que sus áreas de responsabilidad eran diferentes, pero solo imaginar cuánto había sufrido Benny en las últimas semanas por sentirse tan solitario y poco sociable le causaba pena…

—¿Estás llorando?

Benny dio un paso atrás, visiblemente sorprendido. Elliott tomó una respiración profunda.

—No, no estoy llorando.

Sin embargo, los ojos y la punta de su nariz ya estaban enrojecidos. Sus ojos marrones brillaban con una humedad que era casi vergonzosa.

Esto era en realidad lo que había sido la razón decisiva para que siempre ganara el premio de “Empleado del Mes” cuando era Im Seong sik. No solo era rápido y amable, sonriendo siempre, sino que también era muy empático. En otras palabras, tenía una gran capacidad para comprender los sentimientos de los demás.

Era un empleado popular en todas partes. Sabía lo que sentía la otra persona como si fuera él mismo y podía resolver problemas antes de que se convirtieran en molestias. Definitivamente, era un “empleado ejemplar”.

Incluso las personas más problemáticas se volvían corderos ante él. Era capaz de entender con precisión la razón del enfado de alguien o identificar la causa de la frustración de otra persona.

No solo con los clientes. Cuando sus colegas eran regañados por alguien y se ponían a llorar, o cuando un superior los reprendía y les causaba estrés, también era su responsabilidad ofrecer consuelo.

Hacía todo esto de manera tan natural que parecía que respiraba. Era su naturaleza.

Por lo tanto, no había duda de que iba a ayudar a Benny con su solicitud.

«Solo escribiré esta carta y luego me iré.»

Elliott se dijo a sí mismo mientras se sonaba la nariz.

Ese día escribió una breve carta para la hija de Benny. Era una carta que contenía las preocupaciones y peticiones de Benny. Benny miró las letras que iban llenando la carta, pero al final, bajó la cabeza.

—Gracias. Te lo agradezco mucho.

Con ese agradecimiento, la fecha de salida de Elliott se prolongó automáticamente.

Trabajaría hasta que llegara la respuesta de la carta. Después de todo, tendría que leerla. Solo tenía que aguantar un mes.

No sabía qué turbulencias podría traer esa respuesta.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN 
CORRECCIÓN: ROBIN


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