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Capítulo 45. “Miau”

El tiempo en el Norte pasó en un instante.  

A partir de aquel día, Weitz y yo nos  distanciamos como si ese momento hubiera roto algo entre nosotros, preparar la comida y acompañarme fuera del castillo era lo único en lo que no había cambiado  pero no había nada más, las conversaciones eran en el mejor de los casos cordiales.

—Es natural, supongo.     

Después de ese día, Miau tampoco se acercó a mí, había empezado a evitarme a propósito.

—Es decepcionante, pero no puedo hacer nada.

Realmente no me gustaba que me evitara pero lo mejor dejarlo ir para que se adaptara bien al Norte.

—Aún así, si no lo hubiera encontrado me habría seguido solo en la capital, aquí podrá conocer a otros de su especie.

Esa parte no me preocupaba, ya que Weitz  me lo había prometido, en el Norte vivían varios atributos mezclados, seguramente habría quienes conocieran a los padres de Miau.

—Cada uno está encontrando su lugar.

Pensando eso, me ajusté las botas y fui a ver a Dawa y Kanzel, quienes parecían cercanos e intercambiando bromas de todo tipo.

—¿Nuestro Príncipe no llorará en la capital extrañándote?

—Deja de decir cosas escalofriantes, por favor.

—¿Quién fue el que ayer, asustado, me buscó desesperadamente?

—¡Eso, eso fue por un insecto!

Escuché su conversación y solté una risita ahogada.

—Parece que le tienen miedo a los insectos.

En realidad, era natural que un príncipe criado con delicadeza en el palacio imperial rara vez viera insectos, aunque el clima fresco del Norte no era propicio para muchos insectos, las casas donde vivía la gente eran cálidas y solían atraerlos. 

—Ahora que lo pienso, ni siquiera vi una simple araña en el castillo.

—¿Sería porque los Cream Puffs barrían y limpiaban diligentemente?.

—Debería agradecerles.

Decidí hacerles un lazo de despedida a cada uno de los Cream Puffs, combinándolos con los colores de sus mármoles, sería aún más adorable.  Para Weitz no sabía que darle, realmente le  debía mucho, así que tenía que pagarle de alguna manera, sin embargo nada venía a mi mente, caí en cuenta que no conocía sus gustos, ni sus aficiones.

«En realidad, no sabía nada de él..»

Pensé que nos habíamos vuelto cercanos, familiares, pero en realidad no sabía nada sobre él, Dawa, que estaba con el brazo sobre el hombro de Kanzel me vio sumida en mis pensamientos, sonrió amablemente y me saludó.

—Si estás aquí, deberías decirnos. ¡Oye, oye!

Al ver a Dawa siendo respetuoso solo conmigo, Kanzel lo miró confundido, desde su punto de vista él no era una persona que tuviera que preocuparse por la autoridad, si hubiera sido otro príncipe habría montado un escándalo por desacato a la realeza y habría sido expulsado del Norte desde el principio.

—Se queja, pero no tiene una actitud arrogante o dominante, realmente es alguien de carácter sencillo.

«¿Sería porque era consciente de sus sentimientos hacia mí?».

Sin querer, comencé a tratar de verlo de una forma más romántica, sin embargo cuanto más lo veía no parecía malo, mi razón señalaba que el Príncipe Kanzel era un consorte ideal pero  mi corazón no parecía conmovido.

En el mundo hay muchas parejas que dicen que el cariño viene con la convivencia, de cualquier manera no era una opción que pudiera descartar a la ligera. Dawa dio un golpecito con la cadera a Kanzel que seguía quejándose, apartándose  me preguntó con cariño.

—Como le quedan pocos días de estancia, ¿qué tal si hoy tiene tiempo libre en el Norte? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarla, señorita?

Las palabras de Dawa me hicieron recordar los regalos para los Cream Puffs y Weitz justo cuando iba a abrir la boca…

—¡Yo!

Kanzel también gritó en voz alta, como si tuviera un lugar al que quería ir.

—Vayamos adonde quiera ir el Príncipe.

—No, no, dile adónde quieres ir tú, Lili.

—Estoy bien.

—¡Vayamos adonde Lili quiera ir!

Dawa, que observaba su discusión, cruzó los brazos y entrecerró los ojos.

—Aún ninguno de los dos ha dicho adónde quiere ir, ¿Acaso  ser así de complaciente es una virtud de la capital?.

—No es eso, pero el Príncipe es una persona de mayor rango que yo.

—Hmm, ya veo.

Ante mi mención del estatus, Dawa miró a Kanzel con una expresión que parecía decir ¿Este flacucho tiene un rango más alto?, sin embargo los lobos grises eran quienes regían la jerarquía.

Dawa tosió un par de veces.

—Estamos en el Norte, así que ¿por qué no lo dicen ambos? Yo coordinaré el itinerario.

Su mirada estaba  fija en mí mientras hablaba sin dejar en duda que mi opinión tendría prioridad absoluta.

Sonreí incómoda.

—Yo necesito comprar lazos, así que me gustaría que me guiara hacia donde hay ese tipo de tiendas.

—¿Lazos?

—Estoy pensando en preparar algunos regalos de despedida antes de irme.

—¡Regalos de despedida!

Mis palabras parecieron impactar a Dawa.

—Despedida, despedida… 

Luego agarró mi mano y habló con voz quejumbrosa: —¿Por qué piensa en despedida? Podría volver al Norte y convertirme en la dueña del lugar.

—Creo que eso es imposible, por mucho que te quejes sólo eres un tipo de apariencia dura.

—No digas tonterías.

Kanzel se interpuso y separó mi mano de la de Dawa.

—Yo quiero volver a la cueva de piedra mágica que vimos la otra vez y  también quiero ver el glaciar.

—Así que quieres recorrer más las zonas exteriores.

Dawa empujó la cabeza de Kanzel lejos y frunció los labios.

—Hoy no trajimos caballos, ¿qué tal si damos una vuelta por la ciudad? Mañana, como dice el Príncipe, recorremos las afueras de nuevo.

A mis oídos sonaba como una excusa, sinceramente comprar lazos no lleva tanto tiempo pero Kanzel quien tenía sentimientos por mí siguió observando mi reacción con una expresión que no estaba preparada para saber lo que significaba.

—Qué lindo.

Al prestar atención, vi muchos aspectos adorables en el Príncipe Kanzel, sonreí brevemente y me encogí de hombros.

—O quizás yo pueda recorrer la ciudad sola, el Príncipe y Dawa pueden ir a las afueras.

—Pero, Lili.

—Ya conozco bien cómo es la ciudad, puedo recorrerla sola.

Ya conocía a la gente del Norte, todos eran amables conmigo, no necesitaba estrictamente un guía.

Dawa pareció considerar mi opinión por un momento, luego asintió con la cabeza sin problemas.

—Entonces, de todos modos tengo que ir a buscar los caballos, así que le presentaré a mi esposa.

Así, Dawa y Kanzel salieron a caballo hacia las afueras y a mi me presentaron a Shula, la esposa de Dawa.

A diferencia del fornido Dawa, Shula era una mujer con cabello gris ceniza elegantemente suelto, que daba más una sensación de zorra que de loba.

—¿Para qué va a usar los lazos?.

—Quiero decorarlos bordando las iniciales en los extremos, en la capital a menudo recibimos como regalo pañuelos o lazos decorados así.

—Oh ya veo, yo también sé qué es el bordado, el año antepasado una pareja humana que llegó aquí bordó flores silvestres muy bonitas en nuestras cortinas y almohadas, sin embargo nuestros hijos pidieron que bordaran cerdos o vacas en su lugar.

Cerdos o vacas, eran pensamientos muy relacionados con la comida, no eran humanos, después de todo lo cual lo hacía mas adorable.

—En Rohard, para conseguir lazos o telas, es mejor ir a una tienda de ropa aquí no hay lugares que vendan solo telas.

—Que bueno que le pedí ayuda a usted, señora, gracias.

—No es nada.

Dawa probablemente no sabía estos detalles.

Después de comprar lazos de varios colores, a petición de la dueña de la tienda de ropa, mostré directamente cómo hacer los lazos. Me arremangué y bordé iniciales en los extremos de los lazos y me aseguré que el nudo fuera resistente, la tienda de ropa era un lugar tosco que solo tenía lo estrictamente necesario para la vida cotidiana, al terminar todos los lazos los mostré  por primera vez.

—Oh, qué bonito.

—Yo también quiero aprender.

—¿Cómo se hace el nudo?

—Esto podría convertirse en una nueva moda para que los jóvenes se los den cuando se declaran.

Enseñé brevemente cómo bordar las iniciales, todos parecían aprender rápidamente lo cual era sorprendente, después de enseñar durante un rato formas de flores que se podían hacer con los lazos, me pareció adorable ver a las jóvenes seguirlas con entusiasmo.

—¿En el Norte es todo igual? Enamorarse, casarse…

Fue una pregunta que me vino a la mente porque antes Shula había dicho que dar lazos al declararse podría volverse una moda tal vez aquí no estaban acostumbrados a dar regalos para iniciar un cortejo o declararse. 

—No sé cómo es en la capital, así que es difícil responder, pero a veces personas de especies diferentes se enamoran. Si no es ese el caso, generalmente todos se alegran y felicitan.

—¿Cuál es el problema si son de especies diferentes?.

—Las especies diferentes no pueden tener hijos.

—Vaya, qué amor trágico.

Ante mi respuesta, Shula frunció el rostro.

—Es la ley natural.

* * *

Gracias a la Shula pude conseguir todos los lazos que necesitaba, también logré entrar con los regalos sin que Weitz viniera a buscarme, pero surgió otro problema tenía que entregar los regalos, pero ¿Cómo?.

—¿Cream Puffs?.

Pensando que no perdía nada intentándolo, murmuré eso y entonces…

RASGUÑO.

¡Con ese sonido peculiar de siempre, los Cream Puffs empezaron a reunirse!.

Les colgué un pequeño lazo a cada uno de los Cream Puffs quienes se amontonaban y correteaban por todas partes, parecían felices, sus movimientos se veían extrañamente más energéticos que de costumbre.

—Definitivamente hice bien en darles regalos.

Los observé con una sonrisa de satisfacción, de repente apareció un rostro familiar abrí los ojos redondos y miré fijamente a la criatura que se acercaba cautelosamente, como si estuviera tanteando el terreno.

—¿Miau?.

¡Era Miau  quien había estado distante durante días! justo había preparado un lazo para él también como despedida, saqué un lazo rojo para intentar ponerselo.

—Miau.

Miau soltó a mis pies lo que traía en la boca, pensé que sería el cadáver de un ratón o una cucaracha, como suelen traer los gatos, pero lo que soltó era  el grillete mágico.

—Tú…

¿Cuál sería la razón por la que Miau me ofrecía eso? Me quedé sin palabras solo parpadeando y mirando el grillete mágico que había caído al suelo. Fue entonces cuando Miau se acercó a mí paso a paso, un pie blanco entró en mi vista ¿Se había transformado en humano?.

—Yo quiero estar al lado de Lili.

Su voz era afligida, al levantar la vista  un niño con cabello plateado sonreía radiante.

En ese momento, mi corazón se oprimió.

—¿Por qué sonríes? Para vivir conmigo en la capital tendrías que llevar este collar y estar  encerrado para siempre. ¿De qué te ríes?

Con voz agitada por la emoción.

—Tonto. ¿Por qué quieres hacer eso? Podrías vivir más feliz aquí.

—Me gusta Lili.

Sus dedos, con su fresca temperatura, rozaron mi mejilla, Miau sonrió satisfecho con sus ojos rojos brillando.

—Cuando te gusta alguien, no te sientes atrapado.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: AKANAE
REVISIÓN: GIGI
RAWS: ACOSB


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