Capítulo 43
«¿Qué demonios fue eso?»
Koi se acurrucó en su estrecha cama, sumergiéndose en sus pensamientos. Había atribuido sus emociones cambiantes a la pubertad, pero ahora, en la tranquilidad de su habitación, algo no encajaba.
«Si fuera pubertad, ¿no debería sentir esos altibajos todo el tiempo?»
Se hundió en sus reflexiones. Había experimentado cambios emocionales durante la adolescencia, como cualquier otro, pero los había reprimido por falta de un entorno donde expresarlos. Podía pensar que ahora estaban saliendo a la luz, pero eso dejaba una pregunta aún más grande:
«¿Por qué solo me pasa cuando estoy con Ash?»
Por más que lo pensaba, no encontraba respuesta. Además, los cambios hormonales de la pubertad implicaban ira, felicidad y otras emociones extremas, pero lo que él sentía era pura felicidad. Y solo por Ashley.
«Es raro. ¿Por qué me pasa esto?»
Koi se dio la vuelta en la cama con el ceño fruncido. Incluso ahora, con solo recordar a Ashley, sus orejas se movían involuntariamente. Las agarró con fuerza, frustrado.
«Este es el problema.» Sabía que Ashley a veces las miraba fijamente, y cuando se daba cuenta, ya era demasiado tarde: Ashley siempre sonreía, como si lo hubiera descubierto.
«Ash no se burlaría de mí por eso, pero…»
Su rostro se calentó mientras apretaba sus orejas.
«Aun así, es vergonzoso.»
Después de haber declarado tantas veces lo mucho que lo admiraba, ahora sentía una timidez absurda. No era solo el movimiento de sus orejas lo que lo avergonzaba, sino que estas reaccionaran tan obviamente ante Ashley.
«¿Por qué ahora?»
Sabía que era extraño, pero no entendía el motivo. ¿Una pubertad que solo se activaba con una persona? Nunca había oído algo así. Además, la rebeldía adolescente usualmente incluía ira hacia los padres o familiares, pero su caso no encajaba.
«¿Será porque somos amigos?»
Koi, aún agarrando sus orejas, reflexionó. «¿Todos se sienten así de felices con sus amigos?» Recordó cómo Ashley siempre reía con su equipo de hockey.
«Ah… entonces es normal.»
Pero en cuanto llegó a esa conclusión, otra duda surgió:
«¿Pero los amigos también sienten este corazón acelerado y esta vergüenza?»
Trató de recordar si Ashley o sus compañeros se sonrojaban o actuaban tímidos entre ellos. Nada le vino a la mente.
«¿Solo me pasa a mí?»
La pregunta volvió al inicio. ¿Por qué? ¿Qué tenía de malo? ¿Por qué solo Ashley le hacía sentir así?
Desde que se hicieron amigos, Koi siempre se había emocionado al verlo. Tanto que Ashley, notándolo, le había preguntado varias veces: “¿Te gusto tanto?” Incluso si sus orejas no se movían, era obvio: Koi irradiaba felicidad.
Y cada vez, sin dudar, respondía: “Sí”. No había vergüenza. Pero ahora, solo recordarlo le hacía latir el corazón con fuerza.
«Si Ashley me preguntara de nuevo, no podría responder igual.»
La sola idea lo ponía nervioso.
«¡Ugh!»
Se retorció en la cama, pero entonces la imagen de Ashley apareció vívidamente en su mente.
{—Koi… Me gustas}
Su rostro ardió.
«¡Él nunca dijo eso!»
Gritó y golpeó el colchón, haciendo crujir el barato marco de la cama. Se detuvo de inmediato y frotó sus orejas como si pudiera borrar el sonido.
«Esto es demasiado raro.»
Aunque era su primera amistad, sabía que estos sentimientos no eran normales. ¿Era aceptable sentir esto por un amigo? Además, ¿salir? Eso era algo que se decía a una novia, no a un amigo.
—Los dos somos hombres.
Al decirlo en voz alta, su corazón se calmó un poco. Su propia voz lo trajo de vuelta a la realidad.
«Y Ash ya tiene a alguien que le gusta.»
Dejó escapar un suspiro y apoyó la cabeza en el colchón. La emoción frenética desapareció, dejando solo un vacío.
«Cuando se confiese, ya no tendrá tiempo para mí.»
La soledad lo invadió. De pronto, recordó a Ashley con Ariel.
«¿Por qué huí en ese momento?»
Volvía al punto de partida, pero ahora su corazón era aún más pesado.
«Si esto no es algo que se siente por un amigo… ¿entonces qué es?»
No tenía idea. Pero no tenía a nadie con quien hablarlo. Ashley era su primer y único amigo.
«¿Y si le da asco?»
Si estos sentimientos no eran normales, Ashley podía llegar a despreciarlo. Y eso era lo último que Koi quería. Pero para evitarlo, necesitaba entender qué le pasaba.
Sin más amigos ni adultos en quien confiar, solo se le ocurrió una opción. Se levantó de un salto y tomó su teléfono.
En el foro estudiantil donde se discutían tareas, también había secciones de consejos. Desde divorcios hasta problemas amorosos, era el lugar perfecto para su dilema.
Antes de publicar, dudó. ¿Cómo redactarlo?
[Hola, soy Connor Niles del instituto Buffalo.]
Lo borró de inmediato.
«¡Estaría loco! ¿Acaso voy a poner un cartel en el patio diciendo que mi corazón se acelera cada vez que veo a Ashley Miller?
Menos mal que no tengo dinero.»
Si lo tuviera, quizás lo habría hecho. Por primera vez, agradeció ser pobre.
«Uff…»
Respiró hondo y comenzó a escribir con cuidado. Era más difícil que cualquier ensayo escolar. Después de múltiples correcciones, finalmente publicó:
[Soy un chico de instituto. Hace poco hice un amigo increíble: amable, talentoso, capitán del equipo de hockey, guapo, popular pero humilde, inteligente (clases AP, puntaje perfecto en exámenes). Lo admiro mucho, pero últimamente, cada vez que lo veo, mi corazón late fuerte y me sonrojo. ¿Es normal sentir esto por un amigo? Como es mi primera amistad, no estoy seguro. ¿Algún consejo?]
«Mejor quito lo del hockey.»
*M.R.: Yo también lo pensé, eso es demasiado obvio Koi… Ay bebecito, eres tan tiernoooo
Pero al intentar editar, su dedo rozó sin querer:
[Publicado]
«¿Eh? ¿¡QUÉ!?»
Sus ojos se abrieron como platos.
«¡NO!»
Intentó borrarlo frenéticamente, pero al ingresar la contraseña:
[Contraseña incorrecta.]
«¿¡QUÉ!?»
Temblando, volvió a intentarlo.
[Contraseña incorrecta.]
«¡¡AAAH!!»
Se agarró la cabeza, desesperado. Las visitas al post aumentaban por segundo.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: M.R