Capítulo 15
No podía respirar por la culpa que sentía. Había aguantado lo suficiente como para eyacular como un conejo después de unas cuantas chupadas.
Sentí como si la excitación de mi corazón se convirtiera en cenizas en un instante. Quería golpearme la cabeza y disculparme. No podía abrazar a Lee Yeowoon así. Quería confesar mis pecados y recibir una paliza de su parte. Seguía siendo un tipo indigno. Prefería que me mataran a golpes.
Pero entonces Lee Yeowoon inclinó la cabeza.
—¿Hmm…?
Y sostuvo la punta de mi pene. Sus labios tocaron el condón que envolvía mi glande.
—¡Ah…!
Me puso con la boca un condón en el pene. Por supuesto, usó sus manos, pero…
Una bomba de TNT explotó en mi cabeza: la culpa, los nervios y todos mis pensamientos volaron por los aires.
«¡Loco loco! Lee Yeowoon, ¿dónde diablos aprendiste esto?»
Mi erección estaba a punto de morir de culpa, pero entonces Lee Yeowoon hizo el acto destructivo de ponerme un condón con la boca, y casi me hizo correrme.
Como era de esperar, es increíble, Lee Yeowoon es el mejor. ¡El mejor! Ningún Omega en el mundo sería tan sexy como Yeowoon.
—Mmm.
Simplemente empujé a Yeowoon hacia atrás y lo besé. Exploré bruscamente el interior de sus labios, chupé su lengua y abrí sus piernas. Luego alineé la punta de mi pene en el pequeño agujero y lo enterré hacia adentro.
—¡Ah, ah…!
Aunque le había dilatado con los dedos, su cara se arrugó de dolor ante la penetración tan esperada después de insertarlo por primera vez en mucho tiempo. Era la mirada que me encantaba. Era la cara erótica que siempre me entristecía, pero que también había alimentado mi lujuria.
Aus: con decir que me entristecía se refiere a que lamenta que Yeowoon sufra dolor por ser un Beta y no soportar adecuadamente el tamaño de un Alfa.
«Hay que medirse, controlarse. Controlate Im Jaehee. El oponente no es Omega.»
Empujé mi pene hasta la mitad, llevando mi paciencia al límite. Solo eso hizo que las cosas fueran difíciles para Lee Yeowoon. El interior se sentía bastante rígido porque no estaba mojado. Fue un poco decepcionante. No, no estoy decepcionado. Saqué mi pene, lo frote con gel hasta que rezumaba y volví a sumergirlo.
—¡Ugh! ¡Ah!
Sostuve el rostro angustiado de Lee Yeowoon y la besé varias veces. Los labios que gemían, el rostro distorsionado por una mezcla de dolor y placer, y el leve olor corporal me eran familiares. Era mi amado Lee Yeowoon.
Quería penetrarle profundamente de una sola vez, tal vez esto sea porque había tenido este tipo de sexo en varias ocasiones. Había visto como el bajo vientre de alguien se sacudía y temblaba cuando le follaba duro.
Pero sabía que no debía, mi cuerpo estaba hirviendo, pero mi mente estaba tan fría como si le hubiera echado agua helada encima. Lee Yeowoon no era Omega.
Aus: Por todos los cielos ya cállate! ಠ_ಠ
Si extendía el interior estrecho y caliente, sentiría el increíble placer de ser apretado por sus estrechos confines hasta la raíz. Pero tendría que esforzarse un poco más. Si lo hacía poco a poco, sería difícil para él. Por supuesto, Yeowoon es el tipo de chico que me aceptará incluso si lo trató con dureza, pero…
«Lo amo. Porque lo amo, no puedo obligarlo a tener relaciones sexuales que sólo satisfagan mis deseos.»
Pero hoy en día es jodidamente difícil moderarse.
—Ugh, ugh, ugh…
Quería penetrarlo hasta el fondo, pero le acaricié las caderas lo más suavemente que pude. Mi boca se secó por el tentador placer y tuve que humedecer mis labios con la lengua varias veces, pero controlé mis deseos lo mejor que pude. En cambio, la moderada profundidad de mi penetración fue recibida con un gemido de la boca de Yeowoon que se mezcló con un dulce chillido.
—¡Ah, eh…!
Después de unas cuantas caricias con el pene a medio camino, Yeowoon llegó al clímax de nuevo, estremeciéndose de placer. Era menos viscoso que antes, pero aún era espeso. Moví las caderas con diligencia, abrazándolo con sus brazos alrededor de mi cuello. Quería que fuera más placentero, que se sintiera mejor, que durara más para él que había sido tan paciente conmigo.
—Yeowoon, Yeowoon…
Susurrando su nombre como un gemido, besé su mejilla sudorosa y me froté en ella. Me abracé a su delgada espalda, apretando mi cuerpo contra el suyo con fuerza.
Sentí que si no lo hacía, me vería obligado a meter toda mi polla en él. Reprimí mis deseos por amor a él, aunque mi placer era mínimo.
—Yeowoon, te amo.
«Mi confesión es sincera.»
«Independientemente de los pecados que haya cometido, la verdad permanece inalterable. Si no le amara, no me sentiría culpable. Incluso aunque siento tanta culpa, le amo tanto que no puedo ni imaginar perderle.»
—Sí.
Lee soltó un gemido de placer y me rodeó la cintura con las piernas, acercándome un poco más. Era como un permiso para enterrarme más profundamente.
—Yo también te amo.
«Maldita sea.»
Apreté los dientes y maldije en voz baja sin que él se diera cuenta. Fue más fácil de lo que pensaba atreverme a decir que lo amaba, pero en cuanto oí esas palabras, sentí una oleada de culpabilidad, acompañada de pensamientos suicidas.
Pero no es posible suicidarse en el estado en que me encuentro ahora. Sólo es posible que un hombre se convierta en un sabio después de satisfacer sus deseos.
— ¡Ah, ah!
Besándole mientras gemía con un grito, me hundí un poco más en él. Era un cuerpo que siempre me había excitado. Pensé en él, el que constantemente me ponía un condón en la boca. Mi amante, el más erótico de todos.
Nunca más caeré en ninguna tentación. Con esa promesa, abracé a Lee Yeowoon en mis brazos.
***
Era sábado. Estaba parado frente al centro médico.
Normalmente, no me habría acercado a la escuela en fin de semana a menos que fuera durante los exámenes. Pero hoy tenía mis propias razones.
Después de una gran noche en nuestra última cita, Yeowoon está de muy buen humor. Aunque no habíamos podido salir juntos durante unos días después de ello porque Yeowoon estaba ocupado, nos mantuvimos en contacto y hablamos por teléfono por las noches. Sería bueno si pudiera reducir sus clubes y su trabajo voluntario porque está muy ocupado con todo tipo de tareas. Estaba estresado por no dejar las cosas a medias y tener que aumentar sus especificaciones a pesar de que sólo estaba en su segundo año, pero dijo que estaba feliz de que su hyung, que regresó del servicio, se lo dejará más fácil.
Sugirió que fuéramos a un parque de atracciones mientras hablábamos anoche por teléfono.
Pero, ¿por qué estoy ahora en la escuela y no en un parque de diversiones?
«Los ratones tienen que comer incluso los fines de semana, ¿verdad?»
Porque de repente se me ocurrió ese pensamiento.
Por supuesto, mi horario de oficina era de 10:00 a 18:00 horas, de lunes a viernes. Aunque nominalmente era así, el Profesor Lee Chungyoung se adaptó a mi conveniencia diciendo que no necesariamente tenía que estar en el laboratorio cuando no había conferencias. Todo lo que tenía que hacer era venir de vez en cuando a cambiar la caja de cría y alimentar a los ratones.
Estoy seguro de que no quiso decir todos los días hasta el fin de semana… pero tampoco dijo que no hay que hacerlo los fines de semana. No pude evitar estar confundido.
Así que pospuse la cita al domingo. Decidimos encontrarnos el sábado, pero el viernes ya era tarde y no me atrevía a contactar al profesor. Entonces me desperté el sábado por la mañana y envié un mensaje de texto.
[Profesor, ¿debería alimentar a los ratones también los fines de semana?]
Pero no hubo respuesta.
Después de esperar un rato, intenté llamarle, pero no contestó.
Por supuesto, podría haber fingido no saber nada, pero el precio del precioso ratón Omega flotaba en mi cabeza.
Entonces no tuve más remedio que venir a la escuela.
Cuando me puse la bata y llegué al laboratorio, solo suspiré. Porque la puerta estaba abierta.
El Profesor Lee probablemente estaba aquí. No había nadie más en el laboratorio, pero podía oler algo. El aroma familiar llegaba débilmente a la sala de las ratas.
«¿Por qué demonios esta persona está derramando feromonas como esté por dónde va? ¿Es él quien no toma inhibidores?»
Por un momento, pensé en marcharme. Pero ya había recorrido todo el camino y como un chico educado, que respetaba a sus mayores, no podía dejar que el profesor hiciera todo el trabajo solo.
Suspiré profundamente y caminé hacia la sala de los ratones.
Cuando llamé y abrí la puerta.
—¡Cierre la puerta!
Me sobresalté por la voz que escuché, así que entré rápidamente y cerré la puerta detrás de mí.
Y luego me puse rígido.
— … ¿Profesor?
Esto se debió a que el Profesor Lee estaba en el suelo. Con sus manos y rodillas apoyadas en el suelo. Se arrastraba lentamente hacia la esquina.
Con tu trasero mirando hacia mí.
—Oh, no…
No, por qué. ¿Por qué demonios es esta postura? ¿No es una posición demasiado sugerente? No, de repente, está pose.
Por supuesto, estaba vestido y llevaba una bata, pero cada vez que se movía, destacaba la silueta de sus caderas. Sus caderas se balanceaban mientras se movía como un cuadrúpedo.
PAM.
Ahora que lo pienso, nunca lo había hecho en esa posición, aunque lo hicimos con él boca abajo sobre el escritorio. Quería agarrar su esbelta cintura y abofetearla por detrás, y si no puede aguantar y la parte superior de su cuerpo se desploma, darle una bofetada en el culo para asegurarme que lo hiciera correctamente…
«No, no, ¿de qué tipo de delirio estoy hablando ahora? ¡Maldita sea, vuelve en sí Im Jaehee, loco bastardo!»
—El ratón escapó. Ven aquí y bloquea el camino.
—Ah.
Me desperté como si me hubieran lanzado un balde de agua fría mientras dormía.
No, maldita sea, ¿qué clase de delirio sucio estoy teniendo? Mi cara se puso roja. Me alegro mucho de que no haya personas en este mundo con poderes sobrenaturales que puedan leer la mente de las personas. ¿Y si el Profesor Lee Chungyoung tuviera este poder? Tendría que salir y meterme en el río Han, ¿verdad?
Pronto hallé al ratón que se había escapado, y el Profesor Lee y yo nos agachamos desde una dirección diferente y arrinconamos al ratón. No había espacio para que el ratón se escondiera en la sala, así que pude atraparlo de inmediato.
Fui yo quien agarró el ratón, no el Profesor Lee.
UF, cálido, blando, duro y retorcido. Sin embargo, el ratón, que es lo suficientemente pequeño como para sostenerlo con una mano, no era tan asqueroso como parecía al principio.
—¿Lo ponemos aquí?
—Oh sí.
La cara del Profesor Lee estaba enrojecida por la larga lucha con el ratón. Por supuesto, es un trabajo duro permanecer agachado durante mucho tiempo, en una posición sugerente…
«¡No, de verdad para ya!»
Rápidamente metí el ratón en la jaula que señalaba. Acababa de llegar y sólo había una jaula nueva. Me concentré en el ratón, intentando despejar mi cabeza de las visiones color carne que intentaban apoderarse de mí.
Paz como un río para mí. Soy paz como un río.
La mente de este cuerpo es como un índice meridiano. Una montaña es una montaña y el agua es agua. Te amo Lee Yeowoon. Yeowoon eyaculó mientras lo follaba. Yeowoon me estaba poniendo un condón con los labios. Sí, como era de esperar, Lee Yeowoon es el mejor.
—¿Ya eres bueno para sujetarlo? Supongo que, ¿ya no tienes miedo?
—Practiqué con él mientras le daba de comer. Al principio no estaba asustado, sólo sorprendido…
—Está bien, buen trabajo. ¿Has intentado, aplicar inyecciones?
—Aún no.
—Inténtalo.
El Profesor Lee demostró lentamente como inyectar al ratón delante de mí: agarrarlo por la nuca y tirar de ellos hasta las mejillas, sujetarlos para inmovilizarlos y dejar al descubierto el vientre. Parecía muy fácil, pero al principio me costó incluso tocar el lomo del ratón por miedo a que me mordiera.
En los últimos días, he intentado conocerlo un poco mejor, tocándole el trasero, acariciándole el lomo y frotando su coronilla cada vez que le daba de comer. Sorprendentemente, el ratón se mostró tranquilo y amable. Después de pensarlo lo sostuve y me lo puse en la mano, al principio estaba congelado y no podía moverse, pero se fue moviendo poco a poco y gateó sobre mi palma, lo cual fue un poco tierno. Tal vez sea por su alto precio o porque es un ratón Omega, pero lo sentí un poco más cariñoso…
Me dio un poco de pena y me sentí incómodo tirando de sus cuartos traseros, pero conseguí inyectar al ratón en un santiamén. Eran tan pequeños y débiles que al principio me daba vergüenza admitir que eran feos.
- HA. Soy un Alfa después de todo. Un ratón no es más que una cosa tan trivial.
—Buen trabajo.
Como gesto de buena voluntad, el Profesor Lee incluso le administró la inyección del fármaco in situ. Llené una jeringuilla con medicamento y preparé una jeringuilla a mi lado. Las rápidas manos del Profesor Lee hicieron que la tarea de inyectar a docenas de ratones pasara rápidamente.
—¿Pero por qué viniste el fin de semana?
—Bueno, no dijiste nada, pero seguro hay que alimentarlos todos los días, así que me preguntaba si debía venir.
El Profesor Lee me miró en silencio por un momento. Llevaba una mascarilla así que no podía ver nada aparte de sus ojos, pero me di cuenta de que estaba un poco sorprendido.
—Eres realmente diligente.
«Entonces, ¿pensaste que era un vago?»
—Pero no sabes darles el medicamento, así que tenía que salir de todos modos.
—Ah.
Supongo que soy idiota. Me sonrojé de vergüenza.
Después de salir de la sala de ratas, el Profesor Lee se quitó la mascarilla y sonrió levemente. Parecía que realmente le gustaba mi diligencia.
—No tengo intención de pedirles a los estudiantes universitarios que trabajen los fines de semana. Te pediré que lo hagas cuando yo no pueda venir, así que hazlo sólo en ese entonces.
—Sí, profesor.
Definitivamente fue agradable ver la cara sonriente de esta persona. Los labios rosados ligeramente curvados y los ojos ligeramente vidriosos hacían que su rostro Omega pareciera aún más hermoso. Parece que el aroma se vuelve más fuerte cuando sonríe.
«Por supuesto, no es algo que me importe. ¿No decían que los pasteles de arroz que tienen buena pinta también son buenos para comer? No, no creo que sean palabras para usar en situaciones como esta.»
—Vete. Es fin de semana, debes tener una cita.
—Ah, sí.
—¿Tienes desodorante? Si no, compra un poco y rocíatelo. Si entras y sales de una habitación de ratas, tu ropa olerá.
—Sí, está en mi casillero.
—De acuerdo, adiós.
—¿Qué hay con el profesor?
—Tengo que pasar un momento en la oficina.
—Bien, entonces me iré primero.
Le hice una reverencia al profesor y salí del laboratorio primero. Probablemente tenía más trabajo que hacer en el laboratorio, pero no parecía tener ninguna intención de pedirme que lo hiciera. Era claramente un hombre con conciencia.

REVISION: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: NARAVIT