Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 30

—Con que me tengas a mí para siempre es suficiente. 

—¿Eh?  

Koi emitió un sonido de confusión. Ashley volvió a reír. Si seguía sonriendo así, era obvio que algo bueno había pasado. Koi lo pensó un momento, pero luego inclinó la cabeza, desconcertado.  

«¿Qué cosa buena podría haber pasado mientras estaba en la cafetería?»  

Pensó en el boleto para el baile de bienvenida, pero pronto lo descartó. No tenía sentido que Ashley, que había planeado ir con su novia, ahora quisiera ir con él.  

«¿Tal vez tuvo algún problema con su novia? ¿Por eso me invita a mí?» 

Pero entonces…  

«¿Por qué vino a comprar entradas en primer lugar? Nada de esto tiene sentido. ¡No lo entiendo!»  

Su mente era un caos, así que Koi finalmente se rindió. No podía entender las palabras de Ashley. Lo único claro era que, sin importar lo que dijera, Koi lo seguiría sin dudar.  

—¿En serio quieres ir? ¿Conmigo? ¿Al baile de bienvenida?  

—Sí.  

Ashley lo miró con determinación.  

—Quiero ir contigo.  

Aunque esas palabras lo llenaron de alegría, algo seguía inquietándolo.  

—¿Los chicos también van juntos?  

Preguntó con cautela. Ashley arqueó una ceja.  

—¿No quieres ir conmigo?  

—¡¿Qué?! ¡No, claro que no!  

Koi agitó los brazos frenéticamente. Ashley volvió a reír.  

—Entonces no hay problema.  

—Ah… bueno, sí.  

Aunque todo parecía un poco confuso, la decisión ya estaba tomada. Koi, todavía desconcertado, miró a Ashley, quien a su vez lo observaba fijamente.  

O, para ser exactos, sus labios entreabiertos.  

«Quiero besarlo.»  

El impulso era tan fuerte que Ashley tuvo que apretar los puños con fuerza.  

«Aguanta, Ashley Dominic Miller. Ni siquiera te has declarado aún.»  

—¿Esto es todo lo que queda?  

Ashley miró alrededor de repente. Koi lo siguió rápidamente.  

—Ah, sí. Solo queda esto por guardar.  

—Bien, terminemos rápido.  

—¿Qué?  

Ashley ya estaba levantando una caja antes de que Koi pudiera reaccionar.  

—Vamos a acabar y a irnos. Me muero de hambre.  

—Pero… esto es mi responsabilidad. Yo puedo hacerlo solo.  

—Si lo hacemos juntos, terminaremos antes.  

Ashley señaló un estante alto.  

—¿Ahí va esto?  

—S-sí, pero…  

Antes de que Koi terminara, Ashley ya había colocado la caja en el estante. Algo que a Koi le habría costado esfuerzo alcanzar, Ashley lo resolvió con facilidad.  

—¿Hay más?  

Koi intentó detenerlo otra vez.  

—En serio, no hace falta, Ash. Esto es parte de mi servicio comunitario.  

—Koi, me estoy muriendo de hambre. —Ashley suspiró—. Terminemos y vámonos. Tú tampoco has cenado, ¿verdad? ¿O acaso planeabas sacar eso de la basura?  

Señaló la bolsa de pan mohoso en el bote de basura. Koi se sonrojó.  

—Si no piensas comerte esa “cena”, mejor terminemos rápido. Si nos tardamos más, solo quedará comida rápida.  

La determinación de Ashley era inquebrantable. Finalmente, Koi cedió. Mientras ordenaban lo que quedaba, Ashley miraba a Koi de reojo.  

«No estoy seguro de que sienta lo mismo que yo.»  

Aunque su corazón latía como loco, Ashley intentó analizar la situación con calma. Koi le había dicho muchas veces que le gustaba, pero no podía dejarse engañar.  

«Para Koi, quizá solo soy un amigo. Un amigo al que quiere mucho.» 

Era una posibilidad realista. Incluso si sus sentimientos fueran similares, Koi podría no distinguirlos de la amistad.  

«Tal vez esto sea solo un amor no correspondido.»    

***

—Muchas gracias por hoy, Ash.  

Koi se despidió con sinceridad. Ashley, que acababa de sacar la vieja bicicleta de Koi del maletero, lo miró con preocupación.  

—¿Seguro que estás bien? ¿No quieres que te lleve a casa?  

—No, estoy bien. Solo es dar la vuelta a la esquina.  

Ashley no insistió, aunque no parecía convencido. Sabía cuándo presionar y cuándo retroceder. Ahora era momento de retroceder.  

—Bueno, Koi. Cuídate.  

—Adiós, Ash. Maneja con cuidado.  

Aunque se despidieron, ninguno se movió. Ashley notó que Koi no se iría hasta que él partiera.  

Si esto hubiera sido una cita formal, Ashley lo habría acompañado hasta su casa y esperado a ver la luz de su ventana encenderse antes de irse. Pero hoy no había sido una cita. No había prisa.  

Al subir al auto y encender el motor, Ashley vio por el retrovisor cómo Koi retrocedía un paso. Como esperaba, Koi se quedó ahí, observándolo hasta que el auto desapareció en la distancia.  

Cuando ya no lo vio más, Ashley detuvo el auto a un lado del camino.  

—Ufff…  

Dejó escapar un suspiro profundo y apoyó la frente en el volante, liberando por fin la tensión acumulada.  

Era la primera vez que sentía algo así. No era su primer romance, ni su primera relación. Había tenido citas y rupturas antes, todas en buenos términos. Pero nunca había estado tan nervioso, tan alerta a cada palabra y gesto del otro.  

«¿Por qué Koi tiene que ser tan adorable?» 

Quería saborear esa felicidad, pero aún tenía algo pendiente. Algo que no podía posponer. Revisó la hora y envió un mensaje:  

[¿Podemos hablar? Iré a tu casa.] 

La respuesta llegó en segundos:  

[¿Qué pasa?]  

Ashley escribió de nuevo:  

[Lo hablamos en persona.]  

Esta vez, la respuesta fue igual de rápida:  

[Bien. Avísame cuando llegues.]  

Dejó el teléfono y arrancó el auto. Mientras conducía hacia la casa de Ariel, intentó vaciar su mente.  

«Al fin y al cabo, yo soy el que se equivocó.» 

Estaba preparado para aceptar cualquier reproche.  

Y recibió tres bofetadas.  

***   

El cielo del fin de semana estaba despejado, como siempre. Koi, tras dormir hasta tarde, revisó el refrigerador vacío y salió en bicicleta a comprar comida.  

Aunque había comprado pan para el fin de semana, Ashley lo había tirado todo, así que no le quedaba nada.  

Iba hacia la panadería donde vendían el pan del día anterior, pero, en un impulso, cambió de dirección y se dirigió a la escuela.  

«Daré un rodeo, pero…»  

No podía detenerse. El equipo de hockey estaría entrenando a esta hora. Aunque había visto a Ashley la noche anterior, lo extrañaba.  

Con el corazón acelerado, pedaleó con más fuerza.  

Jadeando, llegó a la escuela y recorrió el campus en bicicleta, buscando a Ashley entre los jugadores. Pero por más que miró, no lo encontró.  

—¡Eh, Bill!  

Vio a Bill alejarse del grupo para beber agua y se acercó rápidamente.  

—Hola, Koi.  

—Hola, Bill.  

Bill terminó su botella de agua de un trago y se secó la boca.  

—Oye, no veo a Ash. ¿No vino hoy?  

—¿Eh? Ah, sí.  

Bill torció la tapa de otra botella.  

—Dijo que estaba enfermo. Se tomará unos días libres.  

—¿Ash está enfermo?  

Koi se sorprendió. Recordó la última vez que Ashley había estado resfriado.  

—¿Está muy mal? Si faltó al entrenamiento…  

Bill se rio.  

—Bueno, puede que esté enfermo de verdad… o puede que no sea un resfriado.  

—¿Qué quieres decir?  

Bill se encogió de hombros.  

—Rompió con Ariel. ¿No lo sabías? 

FIN VOL. 1 



TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA 
REVISIÓN: M.R


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 29

    Next Post

  • CAPÍTULO 31
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks