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Capítulo 10

—¿Qué miras?

—…¿ A dónde fuiste otra vez? Los fideos ya deben estar completamente aguados.

Ji-woon se encogió de hombros con su típica expresión inexpresiva y dejó la bolsa que traía junto con unas cuantas cartas sobre la encimera. La mirada de Joo Han recorrió lentamente los contornos de la bolsa, preguntándose qué habría dentro. ¿Se había metido bajo la lluvia solo para comprar eso? La curiosidad lo carcomía por dentro.

—Come primero.

Con la ropa empapada y escurriendo, Ji-woon se dirigió al baño, sus movimientos siempre ágiles y precisos como en el campo, le provocaban un alivio inexplicable.

CLICK

El sonido de la puerta del baño cerrándose lo sacó de su ensimismamiento, sacudió la cabeza y terminó de desenvolver los fideos, colocando los palillos con cuidado. Por más que le tentaba revisar el contenido de la bolsa, se obligó a desviar la mirada.

Sacó una lata de cerveza del refrigerador y se dispuso a limpiar las gotas de agua que Ji-woon había dejado en el suelo, justo cuando terminaba, el ruido del agua cesó y el vapor caliente que escapó del baño se enroscó en sus tobillos.

—¿Por qué no has comido?

El regaño vino acompañado de un leve chasquido de lengua cuando Ji-woon vio el plato intacto, Joo Han, por supuesto, no iba a admitir que había estado esperando para comer juntos. Mientras buscaba excusas en su cabeza, Ji-woon notó la lata de cerveza en la mesa y sin dudarlo, la devolvió al refrigerador.

—¿Cerveza? ¿Qué, te ha poseído algún fantasma alcohólico?

Joo Han no tuvo tiempo ni de protestar, sólo pudo apretar los labios con fastidio.

Mientras tanto, Ji-woon desató la toalla de su cintura y comenzó a vestirse, Joo Han observó cada movimiento con una atención involuntaria. La piel aún húmeda resaltaba sus músculos definidos y las cicatrices en su hombro y pecho seguían ahí, exactamente como las recordaba. Ninguna herida nueva, ningún rastro de haber sido víctima de una explosión.

El alivio de ver a Ji-woon vivo y entero pesaba más que cualquier otra sensación, por lo que cada vez que lo confirmaba, sentía que su pecho se volvía más ligero.

—Deja de mirarme y come de una vez.

Ji-woon tomó asiento y le indicó con un gesto de la barbilla para que se concentrara en su plato. Sin decir nada, Joo Han obedeció y agarró los palillos, a pesar de la fresca brisa del aire acondicionado, el calor residual del cuerpo de Ji-woon se sentía cercano.

Los fideos estaban un poco blandos, pero aún así, era la comida más reconfortante que había probado en mucho tiempo.

La comida transcurría en silencio cuando, de repente, un estruendoso golpe en la puerta interrumpió el momento. 

¡BANG, BANG!

El sonido fue tan fuerte que el paraguas apoyado junto a la entrada cayó al suelo.

—¿Qué demonios…?

Joo Han, instintivamente, dejó su plato y adoptó una postura defensiva, sin embargo, Ji-woon, el dueño del apartamento, ni siquiera parpadeó.

—El tipo del piso de al lado, se mudó la semana pasada.

—¿Y por qué golpea así la puerta?

—Está borracho, tú también deja el alcohol, a menos que quieras acabar igual.

Los golpes fueron seguidos por gritos ininteligibles, además de ser un edificio con pésima insonorización, al parecer la seguridad del lugar tampoco era la mejor. Joo Han relajó los hombros y se recostó contra el respaldo del asiento.

—Con todo el dinero que tienes, ¿No piensas mudarte a un lugar mejor?

—Me basta con que haya un sitio donde cerrar los ojos.

Los gritos en el pasillo y los golpes en la puerta seguían sin cesar.

—Pero si vas a dormir, mejor que sea en un lugar tranquilo y cómodo, si es por el trabajo, podrías quedarte en otro sitio al menos para descansar.

Joo Han conocía bien a Ji-woon y sabía lo sensible que era con el sueño. Actuaba como si nunca hubiera compartido cama con nadie y de hecho, nunca lo había hecho por lo que viendo en un lugar tan ruidoso, ¿Podía realmente descansar bien?

—Eso es malgastar dinero. ¿Para qué tener dos viviendas en esta ciudad ridículamente cara?

—…

Definitivamente lo decía por él, sabía que la gente hablaba de su estilo de vida, considerando un derroche innecesario mantener dos residencias en Hong Kong, pero Joo Han nunca sintió la necesidad de deshacerse de su apartamento en Repulse Bay y tampoco podía prescindir del que tenía en Wan Chai por su cercanía a la oficina. Además, nunca había sido alguien que se preocupara por los rumores.

—Sí, estoy hablando de ti, apenas vas a tu departamento, pero sigues derrochando dinero en él.

—¿Te molesta? Entonces vete a vivir ahí.

Si Ji-woon aceptara mudarse a Repulse Bay, Joo Han no dudaría en deshacerse de su residencia en Wan Chai y quedarse con él. En silencio, esperó una respuesta, observando de reojo cualquier señal de interés.

—La malgastadera de dinero no funciona conmigo.

Ji-woon terminó de comer y se puso de pie con un movimiento seco. Otra negativa, había escuchado tantas que ya había perdido la cuenta.

Luego, abrió el congelador y sacó un paquete de cigarrillos. Como siempre, Ji-woon los mantenía en frío, decía que así sabían mejor y se sentían más frescos, aunque para él todos le sabían igual.

—Dame uno.

—Eres un paciente, no tienes por qué fumar.

CLICK 

La puerta del congelador se cerró sin vacilación, como ya lo veía venir, Joo Han solo se encogió de hombros sin insistir. Observó a Ji-woon colocar el cigarrillo entre sus labios y antes de que pudiera encenderlo, se apresuró a tomar el encendedor Zippo de la mesa.

—…

No estaba la marca que él había tallado. Claro, había sido un sueño por lo que nunca la había grabado realmente.

Joo Han se quedó jugueteando con el encendedor, pasando los dedos por su superficie, sin entregárselo a Ji-woon de inmediato. Este lo miró con una mezcla de fastidio y paciencia.

—Por más que le des vueltas, sigues sin poder fumar.

—…¿Ni siquiera una cerveza?

Ji-woon le dio un leve golpe en la cabeza con la base del encendedor.

—Acaba tu comida, necesitas desinfectarte.

Sin decir más, se dirigió al estrecho balcón del apartamento. En Hong Kong, la mayoría de los apartamentos no tenían balcón y los pocos que sí, apenas servían para tender la ropa, a pesar de eso, Ji-woon se empeñaba en salir ahí cada vez que fumaba.

Lo siguió con la mirada, aturdido. La lluvia todavía se filtraba por los bordes del balcón, pero Ji-woon se limitó a apoyar la espalda contra la barandilla y exhalar el humo con parsimonia.

—…Desinfectarme, ¿eh?

A través de la cortina entreabierta, el interior de la casa se reflejaba con claridad. Durante un rato, la mirada de Joo Han se había mantenido fija en la nuca de Ji-woon, pero poco a poco sus ojos se deslizaron hacia otro lado. Sobre la estrecha encimera de la cocina, la bolsa que Ji-woon había traído seguía allí, intacta.

Él tenía una idea de lo que contenía.

Si su suposición era correcta, significaba que Ji-woon había vuelto a salir bajo la lluvia solo por su culpa, sólo por él y eso era un pensamiento insoportable. A su edad, estar sufriendo por un amor no correspondido era ridículo, pero no podía evitarlo, especialmente cuando Ji-woon se comportaba así, distante y frío, pero incapaz de soltarlo del todo.

Afuera, los truenos retumbaban en el cielo, pero en ese momento, lo único que podía escuchar era el latido atronador de su propio corazón.

***

La lluvia iba y venía, a veces amainando, a veces cayendo con furia. La mitad del mes transcurría con este clima errático por lo que Joo Han ya se había acostumbrado a escuchar el estruendo de los truenos. Tirado en la cama de Ji-woon, dejó que su cuerpo se hundiera entre las sábanas. Después de un rato, sus pies empezaron a enfriarse, así que lentamente se cubrió con la manta y sin poder evitarlo, alzó la voz hacia la puerta abierta. Sabía que la pregunta era inútil, pero igual la hizo.

—¿No vas a dormir?

—Duerme tú primero.

Apenas recibió la respuesta, sonó un golpe seco en la pared junto a la cama. Un claro aviso de que se callara. Frunciendo el ceño, Joo Han golpeó la pared un par de veces con más fuerza.

—¿Qué demonios? Tú hiciste más ruido antes.

Cuando confirmó que no había respuesta, se sentó en la cama con un suspiro. Su cuerpo y su mente estaban agotados, lo que lo ponía irritable, pero lo que en verdad lo inquietaba era no tener a Ji-woon cerca.

—El tipo del apartamento de al lado es raro.

—No le hagas caso.

Ji-woon respondió con indiferencia mientras seguía revisando la montaña de documentos esparcidos en la mesa.

—¿Y todo esto qué es?

—Un caso que investigamos desde el año pasado.

Ji-woon pasaba las hojas, verificaba el portátil y no apartaba la vista de su trabajo. Estaba tan concentrado que ni siquiera miró en su dirección. Joo Han calculó que probablemente pasaría la noche en vela, así que se sentó en el piso, en la esquina de la mesa y encendió su tablet.

—Ya es pasada la medianoche. ¿Cuándo es la reunión?

—Mañana por la tarde.

Joo Han abrió la boca sin poder creerlo. Cuando se asignaba una misión, el equipo de información recopilaba todos los datos relevantes y se los entregaba al líder, los documentos solían incluir planos del lugar y datos básicos de los involucrados, lo que significaba que siempre eran voluminosos, pero esta vez, la cantidad era excesiva, aún si Ji-woon no dormía en toda la noche, apenas tendría doce horas para procesarlo todo.

Intentando ser de ayuda, revisó en la tablet los planos de la operación, pero algo le resultó extraño. Entrecerró los ojos y examinó la pantalla con detenimiento, luego, tomó los documentos que Ji-woon ya había revisado y los leyó con atención.

—…

A medida que leía, un incómodo déjà vu lo invadía, frunció el ceño y con manos temblorosas, empezó a revisar más documentos. Cambió de pantalla, hojeó informes y su ritmo se volvió frenético. Ji-woon notó su expresión y le lanzó una mirada de soslayo.

—¿Qué pasa? ¿Qué es esto?

Pero Joo Han no registró la pregunta, pasó los dedos por su cabello con desesperación y su respiración se volvió errática. Era como si lo hubieran lanzado al vacío, su mente quedó en blanco y un pitido sordo le llenó los oídos.

—¿Qué ocurre?

Ji-woon dejó los papeles y le puso una mano en el hombro. La reacción de Joo Han era alarmante, sus ojos temblaban visiblemente y su respiración estaba fuera de control, como si hubiese olvidado cómo inhalar y exhalar. Con los dedos entumecidos, siguió hojeando con torpeza.

—…

—¿Qué demonios te pasa?

El tono de Ji-woon reflejaba una inusual preocupación, pero a él apenas le llegaba su voz. Todo lo que podía hacer era leer y releer lo que tenía frente a él, esto era…

「—¿Cree que voy a perder? Todo lo que sé, lo he aprendido pagando por ello.」

La imagen surgió con fuerza en su mente. Ji-woon, disfrazado de hombre de mediana edad, jugando al bacará, justo detrás, Q lo observaba con una mirada calculadora y más allá, Cheong pasaba vestida como una crupier, fingiendo que no los conocía.

Los recuerdos que se le escapaban en fragmentos dispersos ahora encajaban en una sola pieza.

—Esto era… un sueño.



RAW HUNTER: IDGAMEORVEXX
TRADUCCIÓN: IDGAMEORVEXX
CORRECCIÓN: ROBIN



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