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Capítulo 24. El travieso michi (1)

Después de que Kanzel se uniera al grupo, la expedición rumbo al norte se volvió muy bulliciosa.

—Dejadme preparar un estofado aquí.

—¿Preparar comida? ¿No sería mejor apurar el viaje y comer bien en el pueblo?

—Entonces tú quédate aquí mordisqueando charqui* pescado seco.

 *Nota de Tsu: Carne deshidratada y salada, típicamente de llama o vaca

Básicamente, se trataba de las peleas de esos dos.

 

Como sea, Weitz sabía realmente bien el camino, así que el ritmo del viaje nunca se alteró. Cuando parecía que nuestro estado físico iba a bajar, aparecía un pueblo donde podíamos descansar. Incluso Kanzel, que no se llevaba nada bien con Weitz al principio, acabó llegando a reconocerlo.

 

—Si no fuera por ti, el viaje habría sido mucho más agotador. Gracias.

—¿Qué dijiste? No escuché bien la última parte.

—¡Pero tu carácter es realmente lo peor!

 

Por supuesto, incluso al reconocerlo, discutían de esa manera.

 

«Se están volviendo amigos poco a poco.»

 

Los miré con una expresión complacida.

 

Por lo general, en viajes tan largos, en lugar de comer en los pueblos, se suele sobrellevar con charqui o pescado seco en el camino. Pero a nosotros no nos hacía falta, Weitz cocinaba realmente bien. El menú de hoy al mediodía fue un exquisito estofado con crema, algo que nunca hubiera imaginado poder degustar en el bosque.

 

—…Tsk.

 

Kanzel intentó encontrarle fallos de todas formas, pero al final no pudo descubrir ninguno y se vació el plato rápidamente. Al verlo, no pude evitar soltar una pequeña risa.

 

«No sabía que el Príncipe Kanzel tuviera este lado.»

 

Ya antes pensé que le daba una sensación más joven que Catherine, pero últimamente, al verlo quejarse o discutir con Weitz, parece un niño, lo cual es curioso.

 

«Quizás sea la primera vez que tiene un amigo de su edad.»

 

El Príncipe Kanzel destacó como mago a temprana edad y llevó una vida diferente a la de los demás.

 

«Se ve bien.»

 

Sonreí complacida. En ese momento, giré ligeramente la cabeza y mis ojos se encontraron con los de Weitz.

 

«¿Desde cuándo me está mirando?»

 

Al fijarme, vi que él no se había comido nada a pesar de haber cocinado. A Kanzel le había respondido que “probó el sabor mientras cocinaba”, pero yo sabía que no era cierto.

 

«Es realmente una persona extraña.»

 

Si no es extraño que alguien no coma pero sea hábil en la cocina, entonces qué lo es.

 

«Y ¿por qué me mira así…?»

 

¿Con esa expresión complacida?

 

«¿Le gusta ver cómo la gente come?»

 

Esa era la única razón que se me ocurría. Weitz me había estado mirando fijamente durante un rato cuando, con una voz un poco entrecortada, preguntó.

—¿Te gusta el sabor?

—Está muy rico. —respondí de inmediato. No era una mentira, incluso para mi paladar, que es especialmente exigente con los olores, estaba realmente excelente. Pero después de responder, dudé un momento y pregunté con un tono cuidadoso—. ¿No es demasiado molesto?

 

Preparar la comida y luego limpiar todo lleva más tiempo del que parece. Eso también significaba que el tiempo que tardaríamos en llegar al norte se alargaría.

 

«Podría llegar a necesitar varias semanas.»

 

Del mes que pacté con Weitz, ahora quedan unas dos semanas. Tenía la sensación de que si seguíamos así, fácilmente superaríamos ese plazo.

 

«No quiero incomodarlo.»

 

Fue él quien dio el primer paso, y como sé lo decidido que es, también quiero adaptarme lo máximo posible a él.

 

«Supongo que incluso después del mes podremos seguir siendo amigos, ¿no? Si pienso así, me parece que no importaría si nos pasamos un poco del plazo.»

 

Mientras reflexionaba entre confusa y dubitativa, incliné ligeramente la cabeza. Weitz encogió los hombros.

—Si faltaran ingredientes sería otra cosa, pero como paramos con frecuencia en los puntos de encuentro intermedios, no es difícil conseguir ingredientes frescos.

 

Su tono, lleno de orgullo, desbordaba confianza en sí mismo. Me encogí de hombros:

 

—Lo siento. ¿Es por mí que paramos tanto en esos puntos?

 

Al escucharme, la mano de Weitz, que estaba sobre la cacerola para servirme más estofado, se quedó rígida. Frunció el entrecejo, me miró y soltó un suspiro profundo.

 

—No era para decirte nada de ti… ¡Ay, realmente!

 

Al verlo, no pude evitar reírme a carcajadas de nuevo. Ya empezaba a entender qué tipo de persona es este hombre.

 

—Ya sé. Sé qué querías decir. Solo estaba bromeando.

—No hagas ese tipo de bromas. Realmente me asusté.

 

—Jajaja.

 

Mientras me reía a carcajadas, sentí una mirada extraña. Al girarme, vi a Kanzel mirándome con una cara de enfado.

 

—¿Príncipe?

—Llámame por mi nombre, Lili.

—Kanzel.

 

Parece que se ha molestado al vernos demasiado cercanos a Weitz.

 

«¿Quizás pensaba que yo era su primer amigo?»

 

Si es así, sería demasiado triste. Lo miré con una expresión compasiva, aunque esa mirada no duró mucho, Weitz había llenado mi plato vacío de estofado con crema.

 

—Estás demasiado delgada. Come más.

 

«Objetivamente no debería ser delgada.»

 

A diferencia de la pequeña y esbelta hermana Mimi, soy alta y de hombros anchos, así que nunca me han dicho que parezca delgada o frágil.

 

«Como me lo ofrece, lo comeré.»

 

De cualquier forma, está claro que se preocupa por mí. Acepté el plato con sumisión. El estofado estaba caliente y aromático.

 

 ***

 

Después de terminar la comida, Weitz se levantó de su sitio.

 —Veo que hay un pequeño arroyo por allá. Iré a lavar los platos, espérame.

 

Cuando no hay agua, solemos llevar los platos hasta el pueblo, pero entonces huelen mucho y se les pegan muchos insectos. Por suerte esta vez hay un arroyo. Mientras recogía los platos, Weitz no se olvidó de decir: 

—Si alguien del grupo fuera un mago del agua, no tendríamos que pasar por esto.

—¡Pero el fuego se enciende fácilmente!

 

Kanzel se puso de pie de un salto y gritó. De hecho, solo tener dos atributos, fuego y viento, ya es algo increíble, así que seguro que nunca antes había recibido ese tipo de trato.

 

—Yo también puedo encender fuego. Siempre llevo piedras de fuego conmigo. —Weitz encogió los hombros.

—Un príncipe inútil solo sabe comer y no sabe limpiar nada…

—¡Ya sé! ¡Ya lo digo! ¡Eso sí que lo sé hacer!

 

Al final, Kanzel cayó en la provocación de Weitz y se levantó con aire decidido. Cuando intenté seguirles, Weitz me impidió levantarme con la palma de su mano.

 

—Alguien tiene que cuidar los caballos y el equipaje. Quédate aquí a tomar el aire.

—Sí, Lili. Todavía tenemos que montar mucho tiempo a caballo, así que descansa.

—Ah, está bien.

 

Como ambos se opusieron tan firmemente a que los acompañara, me senté de nuevo con una expresión un poco desconcertada.

 

«¿Quizás quieren ir solos?»

 

Me pregunté si se trataba de un mundo de hombres que yo no entendía. Mientras estaba sentada indecisa, saqué charqui de mi mochila y abrí la jaula que estaba en un rincón.

 

—Miau, ¿tenías hambre?

 

Justo pensé que como Weitz no estaba, debería cuidar a Miau.

 

«Weitz ni siquiera deja que le den de comer al Miau.»

 

Miau también es un ser vivo, así que debería comer, pero Weitz ni siquiera permite eso.

 

{—Ese tipo no necesita esas cosas. No debes pensar como tú.}

 

«¿Entonces los monstruos no comen ni duermen?»

 

Fue una frase difícil de entender. Cuando abrí la jaula, el gato salió despacio despacio. Pero parecía no estar bien de salud.

 

[—Miau miau].

 

Se había encogido la cola y gruñía igual que cuando Weitz dijo que lo mataría.

 

—Ni siquiera está Weitz cerca…

 

Me pregunté qué pasaba y miré a mi alrededor, pero estaba completamente sola. Acaricié con cuidado la cabeza de Miau.

 

—¿Te duele algo?

[—Miauu.]

Miau gimió lastimeramente y se rasco el cuello con la pata delantera. El dispositivo de control de magia que Weitz le puso parpadeaba con una luz roja.

 

—¿Quieres que te lo quite?

 

Cuando se lo pregunté, los movimientos de las patas de Miau se intensificaron de repente.

 

[—Grrr.]

 

El collar atascado en sus garras hizo un ruido metálico estridente. Temí que se hiciera daño en el cuello, así que agarré firmemente su pata delantera.

—Me dijeron que podría ser peligroso si se lo quitaba.

[—Gruuun.]

 

Aun agarrándolo fuerte, Miau retorcía todo el cuerpo intentando rascarse el cuello. Ya se había inflamado en la zona donde se había atascado la garra.

 

—Ay, qué va.

 

Al final cedí ante Miau. Frunciendo el entrecejo, le apreté el hocico con el dedo.

 

—¿Qué te pasa con esa cara fea?

 

Es realmente feo, pero ¿por qué hace tantas travesuras?

 

Suspiré y le puse la mano en el cuello. Aunque el michi no pudo quitárselo por más que se rascara, yo pude soltarlo  con una facilidad ridícula. Sonreí y miré a los ojos de Miau.

 

—Listo, ¿ahora te sientes más cómodo?

 

Pero algo no estaba bien.

 

—¿Eh?

 

Las pequeñas y tiernas caracteristicas del michi parecían retorcerse por todas partes y, poco a poco, iba creciendo.

 

[—¡MIAUUU!]

 Nota de Tsu; Si para ser ingenua no se estudia, digo yo.

Miau que aullaba hacia el cielo se transformó en el mismo monstruo que había destrozado edificios y corrido en la fiesta de baile en su momento. Lo que creí que eran orejas se convirtieron en cuernos que crecieron rápidamente y se curvaban como si quisieran perforar el cielo. Sus ojos rojos, antes redondos y claros, se hicieron afilados y hendidos, y aparecieron garras feroces entre su pelaje.

 

—¡Michi!

 

¿Será posible que me hayan engañado? Nota de Tsu: Por supuesto que no…😮‍💨😮‍💨😮‍💨

 

En el instante en que sentí que los ojos rojos de Miau se dirigían hacia mí.

 

[—¡Uah!]

 

Una gran mano me cogió como si fuera una presa y me levantó del suelo. Sorprendida, me agarré a los dedos de Miau. Él empezó a mover los pies: al haber crecido tanto, se oía un ruido sordo cada vez que pisaba el suelo.

 

WHOOSH.

 

De repente mi vista se elevó y el viento rozó mis oídos. Árboles mucho más altos que yo se veían bajo mis pies. Al final de mi vista apareció Weitz.

 

—¡Maldición, Lili!

 

Se veía un resplandor cegador incluso desde lejos: era la luz blanca que emanaba de la Macura que Weitz había sacado.

 

Pero Miau (ahora un wyvern de atributo tierra) estaba demasiado lejos para que la Macura llegara, y estos son conocidos por ser mucho más rápidos que los humanos al correr.

 

Miré a Weitz, que me gritaba algo, y cerré los ojos. Después de eso, todo se volvió negro.

 

 ***

 

Miré al frente desconcertada. Sabía que era un sueño porque todo a mi alrededor se veía en blanco y negro.

 

«¿Qué demonios es esto?»

 

Miré a mi alrededor confundida. Entre mis amigos que llevaban vestidos de colores, solo yo llevaba uno negro.

 

«Ah, ya, aquella vez…»

 

Justo después del funeral de mis padres.

 

{—¿Habéis visto a Mimi? ¡No puedo creerlo!

—No sabes cómo lloró, su bonita cara se ha estropeado.

—¿Cómo pudo pasarle algo tan triste a Mimi…?}

 

Todos los que pasaban se preocupaban por la hermana Mimi. Después de lo que pasó con mis padres, ella lloró día y noche hasta que se enfermó y adelgazó mucho. Aunque aún así seguía siendo bonita.

 

{—Señorita Lilianne, hoy tendrá que ir sola al colegio.

—Hoy por favor sea tranquila. La señorita Magnolia acaba de dormirse.}

 

No podía hacer más que mirar a todos preocupándose por la hermana Mimi.

 

Tampoco podía expresar que yo también estaba pasándolo mal y me dolía.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: TSUBASA
REVISIÓN: ALEN
RAWS: ACOSB


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