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Capítulo 1

Lo primero que vio al abrir los ojos fue una gran ventana por la que entraba la luz del sol.

—Ugh… Qué dolor de cabeza…

Tan pronto como recuperó la conciencia, un dolor de cabeza terrible lo invadió. Con el ceño fruncido,  Seo Gyuha se frotó las sienes y, al sentir una extraña sensación de peso, bajó la mirada.

—¿Qué demonios es esto?

Unos largos brazos musculosos lo envolvían por la cintura, como si lo ataran. Aunque seguía un poco borracho, era evidente que no eran sus brazos. Girando apenas la cabeza para mirar atrás, vio a una cara familiar respirando suavemente, profundamente dormida.

El cabello caía de forma natural, los ojos rasgados se extendían con gracia, e incluso de frente, la nariz afilada y prominente sobresalía con elegancia. Hasta dormido, el tipo guapo parecía sacado de una revista.  Seo Gyuha lo observó en silencio, sintiendo que la envidia se apoderaba de él.

Empujó el pesado brazo que lo sujetaba y se incorporó. Pero, de inmediato, soltó un leve gemido al sentir un dolor punzante en la parte inferior de su cuerpo.

—¿Me habré golpeado contra algo estando borracho…?

Intentó recordar lo que había pasado. Era un viernes de fiesta, así que había pasado por su club habitual y había bebido en exceso. Allí, se encontró con Lee Chayeong. Tras intercambiar unas palabras sin importancia, uno de los empleados les recomendó un “bottom” (persona pasiva), y los tres salieron juntos del club. Recordaba haber subido al piso superior, pero no había nada más en su memoria después de eso.

—¡Maldita sea! —con la cabeza aún doliéndole,  Seo Gyuha maldijo mientras miraba a su alrededor. 

El lugar le resultaba vagamente familiar. A menudo utilizaba las habitaciones en los pisos superiores del mismo edificio cuando tenía una aventura de una noche con los chicos del club. Lo mismo sucedía cuando tenía tríos con Lee Chayeong. La noche anterior, los tres habían subido en el ascensor, pero al despertar, solo estaban Lee Chayeong y él en la cama.

Se lamió los labios con una sensación de decepción. Debió ser bastante agotador manejar a dos hombres robustos al mismo tiempo, pero ya no estaban, lo que significaba que se habían marchado temprano o eran más enérgicos de lo que parecían.

—Creo que anoche lo pasamos bastante bien…

Aunque su mente seguía en blanco, tenía un vago recuerdo de haber tenido sexo satisfactorio. Mientras masajeaba su cuello adolorido, una voz baja lo interrumpió.

—¿Ya estás despierto?

Miró hacia un lado y vio a Lee Chayeong, quien lo miraba con una sonrisa. Apoyado sobre un brazo, tenía una actitud relajada y despreocupada desde la mañana. Cuando Lee Chayeong se incorporó, las sábanas cayeron, revelando su cuerpo desnudo.  Seo Gyuha, sin darse cuenta, frunció el ceño. Aunque era bastante perezoso en muchas cosas, siempre hacía ejercicio con dedicación, pero al lado de ese hombre, su propio cuerpo parecía insignificante.

En su rostro arrugado había una mezcla de molestia. No entendía cómo alguien con un físico como el suyo, que pasaba todo el día sentado frente a un escritorio mirando papeles, podía mantener un cuerpo así.

—¿Estás bien?

—… Tengo un dolor de cabeza horrible.

Aunque no quería admitirlo, en momentos como este, se daba cuenta de que era un tonto. A pesar de saber que mezclar diferentes tipos de alcohol le causaba terribles resacas, seguía cometiendo el mismo error una y otra vez. Mientras pensaba que lo primero que debía hacer al salir de ahí era buscar algo para curar la resaca, la voz de Lee Chayeong continuó.

—¿Y el agujero? ¿No te duele?

—¿Qué? —ante esa palabra inusual,  Seo Gyuha volvió a mirar hacia un lado.

—¿Qué quieres decir?

—El agujero, digo. ¿Te duele?

—Después de dormir tan bien, ¿de qué agujero estás hablando de repente?

Su ceño se frunció aún más. Pero Lee Chayeong, en contraste, seguía sonriendo tranquilamente mientras decía algo significativo.

—Parece que no lo recuerdas.

—¡Maldita sea, deja de andarte con rodeos y ve al grano!

La cabeza le dolía tanto que no tenía paciencia para seguir oyendo palabras que no comprendía. 

Finalmente, cuando  Seo Gyuha perdió la paciencia y soltó una maldición, Lee Chayeong encogió los hombros y respondió —Anoche, tú y yo… nos acostamos.

—¿Qué?

«¿Qué demonios es esto?»

Aunque su rostro mostraba una expresión tan temible que la gente se apartaba cuando lo veían por la calle, Lee Chayeong ni siquiera parpadeó. Observando la sonrisa en su rostro,  Seo Gyuha finalmente se dio cuenta de que había sido “engañado” y maldijo de nuevo.

—Claro, nos acostamos… con uno entre nosotros.

Después de todo, subieron los tres con ese propósito.

Con un bottom lo suficientemente atrevido como para adentrarse en un nuevo mundo de “un agujero, dos palos”, después de lo cual  Seo Gyuha empezó a disfrutar de tríos con Lee Chayeong con bastante frecuencia. No era necesario hacer planes con antelación. Si iba al club tarde un sábado por la noche, Lee Chayeong llegaba poco después. Bebían sólo lo suficiente como para no afectar su rendimiento, luego buscaban a un chico atractivo o a un bottom experimentado y subían al piso de arriba. Por supuesto, no siempre coincidía con Lee Chayeong. Cuando eso ocurría, simplemente se iba con algún chico guapo que le gustara…

—No, fui yo quien te penetró.

Mientras  Seo Gyuha estaba distraído con otros pensamientos, volvió en sí de golpe.

«¿Pero qué acababa de decir?»

Lee Chayeong seguía sonriendo.  Seo Gyuha, aún en shock por lo que acababa de escuchar, abrió la boca lentamente.

—¿Dijiste que me penetraste?

—Sí.

—¿Tú?

—Sí.

—¿Sin un bottom, solo nosotros dos?

—Así es. Tú esto, y yo esto.

Con los dedos, Lee Chayeong hizo un círculo y metió su índice dentro y fuera del mismo. Por un momento,  Seo Gyuha puso cara de estar viendo algo interesante, olvidando la situación actual.

—¿Y tú, que llevas años viviendo fuera, sabes de eso?

—Claro que sí. ¡Siempre es lo mismo meter y sacar! —soltó una risa. 

«Noble, mi trasero. Todos solo ven su fachada y lo glorifican como si fuera un Príncipe hermoso, con una cuchara de diamantes, de una clase completamente diferente, pero en realidad, Lee Chayeong es el tipo que no tiene problemas en disfrutar de sexo duro y tríos. Por lo menos, yo soy más honesto.»

Seo Gyuha se rió para sus adentros de la hipocresía del otro, pero pronto su expresión se tornó amarga cuando se dio cuenta de que el círculo hecho por los dedos de Lee Chayeong se refería a él mismo.

—Maldita sea…

Era, en verdad, una situación maldita. Así que de ahí venía ese extraño dolor en su cintura y más abajo. Mordisqueó su labio, esperando que todo fuera solo una broma de mal gusto, y llevó su mano hacia atrás con una pizca de esperanza. Pero, desafortunadamente, era una esperanza vana. Tan pronto como su dedo tocó la abertura, sintió algo resbaladizo y pegajoso. Un gruñido salió de su garganta.

—Maldito bastardo, ¿ni siquiera usaste un condón?

—Claro que lo usé. Será el gel.

La voz tranquila de Lee Chayeong hizo que su sangre herviera. Quería lanzarle un puñetazo en esa cara arrogante, pero sabía que no tenía muchas posibilidades. Más bien, sería afortunado si no acabara él mismo inmovilizado.

Desvió la mirada a regañadientes y echó un vistazo a su alrededor. Vio una caja de cigarrillos y un encendedor caídos debajo de la mesa, y, con una mueca, se levantó. Encendió un cigarrillo y aspiró profundamente. Cuando el humo acre llenó sus pulmones, sintió que su mente se calmaba un poco.

—Dame uno.

—Fúmate el tuyo, imbécil.

—No seas tacaño.

—… Los que tienen siempre son peores.

A pesar de sus quejas, tiró la caja de cigarrillos hacia la cama, y Lee Chayeong la atrapó con facilidad. Luego lanzó el encendedor hacia su cara, pero él también lo atrapó al vuelo, como si hubiera sido atraído magnéticamente hacia su mano.

«Nada me sale bien.»

Mordiéndose el filtro del cigarrillo, fumaba con fuerza. De repente, un pensamiento de injusticia cruzó su mente.  Seo Gyuha giró la cabeza y habló en voz baja.

—Déjame darte un golpe.

—¿De repente?

—Me atacaste sin advertencia ni nada. ¿Crees que me quedaré tranquilo?

Pero la respuesta que recibió fue una voz suave que simplemente le dio la vuelta al asunto.

—No sería una advertencia, sino un anuncio.

—¿Y eso importa ahora?

—Es importante usar las palabras correctas para evitar malentendidos innecesarios. Y parece que te equivocas en algo: tú fuiste quien primero me pidió que te lo hiciera.

Soltó una carcajada. Aplastó con fuerza su cigarrillo, aún a medio fumar, en el cenicero y gruñó como una bestia enojada.

—¿De verdad esperas que me crea eso?

—Creas lo que creas, eso es cosa tuya, pero no deberías tratarme como un violador sin escrúpulos.

El repentino cambio en la mirada de Lee Chayeong hizo que  Seo Gyuha se estremeciera. No podía percibirlo directamente, pero la sensación punzante sobre su piel indicaba que probablemente había liberado feromonas Alfa.

—Hoy dijiste que querías hacerlo por separado, así que estuve de acuerdo. Luego, te volviste loco diciendo que tú empezarías primero, así que esperé. Cuando terminaste y te retiraste, entonces lo hice yo… y de repente, agarraste del pelo al bottom y le preguntaste si se sentía bien ser penetrado.

—… ¡!

—Cuando dijo que sí, lo echaste de inmediato y me ordenaste que lo hiciera. Que te penetrara.

Seo Gyuha sintió que se quedaba sin palabras. Movió sus labios secos, pero al final no dijo nada. Solo sacó otro cigarrillo, pero no tenía encendedor. Recordó que se lo había lanzado a Lee Chayeong y empezó a temblar de irritación.

Si fuera cualquier otro, le habría gritado que dejara de decir tonterías y lo habría agarrado del cuello. Pero el problema era que, esta vez, se trataba de Lee Chayeong. A pesar de su aspecto pulcro, en realidad era tan cabrón como él, pero no del tipo que diría semejantes mentiras.

La voz de Chayeong rompió sus pensamientos —Y si lo piensas bien, yo soy la verdadera víctima aquí.

—¿Qué? —Seo Gyuha se giró, frunciendo el ceño, y vio a Chayeong sosteniendo un cigarrillo encendido entre sus dedos.

—Sabes que me gustan los chicos con buenos cuerpos, delgados. Pero tú me dijiste que, si no lo hacía, me romperías el cuello. No tuve más remedio que hacerlo.

Su tono, como si estuviera haciendo un favor, hizo que Seo Gyuha rechinara los dientes con más rabia.

—Entonces deberías haberme noqueado o algo, ¿pero penetrarme de verdad?

—¿Y tú te habrías quedado quieto si hubiera hecho eso?

—…

No tenía respuesta. Si lo hubiera sentido apretar su cuello, habría armado un escándalo.

—Haa…

Seo Gyuha dejó caer la cabeza y suspiró profundamente. No había nada que hacer. Incluso él sabía que el agua derramada no se podía recoger. Arrojó el cigarrillo aplastado en su mano y se levantó de la silla. Justo cuando estaba a punto de recoger su ropa esparcida por el suelo, sintió que algo le corría por el muslo.

«Mierda. Si vuelvo a mezclar alcohol otra vez, seré menos que un perro.»

Se levantó lamentándose en silencio. Este era, sin duda, el despertar más absurdo y ridículo que había tenido en mucho tiempo.

Unos treinta minutos después, Seo Gyuha salió de la habitación. El sonido de tacones resonaba detrás de él con cada paso. Aunque le había dicho a Chayeong que se largara primero, este insistió en salir juntos. Su estado de ánimo estaba tan bajo que incluso el sonido de los tacones lo irritaba. El ascensor bajó rápidamente. Atravesaron el pasillo oscuro y salieron del edificio, donde la luz de la mañana les golpeó los ojos. Chayeong se volvió hacia  Seo Gyuha, quien fruncía el ceño.

—Vas a ir a curar la resaca, ¿verdad?

—Por supuesto.

Ambos ya conocían bien sus patrones. Comenzaron a caminar hacia el restaurante de sopa para la resaca, pero de nuevo, los pasos resonaban detrás de ellos.

—No me sigas. Lárgate.

—También voy a curar mi resaca.

—¡Mierda! Desde cuándo haces eso.

—Hemos ido juntos algunas veces. Sería grosero decirlo así.

De todos modos, nunca se quedaba sin palabras.  Seo Gyuha metió las manos en los bolsillos de su pantalón y apresuró el paso. Sin embargo, la realidad era que apenas podía caminar con esa sensación extraña en su interior.

***

El estridente sonido de la campana perforó sus oídos…

«Si lo dejo, eventualmente se detendrá.» Seo Gyuha se dio la vuelta para alejarse del ruido. Pero estaba equivocado. Apenas pareció detenerse, y a los pocos segundos volvió a sonar.

La única persona que sería tan persistente al llamar era ese maldito oso.  Seo Gyuha, frunciendo el ceño, respondió al teléfono sin mirar el identificador de llamadas.

—¿Qué?

[—¿Hola? ¿Estabas durmiendo?]

Como sospechaba, escuchó una voz familiar.

—Sí.

[—Qué suerte tienes. Estoy en el club, sal ahora.]

En otras circunstancias, se habría despertado de golpe, pero hoy no. Se frotó los ojos y finalmente los abrió. No sabía cuántas horas habían pasado, pero con el sol todavía visible a través de la ventana, era evidente que no había pasado mucho tiempo.

—No voy. Ya salí ayer.

[—Ayer fue ayer, y hoy es hoy. Yo invito, solo ven.]

Era una oferta tentadora, pero Seo Gyuha se negó de nuevo. Aunque se había despertado, su mente seguía confusa y vacía. No creía que pudiera beber y divertirse adecuadamente en su estado actual.

—Dije que no voy. Cuelgo.

Sabiendo que el otro seguiría insistiendo, apagó su teléfono por completo. Seo Gyuha cerró los ojos nuevamente, pero maldita sea, una vez despierto, el sueño no volvía. Se quedó acostado, frunciendo el ceño, luego se levantó frotando su estómago dolorido.

—…

De repente, se quedó congelado. Tan pronto como enderezó su torso, sintió una punzada de dolor desconocido. Se levantó con torpeza y fue a la cocina, donde bebió un vaso de agua fría de un solo trago. Luego volvió al sofá y comenzó a reflexionar sobre lo ocurrido ayer.

Tan pronto como entró en la habitación, besó brevemente al bottom que se le colgaba, luego lo giró y empujó su polla. No había necesidad de preparar su trasero. El chico dijo que tenía experiencia en tríos, y aunque no fuera así, los profesionales siempre se aseguraban de estar listos para recibir a los clientes de inmediato.

El siguiente recuerdo fue en la cama. El bottom, con experiencia, estaba en posición de perro, chupando su polla mientras con la mano agitaba la de Chayeong. La excitación subió rápidamente con el fantástico sexo oral. Recordaba claramente haber eyaculado y haber sentido placer, pero por más que lo intentara, no lograba recordar nada después de eso.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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