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Capítulo 5

— … ¿Qué? — Mary preguntó sin comprender, y Mia se dio la vuelta.

— Haga lo que quiera, Su Majestad. No me importa.

Los ojos de Adylot se iluminaron como si fuera mentira lo que estaba viendo. El rostro de Mia estaba llorando. Pero su voz, era firme.

— Pensé que Mary era inocente. Pero, ahora que conozco que se dedicaba a apostar e incluso al proxenetismo… Ya no creo que sea asunto mío. 

N/C: Proxenetismo: Oficio de quien se lucra con la prostitución de otras personas.

Adylot levantó su espada y miró a Mia una vez, a Mary una vez y a Mia una vez más.

— No voy a detenerte. 

— Está bien. 

— ¡Pero, señorita! — confundida, Mary alzó la voz. 

Mia solo negó con la cabeza con una mirada tierna.

— Mary, muchas gracias… por tus servicios… 

— ¡Pero, cómo la pequeña dama puede hacerme esto! ¡¡Cuándo yo la cuidé tanto!!

— ¿Qué puedo hacer…? Ya estás en la cárcel…

Mia volvió a taparse la boca con la mano y lloró.

— Mary, además ese era tu trabajo… Cuando lo dices así, no…

— ¡Cuántos sirvientes ni siquiera hicieron eso!  ¡Yo fui la única que te cuidó!

— Mary, no quise decir eso… 

Mia dijo con ojos tristes.

— Antes de perder la memoria…  El libro de presupuesto que me asignaron no coincidía del todo con el libro de gastos…

Mary se estremeció mucho.

— Es, es, ¿es así?  Yo, no sé… 

— Mary… Tal vez es porque perdí mis recuerdos pero ahora puedo decir que estabas malversando mi dinero… 

— … ¡Yo no fuí! 

El grito de Mary resonó a través de la prisión.

Mía cerró los ojos.

 — En realidad, tengo todas las pruebas. Mary… solo preguntaba para confirmar… 

En ese momento, Adylot casi dejó salir una risa.

Mary también se sonrojó, sintiendo que había sido objeto de burla, pero logró enderezar su expresión.

— Lo siento por eso, señorita. ¡Pero no lo he hecho desde que se despertó!

— No, no fue desde que me desperté, sino hasta que inspeccioné minuciosamente el libro mayor… 

— Señorita… ¡reconozco que me equivoqué! ¡De verdad!  Por favor dame otra oportunidad… 

Pero Mia negó con la cabeza con ojos tristes.

— Mary, si ibas a hacer algo malo, deberías de haber estado preparada para ser castigada por ello… 

— ¡Ay, lo siento mucho! ¡Pero todo fue porque el Conde me engañó!

— ¿Vas a decir que te engaño…? ¿De verdad pensaste que funcionaria? Oh no… ¿De verdad eres tan tonta…?

Mary, entre lágrimas, señaló a Adylot.

— ¡Pero hay rumores de que a él le gusta matar gente!

En ese momento, Mia cambió su tez por primera vez y gritó en voz alta.

— ¡No puede ser!

Mary se estremeció ante la intensa reacción.

— ¡Adyl sería incapaz!

Mía volvió a llorar. Parecía como si no tuviera dudas sobre sus palabras.

Los ojos de Adylot se agrandaron mientras la miraba.

Mia sabía que Adylot estaba mirando su perfil lateral. Entonces, pudo hablar con más confianza.

— Adylot no es así. Adylot siempre ha trabajado duro para hacer del país un lugar mejor para vivir.  Es cierto que dominó el mundo político por la fuerza. Sin embargo, era inevitable. Porque Adylot no era el príncipe heredero, después de la muerte del príncipe Claudio, él fue expulsado de la capital y tuvo que rodar en el campo de batalla durante varios años.

Durante ese tiempo, fue amenazado de asesinato en varias ocasiones. Después de eso, se convirtió en emperador de forma segura pero, debido a que no tenía una base de apoyo, los nobles a menudo protestaban sin importar lo que hiciera.

— Su madre murió y su país quedó completamente destruido, por lo que nadie estaba del lado de Adylot. 

Lo único que tenía Adylot eran los caballeros que había obtenido al rodar en el campo de batalla. Así que no tuvo más remedio que infundir miedo a su alrededor.

Para sobrevivir.

En otras palabras, su única manera de sobrevivir era el fortalecimiento del poder imperial basado en el poder militar.

«¡Pero nunca antes había matado u oprimido a personas inocentes!»

El problema era que la gente no sabía eso.

La emperatriz viuda Chrysor Krauss era la villana de esta novela.

La emperatriz Chrysor odiaba a Adylot, así que siguió difundiendo rumores que lo perjudicaban. En medio de instigaciones y fabricaciones maliciosas, Adylot se había convertido en un temible tirano que mata a la gente con solo mirarlo a los ojos.

Que matar gente es su hobby, o que no le interesan las personas porque disfruta del placer de matarlas.

Esta fue la parte que me hizo enojar todo el tiempo que estuve leyendo la novela.

«¿Por qué calumnias a los demás cuando no los has visto con tus propios ojos?»

Mia estaba a punto de estallar con esa rabieta en este momento.

— La joven no sabe porque perdió la memoria… 

—¡Lo sé todo! ¡Lo sé mejor que Mary! ¡Incluso puedo contarte sobre la cintura de Adyl!

Adylot se miró la cintura involuntariamente.

— ¡Y también!

Al momento siguiente, la cabeza de Mia se volvió repentinamente.

— ¡Su Majestad también!

Ojos como llamas ardientes miraron a Adylot.

— ¿Yo?

Adylot enderezó su postura en el frío helado.

— ¡Sí! ¡Su Majestad! ¡Si sabes que circulan rumores como ese, tienes que decirles que son mentiras!

— … Mía Celeste. ¿Estás loca?

— Seguí mirándote preguntándome si estabas loca, pero ahora estoy seguro.

— Oh, pensé que ya estabas al tanto. Pero ¿apenas te has dado cuenta? — El rostro de Adylot se oscureció.

Por otro lado, el rostro de Mia mostraba un poco más de resentimiento y arrepentimiento.

— ¿Por qué diablos dejas que hablen de ti como un idiota? ¡Eres el rey! ¡Mi estómago casi explota cuando lo escucho!

— … pero ¿por qué te revienta el estómago?

— ¡Eso es todo!

Mía se detuvo.

«¡Sabes lo duro que fue tu pasado! … no puedo decirle eso…»

— ¡Ahg!

Mia apretó los puños desesperada. Después de contener la respiración por un momento, se cruzó de brazos y sacudió la cabeza.

— ¡De todos modos! ¡No sé! ¡Está bien, haz lo que quieras con ella! — Adylot recobró el sentido con retraso.

— Al final, no tengo intención de salvarla.

— Sí… ¡ah!

Mia tenía una expresión espinosa en su rostro, luego rápidamente soltó sus brazos.

— Pero tengo una cosa que preguntarte… 

¿Adónde fue el impulso que se elevó como un relámpago desde ese cuerpo tan pequeño?  En un instante volvió a su figura tímida, como un conejo bebé emergiendo.

— ¿Qué?

Los ojos rojos de Adylot brillaron significativamente.

— Eso no significa que no debas matarla.

— No, no es… 

Mía negó con la cabeza. 

— Vaya, cuando la mire, creo que recordaré esa escena cuando coma… ¿Puedo irme…?

— …  … 

— No quiero ver nada aterrador… 

Adylot puso una cara en blanco de nuevo.  Negó con la cabeza después de un rato.

— ¿Eres valiente o no?

— No sé… 

— ¿Te vas a levantar?

Adylot, quien murmuró como si fuera ridículo, asintió.

— ¿Vas a subir? Llévate al carcelero.

— Bueno, entonces, disculpe…

— ¡Señorita! ¡De ninguna manera, señorita! ¡Ayúdame!  Ayúdame… 

Mia dejó atrás el grito de Mary y salió de la cárcel con los oídos tapados. Lo que sucedió después de eso, ella no lo supo, porque no lo había visto.

❖ ❖ ❖

— ¿Por qué hiciste algo tan malo?… Mary tonta…

Mia estaba sentada en la entrada de la mazmorra y suspirando.  Había varios caballeros custodiando la entrada a la prisión de al lado, pero todos eran tan fuertes que ni siquiera miraron a Mia.

«¡Después de todo, el ejército de Adyl es asombroso! Es lo peor si no me mato.»

Mia lo pensó y esperó a Adylot. No mucho después, Adylot apareció. Su rostro estaba más tranquilo que antes.

Mia miró su espada cuando la guardó de nuevo en la vaina.

— ¿Lo hiciste?

— Sí.

Ante esa determinación, Mia se puso pálida.

— Ojalá sea una buena persona cuando renazca… 

Adylot abrió la boca como si fuera ridículo.

—  … Ella aún no está muerta, va a ser ahorcada, así que solo corte su mano. 

— Ajá…

— …  … 

Y el silencio siguió.

Mia inclinó la cabeza mientras miraba a los ojos del quisquilloso propietario.

— ¿Ajá?  ¿Ya veo?  ¿Okey?  ¿Excelente?

—  … ¿Es ese el final?

— ¿Qué más quieres? — preguntó Mia con una cara inocente. 

Adylot dijo después de un rato, sarcásticamente.

— Eres un poco rara… 

— …  … 

No quería saber eso de él…

Mia secretamente pensó en blasfemias y evitó su mirada.

— ¿Estás triste? — preguntó Adylot abruptamente en ese momento.

— ¿Qué?

— Algunas de las personas que salvaste son así. 

— ¡Puaj!  ¡Ojalá lo hubiera sabido de antemano!

— … ¿Es así cómo te sientes?

Mia hizo una pausa por un momento, luego sonrió.

— ¿Qué más debería haber sentido?

— No te maté, pero maldita sea, podrías haber sido asesinada por una escoria como esa. 

— ¡Pero sobreviví!

Adylot frunció el ceño ante las palabras juguetonas.

— ¡Ajaja!  ¡Solo bromeaba!

Mia sonrió ampliamente, se sacudió el vestido y se puso de pie.

— Su Majestad. — Dijo después de un momento de silencio.

— ¿Crees que el sacrificio de la emperatriz Leah fue en vano?

La expresión en el rostro de Adylot desapareció ante las palabras inesperadas. Fue porque las palabras de Mia lo atravesaron con precisión. Adylot recordó los últimos momentos de la emperatriz Leah como atraído por un imán.

— Murió ahorcada. Todavía recuerdo vívidamente cómo mi madre, que era dulce y sabia, llevaba una capucha.

Su delito fue la difamación.

Se decía que había alentado a Gentaria, su país natal, a iniciar una guerra con Orquenina, dañando así el honor de la familia imperial. 

Incluso delante de los ojos de Adylot, que tenía nueve años, eso era absurdo.

Además, Adylot lo sabía.

{—Príncipe. Abre los ojos y observa los últimos momentos de tu madre. Ha llegado el momento que más he esperado.}

La culpable de todo esto no fue su madre, sino la emperatriz Chrysor quien estaba sentada a su lado el día de la ejecución.

La emperatriz Chrysor se sentó deliberadamente junto a él. Luego le dijo con voz burlona que observara con los ojos bien abiertos.

{—Este es el lugar donde matarán a la chica traviesa que separó a Orquenina y Gentaria, que eran aliados. Si no abres los ojos, no tendré más remedio que pensar que eres un rebelde y tendré que enviarte lejos.}

Vergonzosamente, el pequeño Adylot tenía miedo de la amenaza,  así que se alejó de su madre.

{—No… Por favor, por favor, no me mandes para allá… }

Incluso sabiendo que todo era obra de Chrysor, tenía miedo de morir, así que se alejó de su madre y sobrevivió.

Entonces abrió los ojos y miró con atención. 

{—Observa ¿Sabes qué clase de persona está muriendo?}

{— …}

No debería haber hecho eso.

Desde entonces, Adylot se ha arrepentido de la conversación de ese día. Lo más aterrador fue que él fue el único sobreviviente a expensas de su sabia madre.

Aún así, se rindió y todo salió bien.

En el momento en que conoció a Mia Celeste por primera vez, los recuerdos del pasado volvieron a él. Se sorprendió al escuchar que moriría a cambio de que los demás vivieran. La ira también fue intensa.

Por eso quería decirle.

{—Tu muerte no sirve de nada. Incluso si la gente como tú hace sacrificios, solo los cobardes sobrevivirán. }

— … Por supuesto. La muerte de mi madre no significó nada. 

En el momento que lo dijo, una cálida sensación alcanzó el dorso de la mano de Adylot. Cuando miró hacia abajo, Mia Celeste sostenía su mano.

En el momento en que levantó la mirada un poco más y vio su rostro, un suspiro escapó de la boca de Adylot.

—- …  ¿Por qué estás llorando?

N/T: Comentario de prueba.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ANNA FA 
CORRECCIÓN: LILIAN


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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