Capítulo 25. Cherry and Smoke (9)
Se oyó el ruido de platos chocando entre sí. Yuri frunció ligeramente el ceño y lentamente abrió los párpados. La luz se filtraba a través de las cortinas de rayas verdes, iluminando la habitación con un cálido resplandor que formaba un cuadrado perfecto sobre la cama donde había dormido.
¿Habría pensado demasiado en su madre estos últimos dos días? Se sentía extrañamente renovado, como si hubiera regresado a su infancia y hubiera dormido profundamente antes de despertar. No fue ese despertar desagradable, como si lo arrastraran del pelo desde las profundidades del agua, sino algo natural, como si sus ojos simplemente se hubieran abierto por sí solos.
…Pero había estado sentado en la cocina.
El buen humor por haber dormido tan bien por primera vez en casi veinte años duró poco. Yuri se preguntó por qué había despertado en la habitación y rápidamente escudriñó los alrededores. Aunque el paisaje le resultaba extraño, no era del todo desconocido. Ayer había entrado brevemente en esta habitación para dejar la ropa que había comprado y la que se había cambiado.
Al recordar los eventos del día anterior, Yuri desvió la mirada hacia el escritorio de madera junto a la cama y, afortunadamente, vio su ropa cuidadosamente colocada debajo. Entonces, no había despertado en un lugar completamente desconocido.
—¿Me habré vuelto loco? ¿Cuánto tiempo perdí el conocimiento?
No podía considerarlo simplemente “dormir”, ya que su percepción del tiempo se había interrumpido por completo. Se sintió tan desconcertado como cuando despertó en el auto el día anterior. Esto no era dormir, sino relajarse estúpidamente y perder la concentración. Una breve oleada de autocrítica y disgusto por su propia negligencia lo atravesó, seguida de una pregunta fundamental: ¿por qué había despertado aquí?
Con una mirada furtiva hacia la manta que cubría su torso, Yuri la apartó y se levantó de la cama. Vestía la misma ropa que el día anterior y no tenía los tobillos atados ni nada por el estilo. Después de confirmar eso, revisó silenciosamente debajo de la almohada. Afortunadamente, el cuchillo militar que había escondido seguía allí.
Tras guardar el cuchillo en su bolsillo, Yuri se acercó con cuidado a la puerta. Conteniendo su presencia, giró silenciosamente el pomo, pero del otro lado se escuchó una suave melodía.
And I’ll dream each night of some version of you
That I might not have, but I did not lose
Nt: Y cada noche soñaré con alguna versión de ti que quizá no tenga, pero que no perdí.
Una voz masculina, ligeramente rasposa pero distintiva, acompañada por una guitarra acústica. La melodía era alegre, pero la letra que alcanzaba a oír parecía fuera de lugar. El estilo sonaba a música country, y Yuri, sin pensarlo, imaginó que Cheriot estaría escuchando algo así. Una inexplicable sensación de alegría lo invadió por un instante, y entreabrió la puerta para mirar afuera.
Su suposición era correcta.
My other half was you, I hope this pain’s just passin’ through, But I doubt it.
Nt: Mi otra mitad eras tú, espero que este dolor sólo sea pasajero, pero lo dudo.
A través de la estrecha abertura de la puerta, vio a Cheriot de perfil en la cocina, cantando mientras cocinaba. Aunque estaba solo, llevaba una sonrisa en los labios y tarareaba con una voz agradable. Con un movimiento de muñeca, lanzó un panqueque al aire, dando una vuelta completa antes de aterrizar perfectamente de nuevo en el sartén. El dulce aroma del panqueque dorado, el bacon tostado y los huevos le llegó tarde.
Solo después de confirmar que Cheriot estaba bien y de pie, Yuri pudo estar seguro de que no había pasado nada grave mientras dormía. Claro, aún debía revisar afuera, pero al menos por ahora, no había ocurrido ninguna tragedia. Aunque eso no excusaba su estúpido descuido al quedarse dormido.
Mientras debatía si salir a saludar, Yuri siguió observando en silencio a Cheriot. Este último irradiaba vitalidad incluso estando solo. Canturreaba mientras se movía por la cocina, colocando panqueques en un plato y decorándolos. Por un momento, recordó los desayunos que su madre solía prepararle, pero más que eso, le gustaba ver a Cheriot tan concentrado en lo suyo. Se apoyó contra el marco de la puerta, pensando que podía quedarse mirándolo eternamente sin aburrirse.
Al parecer, Cheriot terminó de preparar todo y dirigió su mirada hacia la habitación de Yuri. Entonces, al notar que la puerta estaba entreabierta y que Yuri lo observaba, su rostro se iluminó con una sonrisa radiante y exclamó con cariño:
—¡Hola!
No sabía por qué parecía tan contento, pero Cheriot tiró el trapo que tenía en la mano y se acercó rápidamente. En lugar de retroceder, Yuri se quedó quieto, esperándolo.
—¿Ya estás despierto, Wolfi? —Cheriot llegó hasta la puerta y lo saludó con alegría, mirándolo a los ojos.
Yuri lo miró fijamente a sus brillantes ojos verdes y respondió en voz baja:
—Sí.
—¿La cama no era incómoda, verdad?
Ah, eso. Yuri tenía que aclarar esa duda.
—¿Por qué terminé durmiendo en la habitación?
Cheriot respondió como si la pregunta fuera obvia:
—Te quedaste dormido en la cocina y me dio pena, así que te llevé.
—…¿Me llevaste? ¿A mí?
¿Tú?
Ante la lluvia de preguntas de Yuri, Cheriot soltó una risita. Parecía disfrutar de la situación. Redujo la distancia entre ellos hasta que las puntas de sus pies casi se tocaban y susurró:
—¿Qué crees que soy, Yuri? Podría cargarte sin problemas. Los jugadores de hockey no solo son buenos peleando, también son fuertes.
Yuri lo miró con escepticismo. Era cierto que Cheriot tenía mejor complexión y era más fuerte, pero Yuri no era exactamente ligero. La diferencia de altura era de apenas unos centímetros, y él también tenía músculos. No era fácil que un hombre adulto promedio lo llevara a una habitación sin esfuerzo. A menos que lo arrastrara.
—Supongo que me arrastraste por el suelo.
—No —Cheriot puso una expresión significativa antes de explicar con una sonrisa—. No eras tan liviano como un lobo, pero parecías el príncipe de un cuento de hadas. Estabas tan dormido que ni un beso te despertó.
…¿Un beso?
El ceño de Yuri se frunció con fuerza. No podía creer que no hubiera despertado durante semejante locura. Por poco se lleva la mano a los labios, pero se contuvo. Cheriot, al ver su reacción, se rió alegremente.
—Es broma, broma. Por mucho que me guste, no besaría a alguien sin su consentimiento.
Desde temprano, Cheriot ya lo había sorprendido varias veces. Le molestaba un poco, pero no era la misma sensación que cuando escuchó sus primeros coqueteos. ¿Cómo describirlo?
No era que lo odiara.
—¿De verdad sientes algo por alguien a quien llamas “aterrador”? —preguntó Yuri, intrigado por los comentarios de Cheriot. Sabía que eran tonterías, pero quería entender por qué insistía tanto. Aunque, en realidad, eso no importaba.
Ante la pregunta, Cheriot guardó silencio por un momento, observando fijamente a Yuri. Sus ojos verdes recorrieron su rostro, desde la frente hasta la barbilla, como si lo estuvieran acariciando. Una extraña tensión surgió, y Yuri contuvo la respiración sin darse cuenta. Cuando Cheriot finalmente habló, Yuri exhaló en silencio.
—Sí.
La respuesta de Cheriot fue peligrosa para lo mucho que pareció pensarlo.
—Eres justo mi tipo.
—¿Y aunque eso ponga tu vida en peligro?
—Bueno, no es eso, pero… —Cheriot giró sobre sus talones, inclinó la cabeza hacia atrás y guiñó un ojo—. Hoy estoy vivo y desayunando, ¿no? Así que no debe ser tan peligroso.
Era una respuesta a medias. Los humanos podían cambiar de actitud según la situación, y era imposible saber lo que realmente pensaban. Pero Cheriot parecía haber ganado una confianza considerable en Yuri en solo un día.
Claro, también podía ser una ilusión. Yuri nunca había sido bueno leyendo a las personas.
—De cualquier forma, te despertaste en el momento perfecto. Acabo de terminar el desayuno. Un desayuno digno de un “Buenas noches, Cheriot” que en el mercado costaría más de 100 dólares.
Se dirigió a la cocina y llevó los platos que había preparado a la isla central. Sobre la mesa de madera, había dos platos grandes y redondos, junto con un bol para ensalada. Parecía comida para dos. A primera vista.
—¿Vas a comer conmigo? —preguntó Yuri, casi sin esperar respuesta.
Cheriot lo miró como si la pregunta fuera absurda.
—¿Con quién más?
—Podrías comértelo todo tú.
—Soy más de postres, no suelo comer mucho. No podría terminarlo todo —Cheriot señaló los platos y preguntó—: ¿No quieres desayunar?
Sus ojos reflejaban genuina curiosidad y un poco de expectativa. Yuri tragó su respuesta habitual de que solía saltarse el desayuno. No esperaba que Cheriot hubiera cocinado para él otra vez.
—…No.
Respondió en un susurro y se acercó lentamente a la cocina. De camino, echó un vistazo a su alrededor, pero no había señales de intrusiones o cambios en la decoración. La culpa por haberse relajado tanto lo hacía estar más alerta.
Al acercarse a la mesa, Cheriot, como si hubiera estado esperando, apartó su silla. El gesto excesivamente atento hizo que Yuri se tensara ligeramente. Sin saber cómo reaccionar, se quedó de pie junto a la silla y murmuró:
—Gracias.
Era lo que debía decir. Aunque las palabras le resultaban extrañas después de tanto tiempo sin intercambios tan cotidianos, Cheriot pareció escucharlo claramente.
—Por un hombre guapo como tú, este esfuerzo no es nada.
El comentario que siguió fue un poco irritante, pero no lo suficiente como para replicar. Yuri lo ignoró y se sentó. Cheriot, tras apartar su propia silla, comenzó a comer como si hubiera estado esperando. El desayuno consistía en tostadas con aguacate, bacon y huevos soleados, presentados como en un restaurante. La ensalada era César.
—Tenemos mucho que hacer después de comer. Hoy hace mucho más calor que ayer, es perfecto para salir —comentó Cheriot con entusiasmo mientras partía su tostada.
Su actitud era tan contagiosa que Yuri casi sintió que debía ceder. Pero, en lugar de eso, desvió la mirada y respondió con firmeza:
—No.
No esperaba encontrarse comiendo este tipo de comida de ciudad. Yuri miró con recelo el aguacate verde, debatiéndose entre apartarlo o no. Nunca lo había probado por su precio, pero Alexei decía que sabía a mantequilla. Valeria lo amaba, aunque Alexei siempre añadía que era otro producto de la explotación capitalista.
—¿Qué? —Cheriot dejó los cubiertos y exclamó mientras Yuri seguía dudando—. ¡No vinimos de vacaciones! Pasear y llamar la atención es arriesgado —Yuri, aún observando el aguacate, suavizó sus palabras para no sonar demasiado brusco.
—¡Pero hace un día tan soleado! —protestó Cheriot como un adolescente al que le prohíben salir.
—No.
Era una pena, pero pasear tendría que esperar a que Cheriot estuviera de vacaciones de verdad. A diferencia de Yuri, él tendría ese lujo en el futuro.
Finalmente, apartó el aguacate y probó el desayuno “estilo Cheriot”. Como ya había notado el día anterior, Cheriot cocinaba bien. Aunque eran platos simples, estaban bien sazonados y los ingredientes perfectamente cocinados.
—Escucha, Yuri. Big Fox es un pueblo con mucho que ver. Pequeño, pero tiene de todo.
Durante todo el desayuno, Cheriot no dejó de hablar sobre lo genial que sería salir. Alternaba entre comer y hablar, y cuando Yuri terminó, Cheriot apenas había comido la mitad.
Mencionó una tienda que vendía increíble carne seca de res, especialidad de Alberta; helados cremosos hechos con leche de granja; barbacoas con maíz asado. También habló de una librería-café poco común en un pueblo pequeño, una hermosa iglesia donde se oficiaba misa los domingos, un parque clásico en el centro y un lago conocido como “Paraíso Beach”.
Eran cosas que a cualquiera le interesarían, pero Yuri no se entusiasmó. Incluso si le llamaran la atención, la situación no era segura para Cheriot. Además, ese tipo de actividades turísticas nunca habían sido para él. Siempre las vio como algo ajeno, así que no esperaba nada “divertido”.
—Y Big Fox es famoso por sus bellezas —Cheriot, con el último trozo de panqueque en el tenedor, añadió dramáticamente.
La mención de “bellezas” hizo que Yuri lo mirara de reojo.
—Si salimos, veremos muchos Omegas guapos. Como parecen ser tu tipo, ¿qué tal si vamos a echar un vistazo?
Este tipo de comentarios… Yuri los había escuchado antes.
Por alguna razón relacionada con el instinto reproductivo, el principal interés de los alfas solían ser los omegas atractivos. Muchos alfas buscaban dinero y poder para “conquistar” a alguien bello, convirtiéndolo en su objetivo de vida. Incluso algunos que se acercaban a Yuri mencionaban a los omegas como moneda de cambio.
Lo bello era agradable a la vista, claro.
Pero Yuri no necesitaba un omega, a menos que fuera un rut. Y desde que llegó a Vancouver, ni siquiera eso. Los omegas que conoció en Saratov distaban mucho de ser “de calidad”: desde tipos que vendían drogas para ganar dinero hasta intermediarios que seducían a gente común para que comprara los productos de Igor. Yuri había visto mucha belleza exterior con interiores podridos. La belleza física era efímera.
Además… ¿era normal decirle eso a alguien que te interesaba?
Mientras reflexionaba sobre la poco atractiva propuesta de Cheriot, Yuri tuvo un pensamiento. Entre comentarios sobre “su tipo” y “casi besos”, ¿era normal intentar convencerlo de salir con ese tipo de oferta? Le resultó instantáneamente desagradable.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN