Capítulo 56
La voz de Bill continuó:
—En realidad solo andamos con él Ash porque Ash lo sugirió. Aunque, bueno, tener a Koi con nosotros tampoco es que llame mucho la atención.
Koi se tapó la boca con ambas manos de golpe. Si no lo hacía, estaba seguro de que gritaría. Contuvo la respiración y se quedó escondido, sin poder moverse, cuando otra voz se unió a la conversación:
—Es cierto, apenas habla y casi ni se nota que está.
—Nunca imaginé que terminaríamos pasando tiempo con alguien como Koi.
Cada palabra le arrancaba pedazos del corazón a Koi. Pero ellos, inconscientes, no se detenían.
—¿No te parece raro Ash? Que por lástima se arrastre con él.
—Bueno, es buen tipo, supongo que le dio pena.
—Ash es buena persona, pero siempre pone límites claros.
—Koi debe ser tan patético que hasta él los rompió. Y no es mentira.
“Lástima. Pena. Que merece que rompan los límites por él.”
Justo cuando la mente de Koi quedó en blanco, una voz diferente interrumpió:
—¿Qué pasa?
Era Ash.
Koi encogió los hombros, sorprendido. El grupo también pareció turbado, el ambiente cambió de inmediato. Asomando la cabeza con cautela, Koi vio a Ashley parado a cierta distancia de ellos y tragó saliva. Con una mezcla de inquietud y un atisbo de esperanza, aguardó la siguiente palabra.
«Quizás ellos entendieron mal.»
Koi lo pensó con fuerza. «Tal vez fue un comentario sin importancia, o hablaban de otra cosa y lo malinterpreté. Sí, debe ser eso. A mí también me pasa. Todos cometemos ese error. Claro.»
Con mirada suplicante, Koi observó a Ashley.
«Por favor, Ash.»
Entonces, Ashley preguntó:
—Díganme, ¿de qué hablaban tan concentrados?
Ashley frunció el ceño al mirar al grupo. La reacción vacilante de los chicos no era normal.
«Estos idiotas… Juré que escuché el nombre de Koi.»
Bill, dudando, fue el primero en animarse a hablar:
—Estábamos hablando de por qué últimamente andas tanto con Koi.
Al ver el ceño fruncido de Ashley, otro chico intervino rápidamente:
—¿Qué tiene de malo? Tú mismo lo dijiste: que es por lástima.
—Exacto. Por eso lo incluimos. ¿O no?
«Estos malditos…»
Bill les lanzó una mirada exasperada antes de volverse hacia Ashley, con expresión de frustración. Ashley, al verlo, habló:
—… Es verdad que lo dije.
«…¿Qué?»
Koi no podía creer lo que escuchaba. Aunque había guardado un poco de esperanza en que fuera un malentendido…
«¿En serio? ¿Ashley… lo admitió?»
Las pupilas de Koi temblaron sin control.
«Dijo que era verdad.»
Pálido y petrificado, Koi escuchó cómo Ashley continuaba:
—Sí, les dije que Koi daba lástima y que por eso lo trataríamos bien…
Aunque Ashley siguió hablando, Koi ya no podía quedarse. Era suficiente. Si escuchaba más, si la verdad seguía saliendo de su boca, no podría soportarlo.
Koi se marchó apresuradamente. Las palabras del grupo resonaban en su cabeza sin parar.
«“Lástima. Pena.”»
Las lágrimas cayeron sin control.
***
Ashley, con evidente incomodidad, añadió:
—Eso fue antes. Ahora ya no pienso así.
—¿Eh? ¿En serio?
—¿Qué quieres decir?
Ante las reacciones de sorpresa, Ashley explicó:
—Quiero decir que Koi es buena persona. Por eso me hice su amigo. Es divertido hablar con él.
Los chicos se miraron entre sí, incrédulos. Dudando de su sinceridad, hablaron con incomodidad:
—Oh… ¿en serio?
—No sabía que congeniaras con alguien como Koi…
Molesto por sus reacciones, Ashley se puso serio y les advirtió:
—Es la verdad. Así que dejen de hablar así de él.
Aun así, todos vacilaron antes de responder. Justo cuando Ashley frunció el ceño, Bill preguntó de repente:
—¿Solo eso? ¿Que Koi es buena persona?
—¿Qué otro motivo habría?
Ashley respondió casi irritado, pero luego añadió:
—Aunque… siempre que me ve, sonríe. Eso me pone de buen humor.
Al decirlo, una sonrisa se dibujó en sus labios, sorprendiendo a todos. Ashley, sin darse cuenta, siguió hablando:
—Cuando sonríe y mueve las orejas, siempre se sonroja. ¿Sabían que su cabeza solo me llega hasta aquí? Tiene tanto cabello que, desde arriba, parece un canario Gloster. Y siempre está despeinado. Hoy tenía un mechón por aquí, pero no le dije porque pensé que se sentiría mal. ¿Nunca lo han visto? ¿En serio? ¿Ni una vez?
Mientras hablaba, Ashley sonreía ampliamente. Aunque lo conocían desde hace años, era la primera vez que lo veían tan alegre. Todos lo miraron desconcertados. Bill fue el primero en reaccionar:
—Ah… ya entiendo. Te gusta porque es lindo.
Ashley frunció el ceño al instante.
—¿Lindo?
La reacción tomó a Bill por sorpresa.
—Eh… ¿no lo es? Es como esos animalitos pequeños, ¿sabes? Como un hámster o una ardilla listada.
—Tienes razón, tú mismo dijiste que parece un canario Gloster —apoyó otro chico.
Entonces, las palabras salieron a borbotones:
—Si Koi no fuera buena persona, ni en broma andaríamos con él.
—Exacto. Aunque Ash lo haya sugerido, si Koi fuera desagradable, lo habríamos ignorado.
—Nos hicimos amigos porque es amable.
—Y lindo.
—Sí, sí —asintieron los chicos, entusiasmados.
—¿Vieron cómo mueve las orejas? Solo lo había visto en la TV.
—Sí. Y su tamaño lo hace más tierno.
Ellos nunca consideraron que su complexión fuera demasiado grande (quizás un poco más desarrollada que la de sus compañeros). Otro agregó:
—Hay chicos pequeños, pero Koi es diferente, ¿no?
—Mi hermano menor no es tierno en absoluto, pero Koi sí. Eso dice mucho.
—Es que tu hermano es tan grande como tú. Obvio Koi es más lindo.
—Es adorable.
—Sí, adorable.
Mientras hablaban en un ambiente distendido, Ashley se sentía cada vez más incómodo.
«¿De qué diablos están hablando?»
Ashley cruzó los brazos y frunció el ceño.
«Claro que Koi es lindo. No hay nadie más adorable que él. Podrían juntar a todas las cosas tiernas del mundo y no igualarían a Koi.»
Era un hecho indiscutible, pero su molestia venía por otro lado.
«¿Por qué carajos están hablando de lo lindo que es Koi?»
—Oigan —intervino Bill, notando el cambio de ánimo.
Los chicos, que seguían entusiasmados, callaron al sentir el ambiente tenso. Al voltear, se encontraron con la mirada fulminante de Ashley, que los observaba con los brazos cruzados.
«¿Qué hicimos mal?»
Nadie lo sabía, pero no podían quedarse así. Rápidamente, cambiaron de tema.
—Oye, ¿tienen hambre?
—Claro. ¿Vamos a Green Bell?
—Sí, comamos. Me muero. Ash, ¿tú vienes?
Ashley, tras un momento, dejó de cruzar los brazos y recuperó su expresión habitual.
—Tengo planes.
—Ah… ¿en serio? A esta hora… ¿planes sin novia?
Bill golpeó con el codo al amigo que hizo el comentario innecesario y forcejeó una sonrisa.
—Bueno, Ash. Nos vemos mañana. Descansa, debes estar cansado. ¡Vamos, chicos! ¡Me muero de hambre! ¿Verdad?
Los demás asintieron rápidamente y le dijeron adiós a Ashley.
—Nos vemos.
—Cuídate, Ash.
—Hasta mañana.
Ashley también se despidió con la mano y se dirigió hacia donde había estacionado su auto. Solo cuando se perdió de vista, el grupo volvió a murmurar entre sí.
—¿Qué pasó? ¿Qué diablos fue eso?
—No sé, es la primera vez que lo veo enfadarse así.
—Sí, la última vez fue en el partido cuando el árbitro le dio una advertencia por una falta del rival.
—¿Ash odia a Koi?
—No —negó otro—. Acaba de decir que se hicieron amigos.
—Pero no lo invitó a la fiesta.
—Ash tampoco fue. ¿Quizás salieron juntos?
—¿En serio? ¿De verdad?
—No sé, pero Ash lo defendió. No lo odia, definitivamente.
—Entonces, ¿qué fue?
Entre las opiniones divididas, Bill resumió:
—Nos dijo que se llevan bien y habló maravillas de Koi, pero cuando nosotros hicimos lo mismo, se enfadó. ¿Por qué?
Mientras se miraban perplejos, uno de ellos habló:
—Yo sé qué pasa.
—¿Qué?
—¿El qué?
Con solemnidad, respondió:
—Mi papá hace lo mismo con mi mamá.
—¿Qué?
—No digas tonterías.
Recibió burlas, pero insistió:
—Es en serio. Habla de lo hermosa, amable e inteligente que es mi mamá, pero si nosotros la elogiamos, se molesta. “¿Cómo se atreven a decir eso?”, dice. ¡Pero si somos sus hijos!
Otro preguntó:
—¿Y por qué hace eso? ¿Acaso no sabe que ustedes son sus hijos?
—Oh, maldito idiota.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R