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Capítulo 61

—Aunque has sido mío desde que despertaste, siempre te has empeñado en cuidar a ese asqueroso gusano. En lugar de venir al palacio y mostrarme esa sonrisa tuya tan encantadora, malgastaste tu alegría en esa miserable basura. Y ahora, ¿creíste que no me daría cuenta de que otra vez pretendes traicionar a tu dueño para volver con ese imbécil?

Aus: cállese.

saam: eso estuvo fuerte…

Una ira sutil comenzó a infiltrarse en el tono de Aster mientras hablaba.

—Pensé que era un capricho tuyo el rechazar mi purificación, pero últimamente has estado visitando con frecuencia a esa cosa sucia. Incluso en el baile de hace unos días dejaste un repugnante rastro en el regalo que te dí. Lo soporté incluso después de verte llevar en el pecho el pañuelo blanco que te envió. Pero ahora, hasta en este momento, sigues desafiandome.

«¿Qué diablos es esto…?»

Nunca había visto a Aster actuar así. Él siempre había sido una persona serena, que sonreía sin mostrar jamás un ápice de descontrol. ¿Acaso no era Aster quien nunca perdía su sonrisa incluso cuando insultaba a Lessas o mataba a sus enemigos?

«¿Alguna vez llegué a conocer realmente a alguien?» 

Con el corazón apesadumbrado, Sayed se topó con un muro de incomprensión. Pensó en ese momento cuando regresó al pasado y obtuvo una segunda oportunidad, creyendo que las cosas serían más fáciles. Pero a medida que los días pasaban y el comportamiento de Sayed cambiaba, la gente comenzó a revelar facetas que Sayed nunca había conocido y reaccionaban de formas impredecibles. Aquellos de quienes estaba seguro de conocer mejor que nadie, por haberlos observado durante tanto tiempo…

Incluso ahora era igual.  

Nunca hubiera imaginado que Aster se preocuparía por él y Lessas desde que eran pequeños. Sus palabras hacían parecer que las acciones de Sayed estaban motivadas por algún tipo de sentimiento por Lessas, y al mismo tiempo, la manera en que Aster lo señalaba casi parecían celos.

Pero esta faceta oculta de Aster era, al menos, más comprensible que la confesión de Lessas. Aster y Sayed habían estado compartiendo la purificación durante mucho tiempo, y Aster era un hombre que definitivamente había sido codicioso por las cosas que consideraba suyas. Actuar así era, en cierto modo, propio de él. Al menos una parte de su esencia seguía siendo reconocible para Sayed.  

—Eres mío, Sayed. No permitiré que ni un ápice de tu existencia le pertenezca a otro que no sea yo.

saam:

Cuando la voz obsesiva declaró con firmeza, Sayed sintió una extraña sensación de alivio. Si Aster lo considera su propiedad, entonces era natural que se comportara así. El perro que rompió la correa que sostenía debió haberlo molestado.

—Su Alteza no puede forzar nada de lo que soy.

Sayed ya esperaba que Aster no se quedara quieto. Intentó permanecer en silencio tanto como fue posible, si terminaba convirtiendo al Príncipe Heredero en un enemigo innecesario, eso obstaculizaría su objetivo de destruir el bosque. Pero ahora que las cosas habían llegado a este punto, no tendría más remedio que enfrentar el conflicto.

—¿Así que es por Lessas que te mueves, entonces? —Aster preguntó suavemente, mientras una sonrisa retorcida se dibujaba en sus labios. 

La mención de Lessas hizo que el corazón de Sayed se sintiera pesado por un momento. Pero, considerando que el asunto de su madre que había sido mencionado por Cecilia, todavía molestaba a Sayed, no estaba dispuesto a ponerse del lado de Lessas tan fácilmente.

—No me refería a eso. Me muevo por mí mismo.

Definitivamente habría venganza. Aquellos directamente involucrados en la muerte de su madre pagarían con sus vidas, y los cómplices sufrirían un castigo proporcional… Pero antes de dejarse llevar por la ira personal, tenía el deber de detener su Fuga y proteger esta tierras de las Niera.

—Por eso no podía convertir a Lessas en mi enemigo.

—Tú no eras así en el pasado. Te movías por mí.

—Mi deber es proteger a Su Alteza y a este reino, pero no lo es ser su perro. Si de verdad me valorara, no me hubiera tratado así.

De repente Aster se echó a reír.

—¿Acaso fui así desde el principio, Ed? Tú actuabas como si te movieras por mí, pero nunca me lo diste todo. ¿Olvidaste que, incluso cuando te ofrecí purificación y descanso, siempre mantuviste la distancia y me rechazaste? Solo tomabas el mínimo consuelo y luego me apartabas como si ya no me necesitaras.

El deseo que crecía en cada una de las palabras de Aster se sintió claramente por un momento. Era algo desconocido. En toda su vida pasada, Aster nunca lo había presionado ni había expresado algo así. Siempre había entendido claramente el propósito de la purificación y sabía que era solo un medio.

—La purificación es solo purificación.

—Entonces no entiendo por qué rechazaste lo necesario para una purificación más eficiente. Solo es mezclar nuestros cuerpos. Tu comportamiento es demasiado parecido al que tenía la anterior Archiduquesa con mi padre.

Como él decía, la purificación no era más que un medio para estabilizar a Títer y fortalecer su poder. Tocarse, rozarse, morderse los labios, incluso entregar los momentos más íntimos… Todo era un acto puramente público.

Mucha gente ha vivido de esa manera. Entonces, aunque era obvio que sería fácil mezclar cuerpos con él como había dicho Aster, para Sayed fue difícil hacerlo. Fue un nivel completamente diferente a desahogar el deseo con alguien pasajero. Incluso sin el consejo de su madre, había algo inexplicable en enredarse con Aster…

Era una sensación vaga que ni siquiera él podía comprender. Sayed deliberadamente hizo que su expresión fuera aún más vacía y le respondió a Aster en silencio.

—Nunca necesité ese nivel de purificación.

Ambos sabían que era mentira. Aster rió suavemente, luego su habitual sonrisa refrescante apareció nuevamente en su rostro.

—Parece que Cecilia, que acaba de convertirse en Títer, tiene más juicio que el Archiduque que ha servido durante tanto tiempo. 

saam: no puede ser… 

Al escuchar el nombre de su hermana, los ojos grises de Sayed se helaron. Agarró el brazo de Aster, que lo sostenía, y lo jaló hacia sí, acercándose hasta quedar nariz con nariz.  

—¿Qué acaba de decir?

Su voz, baja y cargada de peligro, sonó como la de una bestia salvaje. Aster, en lugar de asustarse, mostró alegría y su sonrisa se ensanchó.  

—Bueno, los momentos de purificación son asuntos entre el Guía y el Títer, así que es difícil explicártelo con palabras. ¿Por qué no se lo preguntas directamente a Cecilia, Ed?

—¿Qué le ha hecho a Cecilia…?

—Shh. —Aster cubrió los labios de Sayed con la punta de su dedo. El contacto suave de esa mano, a diferencia del pasado, le provocó escalofríos. Justo cuando iba a apartarla, Aster lo detuvo con palabras.

—Mi adorable estrella enfurecida siempre es un espectáculo encantador, pero hoy deberías dejar aquí tu insolencia. No olvides que yo soy el Sol del Reino y ustedes meras estrellas. Sin nuestra gracia, ustedes terminarían peor que bestias, hundidos en el descontrol.

Aus: 

Añadió una advertencia cariñosa:  

—Si no quieres que tu hermana tenga un final tan miserable, será mejor que escuches atentamente lo que digo. Como leal Títer, debes asistirme hasta que ascienda al trono. —con esas palabras, Aster soltó el brazo de Sayed. Su mano se deslizó suavemente, y él la agitó en el aire con elegancia antes de sonreír, los ojos curvados de felicidad. Parecía disfrutar enormemente del rostro furioso de Sayed.   

—Entonces, ten una agradable conversación con tu hermana hoy, mi Estrella. Me emociona pensar que, con cada palabra que ella diga, pensarás en mí.

Aus:

Nona: Me siento sucia de solo leer esto, agh ya que le corten el cuello o algo…

Tan pronto como Aster terminó de hablar, Sayed se dio la vuelta rápidamente. Tenía que asegurarse que la ayuda que Cecilia le había pedido a Aster no era lo que él temía. La risa de Aster se extendió suavemente detrás de él. Como si le alegrara que los actos insolentes de Sayed se originaran por él.

Al regresar apresuradamente a su habitación y abrir la puerta, Cecilia estaba recostada junto a la ventana, como si estuviera esperando. En el momento en que vió esa escena, su corazón, que había estado lleno de malos presagios y disgusto con Aster, se calmó por un momento. Su largo cabello plateado, ligeramente desordenado por la brisa, y sus ojos negros que lo miraban con calma le provocaron una nostalgia abrumadora.  

La familia que pensó que estaba perdida y desaparecida en realidad estaba allí frente a él. Su preciosa hermana menor, a quien pensó que nunca volvería a ver.

—¿Terminaste bien tu conversación? Seguro que el Príncipe Heredero se sorprendió porque das mucho miedo cuando te enojas. —Cecilia, quien siempre había sido una niña caprichosa, le habló ahora con la apariencia de una adulta. Por supuesto, en sus ojos aún podía ver la apariencia juvenil de la muchacha, pero aun así, la joven que Sayed recordaba ya no estaba allí.

Al acercarse lentamente hacia ella, notó una tenue tristeza en sus ojos. Quizás por el vacío del tiempo que los separó, Cecilia parecía sentirse extraña e incómoda, pero no desvió la mirada. Esperó en silencio a que Sayed llegara y entonces murmuró:

—Lo siento… por dejarte solo tanto tiempo.

—… Está bien, eso es cosa del pasado.

—No. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí, así que debemos hablarlo. Hermano, yo… 

Cecilia respiró profundamente y tomó con cuidado las manos de Sayed. Sus hermosos dedos blancos tocaron cuidadosamente la mano áspera y fuerte de Sayed. 

—Tenía miedo. Mucho miedo. Ver cómo nuestra madre, la más fuerte de todos, moría así… y luego nuestro padre abandonaba este mundo dejándonos atrás… No pude soportar estar sola en ese castillo vacío. Las obligaciones del Títer, los deberes de los que hablaba mamá… nada de eso importaba. Solo quería que mi hermano estuviera a mi lado. Odiaba tanto el mundo que quería huir de él.

Sayed notó que las yemas de los dedos de Cecilia se enfriaban y las envolvió entre las suyas cuidadosamente, lamentando que su temperatura corporal no fuera tan cálida y reconfortante como la de los demás. Si tan solo fuera cálido y acogedor como Lessas, habría calentado la mano de Cecilia en un instante.

—Creí que mi hermano solo necesitaba un lugar donde descargar su ira. También pensé que odiabas servir a un miembro de la Familia Real que despreciaba a los Títer. Pero ahora veo que todo fue un malentendido. El Príncipe Heredero no sólo protegió a nuestra familia de la exterminación, sino que también se prepara para destruir a los Sildras, quienes llevaron a nuestra madre a la muerte.

A medida que la ira de Cecilia crecía, un destello rojizo brilló fugazmente en sus ojos. Siempre que el propio Sayed usaba sus habilidades o se enojaba mucho, una ola visible de poder surgía simultáneamente. Pero era una visión que nunca había visto antes en ella.

—Cecilia. —Sayed  frunció el ceño y la miró fijamente. La energía que ahora punzaba su piel era, sin duda, la misma que emanaba de un Títer al usar su poder.  

—¿Qué te ha pasado?

La habilidad de Cecilia era la previsión incontrolable. Un poder caótico, impredecible y con largos intervalos entre manifestaciones, imposible de manifestar de esta manera. Así que no había necesidad de pagar un gran precio y no había necesidad de un Guía. Esa era la razón por la que había podido vivir en la mansión de su tío sin ser llamada por la Familia Real… 

—¿Te diste cuenta? Así es como Títer siente cuando usa su poder. Sí, eso es… —Cecilia murmuró confundida, luego miró directamente a Sayed  y habló como si estuviera ordenando sus pensamientos. —Cuando comenzó la última ola de frío, ocurrió algo mientras rezaba por el Norte. Tuve un sueño extraño durante una larga noche, y al despertar, sentí un dolor insoportable. Un dolor de cabeza tan intenso que llamé a los médicos… y entonces me di cuenta de que había obtenido un nuevo poder.

—Cecilia, los poderes de un Títer no cambian después de su despertar. El dolor debió deberse a otra cosa.

—Eso es lo que me enseñaron. Pero hermano, mira esto. —diciendo eso, Cecilia se puso de pie. Miró a su alrededor, se acercó al ramo de rosas negras que yacía sobre la cama y arrancó una de ellas. 

Cecilia intercambió miradas con Sayed, quien observaba la escena en silencio, y luego aplastó la rosa en su mano. Cuando las hojas negras se desmoronaron y cayeron al suelo, los ojos de Cecilia se pusieron rojos.

Y al mismo tiempo, los pétalos de rosa se detuvieron muy lentamente en el aire.

La rosa, que se había detenido como si flotara, pronto cayó a una velocidad extrañamente lenta, y luego volvió a su velocidad original antes de llegar al suelo.

—Puedo ralentizar temporalmente eventos que suceden en el presente. Lo mismo ocurre cuando cazo. Tengo el poder de detener a Niera, hermano. Ahora puedo ayudar a mi hermano, seguir los pasos de nuestra madre, proteger esta tierra y acabar con nuestros enemigos.

El rostro decidido y determinado era similar a la expresión en el rostro de Sayed cuando se vio en el espejo en el pasado. Una figura decidida, dispuesta a sacrificar cualquier cosa por un único objetivo.

—Y el Príncipe Heredero, mi Guía, me ayudará. Así como te ayudó a ti. —con el mismo rostro que él tuvo una vez, Cecilía declaró que Aster era su Guía.  

El mismo que pudo haber llevado a Sayed al borde de una Fuga.

saam en todo el capítulo be like: 



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA



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