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Capítulo 58

Cuando sus grandes manos tomaban con cuidado el rostro de Tia, como si fuese algo tan valioso que no sabía qué hacer con ello, ella sentía que el pecho le cosquilleaba de tanta ternura, y una sonrisa se dibujaba sola en sus labios.

Después de un largo rato de ser besada por Kyle, Tia abrió la boca juguetonamente.

—Mmm… Duque, no tengo muchas ganas.   

La reacción natural de Kyle fue replicar.

—¿Acaso no soy de su agrado, señorita?

—No.

Al verla contestar sin pensarlo siquiera, Kyle frunció los labios en un mohín.

—¿Por qué?

—Hoy estoy cansada.

Kyle no pareció echarse atrás ante la mención del cansancio.

—¿Entonces vamos a la habitación?

—Quiero lavarme.

—¿Entonces lo hacemos mientras te bañas?

—Tengo sueño… 

—¿Entonces puedo metértela mientras duermes?

¿Mientras duerme? Aquella ocurrencia tan absurda le hizo fruncir el ceño por un momento. Pero al recordarlo bien, Kyle ya tenía un precedente. Hubo una vez en que Tia, ebria, había hecho que la polla de Kyle creciera y luego se quedó profundamente dormida. Entonces, él se la había lamido, chupado y mordido bajo su cuerpo hasta que, incapaz de resistir, terminó empujando su pene dentro de ella.

El recuerdo de aquel día hizo que las palabras recién dichas no parecieran una broma, y un escalofrío recorrió la espalda de Tia.

—No cuando estoy durmiendo.

—¿Por qué? Si no te hago daño… 

—¿A ti se te pone duro mirando a alguien dormido? —preguntó Tia en un tono un poco mordaz, a lo que Kyle sonrió satisfecho.

—Sí, cuando se la meto a mi hermana dormida, se ve tan adorable.

—¿Adorable? ¿Qué parte de eso?

—Mmm… cuando la hundo bien profundo en tu coño y, aun dormida, de tu boca se escapan gemidos.

—¡Estás loco, loco! Intenta hacerlo otra vez mientras duermo y verás cómo te va. ¡Te voy a castigar! —dijo Tia, golpeando la espalda de Kyle.

¿Cuánto tiempo más estuvieron forcejeando así, rodando sobre el sofá del jardín?

—Hermana.

—Tia.

Las voces de Hyle y Kazev llegaron desde detrás de la cortina. Poco después, ambos corrieron la tela y entraron a la terraza.

—Nos preguntábamos dónde estarías, y resulta que descansas aquí a solas con Kyle. —dijo Hyle, enfatizando sutilmente la parte de “a solas”. Los dos se sentaron despreocupadamente en el sofá exterior junto a Tia y Kyle.

—¿Cómo sabías que estaba aquí?

—No hay forma de que yo ignore algo de mi hermana. 

—Mmh… 

—Era broma, simplemente vi hacia dónde se dirigía Kyle antes.

Tia sonrió suavemente y rodeó la cintura de Hyle, que se había sentado a su lado. Entonces Kazev, como si también pidiera atención, entrelazó los dedos de su otra mano con la suya.

—Tu vestido está hecho jirones.

—Es obra de Kyle.

Al oír la respuesta, Kazev chasqueó la lengua como si lo hubiera adivinado, y con cuidado acomodó la tela rota que dejaba entrever su piel.

Al sentir el contacto de sus manos, Kyle, como si se tratara de celos, arrebató a Tia y la escondió fuertemente en sus brazos.

—¿Qué es esto? Estaba pasando un buen rato a solas con mi hermana…

Parecía claramente molesto porque habían aparecido de repente, interrumpiendo su momento con ella. Pero ninguno de los dos tenía intención de apartarse.

—Estamos los cuatro reunidos, no seas tan mezquino.

Kyle refunfuñó ante el comentario sarcástico de Kazev y replicó: —¿Qué? ¿Yo mezquino? Si alguien es así eres tú, hermano…

—Entonces lo reconoces, ¿no? ¿Acaso llamas amplitud a eso? ¿No recuerdas lo que me dijiste hace tiempo, Kyle? Que un hombre celoso tiene pocas posibilidades de ser amado… 

—Eso no es lo mismo que esto. Yo nunca he sido como cierto alguien que se consume de celos en silencio.

Los dos empezaron a discutir entre sí.

—Hermana, ¿no tienes frío?

—No, estoy muy bien.

Ignorando la pelea, Hyle se adueñó de Tia con naturalidad. La rodeó con fuerza en sus brazos, envolviendo su pequeño cuerpo, y acarició su espalda mientras sus labios jugueteaban en la curva de su cuello.

Deslizó la mano hacia abajo para acariciarle las piernas. Separó con suavidad la piel tersa y exploró el interior, como si quisiera comprobar si acaso ella ya se había entregado a Kyle.

Al contacto, Tia soltó una risita, como si le hiciera cosquillas.

—Hmm… —La columna vertebral de Tia se estremeció cuando Kyle frotó su clítoris erecto.

—¿Te gusta?

—Ahh… sí… me gusta…

La suave caricia sobre aquella parte sensible hizo que Tia, complacida, rodeara su cuello con los brazos. Su entrada estaba húmeda, resbalando con el flujo que manaba de su interior.

Los dedos de Hyle recorrieron de arriba abajo la zona mojada, deslizándose con soltura, arrastrándola rápidamente hacia el vértigo del placer.

—Ahh… haa… —Un gemido más alto escapó de sus labios y, solo entonces, Kazev y Kyle, que hasta ese momento discutían, se apresuraron a colarse entre ellos.

—Tia… —Kazev desabrochó con rapidez el frente de su ropa y frotó la punta de su polla contra los labios de ella. Unas gotas espesas y cálidas mancharon los labios de Tia. 

—Chúpala. —Al oír sus palabras, Tia abrió cuidadosamente la boca para recibir la polla de Kazev, y luego frotó los labios sobre el tronco y la cabeza de la polla, empujándola lentamente hacia el interior. Era un acto en el que ya se había convertido en una experta. 

Su mano derecha estaba acariciando la polla de Kyle de arriba abajo. No por voluntad propia, sino porque Kyle había agarrado su mano y la había colocado a la fuerza sobre lo suyo.

—Uuhh…

El sonido húmedo y pegajoso comenzó a resonar en la terraza. Sobre el pequeño cuerpo femenino, tres hombres se abalanzaban como bestias. Podría haber resultado abrumador, pero Tia, como si ya estuviera acostumbrada, enfrentaba a los tres mientras sentía el oleaje sereno del placer que la envolvía.

Hyle, que la tocaba abajo, empezó lentamente a abrir el coño. En su aún estrecho agujero, empujó un dedo dentro y lo movió lentamente hacia adelante y atrás. 

—Haa… —Con la mirada desenfocada, Tia se dedicaba a lamer a Kazev. Al levantar con la punta de la lengua la parte inferior de su polla, Kazev dejó escapar un suave gemido.

Tia soltó un gemido de dolor cuando Hyle agitó profundamente sus paredes internas de placer. Entonces, Hyle aceleró el ritmo. Un largo dedo entró y salió de la abertura carmesí. Con sonidos húmedos y chasquidos, el fluido lujurioso resbalaba sin parar bajo el cuerpo de Tia, llegando a empapar incluso la tela del sofá.

Hyle, empujando otro dedo más en el estrecho espacio, abrió el interior separando índice y medio, ensanchando así el agujero. Con aquella sensación punzante, la cintura de Tia se agitaba involuntariamente, como si pidiera aún más.

Cuando retiró la mano de aquel hueco dilatado y empapado, hilos de fluido transparente se estiraron antes de cortarse con un chasquido. Sin darle un respiro, sobre su coño palpitante se alineó su grueso pene.

Hyle lo frotó lentamente contra la entrada, como si quisiera tranquilizarla, aliviar la tensión.

—Hace tiempo que no compartimos de esta manera. —Hyle sonrió satisfecho, disfrutando genuinamente de la situación. Entonces empezó a empujar lentamente su dura e hinchada polla dentro de ella.

El arma empujaba lentamente a través de la carne blanca. El pequeño orificio, diminuto y crispado, se abrió de repente de par en par y agarró con esfuerzo la polla de Hyle.

La polla, hinchada de venas, aplastaba la carne blanda hasta hundirse por completo hasta la base.

El interior de los muslos de Tia se estremeció ante la extraña sensación. Cuando trató de tensar el cuerpo, Hyle presionó con fuerza su clítoris, como diciendo que se relajara.

—¡Hangh…! —Sorprendida, Tia se retorció soltando un jadeo. 

Viendo su reacción, Kyle giró con cuidado el cuerpo de Tia, como si quisiera también entrar en ella. En un instante, Tia quedó recostada contra el pecho de Hyle, exponiendo su unión directamente frente a Kyle.

Sus labios se apretaron y se estremecieron al ver el grueso pene que la penetraba profundamente. Los ojos de Kyle se entrecerraron ante la visión, y comenzó a frotar lentamente su polla también.

—Ah, aah… —Quiso decir algo, pero no pudo por la polla de Kazev que llenaba su boca. Con los ojos llorosos, Tia percibía el lento roce de Kyle entre sus pliegues y el borde del agujero.

Aquello ya era demasiado, pero Hyle tampoco pensaba detenerse: embestía con fuerza, una y otra vez. La protuberante punta de su polla rascaba sin piedad las paredes internas mientras se movía adelante y atrás.

La furiosa polla de Kyle presionaba suavemente alrededor de su abertura vaginal. Es como si buscara una abertura para deslizar la polla en su apretado agujero.

En medio de mi frenesí, Kazev aumentó el ritmo de sus embestidas. El grueso y rugoso eje atravesaba sin piedad el espacio abierto entre los labios de Tia.

—Umhh… haah… —Los ojos de Tia se llenaron de lágrimas incontrolables ante el placer que sentía a su alrededor. Y apenas lloraba, las pollas de sus hermanos parecían endurecerse aún más. La de Kazev, en su boca, estaba tan rígida que la mandíbula le dolía.

La saliva goteaba entre sus labios. Cada vez que Kazev le metía la polla hasta el fondo de la garganta, Tia no tenía más remedio que tragar el líquido amargo que él liberaba. El sabor almizclado se hacía cada vez más fuerte: el clímax estaba cerca.

Abrió los ojos un instante para mirarlo, Kazev la observaba con las mejillas encendidas y una sonrisa satisfecha.

—Hermana, relájate.

Las palabras de Kyle fueron interrumpidas por otra polla dura deslizándose en su apretado agujero.

Casi al mismo tiempo, Kyle empujaba con fiereza su propio pene dentro del coño, que ya estaba apretado y saturado.

A pesar de los espasmos de resistencia, la entrada terminó cediendo, tragando su rigidez sin demora. Dos pollas oscuras y palpitantes se hundieron hasta la base en su agujero, llenándola por completo.

Tia apretó los ojos, mareada por la oleada de placer, como si estuviera atravesada por estacas candentes.

—Heh… —Antes de que pudiera recuperar el aliento, los hermanos empezaron a empujar sus caderas arriba y abajo en un frenesí por satisfacer sus propias necesidades.

Arriba y abajo, arriba y abajo, sus pollas llenaban y atormentaban a Tia. Los bultos, pesados, hacían ruidos obscenos y gorgoteantes, cada uno codiciando con urgencia el agujero que ocupaban.

Su cuerpo temblaba, atrapado entre ellos, incapaz de escapar del cerco de músculos tensos y sudorosos. La ancha espalda de Hyle le presionaba por detrás, mientras que por delante el abdomen definido de Kyle se contraía con cada movimiento. El sudor que perlaba sus cuerpos brillaba obscenamente bajo la luz.

Un polla se retiró solo para volver a hundirse con violencia, y un destello cegador recorrió su cuerpo, un estremecimiento extraño le sacudió de pies a cabeza.

—¡Hngh…! —Tia, jadeando, clavó las uñas en el hombro de Kyle, pero él no detuvo el ritmo. Hyle tampoco.

Sus pollas se alternaban, turnándose para golpear hasta lo más hondo de sus paredes internas. La polla de Kazev se agitaba en su boca, cada vez más dura, y temía correrse en cualquier momento.

—Mghh… uhhh… —Cuando Tia murmuró su nombre entre labios temblorosos, Kazev sonrió con descaro, curvando la comisura de su boca con satisfacción.

El agujero por donde entraban y salían las pollas viciosas era ya un amasijo de jugos inidentificables. A pesar de lo enrojecido y dilatado, el interior seguía caliente y apretado alrededor de los invasores.

Kyle metió los dedos entre los pliegues húmedos, frotando con descaro cada rincón del tierno interior. El contacto la hizo arquearse aún más, contrayendo el coño como si quisiera atraparlos.

—Ahh… aaangh… —Tia jadeó, el placer era tan intenso que no podía pensar con claridad. Había olvidado que alguien podía oír sus obscenos sonidos desde el otro lado de las cortinas de la terraza.

Los labios de Tia, manchados y corridos de lápiz labial, fueron invadidos hasta la garganta por el pene de Kazev. Pero de repente, con el clímax encima, él lo retiró de su boca

Acto seguido, una descarga caliente y viscosa cubrió su rostro, bañándola sin compasión.

—Haah… Ugh… 

El líquido blanquecino chorreaba sobre su cara manchada de lágrimas. Era bastante obsceno ver el semen que rezumaba de la punta de su enorme polla.

—Hahh… Tia… —Mientras seguía ordeñando con la mano su grueso eje, exprimiendo hasta la última gota, Kazev le lanzó una sonrisa torcida y cruel. Con la yema de los dedos limpió lentamente el desastre de su propio esperma en el rostro de ella—. Sabía que… tu cara luce mejor con mi semen que con cualquier maldito maquillaje.

Pero Tia apenas pudo reaccionar a sus palabras, porque abajo Kyle y Hyle no habían parado un instante. Sus cuerpos seguían chocando contra ella, moviéndose con brutalidad como perros en celo compitiendo entre sí.

El coño temblaba y se estremecía, incapaz de soportar la violencia con la que ambos lo revolvían, mientras Tia se retorcía, llorando de placer y desesperación.

—¡Angh! aahh… aahh…

Aun así, sus dos pollas seguían penetrándola sin compasión, los gruesos ejes golpeando contra las paredes internas, los glandes hinchados embistiendo con tal fuerza que parecían querer atravesar hasta su matriz. Las acometidas, alternadas y sin piedad, la dejaban jadeando, boqueando como un pez fuera del agua.

La respiración de Kyle y Hyle también se volvió agitada.

—Hahh… joder… —No fue hasta que Kyle maldijo en voz baja, incapaz de contener su excitación, que los dos se metieron simultáneamente las pollas en el agujero y empezaron a correrse.

Las pollas en su interior se retorcían y se movían como serpientes. Aquellos calientes borbotones palpitantes le entregaban un clímax tan vertiginoso que su visión titilaba. 

Por entre el borde tembloroso del agujero, el semen que no podía contenerse comenzó a escurrirse en hilos.

Solo después de vaciarse por completo, los gemelos retiraron sus pollas con un rostro ya más relajado.

Al sentirse liberado, el agujero rojizo parpadeó unas cuantas veces, la entrada, que había estado abierta al máximo por las pesadas pollas, comenzó a cerrarse poco a poco.

—A-aah… —Tia se estremeció y se agarró con fuerza al dobladillo de la ropa de Hyle. Él le acarició la espalda y la besó suavemente.

—Hermana, ¿estás bien?

—E-estoy… estoy bien… 

Todavía fluía un líquido lechoso por debajo. Viendo aquello con desagrado, Kyle separó sus piernas y hundió de golpe los dedos en el agujero húmedo.

—Hermana, ¿cómo puedes derramar todo después de que lo hicimos con tanto esfuerzo?

—¡Huff…! —Al sentir la repentina penetración, se estremeció y Kyle se rió burlonamente, intensificando su acoso.

—Tienes que retenerlo bien si quieres que haya un bebé ¿No es así? ¿Mm?

Al escuchar esas palabras, Kazev, que había estado mirando a los tres con atención, empujó a Kyle y se acercó entre las piernas de Tia.

—Tia.

Kyle se apartó de buen grado y le cedió el lugar a Kazev. Entonces, Kazev miró el jugoso y rojo jilguero y se relamió.

—Kyle tiene razón. Si quieres un hijo, no lo derrames… recíbelo bien dentro. 

En algún momento, su polla, nuevamente endurecida, se posó en la entrada. Ella, sin descanso alguno, se estremeció al sentir la nueva presión.

—H-hermano…

—Primero hay que sellar esta boquita de abajo. —En cuanto terminó de hablar, metió sin dudar un poco de su miembro curvado.

—¡Huff…! 

El agujero, que apenas se había estrechado, volvió a ser embestido, y ella sintió como si su cuerpo fuera a partirse en dos. Las paredes internas, húmedas y resbaladizas, lo aceptaban sin resistencia, pero tras el clímax previo estaban tan sensibles que reaccionaban con aún mayor intensidad.

—A-ahhh… H-hermano… sá… sácalo, por favor… —Tia gemía con angustia, retorciendo la cadera. Con solo estar dentro, aquel grueso miembro apretaba cada rincón de su carne, y tras la primera ronda, sostenerlo ya era un suplicio.

Pese a sus súplicas, Kazev retiró lentamente su pene, rascando la suave pared interior. Las venas marcadas y el duro glande jugaban cruelmente con la delicada carne.

—Hmph, heh… haa… —Cuando ella intentó escapar, Hyle la abrazó con cuidado, consolándola para que no pudiera huir. Su pecho y sus brazos firmes, que se encontraban en su espalda, ataron completamente el pequeño cuerpo de la mujer.

Así, atrapada en los brazos de Hyle, Tia no tuvo más remedio que abrir bien las piernas y recibir a Kazev.

Para empeorar la situación, desde atrás Hyle empezó también a masajear lentamente sus pechos. 

Con una mano suave, masajeó el pecho blando y pellizcó el pezón rosado que sobresalía. Entonces, como si respondiera a esa acción, Tia exhaló un suspiro húmedo.

—Haa, aah… 

Hyle succionaba con fuerza la nuca, apretando aún más sus pechos. Los pezones, constantemente frotados, estaban ya inflamados y sensibles.

Mientras tanto, abajo, la polla de Kazev embestía a un ritmo frenético, entrando y saliendo del agujero con sonidos obscenos y húmedos. Con la vista nublada, Tia lo miró desde abajo. 

Los ojos azules, que siempre habían sido amables, brillaban con lujuria mientras me miraban desde arriba.

—Tia… Tia… Tia… —Kazev murmuraba su nombre entre dientes, mientras con una mano aplastaba y frotaba sin descanso el pequeño clítoris sobre el agujero. Incluso lo rascaba con insistencia, y al mismo tiempo atravesaba su entrada una y otra vez con aquella polla tan gruesa como un brazo. Incapaz de soportarlo más, Tia perdió por completo la razón.

—¡Ahh…! Umngh… uf… 

El agujero, ya repleto por el pene, empezó a expulsar un chorro de fluidos transparentes como si fuera una fuente. Tia, sin darse cuenta de que estaba eyaculando, apretaba con fuerza el interior, aferrándose al miembro de Kazev.

Kazev, sin detenerse, siguió empujando su polla dentro del hueco anegado, forzando a que el semen de los gemelos, aún allí, fuera empujado de nuevo hacia dentro. Aunque parte se escapaba por las comisuras, él no detuvo su movimiento.

El pilar lleno de venas seguía atormentando la piel sensible. Cada vez que el pilar rozaba la pared interior, parecía que un rayo caía frente a mí.

—Hnk… ah, pa-para… por favor… ahhn, ahhh… —Tia sollozaba con su cuerpo caído y sin fuerzas. Pero el fiero macho, enrojecido como una bestia, continuó desgarrando sus carnes pálidas con embestidas crudas, vertiendo su deseo.

Después de un rato más de movimientos de cadera, Kazev comenzó a vaciarse dentro del agujero de Tia.

El semen de los hermanos llenaba hasta el tope su interior, y Tia, con los ojos temblorosos y la respiración entrecortada, jadeó convulsa. Los fluidos de los tres se mezclaban y se confundían dentro de ella.

Los hermanos, indiferentes, contemplaron el desastre que habían dejado en el cuerpo de Tia, sin mostrar arrepentimiento alguno. 

Tia, pareciendo fatigada, respiró con dificultad, pero pronto sintió que el viento que soplaba era un poco frío, así que se encogió.

—F-frío… está frío…

Entonces, como si lo supiera, Kyle se quitó la capa de su uniforme y se la puso a ella.

—Hermana, ¿estás bien?

Quizá porque había lidiado con todos sus hermanos después de tanto tiempo, Tia se veía agotada. Asintió con desgana y se acurrucó bajo la capa que Kyle había echado sobre su cuerpo.

—¿Deberíamos dejar la fiesta hasta aquí? —Kazev también le susurró a Tia con una voz cariñosa. Era tan contrastante que era difícil creer que hasta hace un momento había estado hurgando en su coño de manera violenta.

—Kyle, lleva a nuestra hermana a la habitación. Mi hermano y yo nos encargaremos de limpiar después del banquete. 

Ante las palabras de Hyle, Kyle asintió y levantó a Tia en brazos sin el menor esfuerzo. Aunque su cuerpo era delgado, seguía siendo el de una mujer adulta, pero él no mostraba señal alguna de cansancio.

Tia parecía cansada, sus párpados se veían pesados.

—Hermana, ¿duermes?

—Mmm… todavía no… pero tengo sueño…

—Vamos a lavarnos y dormir, ¿sí? Te voy a bañar.

—Mmm… sí…

Kyle, al verla responder entre dientes, sonrió con satisfacción.

—Te amo.

La voz, ya bastante familiar para Tia, hizo que esbozara una sonrisa suave.

—Yo también te amo.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



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