Capítulo 34
—Veneno, ¿eh? —dijo Argen, cortando las palabras como si estuviera masticando un chicle duro, y dirigió su mirada hacia Elliott.
La cara de Elliott estaba pálida. En sus ojos se reflejaban el miedo, la confusión y una inocencia que aún parecía no entender lo que estaba pasando.
«Argen seguramente volverá a sospechar de mí.» Elliott movió sus labios temblorosos con dificultad.
—Gran Duque, yo… yo no fui…
Sin embargo, la expresión de Argen era fría. Elliott rápidamente se arrodilló ante esa cara indescifrable. Luego, agarró el dobladillo de su pantalón y comenzó a suplicar.
—Gran Duque, yo, de verdad, ¡lo juro por mi vida! ¡Definitivamente no fui yo! Usted dijo que ahora confiaba en mí.
—…
—¡Apostaré toda mi fortuna! Tengo bastante dinero, Gran Duque. ¡Apuesto todo ese dinero a que soy realmente inocente!
Sin embargo, Argen miró a Elliott en silencio por un momento y luego gritó hacia la puerta.
—¡Que venga alguien!
«… Qué rápido para tomar decisiones.»
Elliott ahora abrazaba desesperadamente las pantorrillas de Argen.
—¡Gran Duque! ¡Realmente no sé nada de esto! ¡Soy solo un sirviente común!
Ante el llamado de Argen y el alboroto en la habitación, Henderson y varios otros sirvientes entraron rápidamente al dormitorio.
—¿Qué está pasando…?
Mientras Henderson levantaba sus anteojos para examinar de cerca la situación en la habitación, Argen arrojó una cucharilla de té a sus pies. La cuchara de plata, ahora ennegrecida, rodó por el suelo con un tintineo.
—¡Oh!
—¡Es veneno! ¡Hay alguien que intenta envenenar al Gran Duque!
—¡Llamen a los caballeros!
—¡Al Lord Lure!
Algunos de los sirvientes, bien preparados para este tipo de situaciones, salieron al pasillo gritando sobre la existencia de un asesino y llamando al asistente y a los caballeros. Henderson recogió calmadamente la cucharilla con su pañuelo y miró a Elliott, que seguía aferrado a Argen.
—Me llevaré al joven Elliott al sótano, Su Excelencia.
—Está bien.
—¿Al… al sótano?
Elliott se sintió como si fuera a desmayarse. Sin embargo, sin importar el estado de Elliott, pronto llegaron los caballeros y lo rodearon, sujetándolo por ambos lados y llevándoselo fuera.
—¡Lo ve, Gran Duque! ¿No le dije que este tipo era sospechoso y que yo lo investigaría? —Lure, que había llegado corriendo, dijo jadeando. Miró a Elliott, que estaba siendo arrastrado, con una mirada feroz. Al lado de Lure, Argen habló con calma.
—Lure.
—¡Sí! Diga lo que quiera, Su Excelencia.
—No es Elliott Brown.
—¿Qué?
Argen pasó su dedo por la caja que contenía las hojas de té y explicó.
—Es té de flor de manzana. Esto lo hizo alguien del lado del Emperador que sabe que soy alérgico a las manzanas.
—Entonces, Elliott Brown es precisamente ese.
—Ya te dije que no es Elliott Brown.
—¡Pero, Su Excelencia!
—El verdadero culpable es otro. Por ahora, usaremos a Elliott Brown como cebo, así que no hagas cosas innecesarias como torturarlo. ¿Entendido?
—… Cumpliré sus órdenes.
Aunque la explicación fue insuficiente, Lure hizo una reverencia y se retiró.
Ahora Argen estaba solo en la habitación. Mirando los lirios frescos en el florero, recordó a Elliott aferrándose a sus pies hace un momento. En ese momento, Elliott parecía de alguna manera patético y, por otro lado, despertaba un sentimiento sádico.
Aunque lo había enviado al sótano, no lo mantendría allí por mucho tiempo. Ese lugar era demasiado aterrador y terrible. Era evidente que un debilucho como Elliott no lo soportaría.
—Aguanta solo un día, Elliott Brown.
—Hasta que atrape al verdadero culpable.
La sed de sangre que había estado ocultando hasta ahora se extendió lentamente por la habitación desde la silenciosa figura de Argen.
* * *
Elliott, encerrado en la mazmorra subterránea, estaba en un estado de confusión y aturdimiento. No tanto por estar encerrado en una mazmorra, sino porque… El aspecto de la celda en la que estaba encerrado era demasiado similar al apartamento de una habitación donde vivía cuando era Lim Sung sik.
Cada celda de la enorme mazmorra subterránea era una habitación individual de unos 5 pyeong (aproximadamente 16.5 metros cuadrados). Aunque estaba rodeada de barrotes de hierro, tenía una cama, un inodoro y un lavabo.
—¿Esto es… una prisión? —Elliott se sintió desconcertado al pensar en su apartamento de alquiler en Corea.
«Estos bastardos del mundo de las novelas BL de fantasía medieval, qué bien alimentados están.»
—Aparte de no poder ver a Camembert, no me importaría vivir aquí —Elliott habló en voz alta a propósito. Eso lo hizo sentir un poco mejor.
Se acostó en la dura cama usando su brazo como almohada. Aunque era una prisión, no había almohada ni manta.
—Mierda…
«Sin manta, me siento triste.»
Elliott se levantó de repente y se quitó la chaqueta que llevaba puesta. Sacó los caramelos, chocolates, cigarrillos y demás cosas que tenía en los bolsillos y los escondió cuidadosamente en un rincón del suelo como si fueran bellotas. Estaba vaciando incluso el bolsillo interior de la chaqueta para convertirla en una manta cuando…
PLOP.
Un pañuelo cayó del bolsillo interior que había dado la vuelta. Era el pañuelo que debería haberle dado a Argen hoy.
—…
Elliott simplemente lo miró fijamente, sin siquiera pensar en recogerlo.
El suelo sucio y ennegrecido de la celda por falta de limpieza. El pañuelo arrugado que había caído sobre él parecía exactamente como su propio corazón.
Aunque aún no había podido nombrar ese sentimiento, eso no significaba que no hubiera tristeza y pena.
Elliott dejó el pañuelo donde estaba y se acostó en la cama. El dorso de su mano seca estaba pálido mientras se cubría con la chaqueta.
Hoy solo… quería dormir sin pensar en nada.
Elliott cerró los ojos.
—¡Elliott!
Si alguien no hubiera llamado su nombre en esa mazmorra oscura y maloliente, se habría quedado dormido así.
Quien apareció de la oscuridad no era otro que Darlin.
—¿Darlin? ¿Por qué estás aquí…?
Darlin sonrió y agarró los barrotes de hierro con ambas manos.
—Elliott, ¿cómo se siente estar encerrado ahí?
—¿Qué…?
—Dicen que Elliott intentó envenenar al Gran Duque, ¿no? Qué miedo. Nunca en mi vida he visto un intento de asesinato. Vine a echar un vistazo.
Aunque la oscuridad no permitía ver bien la expresión de Darlin, se podía ver claramente el brillo azulado en el blanco de sus ojos.
—… Fuiste tú. Tú pusiste el veneno en el té del Gran Duque —Elliott dijo aturdido.
—Vaya, vaya —Darlin fingió sorpresa y acercó su cara a los barrotes. Su silueta era tan grotesca que Elliott se estremeció.
—Elliott, ¿me estás echando la culpa? He escuchado tantas veces que Elliott es una buena persona que ya me salen pus de los oídos, pero ahora veo que Elliott no es muy diferente. ¿No es así?
Elliott se dio cuenta entonces de qué Darlin realmente albergaba una gran malicia hacia él. Fue desconcertante para él. A juzgar por las palabras insolentes que había dicho desde su primer encuentro, parecía que a Darlin le había desagradado incluso antes de conocerlo.
Sin embargo, en lugar de preguntar “¿Por qué?”, Elliott dijo algo diferente.
—Darlin, si le digo al Gran Duque que fuiste tú quien hizo esto, te atraparán.
—Bueno, eso no se sabe —la lengua de Darlin lamió su labio superior. La parte inferior de su lengua gruesa brillaba mojada de saliva—. ¿Crees que el Gran Duque realmente te creerá? ¿Esa persona tan desconfiada?
—…
—Además, no soy tan descuidado.
Darlin sonrió. Apartó su cara de los barrotes. Luego, extendió la palma de su mano hacia el techo y murmuró algo incomprensible en voz baja.
Pronto, una esfera redonda y rojiza surgió de la palma de su mano.
—¿Un mago…?
Esta vez, Elliott se levantó de un salto por la sorpresa, haciendo que su chaqueta cayera al suelo. Darlin rió entre dientes, aparentemente satisfecho con esa reacción.
—Elliott, ¿sabes cómo trata el Gran Duque a los asesinos?
La esfera roja en la palma de Darlin crecía gradualmente, envolviendo su mano y muñeca.
—Les corta las extremidades y les saca los ojos. Deja solo la lengua para que puedan confesar la verdad y los tortura durante exactamente tres días. Dice que los liberará si confiesan en ese tiempo. Dice que las heridas externas se pueden curar de alguna manera con magia.
—…
Elliott sintió náuseas momentáneamente. Pensó que lo que le había hecho a Lauren en la novela parecía poca cosa en comparación.
—Pero no importa si dices la verdad o no. Después de tres días, zas. Te cortan la cabeza. Sabes que el Gran Duque corta las cabezas de las personas como si fueran pudín, ¿verdad?
La esfera roja se había hecho más grande y ahora engullía la parte superior del cuerpo de Darlin como una enorme burbuja de jabón. La escena era tan irreal que por un momento parecía una caricatura.
—Bueno, Elliott, se acabó el tiempo. Antes de despedirnos, ¿no tienes nada que preguntarme? Como por qué te hice esto o por qué oculté que era un mago.
—… Ja —Elliott esbozó una pequeña risa que sonaba como un suspiro. Ante esa risa llena de resignación y hastío, Darlin golpeó el suelo con un pie.
—¡Eso es, Elliott! ¡Eso es lo que quería ver! Quería ver esa expresión tuya. Que tú también eres humano.
—¿Qué diablos estás diciendo…?

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: RIVER
CORRECCIÓN: ROBIN