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Epílogo 1: Capítulo 8.

Hee-seong pasó los dos días siguientes muy ocupado. Tenía que cuidar de Nuez, que estaba pegado a él, y tenía que vigilar a Yoon Chi-Young, que vivía como un lobo. Además de eso, tuvo que escabullirse y comprar un anillo mientras pretendía ir al mercado. Esto no hubiera sido posible sin la ayuda de los miembros de la organización

—No sabía que los anillos fueran tan caros.

El anillo que compró Hee-seong era un anillo de diamantes muy caro. Hee-seong lo compró con manos temblorosas porque era un precio que podía ganar trabajando durante un año completo en la casa de apuestas. Estuvo tentado de comprar algo más modesto, pero conociendo los hábitos de gasto de Yoon Chi-Young, intentó igualarlo.

—…Espero que le guste.

Aún así, Hee-seong sintió más emoción que pesar cuando miró el anillo. Cada vez que veía a Yoon Chi-Young en casa, apenas podía contener su emoción. No podía dejar de imaginar lo feliz que se pondría cuando le entregara el anillo.

«El anillo está listo y Nuez regresa hoy con su madre, así que puedo confesarme en cualquier momento, ¿verdad?»

Habían pasado cinco días y Nuez volvía a los brazos de su madre. Hee-seong escondió el anillo en su habitación y acarició a Nuez que dormía profundamente en sus brazos.

—Me gusta… ¿Debería devolverla?

Se preguntaba, lamentando que hubiera llegado el día. Hee-seong estaba enamorado por la valiente forma en que le protegía incluso cuando estaba asustado. Si no hubiera tenido que volver con sus padres, pensaba, podría haberle enseñado a ser un perro de pelea y a enfrentarse al mundo. También estaba preocupado.

«¿Qué clase de mentalidad tenían los padres de Nuez para dejarlo al cuidado de Yoon Chi-Young…?»

Confiándola a un bastardo demente como Yoon Chi-Young, bueno, es su amante, pero esa acción no fue correcta. Era como confiar un pez a un gato. Menos mal que estaba confiado, porque si hubiera estado a solas con Yoon Chi-Young, todavía estaría llorando porque no podría acostumbrarse.

«Cuando se despierte, tendré que preguntarle quiénes son sus padres esta vez».

Pensó Hee-seong preocupado mientras se dirigía a su dormitorio. Yoon Chi-Young seguía dormido, aunque ya había pasado la hora de comer, y a juzgar por la profundidad de su sueño, aún no tenía intención de despertarse. Por suerte, su recuperación era rápida y había cambiado a su forma humana durante la noche. Hee-seong cogió a Nuez en brazos y miró atentamente la pacífica cara dormida de Yoon Chi-Young, moviendo inconscientemente su cola blanca. 

Ojalá durmiera 23 horas al día. Es mucho mejor estar tranquilo. Hee-seong sólo podía soportar una hora del genuino afecto de Chi-Young. Es más, Yoon Chi-Young tenía mucho mejor aspecto mientras dormía, tumbado desnudo y flojamente dormido, con el aspecto de un apuesto gigoló que atraería a hombres y mujeres por igual. Menos mal que había encontrado un trabajo acorde con su brutal temperamento: jefe de organización.

¡TOC,TOC!

Justo entonces, llamaron suavemente a la puerta desde la puerta principal. Las sensibles orejas de cachorro de Hee-seong se agudizaron. Probablemente era un miembro de la banda. Yoon Chi-Young era tan sensible a los sonidos que los pandilleros nunca tocaban el timbre. Los golpes en la puerta también lo irritaron y arrugó la frente en sueños. El alto nivel de feromonas lo hizo muy sensible y mostraba los dientes rápidamente al sentir un intruso en su territorio. Hee-seong fue a abrir la puerta principal. Ji-young-bae, que había llegado inesperadamente y después de mucho tiempo estaba esperando fuera.

—Ji-young-bae, shhh.

—Yo… ah, sí.

En cuanto Hee-seong vio a Ji-young-bae, le hizo una señal para que se callara. No era por Yoon Chi-Young, era porque Nuez estaba dormido. Si se despertaba, estaría corriendo con su habitual fuerza física demencial. Pero la reacción de Ji-young-bae fue sorprendente. Había estado inexpresivo como de costumbre cuando entró, pero mostró una leve sonrisa mientras miraba los brazos de Hee-seong. Parecía ser debido al lindo de Nuez. A partir de esto, parecía que Ji-young-bae era de hecho un Suin con sentimientos.

—Hyung*, espera.

*Hyung: Hermano.

Hee-seong bajó la voz para decírselo a Ji-young-bae y se dirigió al dormitorio, donde era el único despierto. Se acercó a la cama, agarró la mano demasiado sensible de Yoon Chi-Young para despertarlo y lo besó durante un buen rato antes de que se despierte. Después de mucho correr y dar vueltas en la cama sin hacer ruido, finalmente Yoon Chi-Young salió del dormitorio.

—Llegas pronto para el culto… Ah… ¿Es la hora?— Dijo Yoon Chi-Young mientras se aflojaba el camisón. 

Parecía un dios de la pereza de la mitología griega. Al menos no parecía feo. Mientras tanto, Yoon Chi-Young se dirigió al estudio y Ji-young-bae empezó a informar. Hee-seong se sentó en el sofá a su lado y acarició a Nuez dormido. Estaba lleno de pesar y no podía soltar a Nuez.

«Ji-young-bae debe haber venido para llevar a Nuez de vuelta con sus padres…»

Cuanto más pensaba Hee-seong en ello, más se arrepentía del modo en que la había tratado al principio. También le picaba la curiosidad sobre sus orígenes. Era un cachorro tan lindo y valiente, y se preguntó si debería habérselo quedado él, en lugar de devolvérselo a sus extraños padres… aunque pensándolo bien, era extraño que se lo hubieran confiado a Yoon Chi-Young.

Estaba a punto de preguntarle a Yoon Chi-Young quiénes eran los padres, pero la curiosidad se iba resolviendo poco a poco sin preguntar. En ese momento, Yoon Chi-Young rebuscó debajo del cajón y sacó algo.

—Toma, tu nueva identificación.

—Gracias.

Era un pasaporte y un carnét de identidad. Yoon Chi-Young ni siquiera lo miró correctamente y se lo entregó a Ji-young-bae con ojos somnolientos.

—Inevitablemente, el nombre fue cambiado… ¿Puedo seguir llamándote Ji-young-bae?”

—Sí. Por favor, haz lo que quieras.— Ji-young-bae contestó con gravedad, guardándose la nueva identificación en el bolsillo.

Hee-seong miró a uno y a otro, y sus ojos se abrieron de par en par ante lo desconocido.

«Fraude de identidad? ¿Podría Ji-young-bae hacer eso?»

Era algo que sólo había visto en películas. Además, sabía que Yoon Chi-Young cuidaba de su gente, pero no pensaba que llegaría tan lejos como para falsificar sus identidades. En retrospectiva, Hee-seong podría pensar en algo que podría requerir una identidad falsa.

{ “—Yo… maté a alguien del Clan Lobo.” }

—Oh…

Recordó lo que Ji-young-bae le había dicho. El asesinato es un delito grave, así que era comprensible que Ji-young-bae tuviera que cambiar su identidad. No esperaba que Yoon Chi-Young se encargara él mismo.

Fue entonces cuando Nuez, que dormía en brazos de Hee-seong, se despertó. Nuez, que estaba dando vueltas con su pequeño cuerpo, apoyó la cabeza en la muñeca de Hee-seong, y luego encontró algo y saltó de su asiento con la cola levantada. Las palabras que gritó fueron claramente entendidas sólo por la tribu Tow.

[—¡Papá! ¡Papá!]

—…¿Papá?— Hee-seong frunció el ceño, confundido.

Mientras miraba a Nuez, que sacudía vigorosamente la cola y las caderas en los brazos, Ji-young-bae se acercó y lo levantó suavemente.

—Vale, vamos a casa.

—¿…?

Hee-seong, todavía incapaz de comprender la situación, miró a los dos alternativamente. Un cachorro de perro grande y regordete y Ji-young-bae, a quién le llamaban papá… De repente, el imponente físico de Nuez empezó a cobrar sentido. Hee-seong preguntó con cara de estupefacción.

—Ji-young-bae… ¿cuándo te casaste sin que yo lo supiera?

Inesperadamente, Ji-young-bae dejó escapar una leve carcajada. Aunque la sonrisa se desvaneció rápidamente, era claramente una sonrisa orgullosa. Expresó su gratitud a Hee-seong abiertamente

—He oído que has cuidado bien de Ho-hyun. Gracias

—Incluso tenías un nombre para él…

Hee-seong no aceptó las palabras de agradecimiento porque estaba aturdido por la información que se arremolinaba en su cabeza. La visión de Yoon Chi-Young ahogando una risa de diversión, Nuez moviendo la cola como si fuera a volar y Ji-young-bae cuidando de su hijo tan meticulosamente como se cuidaba a sí mismo, todo parecía extraño.

«El padre de Nuez… es el hermano mayor Ji-young-bae, así que eso es bueno».

Hee-seong se sintió aliviado, pero también envidioso de Nuez. Hee-seong había sido abandonado por su padre borracho. Ahora, parecía que Ji-young-bae intentaba protegerlo dejándolo al cuidado de Yoon Chi-Young. A pesar de sentirse aliviado, Hee-seong sintió un nudo en el estómago. Envidiaba a Nuez por tener un padre diferente al suyo. Y si no fuera por Yoon Chi-Young, no se habría sentido tan extraño. El ceño de Hee-seong se entrecerró con dureza ante ese pensamiento.

—…Hey.

—Esperaré fuera.

Hee-seong llamó a Yoon Chi-Young, y Ji-young-bae le hizo una rápida reverencia y salió de la habitación con Nuez en brazos. Era muy consciente de que Hee-seong era ahora la nueva autoridad sobre Yoon Chi-Young.

Hee-seong se levantó de su asiento y se acercó a Yoon Chi-Young. El desvergonzado lobo caníbal bastardo sacudió la tapa de su encendedor Zippo y sonrió satisfecho, como si no supiera qué demonios estaba haciendo. Hee-seong preguntó, con sus orejas de cachorro erguidas a un lado.

—¿Qué?

—¿Qué?

—Nuez. ¿Por qué no me lo dijiste?

El encendedor Zippo había estado girando en la mano de Yoon Chi-Young hasta que preguntó. Hee-seong le arrebató el encendedor Zippo y Yoon Chi-Young fingió mirar hacia otro lado. Sabía que era una farsa porque alargó la mano y apoyó la cabeza en los brazos de Hee-seong, acariciándole coquetamente la cola blanca.

—No he podido evitarlo, era el hijo de Ji-young-bae.

—Qué… No entiendo. Específica.— Dijo Hee-seong en tono de advertencia y se sentó en el escritorio. Tenía el porte de un chico malo.

Yoon Chi-Young quería decirle a Hee-seong que escondiera sus blancas orejas de cachorro cuando la amenazaba así, pero ni siquiera podía fingir que se sentía intimidado por la forma en que sus orejas plegadas se crispaban cada vez que se enfadaba. Yoon Chi-Young, apenas capaz de mantener una cara seria, dijo.

—Park Gun-tae usó la cabeza esta vez. Se metió con la policía, así que Ji-young-bae tuvo que limpiar sus actos.

—…

De repente, Hee-seong sintió mucha pena por Nuez y Ji-young-bae por culpa de Park Gun-tae. Después de todo, los había puesto en peligro por su culpa, y ahora que sabía la verdad, estaba un poco enfadado. Los ojos de Hee-seong estaban ahora llenos de preocupación, a diferencia de antes. Aun así, el resentimiento no desapareció.

—…¡Entonces por qué me ocultaste todo!

Hee-seong estaba avergonzado de haber estado celoso de Nuez todo este tiempo. Si hubiera sabido que era hijo de Ji-young-bae, le habría tratado mejor. Por mucho que lo pensara, no podía evitar pensar que Yoon Chi-Young lo había ocultado deliberadamente para disfrutar de su reacción. Sentado, Yoon Chi-Young abrazó suavemente a Hee-seong como si quisiera calmarlo. La forma en que le acarició la cola en un tono relajado era a la vez astuta y cariñosa.

—No era la gran cosa… Tenía miedo de que el cachorro se preocupara mucho.

—…

—Aún así, Ji-young-bae ha limpiado su nombre, así que ya no hay vuelta atrás, haga lo que haga Park Gun-tae. Aquí tienes su estado y localización.— Yoon Chi-Young le dio la tableta a Hee-seong y volvió a abrazarlo.

Hee-seong cogió la tableta en la mano y miró al lobo, pero no pudo evitar sentirse enfadado. De todos modos, todos sufrieron por Park Gun-tae Hee-seong revisó los documentos de la tableta y encontró abundante información sobre el perfectamente acorralado Park Gun-tae. Parecía que Yoon Chi-Young lo había hecho él mismo. Si este fuera el caso, no podría soportar estar enojado con Yoon Chi-young.

—…Te dejaré libre esta vez.

—Sí.

—Lávate y vístete. Ve a buscar a Park Gun-tae.— Al final, Hee-seong decidió dejarlo pasar.

Después de todo, Nuez y Ji-young-bae estaban a salvo, así que todo estaba bien. Hee-seong se dirigió a la puerta principal y se despidió de Nuez en los brazos de Ji-young-bae.

—Adiós Nuez, ¿recuerdas lo que dijo tu hermano?

¡WARF!

—Come bien, duerme bien y sé un cachorro valiente como tu hermano.

¡WARF!

Ante la seriedad de las palabras, Yoon Chi-Young se dio la vuelta en silencio y luchó por contener la risa. No podía acostumbrarse a ver a un cachorro enseñando a otro cachorro. Ji-young-bae tampoco podía mirar a Hee-seong, así que se aclaró la garganta y se despidió cortésmente. Cuando se fueron, la casa volvió a estar en silencio. Yoon Chi-Young, que por fin había conseguido esbozar una sonrisa, abrazó a Hee-seong por detrás y le preguntó: 

—¿Estás triste por la marcha de Nuez?

—Claro que no.

—Lo siento también…

Ante las palabras de Yoon Chi-Young, Hee-seong apartó la mirada con amargura. Debería haber sido más amable con Nuez. Ese arrepentimiento volvía una y otra vez a él. Pero no parecía ser un lobo caníbal, el suspiro que exhaló como si pensara que ahora contenía las dificultades del pasado.

—Aún así, supongo que ahora te tendré por el resto de mi vida.

—…Prepárate para salir.

Hee-seong se sonrojó y se dirigió al baño, aliviado por saber la verdad, aunque fuera tarde. Ahora sólo quedaba la vergüenza.


RAW HUNTER: 005
TRADUCCIÓN: VOLLETA 
CORRECCIÓN: MR


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


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