Capítulo 28
Kyle vino a verme unas cuantas veces más después de aquel día, a veces enfadado y a veces sin decir una palabra, como si hubiera perdido la memoria y estuviera bastante confuso.
Nuestros padres han sido muy claros sobre que Kyle no me recordaba. Estaban tan confundidos como yo.
Y con razón. Desde que su hijo se había ido al norte, había olvidado por completo la existencia de su hermana.
—El comportamiento del príncipe heredero ha sido sospechoso últimamente.
—Lo he oído. Ciertamente… sospechoso. Por cierto, ¿la señorita Merid, hija del vizconde, no ha dicho nada en particular?
—No, no ha dicho nada. Creo que no hay necesidad de preocuparse demasiado por ese lado.
—Hmm…
—No es que pueda hacer nada al respecto.
La voz de Hyle vino de la oficina de Kazev. Era tan diferente de la voz que normalmente me susurraba amor. Curiosa, me acerqué a la puerta ligeramente abierta, y su voz se hizo más fuerte.
—Por cierto, están haciendo sus travesuras habituales.
—¿Quiénes?
—¿Quién más podría ser?
Charlaron un poco más, pero no pude entender lo que decían. Además, como si fueran conscientes de lo que les rodeaba, sus voces se hicieron aún más bajas. Ahora era casi un susurro apagado.
«¿Pero por qué está Hyle en el despacho de su hermano?»
No parecía haber ninguna razón para que tuvieran algo que discutir allí…
Me acerqué, curiosa. Sin previo aviso, la puerta se abrió de golpe.
—¡Ah! —Un sonido extraño escapó de mis labios debido a la sorpresa. Fue Hyle quien abrió la puerta, mirándome sorprendido, como si no hubiera esperado que yo estuviera allí de pie.
—… ¿Hermana?
—Oh, hola, Hyle…
Me remordió la conciencia darme cuenta de que había estado espiando su conversación. Le sonreí torpemente.
—¿Qué hacías aquí? —Hyle, que parecía estar hablando de algo serio con Kazev hacía un momento, se volvió hacia mí y susurró en voz baja—. ¿Has venido a ver a Kazev?
—Oh, uh… sí. Estoy aquí para ver a nuestro hermano…
Sería raro que dijera que no, así que asentí y fingí que tenía un asunto con Kazev. Los ojos de Kazev se abrieron de par en par cuando oyó nuestra conversación, se puso en pie de un salto y corrió hacia allí.
—¡Tia!
—¡Hermano…! —lo saludé torpemente, fingiendo darle la bienvenida, y los ojos de Hyle se entrecerraron con extrañeza.
—¿Qué te trae por aquí?
Sus ojos brillaron con afecto y me rodeó la cintura con los brazos. Las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa de payaso, como si le gustara la idea de que hubiera venido a verle. Nunca había visto sonreír así al severo Kazev, y no pude evitar reírme ante su expresión poco habitual.
—Solo… pensé en ti y decidí venir. —¿Podría gustarle tanto una respuesta tan simple? Kazev parecía abrumado, con las mejillas sonrojadas.
«¿Siempre fue tan transparente?»
Podía leer con claridad lo que pasaba por su mente y cómo se sentía, como si sus emociones se reflejaran directamente en su rostro cambiante. Este no es el Kazev que solía conocer…
El Kazev de antes era alguien distante, duro como una roca, alguien de quien ni una gota de sangre parecería salir incluso si lo pinchabas. Pero ahora, después de habernos acercado en cuerpo y alma, parecía haberse suavizado considerablemente.
Era como si ahora fuera un cachorro emocionado dando la bienvenida a su dueño, en lugar del hombre frío y serio de unos meses atrás.
«Es tan diferente que se siente extraño.»
Sus mejillas enrojecidas lo hacían parecer un adolescente.
—¿Por qué no tomamos una taza de té mientras estamos aquí?
Dudé un instante y, como si pudiera leerme el pensamiento, Kazev soltó un chasquido.
—Tia, ¿por qué no te tomas una taza de té antes de irte?
—Eh… ¡Sí! Me parece bien…
Hyle, que nos observaba en silencio, inclinó la cabeza en un gesto de despedida y se retiró, desapareciendo de nuestra vista. Me senté con naturalidad en el sofá del despacho de Kazev, y él se unió a mí, sentándose a mi lado.
—Últimamente, has estado muy disgustada por Kyle, ¿verdad?
—Oh… —No era un tema del que quería hablar. Mi rostro se tensó y Kazev rápidamente cambió de tema.
—Lo siento, he sacado un tema delicado.
—No, no pasa nada.
—Entonces… ¿Ha pasado algo durante estos días? ¿Algo fuera de lo común?
De repente me acordé de la carta de la corte imperial, pero no encontré razón para mencionarla.
—Uhm… nada.
—¿En serio?
—¡Sí! —respondí con voz deliberadamente alegre, y Kazev sonrió con ligera amargura.
—Me alegra escuchar eso…
Kazev habló mucho conmigo aquel día. A pesar de ser un hombre de pocas palabras, me entretuvo con un montón de charlas para que no me aburriera. Era como si se preocupara deliberadamente de mi estado de ánimo y solo hablara de cosas brillantes.
—Hermano… realmente estás pensando en mí… —La comisura de mi boca se torció ligeramente en señal de gratitud. Claro, Kazev era un pervertido… pero comparado con Kyle y Hyle, era normal.
«¿Y si se casa después?… Tal vez debería encontrar a una dama que disfrute de recibir golpes.»
Mientras estaba sumida en mis pensamientos, Kazev tosió de repente su té.
—¿…?
COF COF
—Hermano, ¿estás bien?
—S-sí, estoy bien… Sí.
Empezó a sudar frío y evitó mis ojos. Tomé una galleta de la bandeja que había traído la sirvienta y la mordisqueé lentamente. Entre nosotros se instaló un silencio incómodo.
Me pregunté cuánto tiempo había pasado.
—Tia…—Kazev abrió la boca con cautela.
—¿Qué?
—Yo… Esto…
—¿Sí?…
—No tengo intención de casarme con otra mujer.
—¿Qué?…
«¿De qué demonios estaba hablando?»
Me miró fijamente, con una expresión desanimada.
—Tia, ¿te sería indiferente si me casara con otra mujer? —La voz de Kazev se hacía cada vez más pequeña, como la de una hormiga. No lograba comprender el propósito detrás de su pregunta repentina, así que parpadeé, confusa. Pero ese gesto solo pareció herirlo más, pues su rostro se contrajo con una expresión dolida antes de insistir.
—Yo… no quiero casarme con otra mujer.
—¿Uh?… ¿Por qué no?
Después de todo, si mi hermano se casara, podría asegurar un heredero y nuestros padres podrían retirarse tranquilos… Pero antes de que pudiera pensar más, las siguientes palabras de Kazev cayeron sobre mí como un rayo inesperado.
—Tia, porque me gustas.
Las palabras cayeron en mis oídos como una tonelada de ladrillos.
—¿Qué?…
—Me gustas tú…
Casi se me cae la taza de té que sostenía. Abrí los ojos como un conejo asustado.
—Yo… quiero casarme contigo.
—No, no, no. Espera un momento. Espera un momento, hermano. ¡¿Casarte conmigo?! ¿Estás diciendo esto sabiendo que somos legalmente hermano y hermana? Claro, antes has dicho cosas como te quiero y quiero que te quedes conmigo para siempre y me gustas, pero… ¿No lo dijiste solo por qué estábamos teniendo sexo?
«¿No eran solo palabras apasionadas por estar obsesionado con el sexo? ¿Era todo eso en serio? ¿De verdad pensaste en casarte conmigo? ¿Qué clase de locura es esta? ¡Oh, cielos! ¡Dios mío! ¿Por qué? ¿Por qué Kazev querría casarse conmigo?»
—¿Es por lo que hiciste conmigo? ¿Por la responsabilidad? ¿No puedes conocer a otra mujer después de todo lo que hiciste con tu hermana? ¿Algún tipo de culpa? Mira, de verdad, no te preocupes. Yo estoy bien. Soy más abierta de lo que crees, y también lo disfruté, así que, ya sabes… ¡No tienes que sentirte mal ni nada!
—¿De qué… tonterías estás hablando…? —La cara de Kazev se contorsionó ante mis palabras.
—Yo… no es eso… —Kazev pasó su mano por su rostro, como si estuviera agotado, antes de hablar nuevamente—. No soy el tipo de hombre que se mezcle con una mujer solo por diversión, sin que haya amor.
Se me cayó la mandíbula, abierta de asombro ante sus palabras.
—Lo que… quiero decir es que si no me gustaras, no habría hecho lo que hice en la terraza.
Eso no podía ser cierto. ¿Acaso no éramos simplemente compañeros sexuales?
—Ahora Tia, no te estoy pidiendo que me ames, pero…
—… ¿En serio?
No es que no me gustara Kazev, pero… ¿Casarme? ¿Eso no era demasiado? Además, estaba Kyle, Hyle… y éramos hermanos. Esto era un desastre total.
—Solo quería… en caso de que pienses que me voy a casar con otra mujer…
—…
A estas alturas su cara estaba roja como si estuviera a punto de estallar.
—No tengo intención de… solo te lo digo por adelantado, para que no te sientas presionada.
«Ya me siento presionada.»
Fruncí los labios como una idiota. Los ojos de Kazev iban de un lado a otro, como si estuviera nervioso por mis palabras.
—… Lo siento.
—…
—No quería decirlo de esta manera… —dijo con un profundo suspiro—. En fin… solo digo que no tengo ninguna intención de casarme.
Como no le contesté, Kazev gimoteó suavemente.
—No necesito encontrar una esposa a la que… le guste que le peguen. —Su voz era tan baja que no podía oírle, pero parecía extrañamente decepcionado conmigo.
—Oh, ya veo…
—…
—…
La habitación se sumió al instante en un ambiente pesado. Jugueteé torpemente con mi taza de té. Aunque había sido una conversación inesperada, no era que Kazev me desagradara.
«Bueno, con esa cara y esas habilidades… No creo que haya una mujer a la que no le guste. Bueno, no solo mujeres… Hombre también.»
Miré a Kazev, su semblante se ensombreció y sus labios se curvaron en una sonrisa nerviosa.
—… No me interesan los hombres.
—¿Qué?
—No, nada.
Su rostro estaba completamente apagado, como el de un cachorro empapado por la lluvia.
A pesar de la melancolía, su faz parecía resplandecer, como el hombre más guapo del mundo. Me quedé mirándolo, hipnotizada, y entonces él sintió mi mirada y me miró a los ojos.
—Tia.
—¿Sí?
Kazev movió ligeramente sus labios, como si dudara antes de hablar.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR