Capítulo 44
—Ash, ¿viste esa publicación? —preguntó Bill en cuanto Ashley bajó del auto, mientras cerraba la puerta y caminaba a su lado.
—¿Qué publicación?
—Sabía que no la habías visto.
Bill soltó una risita, como si ya lo hubiera esperado, sacó su teléfono y comenzó a teclear rápidamente. Ashley, confundido, se ajustó la mochila y siguió caminando. Saludó con la mano a un compañero que lo llamaba desde lejos, pero Bill le golpeó el brazo con el codo.
—Oye, mira, mira.
—¿Qué es?
Sin poder resistir la insistencia de Bill, Ashley tomó el teléfono que le extendía. Después de ojear la publicación en el foro, preguntó:
—¿A cuál te refieres?
—¡Ay, en serio!
Bill, exasperado, le arrebató el teléfono y comenzó a leer en voz alta:
—Soy un estudiante de preparatoria. Recientemente hice un amigo que es realmente increíble. Siempre es amable y muy bueno conmigo.
Ashley no pudo evitar reírse ante la exagerada dramatización de Bill. Pero este, indiferente, continuó leyendo:
—Es el capitán del equipo de hockey sobre hielo, increíblemente guapo y el más popular de la escuela, pero nunca presume.
Hasta ese momento, Ashley pensó que era una historia común. Después de todo, había muchos capitanes de hockey, y la mayoría eran populares y atractivos sin presumir. Pero entonces Bill alzó la voz para leer la siguiente línea:
—Además, es muy inteligente: toma clases AP en todas las materias y sacó puntaje perfecto en el examen de admisión universitaria.
—¿Eh?
Algo le pareció extraño en esa parte. Claro, muchos tomaban clases AP y algunos sacaban puntajes perfectos, pero que todo coincidiera reducía mucho las posibilidades. Y Ashley era uno de esos casos.
—Déjame ver.
Le quitó el teléfono a Bill y revisó la pantalla con urgencia. Bill, quieto, lo observó con los ojos brillantes antes de preguntar:
—Oye, ¿ese no eres tú? ¿Verdad? ¿Es así?
Bill no ocultaba su emoción, pero Ashley solo miraba la pantalla en silencio. Confundido, Bill lo miró fijamente. Esperaba que se riera o lo ignorara, pero su reacción era totalmente distinta.
—Ash, oye.
Bill lo llamó de nuevo. Ashley, que aún no apartaba la vista de la pantalla, se sobresaltó y alzó la cabeza. Bill se sorprendió al ver su rostro enrojecido.
—Oye, tú…
—Hay muchos capitanes de hockey —interrumpió Ashley, devolviéndole el teléfono antes de que Bill pudiera seguir.
—Pero no es solo eso —insistió Bill, mostrándole la pantalla de nuevo—. Mira: “toma clases AP en todas las materias, es guapísimo y popular”.
—Eso aplica para muchos.
—¿Y el puntaje perfecto? ¡Oye, aunque haya muchos capitanes y genios, no todos coinciden así!
Ashley no podía negarlo, porque había pensado lo mismo. En lugar de admitirlo, optó por cambiar de tema:
—No digas tonterías. ¿Terminaste tu tarea? Aunque juegues hockey, si no mantienes tus calificaciones, entrar a la universidad será difícil.
—Qué malo eres —refunfuñó Bill, ofendido, antes de cambiar de tema.
Mientras caminaban, Ashley asentía distraídamente, pero no escuchaba nada. Su mente seguía repasando la publicación.
{[Cada vez que lo veo, mi corazón late fuerte y mi cara se calienta.]}
Al recordar esa frase, Ashley cubrió su boca con la mano para ocultar una sonrisa. Sabía de inmediato que Koi era el autor. Si estuviera solo, gritaría de emoción y correría por todo el campo.
«¡Le gusto a Koi!»
Pero no podía hacerlo. Si se enteraban, Koi sería ridiculizado o incluso acosado. Lo mejor era que el asunto se olvidara pronto, y para eso, debía fingir ignorancia. Tenía que controlar su emoción y mantener la calma, aunque quisiera correr hacia Koi, besarlo y gritarle que también lo amaba.
«No debo apresurarme.»
Se reprendió a sí mismo mientras reflexionaba. Lo más importante era que Koi lo amaba, aunque aún no lo supiera. El hecho de que hubiera publicado en ese foro era prueba de ello. Si hubiera entendido sus sentimientos, nunca lo habría hecho.
«¿Cómo hacer que Koi lo entienda?»
Ese nuevo dilema lo sumió en pensamientos, pero era un problema feliz.
—Ah…
Justo cuando forcejeaba por cerrar su boca, vio a alguien esconderse apresuradamente. Por supuesto, Ashley no lo pasó por alto.
—Nos vemos luego.
—¿Eh? ¡Oye, Ash! —gritó Bill, confundido, pero Ashley ya estaba lejos.
***
JADEO, JADEO…
Koi, jadeando, se apoyó contra la pared.
«¿No me habrá visto?», pensó, pero no se atrevía a asomarse para comprobarlo.
La noche anterior, no había dormido intentando recuperar su contraseña. Cuando su padre regresó, se envolvió en las sábanas y tecleó frenéticamente en la oscuridad, pero fracasó. Las visitas y comentarios aumentaban, pero no tenía valor para revisarlos.
«¡Qué hago!»
Al final, fue a la escuela, pero su mente solo pensaba en la publicación equivocada. Cada estudiante que pasaba lo hacía sobresaltarse.
«¿Habrán leído el post? ¿Habrán comentado?»
Su cabeza era un caos, y el pecho le ardía de ansiedad. Mientras revisaba su casillero, temblando, ocurrió lo peor.
¡GAHP!
Vio a la última persona que quería encontrar: Ashley, cuya presencia era imposible de ignorar.
Koi se escondió al instante, corriendo hacia la parte trasera del edificio más cercano. Jadeaba mientras se calmaba, pero sabía que no podía huir para siempre. Aunque su primera clase con Ashley era en 30 minutos, solo quería postergar el encuentro.
—Haaa…
Respiró hondo para calmarse, pero entonces…
—¡Uah!
—¡Ahh! —gritó Koi, asustado por la voz inesperada.
Ashley lo abrazó por detrás, riendo.
—A-Ash.
Koi giró, aturdido, y Ashley le sonrió ampliamente.
—¿Qué haces aquí? La clase está al otro lado.
—S-sí.
Koi balbuceó, buscando palabras. Ashley, aún sonriendo, añadió:
—¿No estarás huyendo de mí, verdad?
—¡N-no! ¡Para nada! ¡Jamás! ¿Por qué lo haría?
Negó exageradamente, sin darse cuenta de que confirmaba sus sospechas. Ashley entrecerró los ojos.
—Koi, ¿recuerdas lo que te dije?
—¿Eh? ¿Mmm?
Ashley susurró:
—Dije que nunca podrías huir de mí.
Koi contuvo la respiración sin darse cuenta, mirándolo fijamente. Ashley añadió, dulcemente:
—Que nunca te soltaría.
—E-eh.
Koi, nervioso, tartamudeó. Los musculosos brazos de Ashley alrededor de su cuerpo lo distraían. Su calor y aliento eran abrumadores.
«Tengo miedo.»
Su corazón latía tan fuerte que se sentía mareado. La emoción y la euforia lo asustaban.
«¿Por qué?»
Miraba a Ashley, confundido, hasta que recordó su publicación y se sobresaltó.
—¡E-espera! ¡Un momento!
Se debatió frenéticamente. Para Ashley, eran movimientos débiles, pero al ver su esfuerzo, lo soltó. Aunque parte de él quería apretarlo más para que no escapara.
Koi se liberó y retrocedió tres pasos, haciendo que Ashley frunciera el ceño.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R