Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 14

—Ash. 

Koi murmuró el nombre en voz baja, y Ashley respondió con un susurro igual de suave:  

—… Hola, Koi.  

Luego, tosió ligeramente para aclarar su garganta. Koi lo observó mientras Ashley recorría los pasillos de dulces, sin poder creer lo que estaba viendo. Era la primera vez que lo veía desde que empezaron las vacaciones. Su corazón latía con fuerza, como si quisiera escapar de su pecho.  

No apartó los ojos de Ashley ni un segundo, incluso cuando esté eligió unos cuantos snacks y los colocó en el mostrador.  

—Es el 4 de julio… ¿No descansas? —preguntó Ashley mientras Koi escaneaba los productos.  

—¿Eh? Ah, sí —respondió Koi, apresurado—. En mi casa no celebramos estas fechas con cenas familiares ni nada.  

—… Hmm.  

Ashley emitió un sonido ambiguo. Koi metió los dulces en una bolsa de plástico y, con curiosidad, preguntó:  

—¿Y tú? ¿Tus padres no vinieron?  

Ashley sacó su tarjeta para pagar y, con una media sonrisa, respondió:  

—En mi casa tampoco celebramos estas fechas con cenas familiares ni nada.  

Repitió las mismas palabras de Koi, lo que hizo que este soltara una risita. Ashley lo miró, desconcertado, pero Koi, con los ojos brillantes, dijo:  

—Tenemos algo en común.  

Ashley no respondió. No había sido un chiste, sino más bien una ironía. No estaba seguro de si se estaba burlando de sí mismo o de Koi.  

Pero Koi seguía sonriendo, con una expresión tan genuinamente feliz que resultaba abrumadora. Ashley, sintiéndose incómodo bajo esa mirada, tomó la bolsa y se dio la vuelta para irse.  

—¡Ash, espera! ¡Un momento!  

Ashley ya estaba a punto de subir a su coche cuando Koi salió corriendo de la tienda. Se detuvo y vio que Koi le extendía algo.  

—¿Qué es esto? —preguntó, sin tomarlo aún.  

—¡Es un regalo por el Día de la Independencia! —explicó Koi, emocionado—. ¡Es para ti!  

Ashley dudó, pero Koi insistió, empujándolo hacia él.  

—¡Tómalo! ¡Por favor!  

Finalmente, Ashley lo aceptó. Era un peluche rosado de aspecto grotesco, con una expresión malhumorada. Lo miró sin decir nada, hasta que Koi, con voz aún más animada, preguntó:  

—¿Es lindo, verdad?  

—…  

Ashley lo miró fijamente, luego volvió al peluche. Por más que lo intentara, no podía encontrarle ningún atractivo. ¿Cómo era posible que alguien vendiera algo así?  

Pero no pudo decirle la verdad a Koi. No cuando su rostro irradiaba tanta…  

Felicidad.  

—Pff.  

Sin querer, Ashley soltó una risa. Koi parpadeó, confundido, pero sus mejillas seguían sonrosadas, sus ojos brillaban y su sonrisa era tan amplia como siempre.  

—Sí, es lindo —dijo Ashley, sorprendido por sus propias palabras.  

Koi cerró los ojos por la felicidad.  

—¿Verdad? ¡Es súper lindo! ¡Es una edición limitada, ya casi no quedan! Lo escondí porque un cliente no lo quería, pero…  

—¿Qué? Entonces no tienes que dármelo.  

—¡No, no! —Koi negó con las manos, rechazando que Ashley se lo devolviera—. Quiero que lo tengas. ¡Guárdalo!  

Ante la insistencia de Koi, Ashley no tuvo más remedio que aceptarlo.  

—… Gracias.  

Koi sonrió aún más, y Ashley notó algo: sus orejas se movían ligeramente, como si estuvieran emocionadas.  

—… Ah.  

Por un momento, Ashley sintió el impulso de tocarlas. Incluso levantó la mano, pero se detuvo a tiempo. Rápidamente, cambió de tema.  

—Bueno, me voy.  

—¡Sí! ¡Ten cuidado! ¡Feliz Día de la Independencia!  

Koi lo despidió con entusiasmo, agitando la mano hasta que el Cayenne de Ashley desapareció en la distancia.  

Mientras manejaba, Ashley echó un vistazo al asiento del copiloto. Allí estaba el feo peluche que Koi le había regalado.  

—¿Qué te pasa en los ojos…? —murmuró para sí, aunque no pudo evitar sonreír.  

*** 

—¡Ash!  

Ariel corrió hacia él tan pronto como lo vio, y Ashley la atrapó con naturalidad en un abrazo. No se veían desde hacía diez días. Después de varios besos, Ariel comenzó a hablar:  

—No sabes cuánto te extrañé. Anoche ni siquiera pude dormir. Mi papá…  

Ashley escuchó a medias sus quejas sobre sus padres. Este tipo de quejas eran comunes entre sus amigos del equipo de hockey. Sabía que, en el fondo, venían de un lugar de cariño.  

A diferencia de ellos, Ashley no tenía nada que decir sobre sus padres. No guardaba resentimiento, pero tampoco sentía un apego especial. Sus padres le habían dado todo materialmente, y aunque no se quejaba, tampoco sentía esa conexión que otros describían.  

—Ay, ¿qué es esto? —Ariel gritó al ver el peluche en el asiento del copiloto.  

Antes de que Ashley pudiera reaccionar, ella ya lo había tomado y lo examinaba con desdén.  

—¿Dónde conseguiste esto? ¡Dios, es tan feo!  

Se rio y lo arrojó al asiento trasero sin más. Ashley miró el peluche abandonado, pero Ariel, ajena a su reacción, ya se estaba abrochando el cinturón.  

—¿Adónde vamos hoy? Tu casa está bien.  

—Claro —respondió Ashley, arrancando el coche.  

Ariel abrió la ventana y gritó de emoción mientras el viento le golpeaba el rostro. Ashley bromeó con ella como siempre, y todo parecía normal.  

—¡Wooohooo!  

Al llegar a la casa, Ariel corrió directo a la piscina. Ashley la siguió, pero se detuvo al notar algo: el peluche feo, tirado en el asiento trasero.  

Lo miró por un momento, luego abrió la puerta, lo acomodó mejor y hasta le abrochó el cinturón.  

Al ver al peluche sentado “cómodamente”, sintió una inexplicable ligereza. Silbando, se dirigió hacia la piscina.  

***  

—¡Wooohooo!  

Bill saltó al agua, provocando olas y risas. Su novia, tumbada en un flotador, le pasó una bebida, y él la tomó de un trago.  

—Ah, esto sí es vida.  

Nadó hacia Ashley, quien estaba recostado en una tumbona.  

—Ash, ¿no te vas a meter?  

—No, estoy bien —respondió Ashley, levantando una mano.  

La mansión estaba llena de ruido. El equipo de hockey y sus novias habían invadido el lugar para una última fiesta antes de que terminaran las vacaciones. La casa de Ashley, enorme y con piscina, cancha de tenis y neveras siempre llenas, era el lugar perfecto.  

—Las vacaciones se acaban —dijo alguien, sentándose cerca de Ashley.  

La conversación derivó hacia los exámenes de admisión a la universidad. La mayoría ya los había tomado, y los que no, lo harían pronto.  

—Esta será nuestra última temporada juntos —comentó otro.  

Ashley asintió. Bill levantó su lata de cerveza.  

—¡Por la victoria de los Búfalos!  

Todos brindaron, riendo. Ashley miró hacia la casa, donde, a través de la ventana, podía ver el peluche rosado en el asiento trasero de su coche.  

Por alguna razón, eso lo hizo sonreír.



TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA 
REVISIÓN: M.R


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 13

    Next Post

  • CAPÍTULO 15
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks