Capítulo 40
Antes hablaba de forma negativa pero ahora su tono era respetuoso. También era un chico divertido. Mientras Baine reía entre dientes, Rigda volvió a tener curiosidad y le golpeó con la palma de la mano. Había dicho que patrullar era aburrido, pero ahora parecía más sincero que nadie.
—Entonces, ¿es realmente tan guapo como dice la gente? Dicen que parece una escultura hecha de hielo y que tiene una voz realmente buena.
Aus: uff.
«Dios mío.»
Era del gusto de una mujer. Baine frunció el ceño con disgusto. Rigda lo vio y le golpeó en el costado preguntando el por qué.
—¿No es feo? ¿Es todo un rumor? Ese es el tipo de rumores que siempre giran en torno al Archiduque de Axid, ¿es todo un truco inventado en el Norte?
La mezquina mente de Baine quería darle la razón a Rigda, pero le remordía la conciencia. El Archiduque tenía un rostro que difícilmente podría calificarse de feo, ni siquiera falsamente. Durante la batalla, su apariencia era tan intimidante que era difícil verlo correctamente, pero fuera del campo de batalla, el Archiduque era…
—Bueno, vale la pena echarle un vistazo.
Tal como Rigda había escuchado en los rumores, el Archiduque parecía una estatua afilada, cuidadosamente esculpida. Cada vez que aparecía en algún lugar, llamaba la atención como si se tratara de algún tipo de fuerza mayor. Su estatura fuera de lo común y sus anchos hombros atraían primero las miradas, y aunque pudiera asustar un poco por su atmósfera fría e inexpresiva, después de mirarle el rostro un momento podría dejarte fascinado.
Incluso un hombre como él, tenía una apariencia genial. Sus rasgos faciales debajo de sus oscuras cejas eran refinados y delicados. Sus rasgos eran impecables y perfectos, casi inhumanos. Su cabello negro grisáceo oscuro y suelto, también tenía un color poco común, por lo que incluso si lo veías solo un segundo, era un rostro que recordarías por el resto de tu vida.
Sin embargo, era demasiado para el orgullo de un hombre admitirlo, así que Baine se acomodó a sus propias palabras. Rigda sonrió de buena gana y se dió la vuelta.
—Debe ser muy guapo.
—No, ¿sólo así…?
—Siempre llamas feos a todos. Nunca te he escuchado decir que vale la pena mirar a alguien, a excepción de Su Alteza Lessas. Entonces, ¿cuál de los dos es más guapo?
—Deja de preguntar, ¿por qué debería interesarme el rostro de un hombre?
Cortando la innecesaria atención de Rigda, vio a los Caballeros de la Luz del Sol avanzar por el pasillo delante de él. Rigda siguió a Baine, enderezó la postura y con una expresión seria, adoptó su postura de servicio. El vice capitán de la Guardia Real tenía prisa, los divisó y los llamó.
Aus: recordatorio de que los Caballeros de la Luz del Sol son los encargados de escoltar al Rey.
—Son los caballeros de Su Alteza Lessas, ¿verdad? Los Títer han entrado a palacio. El banquete comenzará en dos horas, así que regresen a sus respectivas áreas de responsabilidad y permanezcan en espera.
—¡Sí, señor! —Baine saludó, siguiendo el ejemplo de Rigda. Cuando vio al vice capitán asentir y desaparecer, pensó que el trato que les daban también había mejorado. Esto se debía a que en el pasado nadie de la Guardia Real había tratado antes con ellos.
—Su Alteza estará complacido.
Baine volvió a murmurar sus pensamientos. Rigda, con las orejas innecesariamente brillantes, preguntó:
—¿Por qué Su Alteza?
—No, solo…
En la mente de Baine apareció una imagen de Lessas, que había cambiado significativamente en los últimos seis meses. A medida que se dió cuenta de su despertar, parecía que sus alturas se habían vuelto más similares, pero después de haber enfermado un tiempo y recuperarse, la diferencia de estatura se hizo aún más evidente. No sabía si era por su notable estatura, pero su señor se había convertido en un hombre muy maduro y guapo para tener solo 21 años. Antes parecía un joven hermoso y andrógino, pero ahora ¿cómo debería decirlo?
Le parecía un poco, no sabía cómo decirlo… Se sentía como un hombre guapo y desdichado. Quizá fue por eso, desde que su señor había regresado a palacio, todas las doncellas cercanas causaban alboroto y amenazaban con desmayarse.
{—Cuando el Archiduque entre en palacio, sé el primero en darme la noticia, Baine.}
Esa mañana, mientras le daba órdenes sobre el Archiduque, estaba jugando con un petirrojo que había recogido el invierno pasado. A pesar de que el pequeño y regordete petirrojo gris había sido liberado para que se fuera volando, siguió revoloteando alrededor de Su Alteza, yendo y viniendo a su antojo, todos los trabajadores allí lo llamaban una especialidad. Cuando Baine le preguntó si le gustaban los pájaros, dió una extraña respuesta; “me gusta el color gris”.
Aus: mi corazón ahh.
Al petirrojo le gustaban especialmente las botellas de cristal con bordes dorados que contenían caramelos amarillos traslúcidos que desprendían olor dulce. Era un caramelo hecho de manzanas que solo se permitía comer a los miembros más dignos de la Familia Real, algo que Su Alteza Lessas había comenzado a recolectar recientemente. Pensaba que era peculiar el cómo Su Alteza tenía los ojos puestos en dulces que ni siquiera podía comer.
Aus: Ahh mi corazón. (x2)
Su maestro le había ordenado con voz tranquila, pero Baine vio claramente como las comisuras de los ojos de Lessas se crispaban ligeramente antes de cerrar la puerta. Era una señal de alegría que solo podía verse si mirabas muy de cerca.
Aus:
Bueno, era una relación desconocida. Había escuchado claramente que no se agradaban entre ellos, pero lo que vio el invierno pasado fue bastante cortante. Su Alteza parecía alguien que “intentaba” ser desagradable de alguna manera, y el Archiduque era frío y grosero, pero había una parte de él extrañamente acogedora.
Pero después del día en que su señor fue personalmente en búsqueda del Archiduque, empezó a visitarlo una y otra vez, como sí se hubiera liberado de alguna clase de restricción. Incluso si estaba un poco lejos, era aterrador encontrarse con el Archiduque. Tanto que se preguntaba si existía algún plan de venganza.
«Eh, no lo sé. Escuché que todos los nobles de alto rango son un poco raros.»
Con esa conclusión, Baine apresuró su paso y regresó al palacio central para informar a su señor lo antes posible.
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Se necesitaban más de diez días a caballo para llegar del Norte de Axid a Sheat, la capital de Solias, suponiendo que el viaje fuera lo menos interrumpido posible, pero si viajaba en carruaje tardaría dos semanas completas. Todos los mensajeros pertenecían al Palacio Real, por lo que, a menos que tuviera que transportarse de emergencia, debía tomarse su tiempo.
Sayed, que era reacio a las molestias y valoraba la movilidad, hacía mucho tiempo que no viajaba en carruaje. Había llegado el día anterior solo con Quilly y un pequeño cuerpo de caballeros bajo su mando, que habían sido entrenados especialmente durante el invierno. Quilly originalmente no iba a acompañarle, pero le rogó a Sayed que lo dejara acompañarle, alegando que nunca podría dejar que su excelencia llegara solo a la capital.
En el pasado, antes de renacer, era un acto que no se habría permitido. Porque sería una pérdida de tiempo llevar a una persona común y corriente como Quilly. Pero al final, Sayed lo permitió y el viaje duró dos días más, como era de esperarse.
Durante el largo invierno, que comenzó en octubre y finalizó hasta marzo, el entorno de Sayed cambió poco a poco. La llegada de Parma Solias y Selphiny Vetria cambió el ambiente del castillo, que antes era un lugar lúgubre y con un solo dueño.
Parma era una mujer alegre y juvenil para su edad, e incluso la franca y sensible Vetria sonreía mucho a su lado. El personal del castillo parecía tenso y nervioso a medida que se acercaba la primavera, debido a que se les había ordenado que les dejaran en paz siempre y cuando no interfiriera con su trabajo.
Aunque sabía sinceramente que necesitaba cambiar, su comportamiento tardaría mucho tiempo en ponerse a la altura de su corazón para seguir el ejemplo. Durante medio año, Sayed no se volvió más afectuoso, más sociable ni más expresivo con sus emociones, lo único que había cambiado es que cuando alguien le hablaba, él se detenía a escuchar. Definitivamente era diferente al pasado, cuando ni siquiera se tomaba el tiempo de hacerlo.
Para empezar, Sayed no gastaba sus emociones en aquellos a los que no tenía motivos para odiar. A excepción de las personas que causaron la muerte de sus padres, no se preocupaba o prestaba atención, ni siquiera regañaba a sus empleados del castillo. Pero todos le temían por sus acciones de haber echado a la criada de Cecilia.
Si bien sus inclinaciones personales no habían cambiado particularmente, desde que hubo personas que le presenciaron escuchando a Parma o a Quilly, algo cambió. Especialmente después de haber dejado pasar el molesto comportamiento de Quilly, los sirvientes comenzaron a tener el coraje de hablar con él de vez en cuando.
La mayoría eran saludos, y Sayed los respondía con una inclinación de cabeza. No era nada, pero inexplicablemente, los criados del castillo le dieron un gran significado. Corría el rumor de que el demonio que poseía a su señor estaba desapareciendo. Realmente no le importaba lo que dijeran, Sayed tenía trabajo que hacer.
A lo largo del crudo invierno, Sayed trabajó sin descanso para arrasar con los límites del bosque. Uno de los primeros pasos para comenzar la limpieza, fue la tala del bosque del Norte. Como resultado, consiguió destruir el núcleo inicial que presenciaron con el equipo de investigación a principios del invierno. No era un lugar que el propio Sayed quisiera visitar. Por último, todo lo que pasó cuando estuvo allí fue un infierno que no quería ni recordar.
Fue entonces cuando le invitaron a asistir al Festival del Día de Acción de Gracias de la Fundación Nacional y recibió el permiso para entrar a la capital. Desde la ejecución de su madre, nadie con el apellido Prosius había podido entrar en la capital sin el permiso real.
Pero había mucho que Sayed tenía que descubrir en el palacio. Además del propósito de limpiar el bosque, tenía que poner un pie en el palacio para investigar cosas sobre la Fuga. Porque después de tener a Aster a su lado durante todo el invierno y recibir su purificación, una cosa quedó clara.
A primera vista, Aster parecía estabilizarlo perfectamente, pero había algo claramente extraño. Su purificación le dejaba excesivamente insensible. A primera vista parecía tranquilidad, pero tras una inspección más cercana, era más bien como parálisis.
Aus: ¡les dije, ojo de loca no se equivoca! Aster no me da confianza. ಠ_ಠ

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA