Capítulo 59
El tiempo pasó rápidamente.
La primavera se fue, llegó el verano, y ahora ese verano también parecía prepararse para marcharse, anunciando la llegada de la temporada de cosecha.
Tia y los hermanos estaban reunidos en el comedor, compartiendo una inusual y acogedora cena juntos.
Kyle y Kazev estaban saboreando whisky, mientras que Hyle, aparentemente de buen humor, tenía una copa de champán en la mano.
De entre todos, la única que no había probado una gota de alcohol era Tia.
Esto resultaba un tanto curioso, ya que solía disfrutar de un pesado vino tinto acompañado de su filete. Esa noche, sin embargo, estaba comiendo su filete sin bebida alguna, lo que no pasó desapercibido. Además, ese día, su silencio era inusual, lo que la hacía parecer todavía más extraña.
Mientras los hermanos charlaban de todo tipo de temas, intentaron involucrarla con bromas y preguntas, pero sin recibir mucha respuesta. Fue entonces cuando empezaron a intercambiar miradas, percatándose de que algo no estaba del todo bien.
El comedor quedó sumido en un peculiar silencio. Tia, sin embargo, seguía cortando y comiendo su filete tranquilamente, como si nada estuviera fuera de lugar.
Los hermanos cruzaron miradas, sus labios moviéndose en un mudo intercambio de palabras.
—Esto es raro, ¿no crees?
—Definitivamente raro.
—¿Acaso alguno de ustedes hizo algo a Tia?
Ajena a la inquietud que se había instalado en el comedor, Tia seguía mostrando una calma imperturbable.
Kazev, inquieto, hizo un leve chasquido con la lengua y observó detenidamente a Tia, esperando que así sus pensamientos pudieran ser escuchados, pero no tuvo éxito.
La atmósfera del comedor seguía siendo extraña, y el incómodo silencio persistió.
¿Cuánto tiempo pasó en ese incómodo ambiente?
—Tia…
—Hermana…
—… Querida hermana.
Incapaces de soportar más la incertidumbre, los tres hablaron al mismo tiempo. Solo entonces Tia levantó la vista hacia ellos.
—¿Eh? Ah, ¿me estaban llamando?
—Tia, ¿te ocurre algo? —Kazev fue el primero en hablar, dirigiéndose a ella con una voz amable y preocupada. Ante esto, Tia sonrió ligeramente, encogiéndose de hombros.
—Mmm… no lo sé.
¿“No lo sé”? Esa respuesta era casi una confesión de que algo pasaba.
Los rostros de los hermanos se oscurecieron con preocupación. ¿Qué podría estar ocurriendo?
—Hermana, ¿Te ha sucedido algo malo? Tu expresión parece apagada y estás mucho más callada que de costumbre.
—Ah, lo siento. Solo tengo algunas cosas en qué pensar.
¿Y qué cosas podrían ser esas?
La vaga respuesta solo logró inquietar aún más a los hermanos. Kazev mordisqueaba su labio mientras trataba de repasar los eventos recientes que podrían haber afectado a Tia. Kyle, por su parte, apretaba los dientes con fuerza, decidido a no perdonar a quienquiera que estuviera detrás de esa expresión sombría de su hermana.
Hyle tampoco podía evitar sentirse desconcertado. Nunca antes Tia había guardado algo sin compartirlo con ellos.
—Si hay algo que te preocupe, podemos solucionarlo. ¿Qué tal si tomas una copa de vino para relajarte un poco?
—Ah, no, eso no puede ser.
Hyle, intentando mantener la calma, le ofreció vino con una sonrisa, pero Tia respondió antes de que terminara su frase: —Lo siento, pero creo que no podré beber alcohol por un tiempo.
Esa respuesta hizo que la expresión de Kyle se torciera ligeramente.
—¿Por qué? ¿Acaso estás enferma? —Kyle, jugando con su vaso de whisky, miró fijamente a Tia. Ante esa mirada, ella soltó una risa incómoda.
—No, no estoy enferma…
—Entonces, ¿qué es? ¿Qué está pasando? ¿Sabes que estás actuando muy extraña? Esto no es nada como tú. —Finalmente, Kyle no pudo contenerse y le habló con un tono de urgencia. Sin embargo, incluso ante su apremiante interrogatorio, Tia mantuvo una sonrisa inescrutable, sin dar más pistas.
Kyle, frustrado, la llamó nuevamente: —Hermana…
Tia respiró profundamente, como si se estuviera preparando para algo importante. Parecía tan tensa como una soprano novata a punto de debutar en el escenario. Sus delgados hombros estaban rígidos, lo que no pasó desapercibido para Hyle, cuyos ojos reflejaban una profunda preocupación.
—Hermana, ¿qué está pasando…?
La tensión en la sala aumentaba. Tia, aún vacilante, movió los labios como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras, pero no decía nada.
La atmósfera cálida y ligera del comedor había desaparecido, reemplazada por un aire pesado y tenso. Los hermanos, con los puños cerrados, esperaban ansiosamente que Tia rompiera el silencio.
¿Cuánto más duraría esa espera?
—Es que…
Finalmente, Tia habló. Los tres hermanos tragaron saliva al unísono.
—Yo…
Sintiendo las miradas pesadas de los tres, Tia desvió la vista con timidez y continuó.
—… no he tenido mi período.
El sonido de un vaso rompiéndose resonó en el comedor. El responsable fue Kyle, quien, sorprendido, dejó caer su copa de whisky, destrozándose en el acto.
Pero no solo Kyle estaba impactado.
Kazev se levantó de golpe de su asiento con los ojos bien abiertos, y Hyle, con su copa de champán en la mano, quedó paralizado, parpadeando como un tonto.
El silencio volvió a apoderarse del comedor. Los hermanos intercambiaban miradas nerviosas, incapaces de articular palabra.
Finalmente, fue Kyle quien rompió el silencio.
—He-her-hermana, ¿qué… qué has dicho?
Hyle parecía haber perdido toda su compostura, sus ojos estaban vidriosos.
—Tia, Tia… ¿es posible que…? —Kazev también balbuceaba como un idiota, sin saber cómo reaccionar.
Observando las distintas expresiones de asombro de sus hermanos, Tia finalmente rompió a reír y terminó su declaración.
—No estoy completamente segura, pero parece que podría estar esperando un bebé. —Cuando la palabra “bebe” salió de su boca, Kyle no pudo ocultar su emoción y se levantó de un salto, golpeando la mesa con fuerza. No había controlado su fuerza, y con la emoción desbordada, su mano impregnada de energía mágica partió la mesa de mármol en dos.
—¡Aah! —Tia, sorprendida, gritó agudamente, lo que hizo que Hyle, que hasta ese momento estaba atónito, empujara a Kyle y gritara: —¡Ten cuidado, tonto! ¡Has asustado a mi hermana!
Hyle elevó la voz de forma inusual. Aunque parecía que estaba regañando a Kyle para no asustar a Tia, la acción repentina de Hyle también sorprendió a todos.
Casi en trance, Kazev se acercó a Tia con cautela y la abrazó con ternura, incapaz de ocultar su felicidad.
—Tia… Tia… ¿Estás… estás bien? ¿No te duele nada? ¿No tienes molestias en ninguna parte? —dijo Kazev, con una voz temblorosa y vacilante, incapaz de articular las palabras debido a la emoción. Sus grandes manos acariciaron suavemente la espalda de Tia.
Viendo a sus hermanos tan alborotados, Tia no pudo evitar reírse.
—No, aún no es seguro. Solo es una suposición mía. —Con una sonrisa tímida, empujó a Kazev, quien seguía llorando de emoción, y vio su rostro empapado de lágrimas. Fue una expresión que nunca había visto antes, y sorprendida, Tia rápidamente comenzó a limpiar sus lágrimas—. No… No… Hermano, ¿por qué lloras? ¿Y si no es cierto? Aún no está confirmado… Si resulta que no estamos esperando un bebé, ¿cómo te vas a sentir? —Miraba a Kazev, que lloraba desconsolado, mientras él sollozaba y movía la cabeza.
—Estoy… estoy bien… Tia… Tia… —murmuró Kazev, incapaz de contenerse, y finalmente se arrodilló frente a ella, estallando en sollozos. —Si no es un embarazo… No… No me decepcionaré… No… —decía entre sollozos, sin poder articular las palabras.
Era una escena completamente inesperada. Kazev, conocido por su frialdad y dureza, mostraba una vulnerabilidad que nadie podría haber imaginado.
—Así que… No te preocupes… No te preocupes por nada… —dijo mientras se limpiaba las lágrimas con la manga, intentando calmarse, pero su voz aún se entrecortaba por el llanto.
—Aunque el mundo entero nos critique y nos maldiga, no dejaré que esas palabras lleguen a ti ni a nuestro hijo… —añadió, colocando su gran mano sobre la pequeña de Tia.
—Así que… No te preocupes por nada. —Al tomar sus manos, Kazev la miró con los ojos húmedos y le sonrió ampliamente—. Te daré solo cosas valiosas, buenas y hermosas. Solo eso te mostraré, te daré y te diré.
Las palabras de Kazev hicieron sonreír a Tia también.
—Te amo, Kanestia.
Antes de que pudiera terminar de hablar, Kyle y Hyle, que seguían discutiendo, se acercaron rápidamente a ellos, y parecía que la casa del Marqués Argent pronto se llenaría de caos.
***
Para evitar que la noticia se filtrara, Hyle había traído desde el Lejano Continente a un médico muy reconocido para confirmar el embarazo.
—Es un embarazo confirmado —dijo el médico con certeza.
Al escuchar la confirmación, los hermanos de Tia no pudieron evitar llorar de emoción, mientras Tia, que ya había aceptado la noticia con calma, los miraba sorprendida.
Mientras Tia se mantenía tranquila, sus hermanos lloraban desconsoladamente, cada uno reaccionando de manera diferente.
—Hermana, los del Lejano Continente dicen que al principio del embarazo, las mujeres preparan una sopa de algas marinas.
—¿Sopa de algas marinas? —Tia frunció el ceño por un momento, pero cuando vio lo que Hyle traía en las manos, sus ojos se abrieron de par en par.
¡Era sopa de algas marinas!
—¿Por qué hay sopa de algas aquí…?
Sorprendida al ver la sopa que le era tan familiar, Hyle, pensando que Tia podía estar disgustada por las algas, apresuradamente comenzó a dar explicaciones.
—Hermana, esto puede no tener el mejor aspecto, pero los nobles del Este comen esta sopa de algas marinas con carne de res durante el embarazo —dijo Hyle.
—¿De dónde has sacado esto? —preguntó Tia, sorprendida.
Hyle dudó por un momento antes de responder.
—Eh… Lo aprendí de unos conocidos del Este y lo preparé yo mismo.
—¿Tú lo preparaste?
—Sí, hermana.
Tia no podía ocultar su asombro al escuchar que Hyle había cocinado. En el Imperio, un noble de alto rango, que ocupa casi la cima de la cadena alimenticia, rara vez se aventuraría a entrar en la cocina. De hecho, nunca había sucedido.
—¿Y lo preparaste tú mismo? —dijo, sin poder creerlo.
Tia observó las manos de Hyle, buscando utensilios de cocina o signos de haber manejado fuego, pero en su lugar notó algunas heridas leves que antes no estaban allí.
—¿Por qué lo hiciste tú?
—Simplemente porque… —Hyle sonrió ligeramente mientras movía la cuchara en la sopa—. Me preocupaba que alguien hubiera contaminado la comida.
La idea de que alguien quisiera hacerle algo malo a un marqués o a su hija era casi impensable, pero el gesto de Hyle mezclaba incredulidad y gratitud en el corazón de Tia.
—Y también me dijeron que hay alimentos que las mujeres embarazadas no deben comer. Así que pensé que sería mejor que solo comieras lo que yo preparo —continuó Hyle, muy entusiasmado.
Mientras Tia parpadeaba atónita, Hyle seguía hablando rápidamente.
—Dicen que no se debe comer comida cruda, ni queso, y que es importante mantener un riguroso control sobre la higiene alimentaria. Por eso pensé que sería mejor preparar yo todas tus comidas, así no tengo que preocuparme por los sirvientes.
Al menos por ahora, con el objetivo de mantener el secreto del embarazo, Kazev había dado instrucciones para reducir el personal de la casa y enviarlo de vacaciones. Si bien pronto sería imposible ocultar el embarazo, en los primeros meses, cuando Tia debía evitar el estrés y los estímulos, Kazev había tomado esa decisión para protegerla.
—Y para el postre, preparé fresas —dijo Hyle, soplando suavemente la sopa y sirviéndola a Tia.
Al escuchar eso, Tia se quedó paralizada. ¡Fresas!
No era temporada de fresas, ni en la región ni en todo el continente occidental. Estaba segura de que sería imposible encontrarlas.
Miró a Hyle, que le sonrió conociendo su reacción.
—Las trajimos del Este. Allí todavía es temporada de fresas. Además, las fresas son muy buenas para las mujeres embarazadas, así que debes comerlas, hermana.
Aunque Hyle dijo que las trajo del Este, era difícil imaginar cómo había logrado mantenerlas frescas durante todo el viaje, en un mundo sin aviones.
A Tia le dio una sensación de incomodidad al pensar en todo lo que Hyle había hecho por ella, y su expresión se oscureció levemente.
Al darse cuenta, Hyle no tardó en besarla en la mejilla.
—¿Qué estás pensando?
—¿Eh? Ah, no… Solo me siento un poco mal por todo esto.
Tia se sentía culpable, sabiendo que tanto Hyle como Kyle y Kazev se esforzaban mucho por ella. Sin embargo, Hyle negó con la cabeza, como si no pudiera aceptar que ella se sintiera así.
—¿Te estás disculpando tú? ¿Con nosotros?
—Sí, creo que todos están haciendo mucho esfuerzo por mí últimamente. —respondió Tia, sin poder evitarlo.
Pero Hyle, viendo que Tia se sentía culpable, negó rotundamente.
—Si no podemos cuidar bien a la mujer que lleva a mi hijo, entonces no somos hombres, ¿verdad? —dijo, antes de arrepentirse y cambiar rápidamente la palabra “hombres” por una expresión más adecuada, sabiendo que un lenguaje vulgar no sería bueno para el bienestar del bebé.
Tia lo miró sorprendida por su cambio, y Hyle, algo avergonzado, aclaró la garganta.
—De todas formas… No importa cuán preciosas y buenas sean las cosas que te traiga, no quiero que pienses que con algo tan simple como fresas estamos haciendo algo extraordinario.
Tia sonrió suavemente ante las dulces palabras de Hyle, sintiendo una cálida satisfacción en su corazón.
—Sí, gracias —respondió.
—Yo debería ser el agradecido, hermana —dijo Hyle, sonriendo ampliamente, como si esas palabras no pudieran expresar lo suficiente de su afecto.
El amor estaba claramente presente entre ellos, y aunque ya llevaban casi dos años casados, aún sentía mariposas en el estómago. Cada momento juntos era especial, y Tia, sonriendo con felicidad, aceptaba la sopa que Hyle le ofrecía. Se sentía profundamente amada, lo que la hacía sentir agradecida y tranquila.
***
En los últimos días, había comenzado a dormir más. Tia se encontraba acostada junto a Kazev, disfrutando de la calidez de su mano sobre su vientre. Aunque acababa de despertarse, el sueño seguía apoderándose de ella, como si el cansancio de los días pasados la envolviera en una suavidad tranquilizadora.
Al verla bostezar, Kazev acarició su mejilla con ternura, sonriendo como si la encontrara adorable.
—Parece que tienes sueño.
—Últimamente duermo mucho más —respondió Tia, un poco sorprendida por el cambio.
—Dicen que es normal durante el embarazo. No te preocupes, descansa. Estaré aquí a tu lado.
Mientras sentía las caricias reconfortantes de Kazev, Tia comenzó a pensar en los momentos futuros, en lo que vendría con el embarazo y el parto.
—Cuando llegue el momento del parto, ¿será muy doloroso…? —se dijo a sí misma.
Aunque había pedido no hacer uso de métodos anticonceptivos porque deseaba tener un hijo, el solo pensamiento del dolor y los cambios que vendrían con el embarazo la llenaban de temor. Aunque quería al bebé, los miedos relacionados con el proceso de gestación y el parto eran inevitables.
«En las telenovelas, todas las mujeres parecen estar gritando y sujetando el cabello de sus maridos…»
Pensó con una leve sonrisa, recordando sus tiempos en Corea.
«Al menos tengo tres hombres a quienes podría agarrar el cabello, así que no todo está perdido».
Reflexionó, sintiendo una mezcla de emociones contradictorias.
El proceso de embarazo la estaba haciendo más sensible, con sus emociones fluctuando constantemente, y mientras suspiraba profundamente, Kazev notó su inquietud.
—Tia… ¿Te sientes mal? —preguntó, su tono preocupado.
Aunque su voz sonaba suave y cariñosa, la respuesta de Tia fue un sentimiento de irritación inexplicable.
—¿Por qué me preguntas eso? —murmuró, sin saber muy bien por qué su estado de ánimo había cambiado tan abruptamente.
Kazev, al ver su rostro tenso, pareció no entender la causa de su enfado. Intentó tranquilizarla, pero Tia no podía dejar de sentirse molesta, sin razón aparente.
—No es nada —dijo, con los ojos entrecerrados. Se sintió injusta por estar molesta con él, pero lo que realmente la incomodaba era la impotencia que sentía al enfrentar las duras realidades del embarazo y el parto.
«No es justo...»
Pensó Tia, mientras miraba a Kazev.
«Yo soy la que va a pasar por todo esto. Él no tiene que sufrir ni sentir el dolor que yo sentiré. ¿Por qué todo recae en mí?»
Su frustración se convirtió en una silenciosa indignación, mientras Kazev se quedaba en silencio, intentando encontrar la manera de calmarla. Sin embargo, no tenía respuesta alguna que pudiera aliviar su ansiedad, y Tia, cada vez más irritada, se distanció emocionalmente de él, sabiendo que lo que realmente la perturbaba no era él, sino las circunstancias que le tocaban vivir.
Con su magia, puede reducir el dolor durante el parto, pero solo lo aliviará un poco, no podrá eliminarlo por completo. Además, otro tema que preocupaba a Tia, la pérdida de salud debido al embarazo y el parto, era algo que él no podía controlar.
Finalmente, Kazev también se sintió inquieto.
Al principio, estaba feliz de que Tia estuviera esperando un hijo, pero cuando se dio cuenta de que ella asumiría toda la responsabilidad del parto, se sintió incómodo.
De repente, se sintió como si fuera un gran culpable.
***
—Kyle. —Kazev se acercó a Kyle, que estaba entrenando. Al instante, Kyle, que manejaba su espada con desinterés, miró hacia Kazev.
—¿Qué sucede de repente?
La espada oscura que emanaba una energía siniestra se transformó rápidamente en un pequeño cachorro de lobo. El lobo, ahora llamado Kebel, rascaba las piernas de Kyle, como pidiendo ser abrazado. Parecía una escena cotidiana para Kyle, quien, sin mostrar ninguna queja, levantó a Kebel en sus brazos y miró a Kazev.
—No… Es que parece que Tia está bastante preocupada.
—¿Preocupada? —Kyle, sin darse cuenta, inclinó la cabeza al escuchar las palabras de Kazev. Entonces, Kazev continuó.
—Es sobre esas cosas… el dolor del parto, la pérdida de salud por el embarazo, todo ese tipo de problemas. Dicen que después de dar a luz, incluso los huesos se ven afectados, y que el cuerpo se debilita de muchas formas, así que no puedo evitar preocuparme.
Kazev soltó una serie de palabras llenas de preocupación. Sin embargo, Kyle no parecía entender por qué estaba tan preocupado.
—Yo iba a proteger el cuerpo de mi hermana.
—¿Eh…?
«¿Proteger? ¿Kyle? ¿Cómo?»
Kazev, sorprendido, abrió los ojos de par en par y miró a Kyle. Kyle, encogiéndose de hombros, continuó.
—Mi aura está con ella, ¿sabes?
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Obviamente, el aura la protegería. Tanto si el problema proviene del interior del cuerpo como del exterior.
En ese momento, Kazev, como un tonto, soltó un suspiro de incredulidad.
—¿Eso… es posible?
—Sí. Si los problemas son debilidad en las articulaciones, presión en los órganos o huesos debilitados, todo eso se puede bloquear con el aura. Como cuando usé mi poder para desviar la mirada de ese maldito del Señor San.
Al escuchar eso, Kazev suspiró aliviado. Pero aún no era momento de relajarse. Tia no solo se preocupaba por su salud.
—Pero aunque no empeore su salud, el dolor del parto sigue siendo un problema, ¿no?
Era cierto. Prevenir la pérdida de salud y eliminar el dolor eran dos cosas completamente diferentes.
Las palabras de Kazev hicieron que Kyle se quedara pensativo por un momento. Parecía que acababa de darse cuenta de esa verdad.
—Ah… eso es cierto. Maldita sea, mi hermana sigue sufriendo… ¿verdad?
La expresión de Kyle también se oscureció rápidamente. Como si no supiera qué hacer, apretó los puños y acarició la cabeza de Kebel en sus brazos.
—¿Qué hacemos…? Maldita sea. —Kyle, sumido en sus pensamientos, suspiró y luego le preguntó a Kazev—. ¿No puedes usar magia para eliminar ese dolor? O hacer que no lo sienta… o algo así…
—Imposible. Puedo reducir el dolor o transferirlo a otra persona, pero no puedo eliminarlo por completo. Incluso reducirlo es algo parecido a una magia ilusoria, así que no quiero usarla con Tia. —Kazev interrumpió las palabras de Kyle, hablando con firmeza. Kyle volvió a quedarse en silencio.
—Maldita sea…
¿No habría alguna forma de solucionarlo?
Kyle trató de forzar su mente para encontrar una solución. Mientras tanto, Kebel, observando a los dos sumidos en sus pensamientos, habló con una expresión curiosa.
—Dijeron que se puede transferir el dolor, ¿verdad?
Las miradas de ambos se fijaron en Kebel al mismo tiempo.
—Si el dueño recibe el dolor que Tia sentiría, ¿no sería eso suficiente? El dueño es mucho más fuerte y resistente, por lo que ese dolor no debe ser nada para él. —Kebel, levantando los hombros, elogió sutilmente a Kyle. Al escuchar sus palabras, los ojos de Kyle brillaron.
—¡Eso es! ¡Eso va a funcionar! Hermano, dijiste que es posible transferir el dolor, ¿verdad?
—¿Eh? Sí… Eso es bastante sencillo de hacer.
—Entonces, antes de que empiecen los dolores de parto, haz que todo el dolor que Tia vaya a sentir lo reciba yo. ¡Yo lo aguantaré todo! —Kyle gritó con total confianza. Sin duda, él pensaba que sería más fácil soportar ese dolor que Tia, que era tan frágil como una flor. Kazev, al escucharle, asintió como si estuviera de acuerdo.
—Realmente, si lo haces así, debe funcionar. Definitivamente, Kyle, tienes buena salud y fuerza, así que creo que estarás bien.
—¿Ves? Yo también lo creo. —Kyle sonrió con satisfacción, como si se sintiera orgulloso de sí mismo—. Vaya, qué suerte que seas mago. Mi hermana no puede sufrir, no puede.
—Yo también lo creo. Si tú aguantas el dolor en su lugar, me quedo tranquilo.
Kyle, sin saber que en el futuro podría lamentar esa decisión, suspiró aliviado y acarició a Kebel, que estaba en sus brazos.
Claro, si pudiera regresar al pasado y tomar la decisión nuevamente, elegiría ser el que lo soportara en lugar de ella, pero Kyle aún no sabía lo difícil que sería para él soportar el dolor del parto, incluso con toda su fortaleza.
***
El tiempo pasó rápidamente. Los hermanos estudiaron sobre el parto y la crianza, y Tia, sin hacer nada en particular, pasó la mayor parte del tiempo descansando en la cama. Cuando se sentía aburrida, lo único que hacía era dar pequeños paseos por el jardín.
Los hermanos se turnaban para acompañarla, y Tia ya se había acostumbrado a esa rutina.
—Es increíble, realmente hay un bebé aquí. —Kyle acarició el vientre abultado de Tia, mirando con asombro. Tia, que ya estaba a término, a menudo sentía cómo el bebé se movía en su interior.
—Yo también lo encuentro increíble. Aún no puedo creerlo.
De repente, algo se asomó y luego volvió a entrar en su vientre con un golpeteo fuerte.
—¡Ah…! —Tia dejó escapar un suspiro leve de dolor. Sorprendido, Kyle reaccionó de inmediato.
—¡Vaya, el bebé dio una patada! ¿No te duele, hermana? ¿Estás bien? —Desconcertado, Kyle ni siquiera se atrevió a tocarla, temeroso de que el dolor la hiciera sentir incómoda—. ¿No te sientes mal? Ese golpe pareció bastante fuerte…
—Hmph… Estoy bien. Últimamente, el bebé se mueve mucho.
—¿Se mueve mucho? Parece muy activo. Aunque, me gustaría que no te causara tanto esfuerzo, hermana… —Kyle, con el rostro algo sombrío, puso sus manos con delicadeza sobre el vientre de Tia.
—¿Por qué estás tan preocupado? Si está activo, es una buena señal, significa que está sano.
Aunque Tia dijo eso con una sonrisa brillante, Kyle no pudo sonreír del todo.
—Aún así…
—¡Ah! Ya me siento un poco agobiada por estar todo el tiempo acostada. Kyle, ¿puedes ayudarme a sentarme?
Tia, debido a su gran barriga, últimamente se sentía incómoda al estar acostada, con dificultades para respirar. Kyle suspiró mientras la ayudaba a sentarse en la cama.
—Hermana, ¿no sería mejor si le dijeras a hermano que te transfiera todo lo que te incomoda a mí?
—Ay, ¿por qué lo vas a transferir ya? ¡Realmente estoy bien!
—Pero últimamente no puedes dormir bien, ¿verdad? —Kyle frunció el ceño, mostrando una expresión amarga. Tal como él decía, Tia, que ya estaba a término, no podía dormir profundamente.
Cuando se acostaba, le costaba respirar, y al sentarse, le dolía la espalda. Sus piernas también estaban muy hinchadas. A veces, debido a la dificultad para respirar, se quedaba dormida mientras estaba sentada.
Recientemente, mientras cuidaba a Tia, el sentimiento de devoción hacia su madre había crecido aún más en Kyle.
Cuando veía que otras personas se casaban y tenían hijos sin problema, pensaba que no era gran cosa, pero… no era nada fácil. Cada día estaba lleno de preocupaciones e inseguridades que lo volvían loco.
Incapaz de soportarlo más, Kyle comenzó a masajear las pantorrillas de Tia con suavidad, suspirando nuevamente. Le dio un masaje muy delicado, y gracias a eso, Tia pudo relajarse y sonrió con una expresión más tranquila.
—¿Te sientes mejor?
—Sí, mucho mejor. Sin duda, eres el mejor, Kyle.
Parece que es por la fuerza, pero de todos, las masajes de Kyle eran las más refrescantes, incluso más que las de Hyle o Kazev. No solo masajeaba los pies, sino que también recibía masajes en el pecho y la zona perineal últimamente.
Kyle, que había estado masajeando sus piernas por un buen rato, subió las manos y comenzó a tocar también el pecho. No era un toque sexual, sino un masaje aprendido de un médico.
Comenzó a presionar suavemente con el pulgar desde el exterior, subiendo lentamente, y Tia, como si estuviera disfrutando, dejó escapar un suspiro.
—Aahh…
—¿Estás bien? No te duele, ¿verdad?
—Ehm… Ah, no me duele…
Kyle, que había estado frotándole el pecho por un buen rato, dijo con una pequeña sonrisa: —Hermana, yo también quiero beber leche.
Entonces, al darse cuenta del significado de esas palabras, Tia se estremeció y miró a Kyle con desdén.
—¿Qué?
—Yo también quiero chupar tus pechos, hermana.
—¡Estás loco! ¡Este tipo, después de todo, quiere robarle la comida al bebé…!
—¿Por qué? ¿No me lo vas a dar? ¿Eh?
Cuando ella empezó a quejarse, Kyle inmediatamente bajó la mirada y actuó como si fuera una víctima. Se encorvó y empezó a quejarse como un perrito abandonado, y su intención era tan obvia que resultaba adorable.
—Es injusto. Será un niño, ¿y yo por qué no? Yo también soy un niño todavía…
—¡Ay, qué orgullo! Pronto serás papá, ¿qué tipo de niño eres? —Tia acarició la cabeza de Kyle con un tono juguetón, como si lo estuviera regañando, y Kyle la volvió a molestar.
—Te prometo que te obedeceré completamente. Entonces, ¿no puedes darme tu leche cada vez que te obedezca como una forma de recompensa? —Mientras acariciaba suavemente los pezones prominentes, él murmuró. Sin embargo, Tia no le dio una respuesta particularmente positiva.
—No sé, depende de lo que hagas. Lo pensaré más tarde.
—¿De verdad?
—Sí.
Kyle sonrió ampliamente ante su respuesta. Aunque aún no había salido leche materna, su expresión parecía la de alguien que ya había mamado abundantemente.
Al ver sus pechos más hinchados que al principio del embarazo, Kyle pensó que no estaría mal compartir uno con Hyle y chuparlo.
Sin conocer la malicia oculta de él, Tia solo se relajaba con la frescura del masaje.
De por sí, ya estaba preocupado por el inminente parto de Tia, pero además, apareció una criatura mágica bastante amenazante en la región central, así que Kyle no tuvo más remedio que ausentarse por un momento.
Normalmente, incluso cuando dejaba a Tia sola, se sentía incómodo, pero al dejar a Tia embarazada, se sintió tan molesto que la ira le subió.
Si alguien le provocaba, estaba listo para sacar la espada de inmediato.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE