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Capítulo 67

Aunque su condición física estaba mejor que nunca, Sayed no podía dormir. La sensación de las huellas de la mano de Lessas en su espalda quedaron como cicatrices de quemaduras, y sus labios seguían hormigueando. Nunca hubo un momento que le impactara tanto como ahora, la persona que conocía desde su infancia, antes de que le llegara la pubertad, ahora lo veía como objeto de deseo.

Después de la confesión, habían pasado tantas cosas que no había tenido tiempo de pensar en ello. En su mente, lo había aceptado con indiferencia, incluso llegando a ofrecer su cuerpo, pero ahora, al reflexionar en soledad, la purificación que compartía con él le resultaba distante. Era comprensible, la estimulación era demasiada. Ese era el problema.

¿Por qué? Que un niño creciera hasta convertirse en adulto era la ley natural del mundo, pero eso no significaba que fuera normal sentir excitación por alguien a quien siempre había visto como un hermano menor. 

No era el Lessas de veinticinco, si no el Lessas de veintiuno. Para el actual Sayed, casi diez años menos, era desconcertante haberse dejado arrastrar por él como si nada.

Aus: Se llevan 4 años, pero Sayed cuenta los cinco años que regresó al pasado. 

Todo era culpa del poder de Lessas. Sin duda, su habilidad era la causa de tal confusión.

Sayed, finalmente encontró una explicación convincente. Como la capacidad purificadora de Lessas era superior a la de Aster, era inevitable que sus besos se sintieran más intensos.

Sayed por fin entendió la crudeza de las advertencias que le dió su madre. El consejo de desconfiar del éxtasis que dan los Guías y no dejarse encantar por el, se aplicaba precisamente a esta situación. Aunque siempre creyó haber mantenido la distancia adecuada con Aster, ahora se sentía alarmado al darse cuenta de que había pasado toda la noche recordando los besos de Lessas.

«No significa nada.»

Aún así, Sayed recordó las manos de Lessas sujetándolo con una urgencia desesperada, casi implorante. Ningún beso en su vida lo había consumido y quemado con tanta avidez como el contacto de Lessas. Era como el Sol. Que alguien que siempre había parecido sereno y tranquilo como la Luna tuviera ese lado lo dejaba perturbado.

Sumido en un pantano de recuerdos interminables, la conciencia de Sayed solo volvió a la realidad cuando otros se unieron al grupo en el límite del bosque. Sobresaltado, ajustó bruscamente las riendas y enderezó su postura, haciendo que Luna relinchara suavemente. Luna también parecía haber notado que su amo estaba actuando de manera extraña.

—¿Es por estar de vuelta en casa? Dormí profundamente después de mucho tiempo. Ahora que lo pienso, aquí fue donde conocí a Su Alteza, ¿verdad, Rigda?

La voz, alegre y fuerte, atrajo miradas hacia atrás. Al echar un vistazo, vio que los caballeros de Lessas se acercaban. Ante las palabras del temperamental espadachín, Baine, Rigda, la caballero que le había pedido a Sayed entrenar con ella la última vez, le dió un fuerte golpe en la cintura.

—¡Baja la voz!

Como la conversación era lo suficientemente audible para todos, los caballeros de Aster, que esperaban atentos, volvieron la mirada hacia atrás. Adenah, la capitana de los Caballeros de la Luna Azul, lanzó una mirada despectiva a los caballeros de Lessas antes de ordenar a sus subordinados en un tono audible.

—Cuiden de no contaminarse con esa gentuza vulgar. En esta expedición, asegúrense de ganar méritos por nuestro señor. Así esos miserables aprenderán su lugar.

Como era de esperar de un grupo de caballeros de sangre noble, todos asintieron a sus palabras. Hasta el último invierno, estas personas habían ignorado a Lessas en lugar de ser hostiles hacia él, pero después de los comentarios del Rey, todos parecieron estar nerviosos.  

Era comprensible, ver a cualquiera asociado con Lessas les hacía hervir la sangre. Si Aster hubiera estado allí, quién sabe qué comportamiento retorcido habría tenido.

Afortunadamente, él ya se había retirado al campamento preparado por los caballeros del territorio de Sildras. La seguridad de los Guías era prioritaria en la expedición, así que solo después de establecer un sistema de protección podrían comenzar la misión. Como el combate podría prolongarse y el campamento avanzaría gradualmente hacia el interior del bosque, la mitad de los caballeros no eran fuerzas de combate contra Niera, sino escoltas.

En el pasado, el campamento de Lessas habrían sido construidos por sus caballeros, pero ahora Lessas era claramente la nueva Luz del Reino. Además, como había llegado a Sildras, un territorio amigo de Lessas desde hacía mucho tiempo, sus tiendas parecían tan grandes y robustas como las de Aster.

Al ver eso, su mente, hasta entonces agitada, se enfrió. Lessas prometió darle la cabeza de Zion, y no refutó la advertencia de Sayed… pero aún así, era alguien que quería salvarlo. No debía olvidar que, como un fuego breve e intenso que se apaga rápidamente, Lessas podría elegir a Zion en cualquier momento una vez saciado su deseo.

Sería estúpido creer en esa farsa de amor fingido. Sayed había confiado en palabras dulces una vez, solo para terminar sus días como herramienta de Aster. No quería volver a ser arrastrado por un Guía.

—Cecilia, a menos que sea una situación peligrosa, no uses tus habilidades tanto como puedas. Por ahora, es más importante observar a Niera y superarlas.

Sayed decidió centrarse en lo que era importante. Las emociones individuales no le ayudaban en su tarea. Solo eran distracciones insignificantes. Cecilia, que observaba con ojos incómodos el cuartel de Lessas, asintió ante sus palabras. Su adorable hermana menor siempre había sido dócil cuando se trataba de consejos cruciales.

—Entendido. No tengo experiencia en combate, así que esta vez mi objetivo será aprender lo más rápido posible.

—Nova tampoco ha enfrentado a Niera antes, así que tú y ella permanecerán en la retaguardia.

—¿Nova Brecht? —Cecilia frunció el ceño, mostrando abiertamente su disgusto. —No quiero tener nada que ver con la hija del Duque de Brecht, hermano. El Duque del Oeste traicionó a nuestra madre, su aliada, y ayudó a Sildras sin siquiera cuestionar la verdad.

Tras sus ojos negros llenos de ira, Sayed vio su propio reflejo. Él también había rechazado a todos con ese mismo sentimiento.

En un mundo donde los pecados de los padres caen sobre los hijos, quizá era justo odiarlos tanto como ellos habían odiado a los que llevaban el nombre de Prosius. A menudo, el corazón de Sayed se inclinaba hacia ese oscuro deseo. Si hubiera seguido eso, habría ido a matar a Zion Sildras hace mucho tiempo.

—Cecilia, lo que nuestra madre deseaba era proteger este reino. Entiendo tu corazón mejor que nadie, pero no olvides que nuestra tarea inmediata es eliminar al enemigo común.

De lo contrario, no serían diferentes de Sildras. Para señalar el crimen de aquel que traicionó a sus aliados por ambición personal, al menos debían actuar de manera distinta. Sayed lo había comprendido demasiado tarde… sólo después de que sus propias manos, cegadas por la venganza, causaran la muerte de inocentes.  

—¿Crees que es correcto preocuparse por quienes no lo merecen? Mi deber puede cumplirse sin necesidad de amistad alguna. Sin duda cumpliré con lo que tengo que hacer.

Aus: yo sé que no tiene la culpa pero es que me está desesperando. 🥹

Cecilia acababa de ser devorada por la misma espiral de venganza y rabia que una vez lo consumió a él. Pero había un alivio: el tiempo que Aster y Cecilia habían compartido era breve. A diferencia de Sayed, que pasó toda una vida a su lado, aún quedaba oportunidad de evitar que su hermana terminara como él.  

—Lo que quiero decir es no ser considerado con ellos, si no confrontarlos directamente y hacerles ver sus errores.

—No entiendo.

—La gente ni siquiera cree lo que se dice en voz alta. ¿Cómo creerán lo no dicho? Si la princesa de Brecht actúa como su padre, asegúrate de demostrarle su equivocación.

Como dijo Quilly, él aprendió el invierno pasado que, cuando los rumores nublan la verdad, a veces es necesario el conflicto. La ira que sentía hacia Selphiny Vetria se calmó al ver que ella reconoció sinceramente su culpa y aceptó su muerte. La rabia, cuando se guarda en silencio, nunca se extingue; sólo crece.  

Al final, lo que él anhelaba eran las llamas azules del infierno que lo quemaban por dentro, y para apagarlas, debía exponer su ira. Si la otra parte no lo aceptaba, había que luchar ferozmente, y si lo aceptaba, había que encontrar una manera de volver a vivir la realidad a partir de ese hecho.

—Lo pensaré después de ver cómo actúa. —Cecilia, que había dicho eso, parecía perturbada por la conversación de ese momento, por lo que cerró la boca y apretó las riendas.

Por primera vez bajo el mandato de Siefried Rahman Solias, una bandera ondeó oficialmente para marcar el inicio de la exterminación en el bosque. El estandarte rojo con un sol brilló sobre los campamentos, mientras a la distancia, espectadores se aglomeraban como puntos diminutos.  

—Hoy, sus acciones son importantes y decidirán el futuro de Solias. Agradezco a las Estrellas su arduo trabajo y espero que la expedición sea un éxito.

Aster era sorprendentemente conciso en ceremonias y asuntos administrativos. Brutal, sí, pero meticuloso, sin dejar cabos sueltos. Muchos caballeros lo admiraban por eso. Los Caballeros de la Luna Azul respondieron a sus palabras golpeando el suelo con los pies.

Mientras escudriñaba el lugar con mirada aburrida, Aster fijó sus ojos en los Títer frente a él. Luego, como despejando su tedio, abrió sus ojos azules con dramatismo. Sus párpados ligeramente caídos capturaron a Sayed.

—Mi Estrella guiará esta misión hacia el éxito. Nadie aquí es más leal a su deber que él.

El resoplido burlón de Zion resonó cerca. Cecilia, que había mantenido la cabeza baja, alzó una mirada cargada de odio. Aster también debió haberlo notado, ya que agarró la mano de Cecilia con una sonrisa maliciosa.

—Es tu oportunidad de honrar el nombre de Prosius, Cecilia.

Aster tiró del dorso de su mano para ofrecerle purificación antes de la batalla, un ritual que Sayed no podía detener arbitrariamente, por lo que Lessas, que había estado en silencio junto a Aster, sonrió y abrió la boca.

—Hermano, el responsable de la exterminación no eres solo tú. Así que detengamoslo aquí.

Aster lo aceptó con una sonrisa indiferente en su rostro.

—Por tu inexperiencia, quizá no lo sepas, pero no se interrumpe el ritual de purificación.

—¿Ah, sí? Qué curioso. No sabía que el contacto físico era indispensable para ello.

Lessas también respondió con calma, con una hermosa sonrisa en su rostro. Y al mismo tiempo, una leve grieta apareció en el rostro sonriente de Aster.

Aus: 

saam: estoy muy orgullosa de Lessas. 😭❤️‍🩹❤️‍🩹❤️‍🩹



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA



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