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Capítulo 62

Al enfrentar la mirada ciega y decidida de su hermana menor, Sayed sintió un escalofrío recorrer su espalda. Era espeluznante cómo los grilletes de Aster, de los que apenas había escapado con su muerte, estaban envueltos alrededor del cuello de Cecilia como si fuera un destino predeterminado. Era como si una fuerza invisible obligara a su familia a permanecer atada a Aster.  

—Cecilia, sería mejor que comprobaras tu compatibilidad con otros miembros de la Familia Real. El Guía no tiene por qué ser solo el Príncipe Heredero. Podría haber alguien más adecuado para ti.

Aunque aún no tenía pruebas, estaba seguro de que la purificación de Aster era anormal. Hace unos días, había dudado de sí mismo, pensando que su descontrol podía ser una herencia de su madre. Pero ahora que sabía que todo había sido un montaje, estaba más convencido que nunca de que había sido Aster quien lo había llevado al borde del abismo.  

—Ya me hicieron las pruebas ayer, después de llegar al palacio. No hubo ningún efecto con los demás, excepto con el Príncipe Heredero. Él es el único que puede aliviar mis dolores de cabeza y calmar mi cuerpo.

Sayed frunció el ceño. Así como cada familia tenía poderes innatos algo similares, la compatibilidad con sus Guías también era similar a lo largo de las generaciones, por lo que era común que un Guía fuera responsable de todos los Títer de una familia. Desafortunadamente, ese parecía ser también el caso de Cecilia.

Sabía que la purificación era solo un ritual, pero pensar en Aster tocando a Cecilia le heló la sangre. Si llegaba a someterla a un ritual más intenso que el que él mismo había experimentado, sintió que la ira le hervía en las venas.  

—¿Por qué pones esa cara?

Para los demás, su expresión era inexpresiva, como de costumbre, pero Cecilia lo leyó al instante.  

—¿No querías que viniera? ¿Aún no estás listo para verme?

Y Sayed también percibió la agitación infantil de Cecilia. Bajo esa fachada fría, similar a la suya, detectó ansiedad y miedo. Sayed meneó la cabeza y tomó su mano con suavidad. Entonces los ojos negros de Cecilia finalmente revelaron sus emociones y temblaron.

—Imposible. Es solo que la situación es desagradable. Cecilia, la purificación puede detenerse donde tú lo decidas. Si el Príncipe Heredero intenta forzarte más allá de lo que deseas, en ese mismo instante… 

—Hermano, solo fue tomarle la mano. Apenas usó su poder, así que no hubo efectos secundarios importantes.

Cecilia parecía aliviada al escuchar las preocupaciones de Sayed. Mientras observaba en silencio ese cambio, a Sayed le surgió el deseo de decirle algo que no pudo en su vida pasada. Aunque la situación no era ideal, al menos ahora Cecilia estaba a su lado. Era una oportunidad para enmendar los errores que tanto lamentaba.  

—Cecilia, no tuve tiempo de considerar tus miedos. Como dijiste, deberíamos haber estado juntos, apoyándonos el uno al otro, pero fui yo quien perdió de vista lo importante y abandonó a mi familia. Por eso, también debo disculparme contigo. Lo siento, Cecilia. —Cecilia, que había estado escuchando sus palabras en silencio, apretó los labios antes de responder con voz contenida:

—No, hermano… Tú intentabas protegerme. Así que ahora yo te protegeré.

Al escuchar las palabras de su hermana menor, recién recuperada, la urgencia de no perderla por una Fuga se intensificó en su pecho. Esperando a que Cecilia se calmara un poco, Sayed finalmente habló tras un momento de reflexión. 

—Dijiste que probaste con todos los Guías en el Palacio Real.

—Sí, hermano.

—¿Has hecho también la prueba con el Príncipe Lessas?

El rostro de Cecilia se enfrió al instante, sus ojos se llenaron de odio y su reacción fue cortante.  

—No. No puedo relacionarme con él. Todos los que lo pusieron en su posición actual están vinculados a la muerte de nuestra madre. Por muy lejos que haya estado del mundo, lo sé. No quiero tener nada que ver con el hijo de la Reina Leana. 

Cecilia había expresado exactamente lo que Sayed había estado pensando. Lo que en el pasado él había considerado solo una sospecha, ahora se confirmaba como un hecho, y por supuesto que entendía lo que ella sentía. Él mismo lo había experimentado apenas ayer.  

Tenía razón. Toda la razón. Sin embargo, a diferencia del pasado, su ira se había suavizado ante sus propios pecados. 

Aunque ver el rostro de Lessas seguía siendo desagradable, confiar en Aster, que los manipulaba, era una estupidez. 

Al menos Lessas no había intentado controlarlo. Sin astucia alguna, simplemente le había dicho que lo usara.  

Una sensación de incomodidad se instaló en su pecho al recordar esos ojos violeta que le habían mirado fijamente, sin poder acercarse. Aunque enfadarse con él era una reacción comprensible… 

—Dime exactamente qué te dijo el Príncipe Heredero, Cecilia.

—Que en la plaza del festival había presencia de Niera, y que Sirkan Sildras silenció a la gente para hacer pasar a nuestra madre por loca. También dijo que lo supo por testimonios de caballeros que estuvieron allí.

Era una historia similar, pero diferente a lo que Sayed había escuchado de boca de Kurt. En los recuerdos de Jasper, la gente actuaba como si no pudiera ver a Niera. La Reina Leanna también era una de ellas. Su testimonio y su actitud desafiante, que llevaron a su madre a la ejecución, le resultaban odiosos al punto de querer matarla, pero al mismo tiempo, ella había sido quien evitó que su madre muriera allí mismo.  

Alrededor de Lessas solo existían cosas que habían lastimado a Sayed. Su actitud defendiendo a Zion, mintiendo descaradamente sobre haber intentado salvarlo, también le disgustaba.  

Pero al final, eso solo eran los sentimientos de Sayed. Lo importante era detener un mal mayor y evitar futuras víctimas inocentes.  

Y en toda esa serie de acontecimientos, Lessas fue el único que no cometió ningún pecado. Si ser patéticamente ingenuo y su obstinada rectitud fuera malo, entonces Lessas lo sería.

—Es cierto que Sildras planeó esto, y que la Reina Leanna participó en la ejecución de nuestra madre, pero el príncipe Lessas no comparte sus intenciones. Cecilia, el Príncipe Heredero no es de fiar. Es alguien que puede manipularte según su estado de ánimo, y no nos ve más que como herramientas.

—El sueño que tuve decía lo contrario.

Justo cuando Sayed intentaba advertirle sobre la purificación del Príncipe Heredero, Cecilia lo interrumpió con firmeza. Al mencionar el sueño, Sayed recordó las visiones que Cecilia había tenido en el pasado, premoniciones que se habían convertido en realidad. Necesitaba escucharla.  

—Fue un sueño terrible. Te lo dije hace unos años, ¿verdad? Mi hermano mataría a mucha gente. Soñé con los eventos que siguieron a partir de ese momento. El príncipe Lessas mató a mi hermano, y después, sucedieron cosas extrañas. Como si hubieran estado esperando, las Nieras salieron del bosque enloquecidas y comenzaron a matar gente incluso a plena luz del día. Al final, el Palacio Real fue destruído, y todos, incluidos los Títer, perdieron la vida. ¡Incluso el Príncipe Heredero…! —Cecilia, con el rostro pálido, apretó la mano que sostenía la de Sayed.  —El único que sobrevivió en medio de todo ese caos fue el Príncipe Lessas. Hermano, ¿no te parece raro? ¿Cómo pudo ser el único que sobrevivió cuando todos los demás murieron? ¿Cómo puede ser que ese inútil, que ni siquiera tenía poder hace unos años, fuera la excepción?

Aus: no te pases de la raya Ana Karen!

Nona: Bien, bien, te daré el beneficio de la duda y dejaré pasar estas ofensas por el momento Cece, porque algo me dice que también te están haciendo un lavado de cerebro… 

En el instante en que escuchó las palabras de Cecilia, Seyard recordó de pronto la visión que había experimentado. Al parecer, ella también había presenciado la escena de una serpiente gigante destruyendo el Palacio Real y devorando a Lessas. 

Cuando se dio cuenta de que lo que él creía que era su propia ilusión también había sido visto por Cecilia, Sayed estuvo más seguro de que su regreso en el tiempo estaba relacionado con ella.

«Si los poderes de Cecilia están relacionados con el tiempo, entonces definitivamente es posible.»

Fue una confesión que ni siquiera podía pensar en contarle a nadie más, pero estaba seguro de que podía decirle la verdad a Cecilia. Después de dudar por un momento, se decidió y preguntó: 

—Dijiste que, después de ese sueño, obtuviste un nuevo poder, ¿cierto, Cecilia? Entonces… ¿fuiste tú quien retrocedió el tiempo?

Cecilia parpadeó. Cecilia lo miró con ojos que parecían demostrar que no entendía por un momento, luego preguntó con cautela.

—¿Retroceder el tiempo…?

Era difícil discernir si su reacción era de precaución o genuina ignorancia. Sayed, con un tono sereno, como si no fuera gran cosa, le confesó lo que le había ocurrido.

—Lo que viste no fue un sueño, Cecilia. Cuatro años en el futuro, yo… maté a gente debido a una terrible Fuga, tal como dijiste, y fui ejecutado. Por eso puedo decírtelo ahora: mi descontrol fue provocado por el Príncipe Heredero. Por eso debes mantenerte lejos de él.

—No, hermano. —Cecilia lo negó vehementemente. Ella envolvió sus manos alrededor de la mano de Sayed con una mirada de extrema preocupación en su rostro.

—No existe tal poder en este mundo. Tal como yo obtuve una nueva habilidad, quizá tú heredaste fragmentos de mi sueño. Revivir a los muertos es dominio de los dioses. Nosotros solo tomamos prestado el poder de la luna; no tenemos esa autoridad. Tú solo tuviste una pesadilla sobre el futuro. No sabes cuánto me desesperé yo también al tener ese sueño.

Cecilia no parecía el tipo de persona que ocultaba algo. Sayed, que la había estado escuchando en silencio, estudió su rostro durante unos segundos más antes de asentir con resignación.

En realidad, resultaba más extraño creer en esas palabras. El juicio de Cecilia era correcto.

Mientras pensaba en eso, una fatiga sutil lo invadió. No era una historia fácil de aceptar, ni siquiera para él mismo. Esperar que alguien más lo comprendiera era absurdo.  

Lessas, quien creyó de inmediato sus palabras, era el verdadero bicho raro. Al recordarlo, se dio cuenta de que Lessas siempre había sido excesivamente dócil y cooperativo cuando se trataba de él. Era anormal. Bueno, no del todo: cuando se trataba de Zion, Lessas lo defendía sin dudar, así que no siempre era así.  

Eliminando esos pensamientos intrusivos, Sayed decidió no confundir más a su hermana y, por el momento, simplemente observar la situación. Era posible que Cecilia estuviera usando un poder que ni ella misma conocía, y hasta que encontrara pruebas de que Aster provocaba los descontroles, carecía de argumentos sólidos para convencerla por ahora.

—Así es. —Sayed asintió con indiferencia. Para calmar a Cecilia, que lo miraba con temor, adoptó un tono sereno y la tranquilizó.

—Debe haber sido mi imaginación. Entonces, lo correcto es ocuparnos del asunto urgente. Descansa por ahora, ¿el tío sabe que estás aquí?

—Sí, le dije que vendría al palacio.

—Entonces es mejor que descanses. Has tenido un largo viaje.

—No está tan lejos.

La tez de Cecilia se iluminó gradualmente a medida que se sentía aliviada. Luego volvió a agarrar la mano de Sayed y susurró con cara severa.

—Haré lo que sea necesario para devolverle su honor al nombre de Prosius. Para ayudarte, hermano.

La imagen de Cecilia repitiendo esas palabras seguía sobreponiéndose con su yo del pasado, y Sayed no pudo alegrarse ni aceptar sus palabras con facilidad. Porque podía imaginar demasiado bien cómo terminaría ese camino.  

Pero si hubiera sido antes, cuando no lo sabía, quizá habría sido diferente. Ahora, Sayed sabía que ese camino estaba equivocado. Y no permitiría que las cosas siguieran el plan de Aster.  

Si lo que Aster quería era que se quedara a su lado, entonces Sayed estaba preparado para presenciar personalmente su caída desde allí.  

El método para lograrlo era convertir a Lessas en el Príncipe Heredero. La venganza por sus padres podía esperar; Sayed mismo podría ocuparse de eso después.  

No era difícil, aunque fuera repugnante, soportar a los que rodeaban a Lessas por un tiempo. Sayed había soportado y vivido cosas peores, por lo que le fue fácil soportar hasta lograr su objetivo. Sayed con mucho gusto se engañaría a sí mismo si eso significaba conseguir lo que quería, incluso si eso implicara revolcarse en aguas sucias.

Al fin y al cabo, su meta era evitar su propia Fuga. Si ese era su destino predeterminado, entonces eliminaría el bosque antes de que llegara, borrando su propia necesidad. Y si en el proceso fortalecía la posición de Lessas para aplastar a Aster, al final obtendría lo que deseaba.  

«Debo utilizar a Lessas.»

Como él mismo había dado su permiso, Sayed decidió hacerlo. Dejando de lado sus sentimientos personales, sería mejor tener una relación mutuamente beneficiosa con él, sin expectativas de ningún tipo y en aras de un objetivo común.

Los motivos de Lessas eran incomprensibles para su sentido común, pero si quería jugar a ser amigos, Sayed estaba dispuesto a prestarse y usarlo a cambio.  

«Sí, hagámoslo así.»



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA



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