Capítulo 18
No entró en detalles, pero se dio una idea. Había escuchado rumores desde la Ceremonia de Oración pasada. Había muchos rumores de que la causa de la catástrofe sin precedentes era una maldición nacida de la crueldad del Señor de Axid, o que fue algo planeado por el Archiduque demonio.
—¿Era necesario enfadarse por algo así?
—¿Qué? —los ojos de Quilly se abrieron al cuestionar aquel incomprensible comportamiento.
—Solo es un rumor de todos modos. No vale la pena tratar con ellos, y tampoco es que puedas hacerlos cambiar de opinión incluso si se los dices, porque la gente solo cree lo que quiere creer. Es una pérdida de tiempo involucrarse en algo así.
—¡Pero me enojo cuando lo escucho! —Quilly estaba enojado y Sayed se preguntaba por qué estaba tan enojado.
—Por supuesto, es frustrante que la gente se deje llevar por rumores, ¿pero no son así todas las personas? Cuánto más continúen, más equivocados se vuelven. Se necesita que alguien que lucha como yo sé de cuenta y les haga pensar dos veces las cosas. De lo contrario, todos creerán que tienen la razón.
Aus: ¡¡¡Quilly como presidente!!!
Las palabras de Quilly parecían una historia sacada de otro mundo. Los rumores nunca eran exagerados, pero el propio Sayed no era una buena persona para que Quilly se pusiera de su lado. Había cientos de vidas que podría haber salvado. El asesinato tampoco era algo especial para Sayed. Más tarde, había matado a muchas personas como guardaespaldas de Aster.
—No creo que estén tan equivocados. —concluyó con tono cínico. —Así que no te involucres en asuntos triviales. Solo perderás.
A Sayed le bastaba con que Quilly pudiera existir en ese momento. No quería que su vida, que había salvado en el mejor de los casos, corriera peligro al quedar atrapado en algo tan trivial.
—¿Pero no dice esto porque todavía está preocupado por mí? —frunció el ceño para mostrar su disgusto, pero Quilly no retrocedió. —Hizo que todos se quedarán en la mansión porque le preocupaba que pudiera ser peligroso. No sé qué hizo cambiar de opinión al Archiduque, pero gracias a eso nadie resultó herido. Además, usted es el protector del Norte. La gente de esta tierra está a salvo gracias al Archiduque.
Luna relinchó y resopló, sacudiendo su melena blanca.
—¡Hasta Luna está de acuerdo!
Se quedó sin palabras por un momento, Quilly hablaba de un deber natural como si fuera un cumplido. Títer existía para proteger la tierra. Resultaba peculiar como hablaba de un hecho tan obvio como la salida y la puesta del sol, como si fuera algo inusual. Decidió dejar de perder el tiempo intentando corregir a Quilly.
—Basta. Deja de hablar. Hoy tienes el hígado hinchado, Quilly. Estás hablando demasiado.
Parecía que no tendría fin si seguían hablando así. Cuando le hizo un gesto de que se marchara, Quilly sonrió. Sayed se preguntó qué tenía de bueno.
—Bueno, es porque Su Excelencia me ha hablado por primera vez en años. Parece que estoy emocionado por este cambio.
«¿Cuánto tiempo había pasado?»
En algún momento, dejó de mirar hacia el pasado. Parecía una pérdida de tiempo recordar una época que ya no se podía cambiar. Así que había olvidado tantas cosas.
Sayed se quedó mirando a Quilly, inmóvil. Como era un niño brillante desde muy joven, a Sayed le gustaba tener a Quilly a su lado. Así que habían pasado juntos un tiempo largo. Durante muchos años, Quilly permaneció a su lado como consejero y bromista.
Quilly siempre le aconsejaba sobre cómo calmar a Cecilia cuando estaba enojada, y en lugar de pedirle a un sirviente que le llevara comida, secretamente le robaba dulces a Calluan para llevárselos a su habitación. Incluso si le atrapaban y le regañaban, él se reía alegremente sin importar qué pasara.
La razón por la que se produjo el distanciamiento fue lo sucedido con su madre. Los antiguos vasallos, incluido Quilly y Calluan, no creyeron las afirmaciones de Sayed sobre la inocencia de su madre. Esa era la situación en ese momento. Para proteger a su Casa, la cabeza de la familia tuvo que ser rechazada y ejecutada.
En una situación en la que la comprensión no podía darse, Sayed renunció a la idea de convencerlos. En lugar de eso, eligió hacer el trabajo solo. Entonces vio el final de su vida.
—Ve a despedir a los invitados.
Las emociones que se filtraron una por una eran todas desconocidas e incómodas. Quilly sonrió ante la orden de despedir a los invitados y le entregó a Sayed el último trozo de manzana.
—Pase un buen rato con Luna.
A diferencia de su rápida respuesta, la reverencia de Quilly fue cortés. Luna meneó la cola una vez para despedirse, y tan pronto como Quilly se fue, trató de comerse la manzana de la mano de Sayed. Por costumbre, Sayed escondió su mano en la espalda. Luna miró a Sayed con los ojos muy abiertos.
Sayed siempre había sido un maestro muy estricto. Se negaba a darle las manzanas, peras o incluso los terrones de azúcar que tanto le gustaban, por miedo a que le salieran caries. Luna probablemente lo sabía, así que dejó de suplicar.
De repente, vio a Luna años después, muriendo en el campo de batalla por él. El fiel corcel había superado circunstancias que incluso asustaban a los humanos, y había permanecido al lado de Sayed. Pensó en Luna, con las patas rotas y el torso atravesado por una Niera, se preguntó qué tan feliz habría sido.
Aus: no estoy llorando…
Nona: Oh, mi hermosa nena…
La mano de Sayed extendió lentamente la manzana. Luna, que miraba fijamente la manzana que tenía delante de ella, parecía haberse dado cuenta que Sayed le había otorgado el permiso y lentamente tomó la manzana y la comió. La cola de Luna se meneó suavemente durante mucho tiempo mientras disfrutaba en silencio de ser acariciada.
El Bosque Nocturno era un lugar en el que nadie que no sea Sayed se atrevería a entrar incluso durante el día cuando los Nieras dormían. Esto era porque era un lugar profundo y oscuro, lleno de las sombras de los árboles que desorientan apenas te adentras.
La oscuridad inherente hacía que de vez en cuando surgieran Nieras y los animales que habitaban allí no eran bestias ni pájaros comunes. Las Nieras que solo robaban las almas humanas, dejaban a los animales intactos y a las bestias que coexisten con ellas les encantaba cazar humanos, incluso cuando no tenían hambre. Por culpa de ellos el Norte era peligroso. Era necesario mantener la vigilancia en el bosque, ya que las bestias contaminadas abandonan el bosque incluso después del invierno.
Incluso para Títer era peligroso inspeccionar el bosque de su territorio estando solo en invierno, pero la razón por la que Sayed podía hacerlo era gracias a su habilidad. Solo él podía entrar y salir sin que la oscuridad se lo impidiera, él podía penetrar la oscuridad y borrar su presencia. Era un poder siniestro en muchos sentidos, eso decían algunos.
En cualquier caso, usando ese poder maldito, se deslizaba sin esfuerzo por la entrada del bosque.
De hecho, Sayed no presenció las muertes de Brecht y Vetria. Él había tomado la delantera a través del bosque y solo escuchó que los dos duques que lo seguían habían muerto intentando impedir que Nieras atacaran al grupo. El único sobreviviente era un caballero real, que también estaba medio loco.
Cuando comprobó la escena, había señales de una Niera superior y ahora que lo pensaba, hubo muchas cosas extrañas. No importaba que tan grande fuera la Niera, no era rival para dos duques trabajando juntos. Habría sido especialmente fácil para Brecht que tenía mucha experiencia en batalla.
Entonces eso significaba que había una variable.
Sayed rastreó minuciosamente la entrada del bosque, pero no pudo encontrar señales inmediatas de una Niera superior. Las Nieras que se habían quedado dormidas yacían sentadas como una masa ennegrecida en el bosque, con sus núcleos en el centro, pero no había ningún Niera de rango intermedio o superior por ninguna parte.
Hasta ese momento, las Nieras se habían comportado como bestias territoriales. Debió de existir un desencadenante que los sacó de su caparazón…
Cuando Sayed resumió los acontecimientos pasados, se dió cuenta de que el radio del comportamiento de Niera se estaba ampliando. Esto no solo se extendía fuera del bosque, sino también en su interior. Desde entonces, el bosque se había vuelto más amenazador que nunca y a diferencia del pasado, cuando cada señor de provincia podía gestionar el bosque por su cuenta, en el año de la muerte de Sayed, todos los Títer restantes tuvieron que unirse e idear un plan para afrontar el invierno juntos.
Algo estaba fortaleciendo a Niera. Esa era la sospecha que tenía a menudo, incluso antes de su muerte, y ahora lo confirmaba.
Con dudas en su mente, Sayed aprovechó que las Nieras estaban dormidas en la entrada y salió del bosque. Cuando salió, el sol ya se estaba poniendo. Era una rutina diaria que en el Norte el sol se ocultara tan pronto como terminaba la hora de comer, y para entonces, toda la gente del territorio había cerrado sus puertas y se preparaban para la noche.
Para regresar al castillo, se dirigió primero al pueblo donde había atado a Luna. Como los animales ocasionalmente van y vienen fuera de los límites del bosque, solía dejarla en el establo más cercano. Pero tenía una extraña sensación.
A lo largo del camino hacia el pueblo, se dejaron huellas de animales. Las huellas en la nieve no pertenecían a un solo animal. Esto era una cacería humana. No un ataque de animales hambrientos, sino un ataque de bestias contaminadas por Niera.
Aunque esto era algo común cuando llegaba el invierno, pero hacía mucho tiempo que Sayed no intervenía personalmente en tales asuntos. Cuando llegaba el momento de cazar a Niera, le daba prioridad por encima de todo, y siempre que un pueblo era atacado por las bestias, enviaba caballeros. Aun así, nunca era suficiente. A veces los caballeros salían victoriosos, pero otras veces, dependiendo del tipo y el número de bestias, los caballeros incluso perdían la vida.
Por lo tanto, el invierno se había convertido en una época cada vez más aterradora para la gente del territorio Axid. También hubo algunos señores que desertaron del territorio. Aquellos que habían acumulado suficiente riqueza finalmente abandonaron Axid.
{—Tu fuerza existe para proteger el mundo.}
Después de la muerte de su madre, Sayed creía que matar a Niera era la única forma de proteger al mundo. Pero ahora, las palabras de su madre sobre cuidar a los débiles resonaron en su mente. Tal vez porque Lessas le recordaba al pasado, pero… No, este no era el momento.
Sayed rápidamente corrió hacia el pueblo. Mientras se apresuraba a través de la nieve que le llegaba hasta la pantorrilla, vio que el pueblo estaba sumido en el caos debido al ataque. Había gritos y alaridos que se mezclaban con los sonidos de la incursión.
—¡Mamá!
Entonces, lo primero que vio fue a una niña que se había caído mientras corría. Un lobo que deambulaba por una casa vacía asomó la cabeza al escuchar un aullido. La madre de la niña gritó cuando vio a la gran bestia al otro lado de la puerta.
—¡Judy! ¡Vamos, ven aquí!
La madre de la niña corrió hacia ella, pero no podía ser más rápida que un lobo. Sus ojos amarillos parecían brillar con vida, y se abalanzó sobre la niña con un rápido movimiento.
—¡No!
Ante el grito de la mujer, Sayed recurrió a sus habilidades. La sombra a los pies del lobo cambió de forma en un instante, levantándose del suelo. Luego se abalanzó hacia el lobo, quien era el dueño de la sombra.
¡KWASIK!
Una espina negra surgió del suelo y atravesó al lobo que cargaba en el aire. La larga espina, tan gruesa como el antebrazo de una persona, atravesando de inmediato el duro pecho de la bestia. Con un grito breve y quejoso, el lobo murió instantáneamente.
—Uh, uh, mamá…
La niña tembló y rompió a llorar. Aunque muy sorprendida por la repentina situación, la mujer corrió directamente hacia la niña. Tan pronto como la madre pudo abrazar a la niña, que tenía los brazos extendidos, Sayed notó que otro lobo corría detrás de la mujer. Era mucho más grande que el que había atrapado antes, y saltó hacia la madre y la niña, listo para abalanzarse.
Reaccionando ante el peligro, Sayed agitó la mano. Las espinas que surgían del suelo intentaron atravesar al lobo nuevamente, pero una espada voló más rápido y atravesó el costado del lobo.
¡KEGENG!
Con un chillido mortal, el lobo que había estado a punto de abalanzarse sobre la mujer, se desplomó por el suelo. Sayed dirigió la mirada en dirección de donde provino la espada.
El golpe de hacía unos instantes sólo podía proceder de un espadachín entrenado y cuando miró en esa dirección para ver quién había llegado antes que él, estaba Lessas, con aspecto de haber corrido hasta ahí.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA