Prólogo
«¿¡Qué demonios!? ¿Por qué terminó así? Sólo quería crear un tratamiento que ayude a levantar el ánimo.»
—Huh…
—Es simplemente un ejercicio estimulante y vertiginoso. Además, Sazer* debe mantenerse en forma, ¿cierto? Como Señora de la Torre Blanca, es necesario que no descuide su fuerza física, no olvide que también es importante.
*Sazer: Es el seudónimo de la protagonista; hace alusión al título de Maestra.
El rabillo de los ojos del hombre que acaba de decir esas palabras, estaban inusualmente curvados, muy diferente de lo habitual.
«¡Hesse, bastardo!»
Las cejas de Irina se arquearon levemente. Mientras él succionaba su pezón erecto, como si supiera que ella estaba a punto de arremeter con voz aguda:
—¡Oh, uh, de-deja de molestarme!
Los pezones que había estado mordiendo y succionando durante un tiempo, ahora sentía un calor extraño que se elevaba al menor roce sobre éstos a la vez que su zona íntima se sentía aún más húmeda.
«¿Por qué ante toda esa estimulación, siento un cosquilleo y adormecimiento ahí abajo?»
—¿Qué quieres decir con molestarla? Si estoy poniendo todo mi corazón y cariño en ello, Sazer. Me entristece que no pueda sentir mi afecto.
Repentinamente algo la golpeó ahí abajo, era parecido a un palo duro que azotaba la entrada de su mojada vagina. Irina, cuyas mejillas ya se encontraban sonrojadas, parecía asombrada ante esto:
—¿Se puso así de grande tan rápido? ¿Qué demonios? —Ella realmente no podía entender la situación que estaba sucediendo allí abajo.
Hace solo unos minutos le metieron algo tan enorme que no sería exagerado describirlo como un arma; algo que la hizo gemir y derramar lágrimas de placer. Sin importar cuán joven y saludable fuera Hesse, esto era imposible.
N/R (Monix): No preguntes, sólo gózalo😎.
—Eso es porque Sazer es muy hermosa y encantadora.
Un pecho voluminoso que te harían babear con tan sólo darle una mirada, pezones lo suficientemente erectos que te incitaban a colgar una pequeña joya sobre ellos, las marcas de sus besos regadas a lo largo de su blanca piel pura, su vagina que nuevamente se encontraba derramando sus jugos de amor y sus muslos que estaban manchados por su semen.
Lo más seguro es que serías un eunuco, si una mujer tan erótica como ella no te provocara una erección.
—Por favor, alégrese, ya que también es una prueba de que su sacerdote goza de buena salud —añadió Hesse, plantando un ligero beso en el ombligo de la hermosa mujer.
—Disparates… —Irina murmuró con incredulidad.
Aún así, esta reacción era débil, si pensaba la primera vez que tuvo relaciones con ella.
{—¡Qué! ¿¡Po-por q-qué parece que está saliendo una serpiente de ahí!?
—¡Oye, vuelve en tí, Hesse! ¡No hay forma de que eso pueda entrar!}
En aquél entonces, fue bastante difícil consolar y calmar a Irina, quien estaba aterrorizada por el tamaño de su cosita. Pero ahora…
—¡Oh, he, mhm!
N/R (Monix): Las personas cambian Hesse😔.
Su agujero que hace apenas unos minutos había sido rellenado de semen, ahora recibía ansiosamente el objeto que ella había llamado “serpiente” esa vez.
—Ah, qué bien. No sabes lo contento que estoy por ser el único que sabe cuán acogedor y cálido es estar dentro de usted.
Por supuesto, a Irina no le hizo ninguna gracia saber que el sacerdote, que normalmente pensaba que era un poco travieso y difícil de entender por dentro, era un hombre que se burlaba descaradamente en la cama.
—Uff, pues a mí no me gusta… —le tembló la voz. Mientras su pene grueso y caliente iba frotando su interior hasta rozar cierto punto de su pared interna; lo que provocó que sus ojos brillaran en blanco por un momento.
La sensación de caer a un pantano del placer era escalofriante y a la vez un poco aterradora. Irina, aferrada a las sábanas, tiró suavemente de Hesse para que la abrazara. Quizás fue porque de alguna manera le aliviaba sentir una temperatura corporal tan acalorada como la suya.
—Sí, eso hace que me gustes mucho más.
Fue una respuesta hábil, como siempre; sin embargo, por una fracción de segundo, a la joven le pareció percibir la sonrisa de su compañero, la cual se veía como la luz de la luna en una noche nublada.
Entonces cerró los ojos y los volvió a abrir.
Sin embargo, fue sólo un instante, ya que pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por Hesse, quien había tomado su pecho izquierdo para luego empezar a besarla.
Una lengua caliente que acariciaba la tierna carne de su boca. Dedos finos que se encargaban de frotar sus pezones suavemente teniendo cuidado de no causarle dolor alguno. Mientras que los genitales de ambos se rozaban tentadoramente “ese lugar” que a ella le encantaba.
Irina quedó empapada debido a la lluvia de estímulos que llegaban de varios lugares de su cuerpo. Su esbelta cintura temblaba como si quisiera huir de sus brazos. A su vez, un gemido se escapó de la boca de Hesse debido a que la carne excitada se contraía y tensaba alrededor de su polla.
SUSPIRO.
—Ha, Sazer.
—Uf, ha, más, un poco más…
—También me gusta lo impredecible que puede ser.
Hesse que separó sus labios, se alejó un poco y la volvió a penetrar vigorosamente, llevándola finalmente a un clímax febril.
Y como siempre, la insonorizada oficina de la Torre Blanca absorbió cada uno de los sonidos de su peculiar y lujurioso encuentro, ni siquiera una gota de agua podría escucharse fuera de ésta. Esta noche también seguiría siendo un secreto sólo de ellos dos.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: YAKULT
CORRECCIÓN: LILIAN MONIX