Capítulo 46
Ante esas palabras inesperadas, los demás se sorprendieron, incluyendo a Koi. Ashley, sin darle mayor importancia, cogió una hamburguesa y dijo:
—¿No es ese el lugar más obvio? Si lo subes ahí, todos lo verán.
—Ah, eso es cierto.
Bill asintió.
—Pero, ¿a ti no te molesta eso?
Ante el comentario adicional de Bill, Ashley lo rechazó de manera sencilla:
—No importa si me gusta o no, es el sistema más eficiente, ¿no crees?
Y luego, señalando deliberadamente a Bill, añadió:
—Además, tú serás el que lo publique.
—No, eso es cierto, pero…
Bill intentó decir algo más, pero los demás lo interrumpieron.
—Ash tiene razón.
—Sí, publícalo ahí. Todos se volverán locos.
—Es mejor que lo hagas tú, siempre estás entrando en ese sitio. Lo harás mejor que nadie.
—Nunca he escrito nada antes.
Bill, aunque se sintió injustamente tratado, abrió la pantalla y comenzó a escribir en el foro. Tecleó rápidamente y, en un instante, publicó el mensaje antes de dejar su teléfono.
—Veamos cómo reaccionan.
Apenas terminó de hablar, el teléfono de Bill vibró. Otro chico abrió su propio móvil para comprobarlo y, al verlo, abrió los ojos desmesuradamente.
—Eh, ya hay comentarios. ¡Guau, las visitas están subiendo superrápido!
—¿Dónde? ¿Dónde?
—Ah, aquí está.
Los demás también sacaron sus teléfonos y, al confirmarlo, comenzaron a reír por todos lados.
—Todos se están volviendo locos. ¿No vendrá todo el colegio?
—¡Vaya, el sitio va superlento!
—Espera, ¿qué pasa? No me carga.
—¡Eh, a mí tampoco!
—A mí igual.
Los chicos en el comedor comenzaron a gritar maldiciones y exclamaciones por todos lados. Mientras actualizaban sin éxito el foro, los únicos que no estaban mirando sus teléfonos eran Ashley y Koi.
Koi miró a su alrededor con ojos desorbitados antes de dirigir su mirada hacia Ashley. Él, por su parte, masticaba con indiferencia una hamburguesa del comedor que sabía horrible.
Y, a partir de ese momento, nadie volvió a hablar del tímido post de preocupaciones de Koi. Ni en el foro ni en la vida real, todos los temas de conversación giraban en torno a la fiesta de Ashley Miller.
***
Antes de que terminara el almuerzo, todos salieron del comedor para ir a clase. Dejaron sus bandejas y caminaron en grupo cuando alguien le gritó a Ashley:
—¡Ash, gracias por invitarme a la fiesta!
Ashley miró hacia allá y respondió con un leve movimiento de mano. Koi observó a las chicas que se alejaban riendo a carcajadas y echó un vistazo discreto a su alrededor.
Siempre que ellos pasaban, todos los ojos se posaban en ellos, pero hoy, Ashley recibía miradas aún más llenas de admiración y envidia. Aun así, Ashley no mostró ninguna reacción especial. Como siempre, bromeaba y reía con sus amigos mientras caminaba. Koi se sintió nuevamente asombrado de cómo había terminado formando parte de ese grupo.
Desde ese día, el acoso del grupo de Nelson desapareció, y su vida escolar, que había sido tan miserable, se volvió increíblemente divertida. Todos, incluido Bill, eran agradables, no gastaban bromas pesadas y, sobre todo, eran muy amables con Koi.
—Entonces, nos vemos luego.
Se despidieron agitando las manos antes de separarse para ir a clase. Koi también les agitó la mano antes de darse la vuelta.
Esta clase la tendría con Ashley. Caminaron juntos hacia el aula. Durante el corto trayecto, los estudiantes que pasaban no dejaban de saludar y acercarse a Ashley. Era algo habitual, pero hoy era excesivo. «Probablemente por la fiesta.» Koi pensó eso mientras caminaba en silencio, mirando al suelo.
Ashley le habló a Koi cuando, de pronto, los estudiantes a su alrededor disminuyeron y el ambiente se volvió más tranquilo.
—Koi.
—¿Sí?
Al responder por reflejo, Ashley levantó la mano sobre su cabeza. Koi parpadeó, confundido, mientras sus largos dedos rozaban su cabello antes de apartarse. Lo que Ashley tenía ahora era una pequeña hoja.
—Tenías esto pegado.
—Ah, ya.
Koi se sacudió el pelo apresuradamente, y Ashley se rió.
—Ya no está. La quité.
Su risa alegre hizo que Koi se sintiera avergonzado pero, al mismo tiempo, no pudo evitar reír también. Hoy, Ashley se reía mucho más de lo normal.
«Debe estar de muy buen humor.», pensó Koi. «¿Qué habrá pasado?» Le daba curiosidad, pero, en cualquier caso, si algo bueno le ocurría a Ashley, él también se alegraba.
Mientras sonreía por eso, su corazón comenzó a latir y sintió un cosquilleo en el pecho.
«¿Eh?» Koi se detuvo, desconcertado. Pero las palpitaciones, lejos de detenerse, se intensificaron.
De pronto, Ashley dejó de reír y lo miró. Como preguntando qué pasaba. Koi contempló su rostro, aún marcado por la risa, con expresión atónita. Su boca se secó, las yemas de los dedos le hormigueaban, su pulso resonaba en todo el cuerpo y su mente estaba en blanco. No podía soportarlo más.
—Eh, Ash.
—¿Sí?
Ashley respondió de inmediato. Koi, en medio de su confusión, buscó apresuradamente una excusa.
—Es que, eh, tengo un amigo…
Ante ese inicio vacilante, Ashley abrió los ojos y preguntó:
—¿Tienes otro amigo además de mí? ¿Quién?
—¿Eh? ¡Ah!
Al ser pillado desprevenido, Koi se turbó por completo. Ashley, que había lanzado una mirada a sus orejas rojas, sonrió ampliamente y dijo:
—Es broma. Claro que tienes más amigos aparte de mí.
—Ah…
Koi volvió a quedarse perplejo, parpadeando rápidamente. Ashley, al ver su reacción, añadió a propósito:
—Muchísimos más.
«No es verdad, Ash. Tú eres mi único amigo.»
Koi tragó con dificultad las palabras que le ardían en la garganta. Pero al parecer, Ashley creía que Koi tenía muchos amigos. Aunque no era cierto, Koi no quería romper esa ilusión de Ashley, quien lo veía como alguien sociable. Con un pequeño alarde de falsa seguridad, se apresuró a cambiar de tema.
—Sí, bueno, el caso es que uno de esos muchos amigos…
Tartamudeó y hasta su voz se quebró en medio de la frase. Koi estuvo a punto de entrar en pánico, pero por suerte Ashley no reaccionó. Si Ashley lo hubiera secuestrado antes y encerrado en su habitación, ahora mismo se estaría riendo a carcajadas, pero lamentablemente estaban en el colegio.
«Uf.», Koi exhaló un suspiro de alivio y reunió valor para continuar.
—Últimamente tiene un problema, y como no sé qué pensar, quería saber tu opinión.
—¿Qué pasa?
—Eh, bueno, verás…
No se atrevía a decirlo mirándolo a la cara, así que Koi habló mientras observaba el suelo.
—Tiene un amigo cercano y últimamente, cada vez que lo ve, se siente raro. Antes solo pensaba que le caía bien, pero ahora le late el corazón, le tiemblan las manos y siente como un cosquilleo aquí.
Ashley observó en silencio la coronilla de Koi. Le resultaba irritante y a la vez adorable que se negara a mirarlo a los ojos. Finalmente, lo adorable ganó, y Ashley, con una sonrisa, preguntó:
—¿Tu amigo?
—¡S-sí! ¡Mi amigo!
Koi asintió con rapidez, sobresaltado. Ashley tuvo que morderse los labios y calmarse para no preguntar de inmediato si ese amigo era él.
«¿Habré dicho algo malo?»
Koi, al ver la expresión de Ashley, volvió a sentirse ansioso. «¿Y si me dice que estos sentimientos no son normales entre amigos? ¿Que son desagradables?»
—Koi.
Finalmente, Ashley habló. Su voz sonó ronca, y tuvo que aclararse la garganta antes de continuar. Koi lo miró, paralizado internamente. Hasta que Ashley respondiera, Koi estaba más tenso que nunca. Unos segundos que parecieron una eternidad después, Ashley finalmente habló.
—Koi, ¿no será que tu amigo está enamorado de esa persona?
—¿Eh?
Koi abrió los ojos desmesuradamente. Sin darse cuenta, había alzado la mirada hacia Ashley.
—P-por supuesto que le gusta. Son amigos.
Ashley señaló:
—Pero dijiste que era diferente.
Ante la reacción de Koi, Ashley continuó:
—¿A ti te late el corazón y te da cosquillos cuando ves a tus otros amigos? No, mejor, ¿tendría sentido esta preocupación si fueran solo amigos?
«No lo sé. Tú eres mi único amigo.»
Como si hubiera leído sus pensamientos, Ashley dijo:
—Por ejemplo, yo siempre almuerzo, entreno y paso mucho tiempo con nuestro equipo. Lo sabes, ¿no?
—Sí.
—Los considero mis amigos, pero nunca he sentido que el corazón me lata, ni vergüenza ni nada parecido.
—¿En serio?
—Sí.
Ashley fue categórico. Luego, frunció el ceño y añadió:
—Al contrario, me daría asco. Pensar en sentir eso por esos gorilas negros.
—Ah…
Koi dejó escapar un sonido atónito. Ashley lo miró directamente y habló con total seriedad.
—Eso es que está enamorado, Koi.
«Date cuenta.»
Ashley lo deseó con todas sus fuerzas.
«Date cuenta, Koi. De tus sentimientos.»
Un viento frío sopló entre ellos. Solo se miraron el uno al otro. Koi sintió que los latidos de su corazón resonaban en sus oídos, lentos y sordos.
«¿Yo… de Ash?
¿Estoy enamorado?»

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R