Capítulo 25
—La espada mágica… la espada mágica… —El Príncipe Heredero Ezequiel murmuró mientras se frotaba el entrecejo—. Es una molestia…
La Espada de Cassias, que había destruido el Imperio de Altar en un instante.
Kyle era el único maestro de la espada en el continente, y también podía controlar Aurores, pero ahora también tenía una espada mágica en sus manos.
¿Y si decidía hacer como Cassias y destruir el imperio? La espada que destruyó el Gran Imperio de Altar de un solo golpe… tal vez podría acabar con el imperio actual de un solo golpe, como si no fuera más que una broma.
Nunca se había enfrentado a él en combate, así que no sabía lo fuerte que era, pero Maestro de Espadas, Auror, Espada Mágica. Ninguno de los tres era común en absoluto.
Kyle, al igual que Kazev y Hyle, eran muy superiores a los demás nobles en muchas áreas, y había que mantenerlos a raya. Una mirada de preocupación cruzó el rostro de Ezequiel.
—Por eso iba a elevar a emperatriz a esa niña adoptiva…
Pensó en Hyle, que astutamente le había arrebatado a su hermana y ofrecido a una noble sin poder alguno, Lady Merid.
En lugar de llevarse a Tia, Kyle se había dirigido al norte, allá había conseguido la espada mágica, lo cual significaba que la familia Marquesal Argent había salido ganando enormemente de cualquier manera. Irritado, Ezequiel arrojó los documentos sobre la mesa.
—El poder de Argent crece día tras día. —murmuró en voz baja, su consejero, al captar la insinuación en sus palabras, inclinó inmediatamente la cabeza en señal de desaprobación.
—En efecto. Últimamente esa familia disfruta de un poder impropio para un Marquesado.
—Mh… ¿Qué debería hacer al respecto?
No le cabía duda de que serían un estorbo en su camino al trono.
—Será mejor que vaya a ver a Su Majestad, mi padre.
* * *
En medio de todo esto, llegó otra carta de la Corte Imperial. Esta vez, el remitente estaba igualmente sin identificar.
—Señorita, otro sirviente Imperial le ha traído una carta.
—¿Le preguntaste por orden de quién era?
—Sí, pero se limitó a responder como un loro que no podía revelarlo… —La sirvienta me entregó la carta con una mueca. El sobre era el mismo que la vez anterior, con papel de carta elegante—. Señorita, si encuentra algo desagradable, creo que lo mejor sería decírselo a mi señora y que investigue al remitente.
Saqué el abrecartas del cajón y, para tranquilizarla, negué con la cabeza.
—No, no es algo desagradable. Solo que… me resulta un poco extraño.
Le pedí que se retirara, como si no me preocupara, y comencé a abrir el sobre con el cuchillo. Mientras utilizaba el cuchillo, me rocé accidentalmente la punta del dedo.
—Ouch…
El afilado cortapapeles atravesó rápidamente la delicada carne. Del corte brotó sangre roja. Solté una pequeña carcajada por mi error, de las que se cometen cuando se está aprendiendo.
—Supongo que últimamente no he tenido mucho tiempo. —murmuré para mí misma y rebusqué en mis cajones en busca de un ungüento. Justo entonces, la luz roja comenzó a fluir desde el Auror de mi muñeca una vez más. La luz roja era bastante voluminosa y se absorbió mágicamente en la yema del dedo herido en un instante.
Parpadeé un par de veces, y el corte había desaparecido.
—Wow… Los Aurores pueden hacer eso.
Me miré las yemas de los dedos con asombro, mientras mi mente volvía a pensar en Kyle.
«Cabrón…. Ya verás cuando te acuerdes. Te haré lo mismo.»
Intenté apartar ese sentimiento de tristeza y frustración, y de un solo tirón, rasgué el sobre de la carta, dejándome llevar por la urgencia. Esta vez, el contenido de la carta era directo, sin rodeos.
[¿Te das cuenta de que alguien está siendo sacrificado por tu paz y felicidad?]
No había juegos de palabras, solo una frase breve, sin sujeto, pero que me heló la sangre.
—¿Alguien se sacrifica por mi serenidad y felicidad…?
Le di la vuelta a la carta para ver si había algo más en el reverso, pero no había nada más.
Era la segunda carta después de no confíes en Hyle
Esta vez, era igual de espeluznante.
«¿Quién está detrás de todo esto? ¿Qué intención tienen…?»
Una vez más, quemé la carta, sintiendo que no debía dejar que nadie más la viera. Fue un momento en el que toda la lujosa papelería se quemó. Sin llamar, la puerta se abrió de golpe, haciendo un ruido tan fuerte que casi parecía que estaba a punto de romperse.
Al girarme hacia la puerta, vi a Kyle de pie allí, con una expresión seria y amenazante en su rostro.
«¿Qué hace él aquí?…»
Kyle se acercó a mí, con rostro adusto y severo.
—¡Eh, bruja!
—…
—Te lo advierto, no te metas con mi Auror.
—… ¿Qué?
«¿Cuándo he usado yo su Auror? Ah, ¿Será por lo de la herida? ¿Lo de la magia curativa que me sanó solo?»
Mi mente comenzó a hacer conexiones, sorprendida de que él pudiera sentir mi uso de la magia. Eso sí que era inesperado.
«Yo no lo usé, el Auror solo me curó…»
Quería refutarlo, pero no tenía ganas de hacer una escena innecesaria. Kyle entró claramente molesto, y pensé que iba a intentar sacarme de quicio, pero estaba sorprendentemente tranquilo. Quizá sabe que el escudo del Auror le impide ponerme la mano encima.
Kyle chasqueó la lengua, molesto, como muestra evidente de desagrado. Llevaba el pelo peinado hacia atrás, dejando ver su frente esculpida, dándole un aire casi… atractivo.
«¿En serio? ¿En este momento sigo viéndolo de esa forma? Está claro que me estoy volviendo completamente loca.»
Con un suspiro, dejé de mirarlo y bajé la mirada. Pero Kyle no parecía tener intención de irse pronto. Con una mirada fulminante, continuó mirando sobre mi escritorio, como si estuviera buscando algo. Algo en su actitud me parecía extraño, así que, con un tono irritado pregunté.
—¿Tienes algo que decir?
—No. —dijo sin inmutarse.
Pero sus ojos no se apartaban del escritorio. Miraba mi cuaderno con atención. ¿Qué estaba buscando en él? Después de observar por un rato, finalmente pareció haber encontrado lo que quería, se dio por satisfecho, y salió de la habitación sin decir una palabra. La puerta se cerró de golpe y el cuarto volvió a sumirse en el silencio.
—¿Qué demonios?
Solo el olor familiar de su cuerpo permanecía donde había desaparecido. Tire del Auror que llevaba en la muñeca y aparté el pensamiento de Kyle de mi mente.
* * *
Kyle frunció el ceño cuando vio la caja sobre su escritorio. En la caja había un mensaje dejado por el subcomandante que había estado con él en el Norte.
[Durante la reorganización de su escritorio, parece que ha olvidado algunas cartas, por lo que las envío.]
«¿Olvidé una carta?»
No lo recordaba. No podía haber dejado nada. Kyle abrió la caja con incredulidad.
Y cuando la abrió. La cara de Kyle se quedó en blanco.
Dentro había una pila de cartas con un papel de un color cursi que él nunca habría usado ni recibido. Al tomar una de las cartas, un fuerte aroma a perfume femenino salió de ella. Parecía que la remitente era una mujer.
«No hay manera de que me escriba con una mujer… Es ridículo.»
Pero lo absurdo no terminaba ahí… La carta era aún más absurda.
[Querido Kyle,
¿Cómo estás en el Norte? ¿Ya te has adaptado? ¿No te has lastimado en algún lado? Sé que eres fuerte, pero siempre me preocupa que te hagas daño. Recibí bien tu respuesta. Aunque decías que te molestaba rociar perfume, parece que en el papel pusiste algo, ¿eh? Tonto, qué adorable. Te extraño.]
El tipo de cartas que solo escriben los enamorados. Kyle funció el ceño sin querer. Al ver lo absurdo de la carta, miró el sobre. El remitente era Kanestia Argent.
La bruja.
[Recibí bien tu respuesta…]
«¿Quieres decir que escribí una carta a esta bruja y se la envié?»
Rebuscó en la caja, incapaz de creer lo que veía. Entonces divisó una carta manuscrita que parecía destinada a ser enviada a ella. Kyle la cogió.
[Hermana,
Me dicen que en la capital está haciendo frío últimamente, así que ten cuidado con el resfriado. Uno de los chicos aquí, cuya prometida está enferma de gripe, parece estar pasando un mal rato. Me preocupa que algo similar te pueda pasar a ti.
Ah, de verdad me está hartando estar viendo a estas feas criaturas todo el día. Quiero dormir abrazándote, hermana. Te extraño…
No estarás divirtiéndote con otros chicos ahora que no estoy, ¿verdad? Porque si lo haces, me voy a enojar de verdad. Aunque estés sola, juega solo con Kazev y con Hyle. Si no lo haces, me voy a poner muy molesto.
Ah, espera. Parece que otra de esas criaturas nos atacó. Te seguiré escribiendo cuando regrese.
Te quiero, hermana.]
Kyle leyó y releyó la carta aturdido.
No recordaba haber escrito una carta tan extraña, y le gustaría fingir que no era él, pero sin duda era su letra. Su cara se contorsionó de vergüenza.
Kyle tenía una letra bastante inusual. A diferencia del típico inglés aristocrático al que se le enseña a escribir con pulcritud desde pequeño, él tendía a utilizar una cursiva irreconocible.
Esto significaba que, a menos que uno fuera un falsificador profesional de caligrafía, era difícil de seguir para la mayoría de la gente.
«¿De verdad escribí… esta extraña carta? ¿Yo? ¿A la bruja? ¿Será otro truco de esa bruja? ¿Acaso está bajo algún hechizo o algo?»
Estaba confundido, pero extrañamente aún podía ver los pequeños ojos de la bruja mirándolo mientras seguía llorando. Era molesto.
—Ja.
«Qué demonios… Realmente estoy poseído.»
Kyle arrugó la carta en su mano. Luego, con irritación, la tiró de nuevo al cajón.
La cabeza le palpitaba. Como si hubiera algo que no pudiera recordar.
{—Nunca los he considerado familia desde el día en que los conocí. Ni yo, ni tú, ni él.}
{—Realmente me gustas, hermana…}
{—Cuando te excitas, siempre me llamas así, de manera tan sugerente.}
Su cabeza retumbaba. Un dolor de cabeza palpitante acompañaba las conversaciones que debieron de tener lugar entre ella y él en algún momento, pero al final de todo no había más que hostilidad hacia Tia.
«Perra molesta. Si no fuera por mi Auror, la habría matado. ¿Pero por qué demonios tiene mi Auror?»
No le encontraba sentido a todo aquello.
El dolor de cabeza y el mareo que había estado sintiendo durante mucho tiempo le hacían sentir que se le iban los pies. De repente, la espada mágica de la pared pareció llamarlo.
«Si empuñara la espada, podría liberarme de esta agitación emocional inexplicable.»
Kyle alargó instintivamente la mano y agarró la espada. Entonces, la energía negra de la espada se arremolinó a su alrededor. Al principio, su corazón pareció latir como loco, pero luego empezó a calmarse. Kyle respiró lenta y profundamente, compartiendo una resonancia desconocida con la espada.
La energía negra se absorbió gradualmente en su cuerpo. Entonces, las emociones que se habían agitado al ver la carta se desvanecieron. Kyle chasqueó ligeramente la lengua al recordar la cara de Tia.
Fuera lo que fuera esa bruja, no era normal… Había logrado encantar hasta a Hyle.
«No puedo creer que mi astuto gemelo, que nunca se deja engañar, está tan cautivado por ella que la rodea y la mima.»
Su agarre de la empuñadura se tensó. Un sentimiento de nunca, nunca, nunca dejarla ir se apoderó de su mente.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR