Capítulo 7
—…Entonces, ¿Qué se supone que haga?
La voz de Joo Han salió en un murmullo, como si estuviera hablando consigo mismo, pero el hombre detrás de él respondió con aspereza.
—¿Qué dijiste?
La hoja seguía temblando peligrosamente cerca de su pecho, a tan solo un palmo de distancia. Aunque la posición no era letal, el hombre no dejó margen de error y le arrebató las tijeras de las manos sin dudar.
—No recibí ningún informe de que te golpeaste la cabeza al caer.
—…Woo Ji-woon.
Incluso después de guardar las tijeras en el bolsillo trasero, Ji-woon no soltó su muñeca.
—Nos están mirando.
Era la típica manera de decirle que debía llamarlo Ring cuando había otros presentes, siempre hacía ese tipo de comentarios cuando estaban rodeados de compañeros.
El calor en el dorso de su mano y el aliento que se desvanecía cerca de su oído… Todo era tan vívido que le resultaba difícil creerlo.
«¿De verdad era Woo Ji-woon?» Con el corazón latiendo a un ritmo desbocado, tragó saliva y giró lentamente su cuerpo y a pesar de eso, la mano que lo sujetaba no aflojó en lo más mínimo.
—Tú… eres, de verdad, Woo Ji-woon.
Entre todos los miembros del equipo A, Woo Ji-woon era el único al que Joo Han podía mirar hacia arriba, tanto física como emocionalmente. Su mirada temblorosa recorrió al hombre, que era al menos medio palmo más alto que él.
—Estás… vivo.
Afortunadamente, no había rastros de sangre en él, ni parecía haber sido afectado por ninguna explosión. Con una tensión casi obsesiva, Joo Han escaneó cada centímetro de su figura. Ji-woon vestía una camisa delgada, como solía hacerlo en la oficina, sin ninguna marca de quemadura o daño y definitivamente no era la misma ropa que llevaba la última vez que lo había visto deambulando por el pasillo de su apartamento.
Con la mano aún sujeta, Joo Han giró su muñeca, liberándose y comenzó a palpar el torso y la cintura de Ji-woon.
—¿Qué estás haciendo?
Ji-woon murmuró con desconcierto, pero no se apartó ni intentó detenerlo.
Joo Han pudo sentir claramente la funda del arma bajo su camisa y el contorno del mango de la pistola. Sus dedos, nerviosos, subieron un poco más, rozando la abertura entre los botones de la camisa hasta toparse con el collar. Al igual que el suyo, Ji-woon llevaba un Black Chip alrededor del cuello por lo que Joo Han lo apretó suavemente del cuello, sintiendo el pulso constante y firme bajo sus dedos.
—…
Woo Ji-woon estaba vivo.
Todo era tan vívido, tan real, que no podía haber sido sólo un sueño, pero entonces, ¿Qué fue el Hong Kong de septiembre que había vivido? No podía descartarlo como un simple sueño, el dolor, la pérdida… Todo se había sentido demasiado real.
—¿Por qué estás tan perdido?
Pero ahí estaba Ji-woon, de pie frente a él, respirando, vivo. El tiempo y el espacio podían estar completamente enredados en su cabeza, pero esa era la única verdad incuestionable.
—Claro… Eso tenía que haber sido un sueño, pero no sé qué clase de maldito sueño fue ese, joder.
Ni siquiera se daba cuenta de que murmuraba en voz alta mientras seguía palpando el cuerpo de Ji-woon, como si su tacto pudiera anclarlo a la realidad. Ji-woon frunció el ceño, irritado.
—¿Estás actuando así por el dolor o qué?
La mano áspera de Ji-woon rozó suavemente su mejilla antes de apartarse. Fue entonces cuando Joo Han se dio cuenta de que había lágrimas rodando por su rostro, al ver la humedad en los dedos de Ji-woon.
—Ah, maldita sea, qué tipo de sueño tan jodido…
La risa escapó de sus labios en un suspiro entrecortado, una mezcla de alivio y desesperación. Aunque se reía, sus manos seguían temblando violentamente.
—Joder… ¿Qué clase de maldito sueño fue ese, en serio?
Las lágrimas no paraban de brotar, esta vez de puro alivio. Ji-woon, que se había mantenido impasible, desvió la mirada hacia la doctora que estaba observando desde la distancia.
「—¿Qué está pasando? Pensé que, aparte del brazo y el hombro, estaba bien.」
「—E… Está bien, sólo está un poco confundido porque despertó después de un día…」
Joo Han observó fijamente a Ji-woon mientras este hablaba con la doctora, a veces fruncía el ceño, otras lanzaba una mirada rápida a la sangre que corría por la mano de Joo Han. Finalmente, cuando sus miradas se encontraron de nuevo, Ji-woon movió los labios en silencio, solo para que él pudiera entender.
—¿Entonces por qué estás llorando?
—…
«Porque pensé que te había perdido para siempre. Porque creí que nunca volvería a verte y ahora resulta que todo fue un sueño.» ¿Cómo no iba a llorar?
—Haa…
Incluso una simple mirada de Ji-woon hacía que el corazón de Joo Han latiera descontroladamente. Esto no podía ser una ilusión, había tenido una pesadilla horrible, intensa, en una sola noche. Esa era la única explicación. Joo Han se frotó los ojos con el dorso de la mano, limpiando las lágrimas con tanta fuerza que su piel ardió, luego soltó un suspiro bajo.
—Porque me alegra verte.
—…
—De verdad, me alegra verte.
Ji-woon no respondió, sólo giró ligeramente su cuerpo para bloquear la vista de los demás y darle a Joo Han un poco de privacidad.
「—Parece que aún no está del todo bien.」
La indiferencia en la voz de Ji-woon al hablar con la doctora solo hizo que Joo Han se sintiera más tranquilo, escondiéndose tras el pecho amplio de Ji-woon, dejó escapar un último sollozo
「—E… Esto… ¿puedo revisar su mano?」
Después de un rato, la doctora se acercó con el equipo de desinfección. Ji-woon asintió por él y luego acercó su mano al oído de Joo Han, torciendo ligeramente los dedos en un gesto familiar. El sonido seco hizo que las pestañas le temblaran.
—Si ya terminaste de llorar, ¿Puedes volver a la realidad?
—…
Era el mismo tono frío que solía escuchar en sus auriculares durante las misiones. Aquella voz que tanto había añorado mientras vivía esa pesadilla.
—Anda, siéntate.
El tira y afloja entre ellos continuaba pot lo que Woo Ji-woon, en lugar de discutir, simplemente giró a Joo Han con firmeza, lo empujó hacia la cama y lo obligó a sentarse. Después de asegurarse de que se quedara quieto, permaneció junto a él, sujetando su muñeca, con los ojos fijos en sus párpados hinchados.
Durante el proceso de desinfección y vendaje que realizaba la doctora, Ji-woon no apartó la mirada de él. Finalmente, tras negar más tratamientos e internamiento, la doctora se retiró en silencio. Ji-woon se quedó a solas con él, cerrando las cortinas a su alrededor, creando un pequeño espacio aislado.
—¿Por qué eres tan testarudo? Te dijeron que te quedaras.
—No voy a quedarme por esto. La gente no hará más que criticar.
Joo Han giró su hombro vendado, tratando de aligerar la tensión, pero Ji-woon lo detuvo al instante, frunciendo el ceño.
—No te importa lo que digan.
—Bueno, sí, pero…
Sabía que la gente chismorreaba constantemente. Decían que él solo estaba cerca de Ji-woon para obtener favores, que trataba de aprovecharse de su posición. Joo Han no podía evitar sentirse incómodo ante esos rumores, aunque Ji-woon parecía ignorar esas tonterías, él no podía dejar de pensar que todo era culpa suya.
—De todos modos, me voy. ¿Trajiste el coche? Déjame en el apartamento, no me siento bien.
—…
Ji-woon seguía con los brazos cruzados, apoyado en una pierna, mirándolo como si algo no le cuadrara. Su actitud parecía incluso más desafiante que de costumbre. Incómodo, Joo Han desvió la mirada.
—¿Qué pasa?
—Si estás lo suficientemente bien para darte de alta, supongo que puedes escucharme.
—¿A qué te refieres?
Joo Han tomó su camisa que estaba perfectamente doblada a un lado, era el uniforme que había usado durante la misión, ahora limpio y planchado. Mientras lo desenrollaba y empezaba a abotonarlo, Ji-woon soltó una reprimenda.
—¿Quién te dijo que te lanzaras de esa manera? Sabes que no tolero la imprudencia.
—…
—No hacía falta que lo hicieras, los agentes de seguridad del piso de abajo podrían haberse encargado. ¿Por qué tenías que intervenir?
Joo Han respiró profundamente. Ese aroma familiar de Ji-woon, el mismo que creyó haber perdido para siempre, volvió a llenar sus sentidos. Era un alivio, pero también le hacía sentirse aún más vulnerable.
—Sabías que la caída no era mortal. Entonces, ¿por qué saltaste? Incluso llegaste a proteger al objetivo.
La voz de Ji-woon, grave y con un toque de irritación, resonaba como un eco constante en su mente.
Joo Han trató de recordar con claridad, remontándose a esos momentos borrosos. Su memoria le ofreció solo un motivo vago.
—No sé. Mi cuerpo se movió por instinto, no podía permitir que se escapara después de apuñalarme, me habría enfadado mucho.
Era la respuesta más simple que podía dar, aunque sabía que en el fondo había algo más, algo que no quería admitir.
Desde el primer día de la misión encubierta, ver a Ji-woon en uniforme le había despertado algo, una especie de excitación nerviosa que era difícil de ignorar. No era algo exclusivo de él; también había sido evidente para Ji-woon, quien no perdió tiempo en arrastrarlo al apartamento y pasar la noche juntos, explorando esa tensión sin reservas.
Incluso con el clima caluroso que permitía que la ropa se secara rápidamente, la intensidad de esa noche los había dejado casi sin aliento y desde ese momento, cada movimiento de Ji-woon, cada orden que daba, se sentía como un desafío personal para para él. No quería parecer débil, quería demostrar que podía mantenerse al mismo nivel, quería demostrar que no era sólo un “compañero” más, sino alguien que podía cumplir con su deber y no ser una carga.
—Es siempre la misma historia contigo.
—Ah, no me molestes, deja de interrogar a un paciente.
—Si estás tan bien como para discutir, ya no eres un paciente.
Ji-woon le dio un suave toque en la frente con un dedo antes de retroceder, Joo Han se llevó la mano al lugar del contacto, sorprendido, aunque no había dolido en absoluto. Su mirada cayó al suelo, pesada por las lágrimas que aún no terminaban de secarse. Mientras tanto, Ji-woon recogió los pantalones del uniforme y los colocó cerca, con un gesto de su pie, tocó ligeramente el pie descalzo de Joo Han.
—Si quieres irte, cámbiate rápido.
—Sí, sí.
Refunfuñando, Joo Han empezó a juguetear con los cordones elásticos del pantalón del pijama del hospital, pero de repente se detuvo y levantó la cabeza.
—¿Vas a quedarte ahí?
—¿Y qué? No hace falta que finjas decoro ahora.
Era un comentario que, en otras circunstancias, habría sido gracioso. Después de todo lo que habían compartido, pretender pudor resultaba casi ridículo, sin embargo, la presencia imponente de Ji-woon, observándolo con ese aire tranquilo y controlador, lo hacía sentir incómodo, Joo Han miró brevemente las cortinas y luego empezó a quitarse los pantalones, aunque permaneció sentado al borde de la cama, demasiado consciente de lo cerca que estaba Ji-woon.
—Eres demasiado grande para este espacio, estás ocupando todo el lugar.
Pero Ji-woon no pareció molestarse por el comentario. Sin previo aviso, se arrodilló frente a él, bajando el cuerpo.
—¿Qué estás haciendo?
Antes de que pudiera reaccionar, Ji-woon le agarró las piernas, separándolas con firmeza y bajó la cabeza entre sus muslos, como si no hubiera barreras.

RAW HUNTER: IDGAMEORVEXX
TRADUCCIÓN: IDGAMEORVEXX
CORRECCIÓN: ROBIN