Capítulo 1. Joo Geon-ah
Mensaje de texto
26 de noviembre (lunes) 12:50 PM
[Hola^^
Nos conocimos en EE.UU. ¿Se acuerda de mí?
Le escribo para saber cómo le va. Si tiene tiempo, ¿le apetece un café?]
* * *
—¿Me has vuelto a vender?
Tan pronto como revisó el texto, Geon-ah, inmediatamente llamó a Hye-seong. Diez de cada diez veces que llama un extraño, es culpa de Kim Hye-seong. Recientemente ha desarrollado el desagradable hábito de dar el número de Geon-ah en lugar del suyo propio a la persona con la que ha estado coqueteando.
[—Geon-ah, escuché que te estás preparando para el examen de servicio civil, así que, ¿tus estudios van bien?]
—No voy a hacerlo. ¿Seguirás regalando mi número como si nada?
[—¿Te ha llamado? ¿Qué ha dicho?]
—¿Por qué haces esto? Todo el mundo está tratando de conquistarte a ti.
[—Es lindo y divertido ja ja ja.]
—No hay problema si no quieres darles tu número, puedes proporcionarles un número que no existe. ¿Por qué sigues dándoles recurrentemente el número de otra persona?
[—Cuelga, estoy ocupado ahora mismo.]
Geon-ah colgó irritado ante la dura respuesta de Hye-seong. No entendía por qué últimamente Kim Hye-seong empezaba a hacer algo que normalmente no hacía. No es tan débil como para no ser capaz de rechazar a una persona que le pide su número, así que, ¿por qué demonios tendría que hacer algo como esto? ¿Por qué sientes la necesidad de dar el número de móvil de tu amigo de manera tan constante?
El teléfono sonó mientras algunas preguntas llegaban a su cabeza y mientras abría una barrita energética. Pensó que era Kim Hye-seong, pero comprobó que el nombre de un cliente apareció en la pantalla del móvil. Las llamadas de clientes existentes suelen estar relacionadas a la cancelación de reservas. Geon-ah tiró la barrita energética que había estado mordiendo sobre el escritorio, tosió y contestó el teléfono.
—¿Hola?
[—Hola. Hice una reserva para hoy a las dos y media y me preguntaba si podría cambiarla a otro día debido a una situación.]
—Sí. ¿Cuándo le vendría bien?
[—Mañana… ¿Está bien a las nueve de la noche?]
«No. Se suponía que comería carne a esa hora con mi hermano.»
Pero Geon-ah respondió con una sonrisa educada.
—Me parece bien. Entonces, haré una reserva para mañana a las 9 de la noche. Si tiene algún problema, por favor, contáctame antes de las 6.
[—Sí. Gracias.]
Observando el teléfono, que se había quedado en silencio un instante después de colgar la llamada, Geon-ah reprimió el deseo de maldecir. Se trata de una clienta que se quejaba de que su amante vivía con el lema “Tú siempre hablas” y que no sabía por qué no reconocía su esfuerzo.
Ordenando sus pensamientos de sus clientes anteriores.
¿Sabes cuántas veces has hecho una reserva sólo una vez a la semana, a las dos del sábado y luego la cancelas? La última vez retrasaste la reserva en cuatro sesiones y esta vez son dos. Hubiera sido mejor que fingieras estar arrepentida porque cancelabas justo antes, pero no lo hiciste en absoluto. Si haces una reserva y no asistes, tienes que pagar un tercio del importe de la reserva, pero te dejé marchar porque te quejaste de ello. Pero la relación no parece mejorar. ¿Cómo puedes decir que no sabes si la asesoría para citas funciona? Es efectivo asesorarse constantemente pero, si te peleas con tu amante puede ponerse patas arriba mientras no das la cara y apareces dos semanas después y dices que ¿…?
«Sí, he madurado, he madurado. Tú también me estás haciendo esto. ¿Qué pasa con tu novia? Si yo fuera tu novia, habría dicho lo mismo…»
Recordando lo que su cliente pensaba: Cariño, ¿por qué no apareces cuando me pides que nos veamos? Veo que quedas conmigo cuando trabajas el fin de semana y cancelas cuando no estás. ¿Esfuerzo? ¿Realmente te esfuerzas? ¿Quieres abrazarme? Entonces sal primero. Sal y escúchame. No hables solo por hablar y di sólo lo que quieras decir y no te vayas con una cara que diga: “Oh, hoy he vuelto a perder el tiempo.”
Geon-ah se golpeó la cabeza contra el escritorio tal como estaba. Si supiera que esto iba a pasar, le habría hecho caso.
Cuando Geon-ah anunció que había decidido su carrera como consultor de parejas, hubo una discusión con Joo Gun-jae:
{—¿Consultoría de citas y parejas? Geon-ah, ¿cómo fue que terminaste con tu amante aquella vez?}
{—¿Eh? Sólo… Él me pidió que lo hiciera, eso es lo que quería hacer… ¿Por qué de repente estás hablando de eso?}
{—¿Por qué quería romper contigo?}
{—No lo sé. Supongo que todo se había enfriado. ¿Por qué hablas de eso? Ya me estoy muriendo de acidez.}
{—¿Qué clase de loco paga a una persona que ni siquiera sabe por qué lo dejaron?}
{—¿No sé por qué me dejaron? Me dejaron porque le gustó un chico guapo que trabajaba frente a su empresa justo dos semanas antes de que rompiéramos. Lo sé exactamente. No nos habíamos visto desde entonces. Estaba muy ocupado con su trabajo. Pero honestamente, incluso cuando nos encontramos después de planear difícilmente una cita, pude ver que estábamos distraídos. ¿No lo sé todo? Soy muy delicado y perceptivo. Puedo hacer un buen trabajo con el asesoramiento de citas.}
{—Entonces, ¿por qué te quedaste con Lee Joo-na hasta que te terminó, aún sabiendo que salía con alguien más?}
{—Lo hice porque, supongo que me gustaba.}
Robin: Ay mi cora.
Aradia: Ay mi cora x2.
{—Si te has decidido, hablaré con nuestros padres para que abras un Café Tarot.}
En aquel momento, se había enfadado que comparara la consulta de relaciones, la cual está basada en conocimientos de psicología, con jugar a las cartas, pero ahora que lo pensaba, fue una gran idea. Vender café y pasteles deliciosos, mirar la tienda de tarot a la ligera, intercambiar sólo conversaciones turbias y luego separarse con una sonrisa. Comunicación superficial en donde nadie se siente herido y solo es esperar, porque nada se toma en serio y, sin embargo, se obtienen pequeños beneficios.
Debería haber escuchado a Joo Gun-jae.
—¿A qué me dedico? ¿Qué hago con mi vida?
«¿Por qué no hago ejercicio e intento convertirme en entrenador? Suelo disfrutar haciendo ejercicio, ¿no sería más fácil que un nuevo trabajo? Según un conocido, puedo empezar a trabajar en cuanto termine el curso con seguridad en la academia.»
Fue cuando estaba distraído pensando en qué hacer con su vida, que un mensaje de texto entrante llamó su atención.
[Pronto volveré a Estados Unidos.]
[¿Por qué no comemos algo ligero?]
[Había muchas obras divertidas en la cartelera…
Recuerdo que dijiste que te gustaban.]
Kim Hye-seong era un hombre que gastaba mucho tiempo y dinero en la vida cultural, como obras de teatro, películas y libros. Estaba tan informado que sus pretendientes no pudieron evitar darse cuenta, durante la conversación, de que no tenían los mismos interés, pero por desgracia, recibieron el número de teléfono de Joo Geon-ah en vez del de Kim Hye-seong y se esforzaban para salir, inicialmente, a ver una película u obra de teatro juntos.
Geon-ah, que estaba mirando el texto, que no era diferente de lo que esperaba, movió las cejas. Las reservas de las consultas de citas de su trabajo se estaban cancelando una tras otra, así que, sin querer, estaba libre. Sin pensarlo demasiado, apretó el dedo contra la ventana de texto.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ARADIA