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Capítulo 25

Al mismo tiempo, Sayed sintió que su longitud de onda se expandía. El poder reunido en su interior estalló hacia el exterior y las ondas explotaron tan violentamente que se derramaron por todas partes. Una energía invisible apuñaló bruscamente a Sayed. Era un sentimiento familiar de incertidumbre. Esto fue lo mismo que sintió Sayed en el momento de su Fuga.

Aus: Qué justo Vetria sufriera una Fuga en este momento es casi como justicia poética, era la mejor amiga de Serena y la más reacia a creerle al final de su vida.

«¡De ninguna manera…!»

Varias enredaderas que habían rodeado el cuerpo de la Niera, de repente se separaron de ella. La liana que se retorcía y balanceaba en el aire, pronto se fijó en Brecht que tenía el rostro pálido y se abalanzaron sobre él a una velocidad vertiginosa.

—¡Brecht, detrás de ti!

Afortunadamente, Brecht reaccionó rápidamente, tal vez porque había sentido un disparo mortal por la espalda. Con una expresión de asombro, bajó la parte superior de su cuerpo. Al ver que las enredaderas parecían enojadas por haberlas evitado, Brecht gritó, llamando a Vetria con desconcierto:

—¿Qué estás haciendo ahora, Vetria? ¡Este no es momento de cometer errores!

Tal vez apuntando a Brecht, que había esquivado el ataque, Vetria liberó todas las lianas que envolvían a Niera y las disparó contra él. Las raíces de los árboles surgieron bajo los pies de Brecht y lo atraparon por los tobillos. Vetria corrió hacia Brecht quien estaba maldiciendo y cortando apresuradamente las lianas con su espada.

¿Podría ser que la muerte de los dos duques que estaban tratando con la Niera de nivel superior se debieran realmente a una Fuga proveniente de Vetria?

Era imposible que dos Títer murieran a causa de una simple Niera de nivel superior, pero tenía sentido si Brecht tuviera que enfrentarse a ambos en solitario. Como era de esperar, la criatura que había sido liberada de las ataduras de Vetria, se estaba levantando lentamente.

Un gruñido resonó desde el monstruo. Tal vez presintiendo una lucha interna, el espeluznante gemido ahogado que salió de algún lado, sonaba como un signo de alegría más que uno de miedo.

—¡Duque!

Sayed tomó una decisión.

—¡Atrae un poco más la atención de Vetria!

Seyad tenía que hacerse cargo solo. Esa era la forma de causar un daño mínimo y mantener vivos a los dos duques. Si pudiera someter rápidamente a Vetria y sacarla del bosque, de alguna manera podría salvarla. Su poder provenía del bosque, así que tenía que hacerla desmayar de alguna manera y mantenerla fuera del lugar, así podría controlar su Fuga y lograr sobrevivir.

Por supuesto, el riesgo era muy alto. Salvar a un Títer en Fuga era más arriesgado que matarlo. Así que podría dejarla morir así o podría someterla y matarla…

La Fuga repentina era sospechosa. Para descubrir la causa, lo correcto era mantenerla con vida. A menos que su desenfreno sea tan difícil de manejar como el de Sayed.

Sería mejor tener uno o dos agujeros en el cuerpo que morir.

Brecht, que escuchó el grito de Sayed, frunció el ceño con arrogancia pero siguió sus palabras.

—¡Oye, Selphiny! ¡Sabía que tenías mal carácter, pero ahora veo que eres incluso peor que el Archiduque! —Brecht retrocedió para alejar a Vetria. Entendiera o no sus gritos, Vetria perdió los estribos y le siguió. 

Mientras tanto, la Niera que se había liberado por completo de sus ataduras, se puso de pie y casi había recuperado su forma.

Las consecuencias de utilizar demasiada fuerza en tan corto tiempo empezaban a notarse poco a poco. Sayed respiró hondo y siguió la trayectoria de Vetria con los ojos pintados en carmesí. Mientras saltaba de liana en liana, haciendo una pausa para usar sus habilidades nuevamente, Sayed se acercó silenciosamente detrás de ella.

Él la siguió, oculto en las sombras, y levantó su espada justo cuando Vetria apuntaba a Brecht.

La espada larga y afilada se hundió en el hombro izquierdo de Vetria con fuerza. Tan pronto como fue atacada, reaccionó rápidamente y miró hacia atrás con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa. Con eso, una enredadera afilada atravesó el antebrazo de Sayed. No le importó, desenvainó rápidamente su espada y volvió a clavarla en el otro hombro.

—¡Aaaah! —Vetria, quien había perdido el juicio, gritó y extendió lianas en todas las direcciones. Las enredaderas siguieron a su agonizante amo y se abalanzaron sobre Sayed, clavándose en sus muslos. Un dolor abrasador se extendió desde la parte inferior de su cuerpo, pero Sayed ignoró una vez más el dolor y golpeó la nuca de Vetria con su espada ensangrentada. 

¡PUCK!

Se escuchó el sonido de la cabeza siendo golpeada y los ojos de Vetria se pusieron en blanco. Era una fuerza que pudo haber destrozado el cráneo de una persona común, pero no tan fácilmente para un Títer. Vetria estaba luchando para mantenerse en pie y trató de mover los brazos, pero fue imposible ya que tenía los dos brazos atravesados. Con una mueca de dolor, Vetria aulló y cayó al suelo. Brecht corrió en su ayuda, y utilizando el viento, cortó las enredaderas que envolvían a Sayed.

—Archiduque, ¿estás bien? —Sayed, con los ojos vidriosos, ignoró los agujeros de su propio cuerpo y dió instrucciones a Brecht.

—Saca a la Duquesa de este bosque y deja que la purifiquen. Una vez que esté fuera de aquí, no debería poder usar su poder. Me ocuparé de la Niera yo mismo.

—¡Pero en tu estado!

—Si permanecemos juntos, al menos uno de nosotros morirá.

Brecht no retrocedió fácilmente.

—Es correcto que yo, que no estoy herido, tenga que enfrentar a esa cosa. Tú encárgate de Vetria.

—Duque. —dijo Sayed con intención, mirando fijamente a Brecht de mediana edad. —¿Ha olvidado que su poder y el mío son fundamentalmente diferentes? Soy el único Títer que puede salir solo del bosque después de derrotar a Niera.

Brecht se mordió el labio ante las frías palabras. Miró a Sayed con el rostro distorsionado durante unos segundos, pero finalmente asintió cuando la Niera comenzó a mover su pesado cuerpo. Juzgar rápidamente la situación era la virtud más necesaria para Títer, y el experimentado Brecht lo sabía bien.

—Tan pronto como tenga bajo control a Vetria, vendré con un Guía a buscar al Archiduque.

Sayed no respondió. Llevar a un Guía a tales profundidades del bosque era arriesgar su vida. Ningún otro Guía aparte de Lessas se había adentrado jamás al bosque, Aster no era una excepción.

Al mismo tiempo, la sombra de la Niera volvió a caer sobre ellos mientras Brecht levantaba a Vetria. Las afiladas garras de Niera, que eran tan largas como una espada, se balancearon en el aire. Brecht se echó para atrás, y miró por última vez a Sayed, luego apretó los dientes y se dió la vuelta para empezar a correr.

Sayed atrapó el tobillo de la Niera con una sombra mientras intentaba dirigirse hacia ellos. La criatura sacudió su pesado cuerpo y lo miró fijamente, con su rostro negro y vacío de expresión. Era un espectáculo grotesco, pero ya lo había visto innumerables veces. En lugar de sorprenderse, Sayed miró al cielo donde el monstruo estaba de espaldas. El sol se estaba poniendo.

«El sol no debería ponerse hasta que el Duque hubiera abandonado el bosque.»

Con ese pensamiento, Sayed se acercó al monstruo. Clavó en el suelo su larga espada manchada con la sangre de Vetria, y miró a la Niera con sus ojos carmesí.

Cuando luchaba solo, era más fácil sin espada.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀❀•°•═════ஓ๑

Cuando terminó la batalla, ya era de noche, ni siquiera la luna estaba a la vista. Sayed siguió caminando por el bosque, con su cuerpo manchado de su propia sangre. Hacía un tiempo que había comenzado a nevar.

Debido a su escaso número, tardó bastante tiempo eliminar a la Niera de nivel superior. Por lo general, había que acabar con ellas en pareja para que quedarán menos secuelas, e incluso así, no era algo que ocurriera muy a menudo. Como lo había manejado solo, no se encontraba en buenas condiciones.

«Haaa…»

Un lento suspiro escapó de sus labios, formando un vapor blanco en el aire. Había bastante nieve acumulada en sus hombros. Sayed sostuvo su espada con fuerza, con las manos congeladas, y confió en sus instintos para encontrar la salida del bosque. Pero pronto llegó a su límite.

Quizás debido al ruido caótico durante el día, la cantidad de Nieras que aparecieron tan pronto cayó la noche fue bastante grande. Ya había matado a docenas de ellas en su camino hasta allí. Sus heridas ya eran bastante graves, pero si usaba más fuerza, las ondas que apenas había logrado controlar podrían descontrolarse.

Para reducir de algún modo las posibilidades de una Fuga, Sayed decidió usar el mínimo de su poder tanto como fuera posible. Para eso, tendría que dejar de usar las sombras por un tiempo. Era mejor darle tiempo a su cuerpo para que se calmara aunque fuera un poco.

Sayed se dirigió con cuidado al lugar donde era menos probable que hubiera Nieras. Mientras caminaba para evitar a Niera tanto como fuera posible, se topó con una cabaña que nunca antes había visto. La pequeña cabaña, estaba claramente desgastada y vieja, parecía haber sido construida al menos varias décadas atrás.

Tenía paredes de piedras redondas, y solo la puerta y el marco eran de madera, parecía haber resistido el paso del tiempo. Aún así, era extraño ver por primera vez que algo como esto existiera en el bosque de su territorio. Aunque suspicaz y desconfiado, Sayed reconoció que no tenía más remedio que entrar allí de inmediato. Por extraño que fuera, no había rastro de Niera en esa zona.

Tan pronto como entró en la cabaña, no vió más que una pequeña cama y una manta gastada y polvorienta. Tras concluir que no había nada amenazador en el interior, Sayed inclinó su cuerpo cerca de la chimenea. En cuanto se relajó un poco, cerró los ojos. Sintió un escalofrío por todo su cuerpo y se estremeció.

«Frío…»

Después de una larga batalla, Sayed siempre sentía un frío que le helaba hasta el alma. Nació y creció en el Norte, estaba familiarizado con el frío que le hacía estremecer, y era curioso que el dolor que sentía por esforzarse tanto fuera un escalofrío. Parecía que estaba mostrando una debilidad que nunca debió haber existido, por lo que Sayed nunca lo demostró.

El dolor de cabeza del que Aster lo había librado, había regresado y molestaba a Sayed desde hacía algún tiempo. Todo su cuerpo palpitaba como si estuviera desgarrado y una frialdad insaciable brotaba en su interior. Pero lo que le atormentaba más que esos efectos secundarios era el silencio a su alrededor. En un momento de vulnerabilidad, recordó el día que lo condenaron a muerte.

No había nadie a su lado. Al final de su vida, Sayed había muerto solo, maldecido y sin recibir el pésame de nadie. Nadie lo buscó. Ni su hermana menor que amaba y apreciaba, ni los colegas que alguna vez lo habían respetado, ni los vasallos del castillo… No había nadie. 

Porque el propio Sayed los había abandonado.

La sensación de estar vacío, como si tuviera un agujero en el fondo de su pecho, hizo que Sayed sintiera un miedo terrible. La soledad de la que era difícil escapar, presionaba a Sayed junto con el frío. Sumido en un profundo abismo, caía continuamente. Sintiendo que caía sin cesar, Sayed instintivamente extendió la mano en el aire. Sin saber a qué quería aferrarse.

Cuando se dió cuenta de que no tenía nada a lo que aferrarse, estuvo a punto de soltarla con resignación.

—Sayed.

Alguien le llamó por su nombre.

Aus: AHHH.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA



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