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Capítulo 38

Se habían apagado todas las luces y el sol aún no había salido.

El paso del chef se aceleró mientras caminaba por los oscuros pasillos subterráneos.

—Haa… haa…

Casi corriendo por el pasillo, el semblante del chef empeoraba.

Escucho un sonido. 

La oscuridad y el silencio le eran familiares. Pero ese sonido, un golpe sordo que viene de algún lugar a través del silencio.

BAM, BAM, BAM–

Eso volvió a aparecer hoy.

Recientemente se había dicho que ese sonido perturba el sueño de los empleados todos los días.

Era lo primero que escuchaba.

De hecho, lo había estado escuchando todos los días desde que lo escuchó por primera vez.

Su miedo inicial se había desvanecido hacía tiempo, e incluso el sonido le resultaba molesto cada vez que lo oía.

Pero ahora empezó a sentir que el miedo había disminuido nuevamente.

La diferencia entre ayer y hoy fue que en aquel entonces podía contener la respiración en la seguridad de la cocina, y ahora estaba parado en el mismo espacio que la fuente de ese sonido.

BAM, BAM BAM, BAM.

Se acercaba a él despacio, muy despacio.

El chef aceleró el paso, tratando de alejarse lo más posible del sonido.

¡TAP, TAP–! ¡TAP! ¡TAP, TAP! ¡TAP!

El chef no se dio cuenta de que cuanto más se apresuraba, más fuertes se hacían sus pasos.

En ese tiempo.

BAM, BAM, BAM… BAM, BAM, BAM, BAM, BAM, BAM, BAM–

El sonido sordo que se había escuchado a intervalos regulares gradualmente comenzó a coincidir con el sonido de los pasos del chef, o, mejor dicho, eran más rápido que los pasos de este.

—Haa…

Sólo entonces el chef lo supo. Definitivamente algo venía hacia él.

Y pronto lo alcanzaría.

—Hmph… Oh, no.

Si lo alcanzaba, seguramente moriría.

Igual que Anna, que estuvo a punto de morir devorada por una pequeña rata que le había arrancado las uñas. Por supuesto, Anna sobrevivió, pero eso fue porque Simone se preocupó lo suficiente por ella como para no rendirse.

Él, que ni siquiera le dirigía la palabra, habría muerto como un ratón o un pájaro.

El chef empezó a correr como loco, decidido a no ser atrapado.

Pero desafortunadamente, el chef fue rápidamente atrapado por la entidad. 

THUMP, THUMP, THUMP, THUMP, THUMP, THUMP, THUMP, THUMP.

Para empeorar las cosas, se enredó con sus pies y terminó cayéndose. 

—Hmph… Ugh…

Se arrastró y arrastró, ajeno al dolor en sus piernas. 

No quería que lo atraparan y morir de esa manera. 

Pero justo detrás de él, luchando desesperadamente.

[—¡JAJAJAJA! ¡JAJAJAJA! TE TENGO.] 

Un sonido espeluznante vino de detrás de él.

Sus movimientos se detuvieron repentinamente.

Era la voz de La mujer que escuchaba todas las noches.

—¡¡¡S-SOCORRO, AYUDA… ¡Huh!

Se giró para suplicar por su vida, pero se quedó congelado en el sitio.

No podía pronunciar palabra. 

No había ningún rostro donde debería haberlo.

En lugar de rostro, sus pies pálidos e hinchados estaban rígidos.

La mirada del chef se dirigió naturalmente hacia abajo.

—… ¡Ugh!

Ni siquiera hubo un grito.

THUMP, THUMP, THUMP, THUMP–

[—JEJEJEJEJEJEJEJE–]

Su rostro azul pálido estaba cubierto de sangre y estaba boca abajo, sonriendo de oreja a oreja.

Se golpeaba la cabeza contra el suelo con tal regocijo que, cada vez que su cabeza golpeaba el suelo, rezumaba sangre, carne y un líquido desconocido.

Era algo extraño y repugnante que no se podía explicar ni definir.

La mujer se le acercó, golpeándose la cabeza, permaneciendo firme como si su cuerpo se hubiera puesto rígido, luego hizo contacto visual con el aterrorizado chef y se detuvo.

Luego borró la sonrisa de su rostro y lo miró fijamente.

[—¿EH? NO.]

Pasó rozando al chef y desapareció por el pasillo.

—… ¿Qué?

El chef se quedó congelado en el sitio durante un momento, aliviado de que se hubiera ido, pero incapaz de moverse.

No entendía qué le había pasado, ni por qué el fantasma había pasado junto a él y había desaparecido.

Los días siguientes transcurrieron sin incidentes.

Como de costumbre, la mujer parada boca abajo caminaba por los pasillos golpeando fuertemente, pero mientras estuvo conteniendo la respiración en la cocina, nada pasó como ese día.

Pero, aun así, el chef no podía dormir fácilmente.

Cada vez que se acostaba a dormir, seguía viendo la cara sonriente de la mujer, y la imagen de ella saltando de emoción, salpicando sangre por todas partes, seguía despertándose y poniéndose a trabajar.

Por eso la tez del chef se volvía más pálida día a día.

∴ ════════ ∴ ❈ ∴ ════════ ∴

—Aah… No quería decir eso, ¡me ha vuelto a venir a la mente esa cara!

Dijo Simone mientras miraba al chef que estaba sufriendo y se agarraba la cabeza por el dolor.

—¿Miro al chef y dijo “No”?

—¿Eh? Sí… Puede que haya escuchado mal porque estaba muy asustado, pero eso es lo que dijo.

—Entonces eso significa que está buscando a alguien más —Louis expuso su razonamiento. Simone asintió.

—Si todos en la mansión la escuchan y aún no hay víctimas, significa que el fantasma solo apunta a la persona que busca.

Si era o no un fantasma intencionado se confirmaría esa noche cuando Simone se encontrará con él cara a cara.

Y una cosa más. Después de escuchar al chef, se convenció.

—Ese fantasma no es una maldición de la mansión.

—¿Qué? Entonces… 

—¿Sabes algo?

Simone asintió ante la pregunta de Louis.

El fantasma de una mujer ensangrentada de pie boca abajo.

Coincidía con la apariencia del fantasma femenino que Simone había visto cuando bajó al pueblo.

El fantasma probablemente la había seguido.

—Haa… —Simone se secó la cara.

¿Por qué había mirado eso?

Ya sabes lo que dicen: si ves un fantasma, finge que no lo ves. Nunca hagas contacto visual con él, y si te habla, ignóralo.

Nunca pensó que descubriría por qué hasta que se encontrara cara a cara con él.

—¿Qué pasa? Dime lo que sabes.

—Vayamos primero a mi habitación. No creo que sea una historia para contar aquí.

Simone le hizo un gesto a Louis. Si contaba a los demás que había traído un demonio del exterior, podría llegar a oídos del Archiduque Illeston y causarle algún problema.

Louis siguió obedientemente a Simone hasta la habitación que los sirvientes habían preparado para ella.

∴ ════════ ∴ ❈ ∴ ════════ ∴

—Mmm.

… ¿Estaban tratando de pelear?

En el momento en que vio la ubicación de la habitación preparada, las cejas de Simone se fruncieron reflexivamente.

—Oye, eso es… —Anna se inquietó y miró a Simone.

Al ver a Simone claramente molesta, ni siquiera Louis pudo decir nada y solo miró a Anna y la habitación perfectamente organizada.

Simone preguntó con calma.

—¿Quién demonios ha decidido que ésta sea mi habitación?

Entonces soltó Anna, demasiado sorprendida.

—¡Eso! Bueno, Simone, eso es… 

Mirando a Anna, que parecía que iba a llorar si la tocaban, Louis sacudió la cabeza en silencio.

A juzgar por su incapacidad para hablar, había sido la propia Anna quien había elegido esta habitación como la de Simone.

Louis suspiró y le indicó a Anna, que parecía a punto de asfixiarse, que no hacía falta que hablara con un shhhh.

—Supongo que ésta es la única habitación vacía, así que no importa dónde esté. 

La habitación que Anna había preparado para Simone estaba en la esquina más alejada del sótano.

Era una habitación vieja que había sido limpiada recientemente, es decir, la habitación donde se había alojado el hechicero negro hace siete años.

Anna sabía que a Simone este lugar le resultaría bastante incómodo, pero no pudo evitarlo. Porque ésta era la única habitación que quedaba.

Anna habló, con el rostro aún pensativo.

—Simone, si no te gusta tu habitación, puedes intentar pedir otra habitación… ¿Debería?

—…

Ajá, así que ésta era la habitación que Anna había elegido.

Simone, que estaba a punto de quejarse abiertamente, mantuvo la boca cerrada.

—No. No hay necesidad de que Anna pase por ningún problema.

—Lo siento, Simone… Esta era la única habitación que quedaba en el sótano… Es estrecho, y, bueno, tienes trabajo, y no estás cómoda, ¿verdad?

Anna tenía mucho miedo de que Simone se enojara, por lo que no se atrevía a admitir que lo había hecho, pero era evidente en su rostro y sus acciones. Anna era probablemente el tipo de persona que nunca podría hacer nada malo.

«Fue un error».

A veces, Anna parecía tenerle miedo por ser una nigromante, e incluso eso le enojaba aún más. 

—¡Mmm! —Simone tosió y se apresuró a entrar en la habitación—. Es limpio y agradable. Esto es suficiente para una estancia de un día.

Si lo piensas bien, podría ser bueno porque era una habitación pequeña en una esquina, por lo que no tenía que preocuparse de que alguien escuchara su conversación en la habitación.

—Lo siento… Pero Simone, dado que la habitación es muy pequeña, ¿está bien si preparo la comida en la habitación original?

—¡Por supuesto! Por favor, ¿podrías dejarnos solos hasta la hora de comer?

La cara de Anna se iluminó ante la petición de Simone. Se sintió aliviada de poder salir de la habitación sin meterse en problemas.

—¡Entonces volveré a la hora de la comida! Simone, ¡llámame cuando me necesites!

—Gracias.

Anna salió de la habitación, Louis entró y cerró la puerta tras de sí.

Debido a que la habitación era muy pequeña, Simone se sentó en la cama y Louis se quedó cerca de la puerta.

—Creo que el fantasma que el cocinero dijo haber visto vino detrás de mí cuando salí a la ciudad.

Simone le explicó brevemente la situación a Louis.

—Ren, ve a la ciudad y obtén información sobre “alguien”.

Le instruyó.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MOKA  
CORRECCIÓN: TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


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