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Capítulo 7

Era una sensación extraña alejarse caminando con el silencio a sus espaldas. Era incómodo, como si estuviera pisando espinas y de algún modo le oprimía el pecho. Sin saber por qué sentía aquella desagradable sensación, Sayed frunció los labios permaneciendo en silencio. La escena que había presenciado le había dejado con un inexplicable sentimiento de deuda.

Para ser honesto, Aster estaba de buen humor hoy. Si su estado de ánimo hubiera sido peor de lo habitual, Lessas podría haber escuchado algo mucho más insultante y humillante. Incluso esto era bueno por ahora, ya que en un futuro próximo Aster a menudo haría cosas que lo pondrían en peligro.

Sin embargo, nadie podría criticar las acciones de Aster. La razón por la que la familia real podía ser “real” era por el poder de Guía que poseían, esto era lo que los calificaba para llevar el apellido de Solias. Así que, a los ojos del mundo, Lessas no era un miembro de Solias o al menos era alguien que no debía serlo. Incluso el Rey y la Reina, que eran de su propia sangre, le dieron la espalda, por lo que nadie más se atrevió a defender a Lessas.

Los pensamientos de Sayed no eran muy distintos. Era un espectáculo que había visto demasiadas veces, así que no había razón para encontrarlo extraño ahora, pero por algún motivo se sentía incómodo.

—Ed. —Sayed parpadeo ante el repentino apodo. Los ojos azules de Aster lo miraban fijamente. 

Los pilares del templo, alineados con antorchas, los rodeaban. La Ceremonia estaba por comenzar.

—Estas actuando extraño hoy. No te concentras en mí. —sus ojos entrecerrados miraron a Sayed como si fueran a atravesarlo. 

Como Guía y Títer que se leían mutuamente a través de las ondas, Aster siempre era astuto y captaba con rapidez los cambios en Sayed.

—Cuéntame. —la voz de Aster era dulce y tranquilizadora, como si se sintiera reconfortado con solo escucharla. Era el tipo de voz que le hacía sentir que podía confesarle cualquier cosa.

—Parece que estás prestando demasiada atención a alguien por quien no vale la pena preocuparse.

Era algo que no necesitaba decirse en voz alta, pero el impulso se sobrepuso a la razón. Era un acto del que ni siquiera el propio Sayed era consciente.

—Así que… ¿Desobedeciste mis órdenes y colocaste a ese bastardo en el castillo? —Aster se rió entre dientes y giró la cabeza hacia el altar. 

Según la leyenda, se decía que en ese lugar se había colocado el cadáver del Demonio. Una cabra que había sido aturdida previamente yacía recostada atada a cuatro patas. 

—Fue realmente molesto que circularan rumores desagradables el día antes de la Ceremonia.

Las suposiciones que había tenido la tentación de hacer, pensando que simplemente lo ignoraría, no tenían sentido. No tenía sentido que alguien tan seguro como Aster no se diera cuenta.

—Estás hablando más de lo habitual, y eso tampoco es propio de ti. —tan pronto como terminó de hablar, Aster desenvaino su espada. 

La “Santa Muerte”, una espada que solo se podía blandir en ocasiones ceremoniales, era un tesoro transmitido a los Reyes de Solias de generación en generación. Su empuñadura blanca, que no se oxidaba incluso después de cientos de años, era testimonio de su rareza.

—Pero es obra de mi Estrella, así que no haré más preguntas. —Aster se dió la vuelta. Sayed se puso un paso detrás de él y se colocó frente a los Títer que habían estado esperando con anticipación. El resplandor escarlata de las antorchas parpadeantes se proyectaba sobre la cabeza de Aster, creando una larga sombra. 

—Invoco fervientemente a las Estrellas que custodian esta tierra, para que iluminen a los pobres de la oscuridad que cubre todo a su alrededor. Como muestra de mi promesa y devoción, eliminaré la oscuridad y la ofreceré hoy aquí. 

La blanca y traslúcida hoja se elevó y luego se clavó en el suelo. La afilada hoja atravesó el pecho de la cabra de un rápido movimiento y le cortó el corazón. La sangre, que se había acumulado en el altar de piedra, empezó a correr por los bordes y cayó al suelo. 

El fétido olor de la sangre, que no humana, pero al ver los rastros rojos brillantes, le recordó a Sayed los cientos de cadáveres que cubrían los campos nevados. Las yemas de sus dedos temblaron levemente.

—Ahora comenzaré con la Ceremonia de Oración. Por la seguridad y gloria de Solias, salgan mis caballeros, y maten al antiguo mal. —Aster, guiado por la autoridad del Rey, declaró en su nombre.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

La oscuridad era densa y el silencio solo era roto ocasionalmente por el sonido de una respiración nerviosa. Después de pasar el templo, que también servía para limitar entre el bosque y el territorio, llegaron a la entrada del Bosque Nocturno. El cual cubría en su totalidad el vasto Norte, y se creía que en su extremo y centro se encontraba el núcleo que creó a los Niera. 

Pero nadie había llegado nunca al borde del bosque, así que nadie podía conocer su verdadera naturaleza. Esto se debía a que, por muy poderosas que fueran sus habilidades, Títer no podía ejercer un poder infinito a menos que contara con un Guía que lo respaldara.

Frente al grupo, los caballeros menos experimentados en la realización de la Ceremonia montaban guardia, adoptando una postura cautelosa y nerviosa. Detrás de ellos, los arqueros de la Casa Prosius, y en la retaguardia se encontraban los caballeros escolta que protegían a la familia real. Sayed y los otros Duques estaban en el centro, observando en todas las direcciones.

Normalmente, habría dejado algo de espacio en el fondo para que la gente del territorio pudiera ver la ceremonia, pero Sayed mantuvo a todos en la mansión hoy.

El castillo estaba alborotado debido a la inesperada decisión del Señor. Quizás estaban preparando una inútil fiesta de bienvenida, y culpando a su notoriedad.

«¿Realmente aparecerá?»

Aunque se había preparado de antemano, basándose en lo que creía que eran sus experiencias pasadas, la energía que se sentía a la distancia era demasiado débil. Como si no fuera el único en percibirlo, el Duque Brecht habló en voz baja.

—Supongo que solo fue la imaginación del Archiduque. —Vetria resopló por lo bajo en respuesta. 

Los árboles a su alrededor se balancearon, temblaban malvadamente para coincidir con su estado de ánimo. Los Títer del Este llevaban desde la antigüedad asociándose a temas relacionados a la tierra, pero desde esta generación, la Duquesa Vetria tenía una conexión especialmente fuerte con el bosque. 

Todo quedó en silencio después de caminar un rato hasta adentrarse a los límites del bosque. Justo cuando los nerviosos y jóvenes caballeros empezaban a relajarse, se escuchó un grito sobresaltado.

—¡Eh, la sombra!

Todos los ojos se enfocaron en la dirección del grito. Había una gran masa del tamaño de un lobo que parecía ser uno con la oscuridad, pero que si mirabas de cerca tomaba forma. Dos ojos estrechos brillaban intensamente de color rojo en la oscuridad total.

—Debe ser uno de los más bajos entre los de nivel bajo. Es muy fácil de ver para los ojos. —comentó con calma el Duque Brecht. 

Como dijo, los Nieras de nivel bajo tenían el corazón a la vista. Cerca de los orbes rojizos que normalmente funcionan como ojos, se encontraba el núcleo del Niera y a medida que ascendían en rango, ocultaban el núcleo en lugares impredecibles.

—¡Todos mantengan la calma! ¡Mantengan sus antorchas cerca y apunten a los ojos rojos! —la Duquesa Vetria gritó. 

Aunque asustados por el monstruo desconocido nunca visto, los caballeros pronto formaron sus filas tal como habían sido entrenados. A medida que las antorchas se acercaban, la apariencia del Niera se hizo evidente. Una masa negra con forma de lobo se agachó y adoptó una postura amenazante.

—Estás son las cosas a las que también enfrentarán en sus territorios. Será mejor abordarlo pensando en que están protegiendo a su familia. —mientras Aster hablaba observando tranquilamente desde atrás, los caballeros atacaron. 

Los arqueros fueron los primeros en disparar sus flechas, y el Niera que había bajado su cuerpo, se levantó bruscamente corriendo hacia ellos. Lo que parecía ser una sola criatura saltó al ataque, seguido de varios más, uno tras otro.

—¡Ataquen en la cabeza!

El Niera saltó mucho más alto que un lobo normal, e incluso dió un salto rápido. Los caballeros quedaron momentáneamente aturdidos por la gran diferencia, pero luego, hábilmente se dividieron en grupos y rodearon al Niera. 

¡KANG! 

Con un ruido sordo, la bestia gritó, y se obtuvo la primera victoria.

—Están adaptándose más rápido de lo que pensaba. No hay necesidad de dar un paso adelante.

Cómo había mencionado la Duquesa de Vetria, cuando un recién llegado demasiado joven se unía, su cuerpo cedía ante el Niera. Las secuelas eran peores que la herida, debido a que el Niera ataca a los humanos y destruye sus espíritus.

—¡Todo despejado!

—Como resultado de la exploración, no se ve nada más en este momento.

No mucho después, seis Nieras aparecieron en el aire. Cuando el núcleo de su corazón se rompió, los Nieras se oxidaron en el aire como sombras que se dispersan en la luz. La concentración de oscuridad, que parecía haberse vuelto mucho más brillante, provocó suspiros de alivio y risas. Aster, que había contemplado pacíficamente la escena, elogió a las decenas de caballeros que habían regresado ante él.

—Gracias a sus esfuerzos, este año pasará sin incidentes. Buen trabajo.

—¡Gracias, Su Majestad!

—Regresemos ahora. Este año terminó más rápido que el anterior.

La Ceremonia, que a menudo duraba más de dos horas, dependiendo del número y tamaño de los Nieras, terminó rápidamente esta vez, tal como Aster había dicho que sería. Según la costumbre, lo único que tenían que hacer ahora era regresar y celebrar un banquete, distribuir comida por todo el territorio durante tres días para prepararse por el invierno e invitar a la gente a reunirse en la plaza del castillo.

«…  ¿Fue todo lo que vi? ¿una ilusión? ¿Qué pasa si mis recuerdos eran en realidad producto de la manía?».

La atmósfera pacífica, como si aquello fuera a terminar, confundió a Sayed. Aunque era un recuerdo de hace cinco años, todavía le venía a la mente vívidamente. Justo en el momento en el que parecía que la ceremonia llegaba a su final con la muerte de los Nieras pequeños, un gigantesco Niera apareció sin hacer ruido.

Era una criatura parecida a una araña y era más grande que tres grandes carruajes juntos, pero a pesar de su cuerpo con aspecto apagado, se movía con una velocidad aterradora. Como una sentencia de muerte silenciosa, la bestia atacó a un caballero matándolo en el instante. 

Con un grito, las filas se rompieron inmediatamente y se produjo rápidamente un pandemónium de hombres que huían y caballeros que trataban de proteger a los Príncipes. El infierno de esa época era vívido, pero ¿Y si todo aquello nunca hubiera sucedido y todo se trataba de un delirio? 

—Niera, de quién sólo he escuchado hablar, no es tan malo como parece. A este paso, puede que no necesitemos a Títer después de todo.

Aus: Este compa ya está muerto nomás no le han avisado.~ 

De repente, los oídos de Sayed captaron una frase que reconoció en alguna parte. Giró la cabeza rápidamente y vio a un joven caballero riendo y alardeando de su valentía con una voz lo bastante alta para que todos sus compañeros lo escucharan. En el mismo momento en que de repente sintió una fuerte sensación de déjà vu, Sayed gritó.

—¡Mira detrás de ti!

Mientras sus palabras resonaban en el aire, una larga y gruesa pata de araña se estrelló contra la cabeza del caballero.

¡KHWAK! 

—¡Aghhhh!

El joven caballero ni siquiera tuvo un momento para gritar y murió aplastado. Su compañero, que gritó en su lugar, cayó al suelo y rodó hacia atrás. Con él, una masa lo suficientemente grande como para tragarse la luz de las antorchas, apareció detrás de los caballeros.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM



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