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CAPÍTULO 15

La cara de Kylo se arrugó cuando lo vio.

—Ya veo. Has vuelto a meter la pata.

Desmontando hábilmente de su caballo, Raymond miró los restos carbonizados del monstruo.

Su ceño se frunció ante el olor peculiarmente desagradable de los cadáveres de monstruos, y soltó una risita divertida cuando vio el Semblante de la Princesa.

En realidad, según sus principios, podría haber arrestado a Kylo Grey aquí y ahora con la autoridad del jefe de los Caballeros Blancos.

Por atreverse a poner en peligro a la familia real.

Pero Raymond no tenía intención de hacerlo.

Una parte de él quería golpearlo ahora, pero sabía lo que la Princesa Agnes haría si lo hacía.

Ella encontraría otra excusa para aferrarse a él, alegando que le había salvado la vida.

—Hagámoslo con moderación—Raymond sacó un pañuelo y se lo tendió a la Princesa—. Limpie primero la sangre.

—…

A diferencia de cuando había cogido el pañuelo de Kylo, Agnes se lo había metido apresuradamente en el pecho, pero con el de Raymond se limpió la cara.

Mientras tanto, Raymond miraba a Kylo.

—Kylo Grey, voy a dejar pasar esto por hoy, pero no habrá más errores—la severidad en la voz de Raymond dejó atónito a Kylo.

«¿Vas a dejar pasar esto? ¿Con qué autoridad?»

En realidad, le correspondía a la Princesa decidir cómo manejar esto. 

Ella podía acusarlo de esto, o podía perdonarlo.

Pero Raymond habló como si tuviera el control de su decisión.

Por supuesto, Raymond tenía razón.

No era un secreto en el Imperio que la Princesa Agnes cortejaba a Raymond como loca.

Kylo se sintió sucio de alguna manera.

Se sentía como si lo hubieran atrapado persiguiendo a la mujer de otro hombre. 

Especialmente cuando era el hombre que odiaba, Raymond Spencer.

—Sube al carruaje.—Raymond dijo fríamente a Agnes, que se quedó quieta.

Ella se volvió para ver a uno de sus hombres esperándola delante del carruaje.

Una parte de ella quería decirle que se largara y se uniera a Kylo… pero su ropa empapada en sangre estaba demasiado caliente para eso.

«Raymond, ¿por qué apareció ese imbécil de repente?Si no hubiera aparecido, podríamos haber tenido una cita fantástica.»

Agnes caminó en silencio hacia el carruaje, pero entonces sintió otra oleada de calor y se volvió para fulminar con la mirada a Raymond.

Sus ojos brillantes se clavaron en la nuca de él y subió al carruaje con los puños cerrados.

Y Kylo, malinterpretando la mirada, arrugó el ceño. 

«La Princesa dirigió su mirada de odio hacia mí.»

Giró la cabeza con fastidio, y esta vez se encontró con la mirada de Raymond, que la miró con patético desdén.

Había sido un día terrible.

—La Ciudad Amarilla no es un campo de batalla. No conseguirás lo que quieres si te comportas como antes.—dijo Raymond, como si estuviera sermoneando a un subordinado. 

Kylo torció una comisura de los labios.

—Es un buen consejo de un héroe imperial. Pero ¿no crees que es un poco presuntuoso?—las cejas de Raymond se arquearon al hablar con sarcasmo. 

Kylo notó el cambio en su expresión y habló en un tono más sarcástico.

—Su Majestad me ha confiado personalmente el cuidado de la Princesa Agnes, así que ¿por qué la sigues tan de cerca, y desde cuándo tienes un trabajo como su niñera?

—Cuida tu lengua, Kylo Grey.

—Vas a mantener tu nariz fuera de mis asuntos. Estoy seguro de que tus subordinados están en desorden, así que ¿por qué molestarse en venir hasta aquí? He oído que has sido humillado sin cesar por la Princesa, ¿y que en realidad estas buscando una oportunidad?

—…

Era una provocacion absurda. Ni siquiera valía la pena responder.

Raymond se dio la vuelta, no queriendo tratar más con Kylo.

Kylo sintió una oleada de rabia por haber sido ignorado, pero más que eso, sintió una sensación de alivio por haberlo cabreado.

Le había dado a ese Raymond una cucharada de su propia medicina. El  carruaje desapareció.

Raymond entró directamente en el carruaje con Agnes. 

Kylo lo observó y sonrió satisfecho.

—Bastardo, ¿crees que no sé que intentas manipular a la Princesa Agnes y convertirte en yerno del Emperador? Finges ser inocente, pero no eres más que un bastardo ciego que quiere estar en el poder.

Raymond Spencer siempre lo hacía sentir sucio.

Estaba acostumbrado a ser menospreciado, pero la mayoría de las veces era porque era un bastardo.

Pero el desprecio de Raymond era diferente.

Independientemente de su estatus, lo trataba como si no valiera nada, como un alborotador, como un cabrón sediento de poder.

La verdad es que si era un asqueroso bastardo con los mismos deseos, y finjia ser noble.

Era el sabueso del Príncipe Heredero.

Kylo miró, sin pestañear, hasta que el carruaje que transportaba a los dos hombres que se marchaban se convirtió en un punto y desapareció.

***

Agnes, mientras tanto, había estado mirando a Raymond con un mal semblante desde el momento en que subió al carruaje.

«¿Por qué estás en un carruaje, podrías haber montado a caballo, y por qué me has seguido hasta aquí en primer lugar?»

Si no fuera por Raymond, habría tenido una cita fantástica con Kylo.

Con él, podrían haber disfrutado de la zona acordonada como si fuera un parque de atracciones alquilado.

«Es una mierda.»

Agnes había cortejado frenéticamente a Raymond desde su pasado infantil. 

Todos los recuerdos embarazosos estaban atascados en su cabeza.

Para empezar, Agnes era una compradora voraz. Si se trataba de un artículo de lujo, estaba obsesionada, y si era una joya preciosa, tenía que tenerla.

Raymond era una de esas joyas codiciadas, porque él era el hombre que podía darle el mayor trofeo del Imperio.

«Bueno, es guapo.»

Raymond era un hombre hermoso y distante, con el pelo platino y los ojos dorados. Una pareja perfecta para la Princesa Agnes, amante del oro.

Pero comparado con su favorito, Kylo, es un poco an…

«En primer lugar, el tamaño en el pecho es demasiado pequeño.»

Kylo estaba en mejor forma que Raymond. También tenía líneas musculares más gruesas que le daban un aspecto más masculino.

Raymond era, por decirlo suavemente, un niño de las flores, mientras que Kylo era un hombre apuesto con líneas atrevidas que mostraban su masculinidad.

«Así que es la primera vez que nos vemos desde que me reencarné.»

No entendía por qué aparecían ahora.

Desde que habían subido al carruaje, Raymond había estado mirando por la ventanilla, sin establecer contacto visual con ella.

Agnes abrió la boca con impaciencia.

—¿Qué te trae por aquí?—tenía que mantener la voz lo más suave posible.

La Princesa Agnes seguía siendo oficialmente una admiradora de Raymond Spencer.

Por el bien de Ilko, tenía que mantener ese título por el momento. Pero no duraría para siempre.

Agnes tiene su propia versión de la Simulación de Devoción a Raymond.

En primer lugar, ella quería cambiar su reputación. Esto era importante si quería ayudar a Kylo.

Poco a poco, se correría la voz de que su personalidad había cambiado, y la gente pensaría: “La Princesa ha crecido”.

¿Pero si se corriera la voz de que había dejado de cortejar a Raymond de la noche a la mañana? La reacción sería, “¡La Princesa se ha vuelto loca!”

Lo más importante para Agnes era Raymond, y todo el país lo sabía.

Así que tenía que cambiar poco a poco la forma en que piensa en él.

Pero ella no quería empezar a acosarlo y perseguirlo tal como lo había hecho antes.

«De ninguna manera.»

Así que a Agnes se le ocurrió el plan perfecto.

Lo llamó “Convertirse en una mujer cansada y rota”.

Iba a hacer una actuación miserable, con toda la mezquindad que pudiera reunir.

Una mujer esbelta reseca por el afecto no correspondido.

Una mujer lamentable que finalmente renuncia al amor por la felicidad de Raymond.

Era el desvío perfecto, aunque le molestara un poco tener que hacerlo.

Su reputación crecerá, y cuando llegue el momento de desenmascararse, la gente sabrá

que la Princesa Agnes abandonó a Raymond y se convirtió en admiradora de Kylo porque es un hombre mucho mejor y más maravilloso.

—….—Raymond no tenía respuesta a la pregunta de Agnes sobre por qué había venido.

Bajó la mirada y permaneció en silencio.

La fulminó con una mirada dorada e irritada, como preguntándole si no lo sabía ya.

«Estoy harto de esto.»

Ty: Mira cucaracho de cuarta porq no te clavas la espada o dejas que te mate un demonio. Muy cara linda y poco carisma

 


RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN:TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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