Capítulo 22
Cecilia vió a Sayed de pie en el centro de una montaña de cadáveres. La sangre corría por todas partes como un río, empapando el suelo, mientras teñía de rojo brillante lo blanco de sus ojos. Ninguno de los dos sabía que se trataba de una Fuga, pero Cecilia estaba aterrorizada y temblaba de horror al describir la escena.
{—No me siento bien. Quédate conmigo hermano. No me importa la Familia, lo único importante para mí es mi hermano.}
Aus: con Familia se refiere a la la Casa Axid.
Las palabras de Cecilia llegaron en un momento en el que Sayed había decidido quedarse al lado de Aster. En el castillo corrían rumores de que Sayed había cambiado.
Por esa época del año, solía estar fuera del castillo durante varios meses seguidos. Para Sayed, el territorio Axid era un lugar que rechazó a su madre. Las hazañas de su madre como buena señora desaparecieron solo por sus últimas acciones, y los vasallos también se acobardaron, tratandolos como si ellos mismos fueran pecadores.
La sola escena en sí misma estaba volviendo loco a Sayed, que prefería hacer algo para despejar su mente. Buscaba una distracción para que su mente dejara de odiar a la gente de su Casa y su territorio. Permanecer en el centro con Aster le hizo sentir más en paz.
Cecilia se aferró a Sayed suplicando, ese día había regresado para pasar el invierno, pero él no le creyó. Incluso si su futuro fuera tan terrible, era poco probable que fuera muy diferente a su presente en ese entonces. Finalmente, Cecilia que lo había estado persuadiendo todo el invierno, abandonó el castillo tras un incidente.
Una de las doncellas favoritas de Cecilia había cometido un error. Había circulado rumores de que el Archiduque de Axid había mostrado signos de volverse loco. Sayed ignorando las súplicas de Cecilia de darle una segunda oportunidad, echó a la criada en medio de la gélida noche sin pertenencia alguna.
—Hermano, has cambiado.
Eso fue todo lo que Cecilia dijo. Luego tan solo dejando una carta, abandonó el castillo. Como decía la carta, ella volvió con su tío en la frontera entre el Norte y el Oeste. Lo último que supo de Cecilia era que la doncella a la que había echado, ahora estaba a su lado. Sayed no volvió a buscarla hasta el año en que murió.
—Entonces…, ¿Cecilia ha visto otro futuro y sabe lo de su Fuga? —Sayed se frotó la frente ante la repentina pregunta.
Nunca buscó a Cecilia porque sabía que la perjudicaría enredarse con él, pero sintió que debía visitarla tarde o temprano. Pero primero tenía que persuadir a Lessas.
Sayed miró la expresión de Lessas con una mirada impasible. Parecía tan rígido por la incredulidad.
—Según el sueño de Cecilia, dice que tendrá un poder sin precedentes. Como dijo, tengo al Príncipe Heredero, pero incluso con él a mi lado, si me vuelvo loco…
Lo que dijo no era una sola suposición, en realidad era algo que ya había sucedido. No fue hasta ese momento que Sayed se dió cuenta de lo que había dicho.
—¿No sería más eficaz probar otros métodos?
Para Lessas, que no era otro que el hijo de la Reina Leana y que tenía a la Casa Sildras a su lado, revelarle el futuro en el que Sayed tenía una Fuga, era exponer su debilidad. Entonces eso era una apuesta. Había una alta probabilidad de que Lessas ignorara sus palabras.
Pero Lessas preguntó algo más que no había esperado.
—¿Estás diciendo que no importa quien sea tu Guía, siempre y cuando te ayude?
No podía entender la intención de Lessas al hacer esa pregunta. Sayed se cuestionaba qué tipo de respuesta esperaba de él. Y la respuesta de Lessas no tardó en llegar.
—¿Puedes cambiar al Guía que te cuidó todo el tiempo tan fácilmente? —Sayed pensó en Aster. También pensó en los diez años que había pasado a su lado, haciendo y cumpliendo todo lo que él quería.
Aster era ciertamente un hombre dulce y encantador. Como su Guía, curó y purificó a Sayed innumerables veces y compartió muchas de sus emociones con él. Hizo mucho por él.
Pero no hizo nada para detener el comportamiento desbocado de Sayed. Si Aster hubiera estado presente al final de su vida, Sayed hubiera pensado que Aster habría asumido la responsabilidad de él como su Guía hasta el final.
{—No hay nadie que pueda salvarte. El Príncipe Heredero te ha entregado a mí para que me deshaga de tí.}
Las palabras que Lessas había pronunciado antes de su ejecución fueron los últimos rastros de Aster que escuchó Sayed. Ese sólo hecho hizo que Sayed no se arrepintiera. No podía considerar que su calor tuviera mucho significado para Aster cuando lo había abandonado tan fácilmente.
—Títer usa sus poderes para matar a los monstruos, y los Guías están ahí para devolverlos a la batalla. No tiene más significado. Cambiar de Guía es una cuestión de eficiencia. —Sayed replicó con sarcasmo. Era un argumento extremadamente razonable, pero Lessas expresó extrañamente su desaprobación.
—Las personas no son herramientas…
Una declaración contundente. Algo que solo Lessas podía decir.
—Al menos esa es la relación entre Títer y el Guía.
—Sé que la compatibilidad es importante, pero no tiene sentido si no se confía y se cuidan el uno al otro. La presencia de un Guía no es solo para la purificación, sino para ser un compañero que le da fuerza a Títer para seguir adelante.
—Su Alteza.
Sayed se sentía incómodo con ese tipo de conversación. Sus palabras podían ser refutadas sí él lo deseaba, pero al mismo tiempo, tenía el poder de hacerlo sentir incómodo. Puede que el Sayed más jóven sí, pero el Sayed de ahora no quería ver esta faceta de Lessas.
—Sé que soy un terrible pecador a sus ojos y sé que este momento en sí debe ser desagradable para usted, pero, solo quiero evitar una futura catástrofe.
Como dijo Lessas, la relación con el Guía no podía ser forzada. Como la purificación era imposible sin la voluntad propia, tenía que estar dispuesto a hacerlo.
—Como sabe, Su Alteza, muchos grandes caballeros perdieron la vida debido a las imprudentes acciones de la anterior Archiduquesa, y usted es un hombre que se preocupa por la gente por encima de todo, ¿no es así?
Sayed intentó persuadirlo contando el incidente de su madre como si fuera el de otra persona. De todos modos, Sayed no tenía intención de estar del lado de Lessas.
—No es mi deseo convertirme en el Títer de Su Alteza. Eso es algo tan imposible como mezclar el agua y el aceite. Estaré feliz con sólo un poco de ayuda.
A pesar de que había tendido una trampa que obligaba a Lessas a tener que moverse, todavía pensaba que era una condición aceptable con la que podía vivir.
—… Es curioso que te importe la muerte de alguien. Yo… no lo sé. No creo que la gente pueda cambiar de la noche a la mañana.
Tenía razón. Las personas no cambian a menos que realmente lo necesiten. El detonante de Sayed fue el momento de su muerte. Pero él era el único que podía creer esto, y Sayed añadió su nota personal para convencer a Lessas.
—Creo que se equivoca, la única muerte que me importa es la mía. —Sayed torció los labios, sabiendo que así convencería a Lessas.
—¿Hay alguien que quiera morir?
Como Sayed había visto a lo largo de los últimos años, le resultaba más fácil para él ser despiadado y egoísta.
—… Como era de esperar. —Lessas, que pareció confundido todo el tiempo, recuperó la compostura, murmurando con alivió, luego pensó en ello un momento.
Sayed esperó a Lessas con gran paciencia, como una fiera ante su presa. Sólo después de que la comida se enfrió, Lessas tomó una decisión. Sus ojos decididos se encontraron con los de Sayed.
—Si lo que dices es verdad, si soy un legítimo miembro de Solias… Es mi deber ayudarte, pero…
«¿Quería negociar?»
Sayed miró a Lessas con sorpresa. Y tal como había sospechado, Lessas puso una condición.
—Dado que nuestra relación no depende de la paz en la que se intercambien favores, impondré una condición.
Mirándolo como si le pidiera que hablara, Lessas pensó durante bastante tiempo y luego abrió lentamente la boca.
—Debo ser tu único Guía.
—… ¡¿Qué?!
Por primera vez, la compostura de Sayed se quebró ante las palabras que nunca esperó escuchar de sus labios. Una pregunta apareció en sus fríos ojos grises.
—Si soy tan necesario para ti, no necesitarás ningún Guía más que yo. Así que sé mi Títer.
—Eso es…
Un Guía y un Títer en la misma longitud de onda no necesitaban a nadie más. Sin embargo, Lessas era compatible con cualquier Títer. Incluso si hizo tal sugerencia porque aún no sabía ese hecho, no tenía sentido para él mantener a alguien como él a su lado, ya que tenía a Zion a su lado y se sentía muy incómodo en su presencia.
—No creo que esta sea una muy buena dirección para usted, Su Alteza.
—¿Era el Archiduque una persona que se preocupaba por mí?
No tenía palabras para refutar. Mientras fruncía el ceño en señal de confusión, Lessas habló con firmeza, como si no hubiera lugar para más negociaciones.
—Ésta es la única condición.
Una vez dicho esto, Lessas cerró la boca. El leve atisbo de terquedad aumentó la confusión de Sayed. Inseguro de lo que estaba pensando, Sayed decidió tomarse un tiempo para averiguarlo.
—Lo pensaré…
Era curioso que la sugerencia le volviera a dar motivo de reflexión. El dolor de cabeza que había desaparecido brevemente durante el confuso diálogo, volvió con fuerza y Sayed se apretó la frente con fuerza. Tras el silencio de Sayed, Lessas volvió a guardar silencio. Y permanecieron así el resto de la velada, cada uno perdido en sus propios pensamientos.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA