Capítulo 1
—¿Por qué todo el mundo es tan beligerante*? ¿De qué sirve pelear? —gritó con voz cansada, al mismo tiempo que saltaba a la cama.
*Beligerante: Se refiere a aquel o aquello que es combativo o que se encuentra en guerra.
Con cabello plateado tan abundante y fino como las nubes, los ojos de un verde intenso y rasgos de muñeca, era hermosa, incluso aunque en ese momento tuviera el ceño ligeramente fruncido ¿Sería este el aspecto que tendría el Hada de las Nieves si fuera humana?
El nombre de la deslumbrante mujer era Irina Rowestyn, líder de la Torre Blanca, establecido por un grupo de magos que estudiaban la magia del tipo viento.
De hermosa apariencia y excelentes habilidades mágicas. A pesar de poseer cualidades que parecían no tener nada que envidiar, desgraciadamente ella tuvo más días deprimidos que felices. Esto debido a que pese a ser la jefa de una organización, tenía un corazón muy blando.
—Maldita sea, ahora que Hisran y Siord se han calmado un poco, son los clanes minoritarios los que causan problemas —murmuró, tomando un mechón de su pelo.
Las dificultades mentales que soportó en los años posteriores tras convertirse en Señora de la Torre Blanca tuvieron un impacto negativo en sus hábitos lingüísticos. Tanto así que Irinia, quien solía usar sólo las palabras más inocentes, ahora podía escupir palabrotas como “maldita sea” sin inmutarse.
Hisran era el arrogante líder de la Torre Roja que vivía según su propio gusto, y Siord era el insensible líder de la Torre Azul cuyas palabras y acciones goteaban de frialdad.
Asertivos e individualistas, tenían opiniones opuestas y su relación era peor que la de un perro y un gato. Siempre que se reunían los líderes de las cuatro torres mágicas, los dos se enzarzaban en activas batallas de nervios, sin importar cuán grande o pequeño fuesen, éstas contribuían en gran medida a la fatiga física y mental de Irina.
«Además, debido a la peculiar atmósfera que transmite el líder de la Torre Negra, es difícil decir una palabra cómodamente…»
Fue así que Irina se había acostumbrado a tomar medicamentos para el dolor de cabeza antes de asistir a las reuniones trimestrales. Gracias a las peleas entre los líderes de la Torre Roja y la Torre Azul, y la evasiva actitud del líder de la Torre Negra, su habilidad para preparar pociones mágicas crecía día a día.
Se preguntaba si el Dios de la magia sentía lástima por ella y de esta manera la recompensaba. Ya que, mientras el pacífico continente de Latio era bombardeado por acontecimientos inesperados, las cosas empezaban a cambiar.
Dejando a un lado los rumores en los que se afirmaba que supuestamente eran eunucos, se decía que, Hisran, el Señor de la Torre Roja, estaba destinado a pasar una vida solitaria debido a su carácter arrogante. Del mismo modo ocurría con Theodore, el Señor de la Torre Azul, todo el mundo creía que nunca sentaría cabeza con nadie debido a su naturaleza intimidante y fría. Pero al final, ambos habían encontrado a alguien a quien amar.
Sorprendentemente, ahora que los dos señores de las torres se enamoraron se volvieron menos agresivos. Parecía como si sus amantes actuaran como un puente entre los dos hombres, reuniéndose en privado, un milagro ante el que todos los que conocían la Torre Roja y la Torre Azul no podían hacer nada más que maravillarse.
«Y pensar que esperaba que ahora me doliera menos la cabeza en las reuniones…»
Una vez que un problema se resolvía en cierta medida, surgía otro como si de alguna manera hubiera estado esperando la oportunidad de aparecer.
La parte occidental del continente Latio, donde se encontraba la Torre Blanca, era en gran parte desértica y de clima árido, por lo que la composición de la población era compleja, con pequeños clanes o razas que vivían en oasis; haciendo que los conflictos entre los mismos fueran frecuentes.
En el sur y el este del continente existían poderosos imperios, en torno a los cuales se había establecido un cierto orden. Sin embargo, en el oeste, donde la población era escasa y los cultivos eran más difíciles de cultivar que los del este y el sur, eran más pequeños y su poder era limitado.
Como resultado, durante mucho tiempo, cuando los conflictos entre naciones, razas y clanes se intensificaron, fue la Torre Blanca, con su considerable poder militar, la encargada de actuar como mediador, por lo que cada mago desempeñaba un papel parecido al de un sheriff.
Ciertamente era un trabajo honorable, pero también uno oneroso y pesado especialmente para el líder, quien era la cabeza y autoridad máxima de la Torre Blanca.
Ese día en concreto, Irina llevaba desde la mañana esforzándose por detener el conflicto entre los clanes Batu y Maura en el desierto de Caber. Aunque las disputas normales se resolvían con la intervención de los magos de la Torre Blanca, la tensión entre las dos tribus se había vuelto tan intensa que ella misma tuvo que tomar cartas en el asunto personalmente.
Ambos pueblos vivían en el mismo oasis y compartían la misma fuente de agua, pero cuando el nivel del agua disminuyó repentinamente, se culparon mutuamente y estuvieron dispuestos a ir a la guerra.
Por ahora, los magos de la Torre Blanca lograron ganar tiempo prometiendo investigar la causa del problema. Debían encontrar la razón detrás de la disminución del agua en una semana como máximo antes de que la situación se volviera catastrófica.
«Con Hesse al mando, estoy segura de que se hará un buen trabajo…»
Cabello castaño suave, ojos color carmesí que parecían captar la luz del sol al atardecer y unos lentes sin montura que acentuaban su apariencia intelectual, así fue como Irina recordó a aquel hombre que sonreía con facilidad.
Hesse Clark, el sublíder de la Torre Blanca. Al igual que Irina, había sido alumno del anterior líder de la Torre y ahora era un sacerdote consagrado.
Un joven sacerdote muy brillante, siendo el más hábil de los cuatro alumnos del antiguo líder, se esperaba que fuera el próximo Maestro de la Torre. Eso fue hasta que el antiguo líder decidiera repentinamente retirarse, nombrando a su tercera discípula, Irina, como su sucesora.
«Si no fuera por él… hoy, la guerra podría haber estallado ante nuestros ojos.»
{—¡Cálmense, todos! Debe haber una razón clara detrás de la disminución del nivel del agua en los oasis cercanos. Necesitamos investigar más a fondo, pero la causa más probable son los gusanos de arena… —La voz de Irina no era más que una brisa ante los guerreros del clan con las espadas desenvainadas. Justo cuando pensaba que estaban a punto de ver un baño de sangre, decenas de rayos cayeron del cielo oscurecido hacia los guerreros.
—¡Sublíder!
—Estos individuos que incitan disturbios en tierras tranquilas y no muestran respeto incluso hacia el líder de la Torre, ¿no estarán atrayendo la ira del cielo?}
Por supuesto, el poder fue controlado y nadie murió; sólo quedaron un poco aturdidos.
Hesse respondió sin la menor vacilación, como anticipándose a la reprimenda de Irina, sin mostrar ni una pizca de vacilación. Sin embargo, después de este poderoso gestos, las dos tribus se calmaron un poco y prestaron atención a las palabras de Irina y de la Torre Blanca. Por tal motivo, Hesse quedó como responsable y ganó una semana más.
Como suelen decir, “una acción vale más que mil palabras”.
«Bueno, quizás es una tontería esperar dialogar tranquilamente con gente enfurecida. Hesse es razonablemente valiente y decidido en ese aspecto también. No es solo palabrería… Si Hesse se hubiera convertido en el líder de la Torre Blanca como todos esperaban, ¿no sería lo mejor para todos, incluyéndome a mí y a la Torre Blanca? ¿En qué estaba pensando el maestro…?»
{—Irina, creo que serás una líder de la Torre excepcional, más que nadie.}
Él tenía mucha fe en ella, pero Irina no podía estar de acuerdo con esas palabras.
«Aquella vez, el maestro cometió un error. Ahora, por supuesto que debo esforzarme más para poder ser una buena jefa de la Torre.»
Pero desgraciadamente en este mundo, había cosas que no se podían lograr solo con esfuerzo.
Primero, los líderes de las Torres Roja, Azul y Negra con sus sólidas creencias y personalidades arbitrarias. Segundo, las tribus del Oeste, más enredadas que el estambre con el que un gato jugaría todo el día. Tercero, los magos de la Torre Blanca, observaban con preocupación a la joven e inexperta líder de la Torre. Y por último…
«Un sacerdote, tan talentoso, que es una carga. Al menos tenía un lado bonito cuando era más joven.»
Irina se quedó dormida mientras pensaba en todas las cosas que la dejaban sin aliento.
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La noche en el desierto era más fría y silenciosa de lo que la gente pensaba.
Hesse, incapaz de conciliar el sueño hasta tarde, salió de su tienda y caminó por la arena.
Su movimiento era más bien un paseo ligero, pero también era una continuación de su trabajo, ya que él trabajaba constantemente con su magia de búsqueda mientras caminaba con calma. Era para rastrear a los gusanos de arena, criaturas demoníacas que estaban huyendo mientras absorbían el agua del oasis.
«Los gusanos de arena en la época de apareamiento necesitan una gran cantidad de agua.»
La Torre Blanca había eliminado gusanos de arena en esa área hace dos años. Desde entonces, habían esparcido la sangre de los gusanos muertos con poder mágico para evitar que otros se acercaran. Sin embargo, parecía que el efecto disuasorio había perdido su eficacia con el tiempo.
«Debo de atrapar a esos gusanos de arena cuanto antes para enmendar este error.»
Una sonrisa amarga se formó en sus labios mientras recordaba los eventos del día.
«Ojalá los arrogantes clanes Batu y Maura tuvieran ahora más paciencia.»
Le enfadaba que parecieran ignorar las palabras de Irina, pero al final, ¿no fue su manera de lidiar con ellos una falta de respeto hacia ella?
«Entiendo por qué dudaba en usar magia. Con niños y mujeres presentes, probablemente quería evitar parecer amenazante.»
Pero comprenderlo intelectualmente y hacer que su corazón lo entendiera eran cosas totalmente diferentes, y no pudo contener su impaciencia en el momento.
«El problema es que mi mente se apaga al estar frente a ella.»
Aquella vez, sus emociones pudieron más que su razonamiento, y el título de “mejor cerebro de la Torre Blanca” pasó a ser irrelevante.
{—Joven insolente, déjame darte un consejo. Si sigues así, nunca ganarás el corazón de esa adorable joven.}
Hesse recordó las palabras sarcásticas de su hermana mayor, Scarlet, poco después de que Irina ascendiera como líder y él a sublíder de la Torre.
Y sus palabras se volvieron realidad como si fueran una maldición, aunque obviamente él no estaba maldito. En los últimos tres años, la relación entre Irina y Hesse, en lugar de ser más cercana, se había vuelto cada vez más distante. A pesar de que como líder y sublíder de la Torre tenían más interacciones diarias que antes, debido a los asuntos que debían de lidiar juntos..
«Creo que éramos más cercanos antes de convertirnos en líder y sublíder.»
{—¿No cree que es injusto que sea el sublíder de la Torre Blanca? El corazón del antiguo líder de la Torre Blanca estaba definitivamente contigo… ¿Me pregunto qué podría haberle dicho la líder que lo hizo cambiar de opinión?}
{—La Torre Blanca está agachando la cabeza y aceptando la mediocridad de la actual jefa. Solo tú, sublíder, puedes cambiar esta atmósfera.}
Los antiguos magos de la Torre Blanca, aquellos que no podían la mente de la persona que se encontraba justo en frente de ellos, y mucho menos, entender la situación del continente, se la pasaban hablando puras tonterías. Al parecer esos mismos tipos, que usaban su cabeza como adorno y hablaban sin medirse, fueron expulsados de la Torre Blanca.
«La vitalidad de esos imbéciles con pensamientos patéticos debe seguir persistiendo en algún lugar de la Torre Blanca como cucarachas. Sazer Irina, ¿es hostil conmigo después de escuchar a esa gente?»
La expresión de Hesse se distorsionó ligeramente. No estaba enojado, más bien se sentía triste y decepcionado. Parecía que no podía ganarse su confianza, y ni siquiera hacer que lo viera como un hombre.
«Scarlett puede tener razón, he tenido mucho cuidado con mis palabras y mi comportamiento, pero… No, no es así. Es posible que haya cometido un error que ofendiera a ese bondadoso corazón, sin siquiera haberme dado cuenta de ello, justo como hoy.»
Tendría que resolver eso primero, y recuperar su confianza.
—Lo que es más urgente es deshacernos de los gusanos de arena. —Hesse se hizo levitar con un hechizo flotante y desató un enorme maremoto.
Lanzar un hechizo de agua a gran escala en una región árida como el Oeste era todo un reto, pero para él, una persona que fue reconocida como un genio por la Torre Blanca, no era tan complicado.
La rugosa arena se humedeció. Poco después, monstruos con antenas horribles y enormes cuerpos salieron de debajo de la tierra donde estaba parado hace poco. Era un gusano de arena, ahora más oscuro de lo normal debido a la absorción del agua.
—Esto te va a doler un poco. Después de todo, gracias a ti, me he ganado un poco el odio por parte de mi querida Sazer.
De repente, docenas de rayos poderosos cayeron de las nubes recién formadas. Normalmente, el hechizo de relámpago no causaría un gran daño al gusano de arena, pero ahora la situación era diferente al estar su piel empapada con el agua.
¡KYAAAGH!
El gusano de arena se retorció como si estuviera sufriendo una tortura, levantando una fuerte ráfaga de arena antes de caer.
Hesse no bajó la guardia. Si era la temporada de apareamiento, significaba que había al menos dos gusanos de arena cerca.
Por eso, utilizó hechizos de relámpago, evitando derramar sangre, para atraparlos. Los gusanos tenían un agudo sentido del olfato, y si olían la sangre de su propia especie, pronto vendrían corriendo para vengarse, o huirán a las colinas en caso de decidir que el enemigo fuera demasiado para ellos.
—Lo encontré.
Media hora más tarde, Hesse descubrió otro de esos gusanos escondido en la arena cercana. Y otro rayo implacable cayó sobre él.
Después de matar a esas dos criaturas, pudo dormir un poco más relajado.
«Espero que ella no se encuentre enojada en mis sueños.»
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Después del primer día de investigación, los efectos del descubrimiento y la matanza de los dos gusanos de arena por parte de Hesse se hicieron evidentes unos días después.
—Sublíder, tengo un informe. Tanto el oasis del clan Batu como el del clan Maura mantienen sus niveles de agua.
—Qué alivio. Parece que los gusanos de arena ya no están aquí o se han dado cuenta de las muertes de sus congéneres y han cambiado de ubicación.
—Eso es gracias a la rápida localización y eliminación de los gusanos de arena por parte del Sublíder.
Había un brillo de respeto en los ojos del mago cuando miró a Hesse. Sin embargo, éste no se dejó impresionar y lo felicitó con una sonrisa sociable.
«Habría sido más fácil y rápido si fuera Sazer.»
Quizás debido a su naturaleza suave y amable, Irina no solo era una maga excepcional con un excelente control de magia y una afinidad con el maná, sino que también tenía una afinidad con la naturaleza.
El viento la rodeaba, la hierba, los árboles y animales que encontraba en las montañas, así como los campos, parecían quererla y seguirla. Gracias a eso, ella solía descubrir cosas que la gente común tendría dificultades para notar, a menudo con las pistas o corazonadas que le ofrecían.
«Además, Sazer es muy buena haciendo pociones.»
A diferencia del sur y el este, el oeste tenía una extraña tendencia a restar importancia al campo de las pociones mágicas.
Por eso, aunque a Irina no le gustaba hablar de sus habilidades para hacer pociones, su mentor, el antiguo maestro de la Torre, sus hermanos y los magos que conocía, sabían que era tan buena como Luna, una de las mejores fabricantes de pociones de la Torre Roja del Sur.
«Es raro encontrar a alguien tan sobresaliente en múltiples áreas como ella.»
Sin duda, sería bastante gratificante el ser reconocida por sus habilidades y logros.
«Aunque el comienzo fue un poco… problemático, se resolvió pacíficamente. así que estará satisfecha, ¿verdad?»
Sin embargo, cuando Hesse regresó a la Torre Blanca después de resolver los asuntos de las dos tribus, las cosas habían tomado un giro bastante extraño.
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—Líder de la Torre, tengo un informe para usted. El nivel del agua en el oasis se ha mantenido desde entonces, en gran parte debido a la rápida búsqueda y muerte de dos gusanos de arena por parte del Sublíder el primer día. Los clanes Batu y Maura también han aceptado la mediación del Sublíder, o mejor dicho de la Torre Blanca.
En menos de una semana, llegaron las buenas noticias. Era Hesse después de todo. El hombre que permanecía al mando había hecho su trabajo.
Antes de que Irina pudiera decir algo, el mago que le presentó el informe, Celsia, agregó con una sonrisa radiante:
—¡Por supuesto, es el Sublíder! Siempre puede confiar en que las tareas que se le asignen se manejarán perfectamente.
Irina miró fijamente el rostro de Celsia, la joven con encantadora cabellera púrpura. Aunque era su asistente, parecía estar mucho más interesada en el Sublíder que en ella, su superior directo.
«Sé que te gusta Hesse pero…»
Irina chasqueó la lengua. En el fondo de su corazón, la quería recomendar como ayudante de Hesse.
«Él también es extraño. Aunque siempre está sonriendo y se lleva bien con las mujeres, trata de evitar involucrarse demasiado con ellas.»
Podría ser que él estuviera cómodo teniendo un asistente masculino. Irina misma se sentía más cómoda tratando con Celsia que era del mismo sexo. Sin embargo, cuando se le asignaban misiones externas, a menos que hubiera una razón especial, prefería que los miembros de su equipo fueran hombres. Así que la posibilidad de que Celsia, a quien Irina apreciaba tanto, se convirtiera en su asistente, era imposible.
«Solo está interesada en Hesse, lo cual no significa que descuide sus deberes como mi ayudante, pero qué se le va a hacer…»
De todos modos, la devoción de Celsia se apoderó de ella y soltó algo que pretendía ser un cumplido a los esfuerzos de Hesse.
—Me alegro de que todo haya salido bien.
—¡Oh, Líder de la Torre Blanca! Eres tacaña con los elogios hacia él, especialmente en comparación con otras personas —Celsia dijo con una sonrisa irónica. La mano de Irina se detuvo momentáneamente mientras firmaba documentos.
«¿Realmente soy así? Más allá de encontrar a Hesse un poco raro, ¿estoy…?»
Su rostro se sonrojó intensamente, como si de algún modo hubiera sido atrapada. Tomó la palabra, tratando de sonar lo más despreocupada posible:
—Supongo que con sus habilidades, es natural que dé por sentado sus logros. Me aseguraré de corregir eso. Gracias por hacérmelo saber.
—Ah, ¿era eso? Pienso que si el líder lo elogia tanto como a los demás, el sublíder también estará contento. Después de todo, él trata muy bien a los sacerdotes y les muestra respeto.
Era cierto que el comportamiento de Hesse hacia ella y con la primera Sacerdotisa, Scarlet, y el sacerdote, Vine, definitivamente parecía amable a los ojos de los demás. El problema radica en cómo sus palabras y actitudes podían ser tan astutas como una serpiente.
—Pero no sientes que al hablar con él se te revuelve el estómago…
Sabía que criticar a un sacerdote no sería diferente de escupir en su propio rostro, y ya que Celsia, que apreciaba a Hesse, no escucharía ninguna crítica, Irina sonrió incómodamente y se mantuvo en silencio.
A pesar de no haber visto a Hesse en casi una semana, Irina no podía evitar pensar que él estaba en otro lugar, gracias a los constantes chismes de los magos de la Torre Blanca, incluida Celsia.
Por las mañanas, su asistente hablaba sin parar en la oficina.
—Oye, ¿escuchaste las noticias? Se dice que Hesse resolvió otro problema rápidamente.
—¡Como siempre! Él sabe cómo resolver las cosas.
—Somos afortunados de tenerlo como sublíder.
Por la tarde, los magos conversaban en los pasillos y salas de descanso de la Torre Blanca. Irina no pudo evitar sentirse incómoda.
—La líder tiende a ser demasiado cautelosa, pero el sublíder es firme y audaz.
Quizás se debía al hecho de que más del 90% de las veces, los elogios hacia Hesse venían acompañados de comparaciones con ella.
Dicen que uno se cansa incluso de los elogios. Y mucho menos disfrutaba de escuchar constantemente comparaciones de las bocas de los demás. La mayoría de los sentimientos incómodos hacia Hesse probablemente provenían de las burlas con las que los demás arremetían contra ella.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ANA
CORRECCIÓN: RO MONIX